21 abr. 2014

Y finalmente se murió el asesino ese

Por @Ruiz_senior

El respeto de los muertos



Es muy curioso todo aquello que mueve a los colombianos. ¿Cuántos se indignaron porque Santos advirtiera a las FARC que terminaría el proceso de paz si mataban a "alguien importante"? Eso mismo pasa con la curiosa divergencia en torno a la muerte de García Márquez. ¿A cuántos les importan los cientos de personas que han matado las FARC sólo en 2014? Casi a ninguno. La inmensa mayoría de los estudiantes y profesores universitarios que usan las redes sociales son del todo indiferentes ante esas infamias, cuando no culpan al conflicto o más claramente se burlan de los policías o militares asesinados. Pero cómicamente es el mismo país en el que multitudes festejan la muerte de algunos, como Jojoy o Pablo Escobar, que no son más criminales que García Márquez sino de un rango social más bajo: hay que respetar la muerte de las personas importantes, como la tartamudez o la incontinencia de Santos; la vida de los niños bomba es cosa de negritos remotos sobre los que no hay que preocuparse. Y claro, el hecho de morirse hace que las personas importantes resulten además buenas. ¿Qué clase de desalmados recuerdan las proezas del novelista? Pero además, ¿cuántos colombianos alcanzan esa edad? ¿Esperaban que no se muriera? Es sólo la ocasión de la gentuza para exhibir buenos sentimientos y de los criminales socios del finadito para recordar su mutua lealtad.

El valor literario de García Márquez

Ésta es una cuestión que no se puede pasar por alto al comentar la trayectoria del colombiano más importante de la historia porque la idea de que la calidad de la literatura es algo de lo que no deberían hablar los que no leen es profundamente extraña a Colombia. Parece que para entender algo así haría falta un poco de lectura, inexistente en un país en el que el líder de los intelectuales dice (a los corresponsales extranjeros) "Llévensen esta noticia a sus países". El hecho de que ganara el Nobel parece prueba suficiente de su calidad, como si no fueran muy discutidos la mayoría de los que lo han ganado. Como si los escritores que podrían haberlo ganado y no lo ganaron (Tolstói, Proust, Kafka, Joyce y muchísimos otros) no fueran más prestigiosos en el mundo literario que cualquiera de los que lo ha ganado. O bien se apoyan en el éxito de ventas, como si la calidad literaria fuera democrática, y aun olvidando que tampoco es el escritor más vendido. En la lista de libros más vendidos de la historia Cien años de soledad no está ni siquiera entre los treinta primeros, muy por detrás de El nombre de la rosa o El guardián entre el centeno (obra de autores posteriores y más prestigiados en el mundo literario). Sólo es que casi ningún colombiano ha leído esos libros, y para ser justos los que han leído la novela de García Márquez, sobre todo entre los menores de cuarenta años, no llegarán al uno por ciento. Es muy llamativo que los que sí entienden, como Fernando Vallejo o Guillermo Cabrera Infante, lo menosprecien. (No puedo discutir mucho sobre la calidad de su obra y no pretendo negarla, sólo señalar que la inmensa mayoría de los colombianos tienen una idea deformada de todo lo relacionado con él.)

El éxito de García Márquez

Es muy difícil imaginar cuál sería el éxito de García Márquez si no se lo asociara con la revolución cubana y si el boom de la literatura hispanoamericana no hubiera acompañado al ascenso de la izquierda comunista en Europa e Hispanoamérica a partir de los años sesenta. Cada persona encuentra cierta oferta de libros que tiende a considerar los más importantes, pero realmente en la producción editorial y aun en los medios es decisivo el papel de las organizaciones comunistas, que en los tiempos de la Guerra Fría y aun antes contaban con grandes recursos soviéticos. Baste pensar en la cantidad de colombianos que han leído algo de Mario Benedetti y los que han oído mencionar a Salomón de la Selva o a Vicente Huidobro (algunos han oído mencionar a Gabriela Mistral porque se ganó un Nobel, nadie conoce a nadie que la haya leído): nadie que entienda de poesía pensará que son poetas comparables, pero para los pocos lectores colombianos los segundos no existen. Eso por no mencionar la publicación en los países comunistas, en los que la oferta estaba reducida a lo que ofrecía el gobierno y aun muchos libros eran de consumo obligatorio en las escuelas. Afiliarse al comunismo era y aún es muy recomendable para el que quiera tener éxito literario. Seguramente las mejores novelas de García Márquez se habrían abierto camino de todos modos, pero el éxito habría tardado varias décadas más y sería mucho menor.

