24/05/2013

Colombia, 2013

Por @Ruiz_senior

Lo que resulta difícil hacer entender a los colombianos es que todo ocurre cerca de ellos y no en selvas remotas, que los protagonistas son ellos y no unos ridículos asesinos imbuidos de fanatismo ideológico o hundidos en industrias criminales. Mejor dicho, que lo que ocurre en la vida cotidiana en Colombia es lo que importa y los crímenes son la sombra de eso que el colombiano ordinario experimenta cada día.

En la jerga de los marineros se llama "obra viva" a la parte sumergida de una embarcación y "obra muerta" a la parte emergida. La obra viva mantiene a flote la embarcación y se desplaza en una u otra dirección. Pero el gobierno está en la obra muerta, donde la tripulación maniobra con el timón y los motores o velas y lleva el barco a donde deba ir.

Eso mismo pasa con el "conflicto": es una decisión de los colombianos, que deben saber si apoyan o rechazan a los terroristas; lo que ocurrirá en las selvas será el fruto de esa decisión. Lo que ha ocurrido en más de treinta años de negociaciones de paz es que el bando partidario de los terroristas se ha impuesto, con un leve retroceso en la década pasada.

Pero ese bando no es mayoritario, si bien tampoco lo es el bando que los rechaza. Sólo que los colombianos tienen siempre un truquito para acomodar su interés y sus valores reales a una apariencia de rectitud y legalidad: la disposición a premiar a los criminales y a sacar partido de sus crímenes se "vende" como voluntad de paz.

¿Hay partidarios de los terroristas? ¿Cómo se explica el que lo dude la popularidad de personajes como los columnistas de Semana? Unos dirán que no son exactamente los terroristas, que es como alegar que Hitler no podría ser condenado porque no mató a nadie. Otros dirán que debido a la financiación gubernamental esa revista promueve a los terroristas, cosa que es falsa porque ya los promovía en tiempos de Uribe y en realidad siempre.

En ese reino de la mala fe no hay lugar para lo obvio:

1. Esa revista y sus opinadores corresponden a los valores e intereses de la mayoría de los colombianos de clases acomodadas, que están a favor de la abolición de la democracia que se opera al negociar las leyes con el crimen organizado.

2. Lo que mueve esa dulce conciencia pacifista y filantrópica es el interés de preservar un orden jerárquico heredado de la Colonia, que determina que los progresistas de distinto tipo (que siempre están ostentando su indignación como enemigos de la corrupción, el latifundio y el paramilitarismo) dispongan de servicio doméstico a precios irrisorios y de rentas fabulosas sin posibilidad de evaluar su productividad.

3. Contra ese espíritu no hay verdaderamente ninguna resistencia, de otro modo habría medios rivales que denunciarían la afinidad de esa revista y los demás medios bogotanos con el terrorismo: la identificación con Uribe lo es con la confusión absoluta, con el respaldo a la Constitución del 91 (que los uribistas no quisieron cambiar en ocho años de extraordinaria popularidad) y con la indefinición sobre todos los aspectos importantes: ¿o alguien ha entendido que el uribismo se opone a negociar las leyes con los criminales?

4. Ese orden es la garantía de la desigualdad arraigada de la sociedad, ya he explicado en muchas partes que durante la primera década de vigencia de la Constitución de 1991 la desigualdad aumentó casi diez puntos del índice Gini. Pero quienes viven de opinar a favor del gobierno tienen en realidad pocos motivos para oponerse, ya que una sociedad verdaderamente democrática y reacia a otorgar privilegios les resultaría inconveniente.

Para entender de qué modo ese parasitismo de los poderosos constituye el ADN de la sociedad colombiana basta con figurarse que alguien impusiera la igualdad entre los sexos en un país como Arabia Saudí: habría una poderosa resistencia de los varones, tradicionalmente investidos de poder. No serían todos pero los demás tendrían pocos motivos para entusiasmarse. Si las mujeres anhelaran conscientemente disfrutar de las libertades de que disfrutan las de otros países, estarían en desventaja por el montón de códigos atávicos que seguirían imperando.

Eso pasa en Colombia, las personas humildes son serviles porque si no lo fueran resultarían insoportables para los de arriba, que las perseguirían y excluirían. El disfrute de rentas elevadas sin producir nada es el anhelo secreto de la mayoría, y la retórica socialista le abre el camino al dominio a quienes se sumen (en ese sentido la izquierda colombiana se adelantó un poco al chavismo venezolano).

