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19 ene 2013

A Plazas lo juzga el M-19 y el narcotráfico

Por Samuel Ángel

A Plazas lo juzga el M-19 y el narcotráfico Es evidente, aunque muchos quieran ocultarlo, que el coronel Plazas Vega ha sido juzgado por sus propios verdugos, la independencia y la objetividad de los magistrados del Tribunal Superior de Bogotá está en duda. Quienes condenaron a Plazas en segunda instancia a 30 años de prisión, no parecen haber ejercido justicia sino venganza.

El magistrado Hermes Darío Lara recibió el caso de Plazas en noviembre de 2008 y tras presentar varios oficios y haber acudido al Ministerio de Justicia, el Consejo Superior de la Judicatura le asignó un magistrado adjunto y un auxiliar para que se pudiera dedicar exclusivamente al tema del Palacio de Justicia, debido a su relevancia y extensión. Ayudado por cuatro digitadores, que transcribían las audiencias del caso y después de estudiar a fondo los miles de folios de la sentencia, resolvió, en su calidad de Magistrado Sustanciador, que no existen pruebas que comprometan a Plazas Vega con los delitos que se le imputan. No obstante y sin haber estudiado el caso, los otros dos magistrados de la Sala Penal confirmaron la condena proferida por la cuestionada juez, María Stella Jara.

¿Quiénes son los dos magistrados? Alberto Poveda Perdomo, militante del Polo Democrático, fue Representante a la Cámara por el Frente Social, movimiento de izquierda también integrado por antiguos militantes del grupo terrorista M-19. Adicionalmente fue magistrado auxiliar de Yesid Ramírez, a quien muchos acusan de haber sido una ficha clave de la mafia en la Corte Suprema de Justicia.

El otro se llama Fernando Pareja, quien fue vicefiscal general, hombre cercano a Mendoza Diago y a Mario Iguarán Arana. Este último consultaba sus decisiones, como fiscal general, con un adivino contratado por la entidad. Ha sido acusado de ser amigo cercano de alias la Gata y del Cartel de Cali, así como una pieza de los paramilitares en la fiscalía, según Mancuso. Como si fuera poco, el magistrado Pareja es primo del mafioso Jaime Pareja Alemán, hoy preso por lavado de activos, persona encargada de legalizar, de manera irregular, los bienes del Bloque Sinú y San Jorge de las Auc, cuyo comandante era Salvatore Mancuso.

Si bien, las actividades de familiares y amigos no son responsabilidad de los magistrados, es claro que andan muy mal rodeados. Resulta preocupante que a Plazas Vega lo terminen juzgando personas tan cercanas a los delincuentes que él combatió, su independencia y objetividad queda en entredicho y una justicia así, huele a pura venganza. Solo queda esperar que en la Corte Suprema se haga justicia y que los magistrados no sean de la entraña del hampa. Y aunque no creo que los delincuentes que menciono me lean, cualquier amenaza de muerte o citación judicial, la pueden hacer llegar a través de Twitter.

(Tomado de El Nuevo Siglo.)

1 nov 2012

Rufián de barrio y puñalada a la seguridad democrática



El asesinato de los seis policías en el Cauca es solo la punta del iceberg de lo que Santos está haciendo de fondo. Todos vemos cómo el primer mandatario le miente con descaro al país y no solo esta en oposición a las políticas que lo hicieron presidente, sino en oposición a sí mismo, basta ver lo que escribió en su libro Jaque al terror en su época de candidato y como heredero de la seguridad democrática, según mostró a los colombianos para de esta manera llegar a la presidencia. Con el agravante de que la información allí publicada está directamente relacionada con la seguridad nacional y es la misma información que Santos ha buscado ahora no tener en cuenta durante su mandato.

Escribió en la pág. 92 de su libro: “Comenzamos a enfrentarlo (se refiere al reto frente al terrorismo) con inteligencia conjunta y trabajo en equipo entre las fuerzas militares y de policía, que pronto comenzaron a dar resultados”. Y otro aparte dice que él ejecutó en su ministerio de Defensa: “un proceso de fortalecimiento de la inteligencia conjunta”.

Paradójicamente, si Santos sabe que la inteligencia es clave para enfrentar al narcoterrorismo y en general a la delincuencia, ¿por qué elimino el Departamento Administrativo de Seguridad, entidad dedicada a la inteligencia? ¿Por qué los policías y militares asesinados no han sido protegidos por operaciones conjuntas y por operaciones enmarcadas en labores de inteligencia sino que, inermes. caen ante el terrorismo de las Farc?

Según Santos, la solución de un problema es acabar con las entidades que generaron tantos beneficios en temas de protección y seguridad para el país como fue por ejemplo la captura de Simón Trinidad en Ecuador y la de Granda en Venezuela. Golpes que en manos de este gobierno no ocurrirán.

En otro aparte de la pág. 92 escribe: “... a través de una serie de atentados terroristas que nos obligaron a reforzar las medidas de seguridad, y a convocar la colaboración ciudadana…”. Surge también la pregunta: ¿por qué Santos ha desarticulado la Red de Cooperantes? ¿Qué pasó con ellos? ¿Dónde están? ¿Cómo se motiva la participación de la ciudadanía? ¿Cómo se les protege ahora?

Santos dice en su libro también, que el Chino, jefe de las milicias de las FARC en Cali, en su momento expreso: “Las milicias bolivarianas se mantienen en la ciudad de Cali gracias a los aportes que se hacen a raíz de la coca. Coca que sale hacia el exterior. Todo el que mueva la coca en Buenaventura tiene que hacerle un aporte a las FARC. Luego estos dineros llegan la ciudad y con eso mantenemos la estructura”. Sin embargo, el Gobierno Santos no solo no ha atacado la “dosis personal” sino que ahora habla de nuevas formas de pensar el problema, como es la legalización.

En otro aparte de su libro dice que las desmovilizaciones de milicianos de las FARC fueron un acto de esperanza y reconciliación (pag. 94). Sin embargo, durante su gobierno las desmovilizaciones han caído dramáticamente debido precisamente a su laxitud con el mal llamado “proceso de paz”. Según cifras oficiales del Ministerio de Defensa fueron de 2446 desmovilizados en 2010, a 1527 en 2011 y una caída vertiginosa en 2012.

Desde que Santos subió a la presidencia hemos observado innumerables problemas en las universidades públicas del país, donde desafortunadamente han muerto también nuestros policías por bombas en forma de papa y otros dispositivos que no deberían nunca entrar a los templos del conocimiento. Sin embargo, en la pagina 97 de su libro habla de la historia de Luis Fernando Vanegas, alias Cristian Pérez, quien, según Santos, “era secretario y segundo al mando del llamado Movimiento Bolivariano, y líder también del Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3), a través del cual las FARC buscan infiltrar universidades y organizaciones comunales”. 

¿Será que las FARC no están actuando ahora en las universidades, donde vienen generando una oleada de ataques a la infraestructura, muertos e impiden el normal desarrollo de las actividades académicas? Sabemos que sí. Por esas actividades explotó una casa en el barrio Suba de Bogotá donde estaban varios jóvenes fabricando bombas y han crecido según información de inteligencia en mas de 2000 miembros durante el actual gobierno.

Será bueno invitar a Santos a que se relea su propio libro o por lo menos se lea el libro que le escribieron a su nombre ya que como presidente ha hecho todo lo contrario a lo que aparece en Jaque al terror, dándole como “rufián de barrio” una puñalada a la seguridad democrática.