El papel de García Márquez en la génesis de las bandas terroristas

Ésta es una cuestión que se puede abordar de mil maneras y compromete toda la historia de las guerrillas colombianas. Resumiendo un poco se puede decir que Fidel Castro y sus asesores soviéticos tuvieron que admitir que la fórmula del "foquismo" no funcionaba casi en ninguna parte: el Che Guevara había caído en Bolivia y las demás guerrillas rurales habían fracasado. También el ELN, al que habían organizado y entrenado en Cuba (a partir de un grupo de las juventudes del MRL, como contaba Plinio Apuleyo Mendoza), había estado a punto de ser aniquilado en 1973. La jugada entonces era "replicar" la experiencia de las guerrillas urbanas uruguaya, brasileña y argentina. Eso fue el M-19, un intento de legitimar la insurrección en el descontento por el fraude de 1970 (y de paso arruinar las posibilidades de ganar de la Anapo en las elecciones de 1974). Fue planeado en Cuba y sin duda fueron agentes cubanos los que entrenaron a los primeros guerrilleros. Se lanzó de forma combinada con Alternativa y lo controlaban los mismos. Voy a citar algunos testimonios al respecto. Esto es de un documento de la Universidad Nacional cuyo autor pretende defender al M-19.
Por esos primeros días de diciembre Enrique Santos desarrolló una amplia discusión con Jaime Bateman Cayón, cuyo grupo también se disponía a lanzar el M-19, prácticamente al tiempo que se lanzaría el primer número de Alternativa (el “Eme” el 17 de enero de 1974 y Alternativa el 18 de febrero). Juntos encontraron una gran afinidad entre los dos proyectos, pues coincidían en la necesidad de generar formas de comunicación política superiores al sectarismo, el dogmatismo y la hiperideologización que caracterizaba a la izquierda de la época.

A partir de ahí el M-19 participó en la vida de Alternativa periodísticamente y, en algunos periodos, económica y administrativamente. Pero la participación del M-19 fue mucho más allá. De la fundación de Alternativa hicieron parte personajes que durante 1974 se convirtieron en militantes de primera línea en la organización subversiva, entre ellos, Carlos Duplat, que se encargó de organizar en los primeros números el diseño y maquetación de la revista y Carlos Vidales —el hijo del poeta Luis Vidales—, que acababa de escapar de Chile luego del golpe militar, y que asumió como redactor y fiscal de la publicación. Asimismo, Carlos Sánchez, redactor y fotógrafo; Sebastián Arias, redactor; y Nelson Osorio, escritor y redactor; ya eran militantes del “Eme” cuando surgió Alternativa. Según estas cuentas, además del diálogo entre Bateman y Santos, el hecho era que, por así decirlo, la mitad del equipo de Alternativa en 1974 era del M-19; aunque algunos de ellos ni lo sabían, por el grado de compartimentación que existía.
Bueno, Enrique Santos Calderón discutía ampliamente con Bateman al tiempo que lanzaba la revista con García Márquez. Pero éste, que además era amiguísimo de Bateman, discutía ampliamente con Fidel Castro. ¿No discutirían ampliamente estos dos sobre la revolución en Colombia? ¿No hablarían los creadores de la revista sobre Bateman? Es obvio que se trataba de una estrategia conjunta para tomar el poder y que la financiación y el entrenamiento de la banda procedían de Cuba. Al tiempo que se buscaba la hegemonía ideológica con la revista (sobre todo entre las diversas sectas de la "izquierda", a las que terminaron absorbiendo), se creaba una base de poder que permitiría destruir el ejército y aterrorizar a la población. Suponer que el papel de García Márquez en todo esto se limitaba al apoyo a la revista es fácil, pero siempre responde a la mala fe típica de los comunistas (hegemónicos entre los colombianos educados) y en general de los colombianos.