El colombiano real de 2013, sobre todo el bogotano, que se supone el más instruido y con mayor acceso al bienestar, es un indigente moral e intelectual ansioso por presentarse como intelectual con recursos escasísimos (el esfuerzo por obtener el certificado de formar parte de la clase media hace que tranquilamente haya miles de politólogos que no saben quién es Ortega y Gasset y de periodistas que nunca han tenido el hábito de leer la prensa, cosa visible en su ortografía).

Los adornos de bondad y progresismo que se ponen los colombianos son grotescos y mueven a compasión. Si una persona de otro país presta atención al estilo y las razones del alcalde de Bogotá sólo puede pensar que se trata de un jefe mafioso. Es algo que exhala su presencia, su forma de hablar y de mirar y el contenido de su discurso. Pero no faltan los que lo aplauden porque lo ven como el representante de la política de la paz y el amor.

Los medios han estado dedicados a acosar al procurador con las calumnias más grotescas: ¿cuál es el motivo? Que pone objeciones a la infamia de legitimar las infinitas atrocidades de las tropas de la "izquierda" como "paz". El pretexto es que es un católico fundamentalista supuestamente relacionado con los lefevristas, grupo ultramontano que según la propaganda cuenta con algunos obispos revisionistas. Todo eso está muy lejos de constituir delito, pero constituye la obsesión de los líderes cívicos de Semana.

De ese modo, los colombianos que leen la prensa viven indignados con el procurador por quién sabe qué supuestas manías secretas, y gracias a eso apoyan a personajes como los columnistas de esa revista, para quienes los asesinos de las FARC y el ELN son agentes de paz.

Los recientes montajes para calumniar la resistencia a la negociación con el cuento de que alguien se propone matar a personajes de esa revista ocupan en todos los medios decenas de veces más espacio que los asesinatos reales de once militares a manos de la banda de León Valencia y Arco Iris. ¿Qué hay en la clase de gente que sigue a esos personajes? Todo colombiano con cierto nivel social tiene muchos parientes y amigos que forman parte de esa cofradía. ¿Cuántos entienden que esos personajes son los verdaderos criminales? Yo diría que ninguno.

Para que se entienda hasta qué punto son los códigos casi inconscientes de la sociedad los que permiten que reine el crimen voy a proponerles a los lectores evaluar estas palabras del presidente:
Estos soldados sacrificaron su vida para que nosotros sigamos viviendo en paz. Estos héroes de la patria merecen el reconocimiento de todo el pueblo colombiano.
¿Alguien entiende? El hombre llama paz a la negociación de paz o en todo caso afirma en todo momento que busca la paz negociando. ¿De qué modo la muerte de los soldados tiene que ver con la paz? ¿Salieron a buscar la negociación? ¿Vivir en paz significa perseguir a los asesinos? En tal caso, ¿cómo puede ser paz el hecho de legitimarlos negociando?

Es porque como nadie quiere admitir que los terroristas tienen partidarios, cuya tarea e interés es el de quien se lleva el dinero en un caso de estafa por el "paquete chileno", el que le saca la billetera al herido al que otro le ha clavado una navaja, porque resulta que son los parientes y amigos de la inmensa mayoría de los colombianos acomodados, entonces todo se vuelve mentira y absurdo: Santos dice cualquier cosa que parezca halagadora para los soldados muertos, las reacciones de los demás son estremecedoras, casi siempre maldiciendo al maldito conflicto, del que sin la menor incomodidad culpan a Uribe, a los ganaderos, a Godofredo Cínico Caspa, a los estadounidenses, a los militares, etc.

Pero con todo, como ya he explicado muchas veces, el problema es que todo eso no tiene oposición, tal como el culpable de que la sífilis destruya a una persona ya no es quien se la contagia ni las bacterias, sino esa misma persona o el médico que le receta remedios equivocados. Baste con ver esta majestuosa perla de sabiduría de un líder y precandidato uribista para entender que las sentidas palabras de Santos no son excepcionales:
Hay dos clases de personas, las que quieren premiar el crimen y las que se oponen a hacerlo. Como la mala fe es lo que hace que el colombiano sea colombiano, no faltará el que niegue que este prócer forma parte de los que quieren premiar el crimen.