La responsabilidad de García Márquez

Más claro a ese respecto es Bernardo García, el primer director de la revista.
La tercera Alternativa guerrillera opera tras una transición de pleitos internos, retirada de la mitad de los socios, entre el n.º 90 y el 110, y que se prolonga luego hasta la liquidación de la revista. Consolidada bajo la dirección de Enrique Santos tiene la estrecha asesoría de Jaime Bateman y el montonero, «el gordo» Paco. Es una Alternativa de combate que rechaza la elaboración de análisis, teorías y reformas propias de ”los intelectuales”- Rechaza también el quehacer político para consagrar la insurgencia y la rebelión armada. Inmersa en la estrategia cubana de la Tricontinental y la formación de los mil vietnams antiimperialistas. 
Marcha al unísono con las tácticas de combate empeñadas por los Tupamaros, los Montoneros, los Movimientos de Izquierda Revolucionaria y por supuesto del ELN. Jaime Bateman está en plena acción, en 1977-1978, crítico de las FARC y constructor de la Anapo radical y del M19. Después del robo de la espada del Libertador y antes de la toma de la embajada Dominicana, padece la urgencia de dotar a su movimiento, el M19 y luego Firmes, de una publicación de envergadura nacional, con su ideología inmarcesible del “sancocho a la colombiana”: acciones intrépidas y consignas de raca mandaca. 
Lo intenta una primera vez con la “Alternativa del pueblo”, pero al parecer no logra asumir la dirección, sino la militancia de algunos. En la segunda arremetida gana Bateman con la venia de García Márquez…y de Fidel supongo –porque ambos prefieren a un chico más travieso y mágico que a todos sus Aurelianos Buendías peleados en mil guerras, pero ya a la espera de la pensión de retiro: Manuel Marulanda, Jacobo Arenas, Fabio Vásquez Castaño…
Luego, el control de la revista pasa completamente a Bateman con la venia de García Márquez, que no "piensa diferente" como con todo el cinismo proclaman los paniaguados de Kidnapping Corporation, sino que es quien prefiere a Bateman sobre los demás líderes guerrilleros (por entonces ya habían secuestrado y asesinado a José Raquel Mercado y cometido muchos otros crímenes). Sencillamente toma parte en eso. Nadie va a negar que eso es verdad pero es que los colombianos son subhumanos serviles que realmente no condenan a los asesinos sino a la gente que no es importante y lleva calzado poco elegante.

Gabriel García Márquez fue un asesino, tal como lo es el que contrata a un sicario. No se ayuda a unos asesinos con una revista, en la que sin cesar se legitimaban y alentaban todos los crímenes, sin ser uno de ellos, pero en Colombia sólo importa el estrato. A la muerte de Bateman publicó un reportaje en el que el relato de los hechos importa poco pues se trata de presentarlo como un gran líder de un movimiento legítimo y no como un asesino. (En internet es imposible encontrar el texto completo, seguramente lo han mutilado por el compromiso con los crímenes que exhibiría el resto.)

Yo no había prestado atención al discurso que pronunció al recibir el Nobel: un llamado a los europeos a no entrometerse con reclamos de derechos humanos en Cuba y en Nicaragua o con rechazos a los secuestros y masacres de los demás "pueblos" que buscan su identidad. El que quiera prestar atención encontrará muy claro el sentido del discurso.
Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado.
[...] 
La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
 
La originalidad es la ausencia de democracia en Cuba y Nicaragua y las atrocidades de las tropas en otros países, como Colombia. Esos crímenes son resultado de la injusticia y no del expansionismo soviético (era 1982)... Bueno, los secuestros también son la originalidad, y las alianzas con los mafiosos, ¿o alguien cree que por entonces García Márquez no conocía las conexiones del régimen cubano y el M-19 con las mafias?