El uribismo no es resistencia a la negociación con los terroristas, sólo es crítica constructiva en aras de explotación politiquera del descontento. ¿O alguien se figura que un solo uribista, insisto, UNO SOLO, va a mostrarse en desacuerdo con la idea de negociar con el ELN?

No hablemos de la idea implícita en ese tuit de que al negociar se les pagará menos por haber cometido ese crimen. Es absurdo: el pretexto con el que se negocia es precisamente que se van a evitar esos crímenes, pero ¿cómo van a negociar con alguien que no amenaza? Todo es grotesco y absurdo. Todo forma parte de lo que decía al principio: no ocurre nada en selvas y fronteras remotas, los colombianos están dispuestos a someterse a los criminales y en realidad están enemistados con Santos por su descortesía con Uribe, como si fueran personajes de telenovela.

Quienes pensamos que las leyes no se negocian con los infractores somos realmente pocos. El senador dice algo grato para su público, no es un extremista, está abierto al diálogo civilizado y así figura ventajosamente. Ése es el oficio del político, el problema es éste: ¿por qué el ciudadano acepta las cuentas para llevar a una negociación futura con el ELN?

23/05/2013

Santos dividió a Colombia en dos bloques

Por Eduardo Mackenzie

Si hay “enemigos de la paz” es porque hay “amigos de la paz”. ¿Quiénes son éstos? Sorpresa.

Se le volvió una rutina al presidente Santos difamar a sus opositores. Como los planes para entronizar a las FARC en las instituciones (que éstas tratan destruir desde hace 50 años) reciben críticas fuertes todos los días, el jefe del ejecutivo, cada vez que toma un micrófono, lanza chispas y centellas contra los que informan y comentan ese estado de cosas.

Ayer, durante un foro en Bogotá intitulado “Afrocolombianidad y paz”, Juan Manuel Santos declaró: “Los enemigos de la paz no son muchos pero son muy activos”. Y, a manera de argumentación, improvisó: “Se crean fantasmas y comienza la satanización. Nadie ha hablado de impunidad, quieren envenenar el proceso”.

La mayoría de esos “enemigos de la paz” son periodistas. Son personas que combaten a las FARC con la palabra, con la pluma, con editoriales, columnas de opinión, blogs, tuits, artículos y reportajes. Al acusarlos de esa manera Santos quieren frenar las opiniones adversas y enviar un mensaje: que las FARC son los “amigos de la paz” y no deben ser criticadas. Y que los críticos del falso proceso de paz son los “enemigos de la paz” y deben ser amordazados.

Santos divide así el país en dos bloques hostiles: los “amigos de la paz” de un lado y los “enemigos de la paz” del otro. En una parte, están él y sus ministros, y las FARC y sus voceros en La Habana, y en el otro están los colombianos que él tanto desprecia: los que aspiran a la paz pero sin la guillotina amenazante de unas FARC armadas, libres, riquísimas y envalentonadas sobre las cabezas de todos.

La campaña de Santos contra los críticos de la aventura en La Habana se agudiza a medida que aparece con más fuerza un hecho: que el llamado “proceso de paz” está muerto pues descansó siempre sobre un horizonte de impunidad para los mayores criminales del país.

Santos dice que “nadie ha hablado de impunidad”. Juega con la verdad: el “marco jurídico para la paz” es eso. El fiscal Montealegre hace la apología de la impunidad cuando asegura que no hay base legal en Colombia para que los jefes de las FARC paguen un día de cárcel por sus atrocidades. La postura del fiscal es grotesca pero él, para ayudar a Santos, insiste en eso.

Para que la Corte Penal Internacional y las grandes capitales del mundo libre no se enteren de eso, Santos espera meter a todos en cintura. Como está haciendo Obama con la prensa opositora de su país. Hay que seguir los tres últimos escándalos: con la Associated Press, con el periodista James Rosen de Fox News y con la periodista Sharyl Atkisson de la CBS News, a quien le intervinieron su computador. Voces se levantan contra la “cultura de intimidación” que se respira hoy en los Estados Unidos. Santos se siente autorizado y reparte mandobles. Al hacer eso, él danza sobre una cuerda floja: socavar la libertad de expresión y la libertad de la prensa es cometer un delito. Es minar un pilar fundamental de nuestra democracia.

Los periodistas tenemos que tomar en serio este asunto y acudir a las instancias internacionales que velan por el respeto de la libertad de la prensa para que asuman una posición sobre lo que está ocurriendo en Colombia. Pues los organismos locales, que teóricamente se ocupan de lo mismo, no se atreven, por temor o complicidad, a esbozar la más leve crítica contra la insidiosa campaña del jefe de Estado.

¿Pedir en Cuba que les entreguen el país convierte a las FARC en “amigas de la paz”? No hubo una sola semana, en los últimos 50 años en que las FARC se hayan abstenido de asesinar a uno o a varios colombianos. En algunos periodos, sobre todo cuando montan la farsa del “proceso de paz”, la muerte de inocentes se intensifica. ¿Eso es ser un amigo de la paz? Solo un perverso irrecuperable puede concebir las cosas así.

Los enemigos de las FARC son muchos. En eso Santos se engaña. En ese campo, cada vez más grande, están el Procurador General de la Nación en ejercicio y el ex presidente Andrés Pastrana. Están el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y decenas de millones de colombianos que se identifican con él y con su gesta política. Hay allí muchísimas personalidades de todos los ámbitos y de todos los partidos democráticos: parlamentarios, políticos, militares, policías, industriales, agricultores, religiosos, abogados, comerciantes, académicos, periodistas, comentaristas, editorialistas, reporteros, blogueros, maestros y estudiantes. Todos ellos combaten, a su nivel y según sus capacidades, por la verdad y por las libertades amenazadas en Colombia. Y las encuestas lo dicen.

Aprendamos de los europeos. Cuando Rodríguez Zapatero se empeñó en llevar el brazo político de ETA a las instituciones, los españoles salieron a la calle e hicieron, sobre todo, una gran “manifestación preventiva” que contribuyó, meses después, a la salida de los socialistas del gobierno. Hay que mostrarle a Santos dónde están las mayorías. Hay que organizar una gran manifestación preventiva contra la llegada de las FARC a las instituciones.

21/05/2013

Pensiones elitistas

Por Jaime Castro Ramírez

Cuando las circunstancias que inciden en el desarrollo de las relaciones sociales llegan al límite de desbordar las condiciones propias del equilibrio social, es necesario acudir a las instancias cuya competencia en materia de autoridad pueda encontrar soluciones que devuelvan la normalidad y equidad para los intereses comunitarios. Lo social es demasiado sensible ante eventos que crean barreras diferenciales odiosas entre clases, donde desaparecen incluso principios constitucionales, como por ejemplo el derecho a la equidad y la igualdad.

El inquietante tema de las megapensiones de jubilación
La forma como han sido autorizadas pensiones de jubilación a cierta clase social, difiere radicalmente de justicia social. Mientras que para el común de los colombianos han existido requisitos mínimos para poder acceder al derecho a pensionarse, actualmente:

1. Edad hombres 60 años, mujeres 57 años. 2. Haber cotizado mínimo 1.125 semanas. 3. Se pensionan con el promedio de lo devengado en los últimos 10 años; en exagerado contraste para una pequeña clase elitista, llámense excongresistas y exmagistrados, han existido unas condiciones muy diferentes que favorecen ese hecho de ser elitista, pues los anteriores requisitos no han existido para ellos.

Empezando por decir que se han pensionado con mesadas entre 20 y 30 millones de pesos mensuales, para las cuales no han aportado al sistema pensional sino una mínima parte, pues dicho aporte es lo que equivale aproximadamente para una pensión de 4 millones de pesos en promedio. Además, se pensionan con el 75% de los devengados en el último año, para lo cual les computan el sueldo mas toda clase de otros conceptos pagados (contra el promedio del solo sueldo devengado en los últimos 10 años para los ciudadanos ‘comunes y corrientes’).

Lo anterior significa que quienes pagamos impuestos hemos venido pagándoles esas megapensiones a quienes no se las han ganado como se la ganan los demás colombianos, lo que obviamente desequilibra en materia financiera el presupuesto del Estado, y por lo tanto, se dejan de hacer obras de beneficio común para el sector de la población que verdaderamente necesita del apoyo estatal.

Fallo de Corte ad hoc, conjueces
La Corte Constitucional titular pasó por etapas de indecisión que significaron alrededor de 3 años de demora para afrontar este tema traumático para las finanzas del Estado en cuanto al pago de las pensiones exageradas a los mencionados exfuncionarios. Primero le aplicaron una especie de operación tortuga al respectivo análisis, y luego concluyeron en la más fácil que era proceder a declararse Corte inhibida para ocuparse de un fallo sobre el particular. Es fácil también entender que esta actitud obedeció al hecho de actuar en causa propia defendiendo sus propios intereses, y además teniendo en cuenta el qué dirán de sus excolegas y de excongresistas que desde tiempo atrás saboreaban las mieles de la inequidad.