Esa misma idea aparece en El general en su laberinto: Bolívar se encuentra con un francés al que le reprocha la tentación de juzgar lo que ve (las atrocidades de los matones de la independencia) con ojos europeos. Es el mismo bolivarismo de Chávez. Y de hecho, Alfredo Molano comparaba a Tirofijo con Bolívar. Es el mismo sentido en el discurso de Estocolmo. Es lo que quiere decir.

El tuit inoportuno

El famoso tuit de la representante electa María Fernanda Cabal corresponde a un legítimo sentimiento de rechazo a quien tantos crímenes ha promovido, pero ciertamente es perjudicial para la campaña electoral, dado que se necesitan los votos de mucha gente que no rechaza al escritor. Tal vez sea una falta de astucia política en una persona más acostumbrada a la reacción directa. De momento le ha merecido toda clase de insultos de los paniaguados del terrorismo, pero eso es algo que además de honrarla la da a conocer. En todo caso, aun admitiendo que la campaña uribista perderá votos por esa causa, nadie debe llamarse a engaño. Ese candidato (que no encuentra nada que reprocharle a García Márquez) es un muerto de hambre que no defiende ningún valor sensato y de todos modos no habría pasado a segunda vuelta: nadie está para que le vengan a ofrecer diploma para todos. Pero aunque pasara a segunda vuelta, ¿cómo podría ganar contra toda la "mermelada" y los votos de los comunistas y sus clientelas sumados? La lista de Uribe apenas obtuvo el respaldo del 7% de los que podían votar, y por mucho que se descontara el fraude tampoco llegaría al 25% de los votos válidos. En una segunda vuelta Zuluaga no tendría ningún otro apoyo y para complicar una "paz" a la que en realidad el candidato no se opone la gente preferirá votar por Santos o no votar.

Para oponerse al legado de García Márquez en la política colombiana hace falta algo más que promesas vacías y buena trayectoria gerencial. Hacen falta otra clase de liderazgos, y tal vez la representante que "metió la pata" los encarne en un futuro.

6 comentarios:

jose antonio oscar correa arredondo dijo...

cosa rara todo escritor,cantautor,futbolista,artista o famoso,para hacerse mas notorio,adopta la izquierda,con el fin de tener mas notoriedad y en casi todos los casos ni siquiera saben de que hablan.Pero no dejan de vivir en el lujo,con las comididades propias de quienes atacan por ser de la burguesia,yo no creo en comunistas ricos eso no existe.14 45452285

Ruiz_Senior dijo...

Para la mayoría de la gente la izquierda es un aspecto de las cosas que resulta grato y amable según las épocas. No hay que tomarse en serio lo que digan en cada momento. Por ejemplo, en Colombia las personas de izquierda son más bien los ricos. Si usted coge el 1% de más ingreso puede estar seguro de que la inmensa mayoría son de "izquierda".

En el caso de García Márquez es un compromiso serio con un proyecto criminal, el de implantar tiranías comunistas en Hispanoamérica.

Ruiz_Senior dijo...

Este video añade más inquietud sobre la trayectoria del prócer. Pablo Escobar y los Castro.

Anónimo dijo...

http://www.policymic.com/articles/87719/princeton-concludes-what-kind-of-government-america-really-has-and-it-s-not-a-democracy

Y ESTADOS UNIDOS NO SE QUEDA ATRÁS.

Anónimo dijo...

"Perhaps economic elites and interest group leaders enjoy greater policy expertise than the average citizen does," Gilens and Page write. "Perhaps they know better which policies will benefit everyone, and perhaps they seek the common good, rather than selfish ends, when deciding which policies to support.

"But we tend to doubt it."
Entonces, los ultracapitalistas no son los niños buenos tampoco.
Si usted coge el 1% de más ingreso puede estar seguro de que la inmensa mayoría son de "izquierda". Pero en USA no son de Izquierda. 2 caras de la misma moneda?

Anónimo dijo...

LA LITERATURA UNIVERSAL PERDIÓ UN GRAN ESCRITOR, PERO COLOMBIA NO PERDIÓ UN GRAN COLOMBIANO