Ante la inhibición asumida por buena parte de los miembros de la Corte Constitucional, la alternativa fue nombrar unos conjueces, quienes acompañaron a tres magistrados que asumieron esta responsabilidad votando positivamente el cambio de régimen para la liquidación de ese tipo de pensiones, magistrados: Mauricio González, Jorge Ignacio Pretelt, y Luis Guillermo Guerrero. El magistrado Eduardo Mendoza votó negativamente. Es necesario darle crédito a los conjueces que acompañaron con su voto a los tres magistrados en esta obra jurídica: Manuel José Cepeda, Alejandro Venegas, y Juan Carlos Henao.

Finalmente hay que darle crédito también a un grande como magistrado, quien sí decidió abordar el análisis de estas pensiones con criterio patriótico. Se trata del doctor Jorge Ignacio Pretelt, quien actuó como ponente de la iniciativa que concluyó con un fallo histórico a favor del derecho a la igualdad.

El fallo tiene aspectos muy importantes, como por ejemplo, que la pensión a estas dos clases de pensionados hacia futuro no puede ser mayor a 25 salarios mínimos mensuales vigentes, incluidos los nuevos y los antiguos pensionados. No se trata de un fallo que incluya retroactividad, sino que lo que califica es el factor retrospectivo, es decir, que hacia adelante (a partir del 1 de Julio de 2013), quienes devengaban los mencionados montos de pensión, no podrán recibir más de 25 salarios mínimos como mesada mensual en atención al principio de igualdad. Pero además, se incluyó también el hecho de que esta clase de futuras pensiones se tienen que liquidar en base al promedio de lo devengado por sueldos en los últimos 10 años, y no como ocurría, con el devengado del último año. Agregando que serán reliquidadas las pensiones en las que hubieren ocurrido hechos de presunta corrupción en su forma de tasar las cuantías, como lo que el país se enteró del Consejo Superior de la Judicatura en donde a un individuo le daban el ‘chance’ de trabajar tres o cuatro meses como magistrado auxiliar y con eso ya se hacía acreedor a una pensión de 20 millones de pesos. Por fin se hizo justicia social en este caso aberrante de las desproporcionadas pensiones, y en dos sectores donde el país ha conocido que han ocurrido casos de flagrante corrupción.

17/05/2013

A Gustavo Petro

Por @Ruiz_senior

               Petro, tu avilantez no es un talento raro,
               es la desfachatez que exhibe el tinterillo
               que despoja a la gente como con un cuchillo
               deformando las leyes con completo descaro.

               Siempre has sido un canalla, para cualquiera es claro,
               en tu cara de rana impresiona ese brillo
               de los ojos de "vivo", de marisabidillo,
               que es feliz viendo al otro en total desamparo.

               Secuestraste y mataste con pretexto ideológico,
               fuiste parte del hampa del alcalde Moreno
               y un amigo de Chávez, malandro mitológico.

               Promueves tus negocios con el dinero ajeno,
               elegido por Santos con arte demagógico,
               y así impones el reino de la maldad sin freno.

16/05/2013

Política canonizada

Por Jaime Castro Ramírez


                                         Hacer política en Jericó,
                                         con motivo de la canonización,
                                         aunque ofrezca millones a montón,
                                         Santa Laura no autorizó.

                                         En política de reelección,
                                         recuperar 9 millones de engañados,
                                         más difícil que un milagro,
                                         convencer a los colombianos.

                                         La ciencia religiosa,
                                         no avala deslealtades,
                                         recurrir a la Santa Laura,
                                         son simples necedades.

                                         Es casi un sacrilegio,
                                         pedir ayuda santa
                                         para enmendar engaños
                                         a la gente incauta.

                                         La política sin rumbo,
                                         que gobierna una nación,
                                         no es tarea de Santa Laura,
                                         encontrar la solución.

                                         Santos del cielo,
                                         interceden por la devoción,
                                         pero no por políticos,
                                         creyentes de ocasión.

                                         Santa Laura bendita,
                                         perdona la intención
                                         de convertir su Santidad
                                         en política de reelección.

15/05/2013

El candidato Pastrana

Por @Ruiz_senior

Supongo que no seré el único que sospecha que tras el activismo reciente de Andrés Pastrana puede haber cálculos sobre la posibilidad de una candidatura presidencial para 2014. Y se puede decir que ataca por donde le conviene si ése es su propósito: las críticas más que fundadas al proceso de "paz" de Santos y a su connivencia con la dictadura venezolana son una apuesta acertada porque no tiene nada que perder y se legitima ampliamente.

Tiene a su favor que se impondría sin problemas como candidato conservador y aun forzaría la lealtad de esa maquinaria. Obviamente, eso no le basta y tendría que buscar los votos del uribismo, es decir, buscar entenderse con Uribe y conseguir su apoyo. Es verdad que gracias al Caguán es un político muy desprestigiado, pero siempre podrá reclamar que metió a las FARC y el ELN en las listas de terroristas y que fortaleció a las Fuerzas Armadas con los recursos del Plan Colombia.

Más problemática parecería su trayectoria antiuribista, con toda clase de manifestaciones mezquinas y equívocas, y su apoyo a Santos hasta que lo empezó a maltratar por el lío del mar territorial. Pero en el forcejeo por el poder no son raros esos cambios. De hecho, en la campaña electoral de 2011 se vio a Uribe haciendo campaña con Luis Eduardo Garzón y con Armando Benedetti, prócer que le había atribuido la bomba de Caracol.

Nadie duda de que una candidatura de Pastrana encontraría mucho rechazo entre los votantes uribistas, pero tampoco son muchos los que creen que va a ser fácil para otro candidato ganarle a Santos. Es decir, la gran baza de Pastrana es que tiene más posibilidades de ganar que los actuales precandidatos uribistas. Y si consiguiera arrastrar al conservatismo dejaría a Santos como el candidato de una coalición de izquierda que a ojos de todo el mundo quedaría como en extremo complaciente con las FARC.

Las resistencias del uribismo a una candidatura semejante exigen pasar por alto que tampoco han sido una oposición ejemplar. Ya en el gobierno cometieron errores espantosos como el intento de cambiar las leyes para reelegir de nuevo a Uribe, y con ese fin promover la triste retórica del "Estado de opinión". Como expresidente, Uribe no ha obrado como un líder cívico que vigila la acción gubernamental sino como un viudo del poder que defiende a toda costa sus cuotas y trata de influir en nombramientos y aun en las políticas de los partidos del gobierno. Todavía en febrero de 2012 hacía componendas con Roy Barreras, por no hablar del apoyo a los candidatos santistas en las elecciones de 2011 o del cortejo a personajes como Angelino Garzón o Juan Lozano. O del inverosímil silencio ante la descarada maquinación que dejó impune a Sigifredo López, ¡que ahora se ha convertido en enemigo de las FARC y será seguramente el representante de las víctimas del terrorismo en la negociación! (Para eso es la persecución de Coronell contra Vargas Quemba.) Baste decir que su libro lo promovía William Ospina, el mismo que prununciaba un discurso fariano el 9 de abril.

Verdaderamente, como críticos de la negociación de La Habana los precandidatos uribistas no han obrado mucho mejor que Pastrana. Recientemente le preguntaban a Francisco Santos qué pensaba de la carta de Luis Carlos Restrepo y contestó que esperaría a lo que decidiera el Centro Democrático. Es sólo un ejemplo de una actitud equívoca, de políticos sin determinación ni valores reales que esperan a ver para dónde va la opinión pública para seguirla.

De hecho, el exvicepresidente ha obtenido mucho más apoyo en las encuestas que los demás precandidatos, lo que evidencia las limitaciones de todo tipo a que se enfrentan: a Francisco Santos lo promueven los medios del gobierno sobre todo porque calculan que no podría ganar. Y porque es el más afín a su primo. Es decir, los demás precandidatos no han sido capaces de unirse ni de expresar posiciones claras y hoy por hoy el candidato más probable del uribismo es el otro Santos.

La reciente publicación de un decálogo sobre la negociación y la entrevista que concedió Uribe a Intereconomía sitúan mejor al uribismo como oposición que plantea exigencias claras al gobierno acerca de los diálogos de paz y denuncia su sesgo. Lástima que para denunciar que Santos lleva a Colombia al castrochavismo haya habido que esperar casi tres años.

Es decir, por el lado del uribismo ya hay planteamientos claros acerca de la negociación pero no candidatos creíbles para ganar la presidencia. Parece que las últimas actuaciones de Pastrana tienden a buscar copar ese segmento de la opinión y presentarse como candidato al que los uribistas tendrían que apoyar si no quieren ver a Santos reelegido. Las propias diferencias y la insignificancia de cada uno de estos dos actores por sí mismo hace que el uribismo pueda imponerle su programa al godo.

Otro elemento que juega a favor de Pastrana es el predominio del samperismo en el gobierno: el rechazo a la mafia de Samper, cada vez más fundida con el chavismo y con las FARC (no sólo Piedad Córdoba y Sigifredo, sino también la finadita Martha Catalina Daniels han sido samperistas que ejercen un papel en la lucha de esa banda) podría favorecer a un candidato que lo encarna.

Así están las cosas. De momento, Santos y Vargas Lleras llevan mucha ventaja. De ninguna manera será fácil ganarles.

14/05/2013

Dictadorzuelo en cierne

Por Jaime Castro Ramírez

Estar proyectando una clase de conducta o forma de actuar, equivale a los inicios de una acción futura por parte de los individuos comprometidos con una causa. La clase de acción depende de la intención con que se pretende crear impacto ante la sociedad, intención que puede estar ávida de cualquier tipo de codicia, incluso fingiendo buenos propósitos para poder engañar la voluntad ciudadana, pero con una finalidad implícita que posteriormente puede llegar a ser decepcionante para quienes aceptan comprometerse con tesis inciertas, y lo pueden aceptar quizás conscientemente, pero sin conocer el verdadero fondo direccionado con que suele actuar el impostor.

Cuando de política se trata

Un escenario propicio para los impostores es el escenario político. Allí se pueden conjugar toda clase de maniobras engañosas, para lo cual se valen de la ignorancia de la gente, y para ello acuden a las clases más pobres de la población para prometerles ‘sacarlos de la pobreza’ si apoyan electoralmente sus planteamientos, que generalmente son solo audacias socialistas irrealizables.

Infortunadamente, estos timadores de la voluntad humana suelen encontrar eco en la necesidad apremiante de la gente, y entonces proceden a convertir las personas en los llamados ‘idiotas útiles’ que apoyan sus causas perversas; causas que son iniciadas con la táctica de ideologizar políticamente el pensamiento ciudadano, pero por supuesto que el paso previo es iniciar indisponiéndolo en contra del poder legítimo de la democracia. Así actúan quienes su conciencia se nutre de egoísmo y de a una especie de psicopatía política para luego someter a sus adeptos.

Lo que pretende el alcalde de Bogotá Gustavo Petro

No es un secreto que el señor Petro dizque tiene ambiciones presidenciales. Tampoco sorprenden sus acciones de carácter desafiante con que responde a cualquier objeción que recibe por su talante como alcalde que le corresponde gobernar en Bogotá, pues lo que se observa es simplemente un desgobierno en la ciudad. Podrían citarse solo algunos ejemplos de los desaciertos que conllevan a tal desgobierno: El sonado caso del equivocado y traumático manejo de las basuras después de que venía funcionando eficientemente con empresas privadas que prestaban el servicio, las condiciones lamentables de la malla vial, el manejo de la movilidad y el sistema integrado de transporte, tratar a los adictos a las drogas suministrándoles ‘tratamientos’ con otras drogas que igual crean dependencia como la marihuana, enfrentamiento con el concejo de la ciudad, constante inestabilidad en los cargos de los principales funcionarios del distrito, etc.

Como respuesta a esta clase de políticas que entorpecen el funcionamiento de Bogotá, se gestó entonces la idea de revocatoria del mandato del alcalde, para lo cual se recogieron más de 600 mil firmas de ciudadanos que apoyan esta decisión.

Procedimiento dictatorial del alcalde

Una vez entregadas a la Registraduría Nacional del Estado Civil las firmas para la revocatoria, Petro solicitó a esta institución que le entregara copia de los archivos de esas firmas, y se sabe que lo hizo con el fin de tomar represalias de despido con personas que identifiquen como relacionadas con el Distrito, ya sea como funcionarios, como contratistas prestadores de servicios, o cualquier otro tipo de vinculación. Como se dice coloquialmente, el alcalde ‘peló el cobre’. Primero que todo es un abuso contra la libertad ciudadana de expresarse sobre un mal gobierno a través de la revocatoria (derecho amparado por la Constitución), y luego contra las libertades individuales de las personas de decidir sus propios actos, pues los gobernantes se deben al pueblo que los elige y les otorga la representación y el poder, y por lo tanto tienen la obligación de respetar sus decisiones de exigirles rendición de cuentas sobre el cumplimiento de su gestión.

Se observa que Petro fue buen alumno de su desaparecido amigo dictador Chávez, pues éste en eventos electorales utilizaba el mismo procedimiento de intimidar a las personas con amenazas de votarlas de los empleos porque pensaban diferente a sus caprichos políticos de sometimiento de voluntades.

Lo importante de este episodio es que Petro ‘se adelantó a ejecutarlo’, pues si es que pretendía ser presidente de la república… ahora los colombianos ya quedamos notificados sobre cuál es su perfil autoritario que lo proyecta hacia realidades dictatoriales. Tal vez le falló el momento para hacerlo, y también le falló el cálculo político, pues Chávez lo hizo cuando era presidente.

Los traidores confesos, en política, como en otros eventos, suelen quedar a la orilla del camino.

13/05/2013

La heredera del Socialismo del Siglo XXI en Colombia

Por @AdasOz

Aunque las declaraciones de Piedad Córdoba en el estado venezolano de Anzoátegui rayan en un delirio de grandeza, no son tal, sino que imita el legado de su difunto mentor, Hugo Chávez, quien en su afán por convertirse en una figura “libertadora” para Venezuela y así conseguir el apoyo de los más ignorantes, se inspiró en la imagen de Bolívar y su legado para consolidar su movimiento y proyecto político denominado el Socialismo del Siglo XXI. El mismo dictador cubano, Fidel Castro, dijo que Chávez suponía una reencarnación de las ideas de Simón Bolívar, esta vez no para libertar las naciones iberoamericanas de la corona española sino del “malvado” imperio yanqui, el cual impide la expansión comunista en Latinoamérica y en el resto del mundo.

Ahora que el gobierno de Colombia ha creado las condiciones perfectas para que el narcoterrorismo vuelva a salir de sus madrigueras y controlen regiones clave para el tráfico de estupefacientes y armamento, e incluso les ha concedido la libertad para vacacionar en la isla cárcel caribeña mientras redefinen y diseñan nuevas leyes para nuestro país, los oportunistas y auxiliadores de las FARC también se sienten en completa libertad de aparecer de nuevo, tal como lo hace la señora del turbante cada vez que necesita promocionarse. Piedad Córdoba sabe bien dónde y ante qué público hacerlo, y la Venezuela chavista resulta ser el escenario perfecto para dar semejantes declaraciones.

La señora Córdoba se hace hija de Chávez, aunque por contemporaneidad pareciera más su amante, y al mismo tiempo utiliza la imagen del Libertador Bolívar no porque sea en realidad hija de ellos sino porque su propósito es convertirse en la representante del movimiento bolivariano en Colombia. Bueno, de hecho ya lo es, pero ahora necesita tomar más fuerza entre las masas, y qué mejor manera de hacerlo convirtiéndose en heredera directa del legado de Chávez en Colombia. Es así como aspira a convertirse en la próxima presidenta de nuestro país, pero para ello las demandas que ha interpuesto ante el Consejo de Estado y la Corte Constitucional deben prosperar, lo que es bastante probable, dado que el poder judicial se encuentra secuestrado por la mafia samperista y por los terroristas.

Si es cierto que en noviembre se firmará el acuerdo con las FARC y el Congreso logra en ese lapso de tiempo hacer las reformas necesarias para que los cabecillas de las FARC puedan ocupar cargos públicos y obtengan las curules en el Senado y en la Cámara de Representantes que exigen, entonces la candidatura de Piedad Córdoba a la presidencia no sería tan descabellada como parece, sino que encajaría perfectamente con los planes que siempre han tenido las FARC de tomarse de manera definitiva el país pues ya cuentan con el poder judicial de su parte. Es así como casi la totalidad de las instituciones del Estado quedarían en manos de las FARC y Colombia sumergida en la miseria que traen consigo las dictaduras comunistas.

Pero no quiero ser tan fatalista como acostumbro, recordemos que para que Piedad Córdoba llegue a la presidencia primero necesita ganar las elecciones y no creo que cuente con el apoyo popular suficiente para lograrlo. Sin embargo, debemos ser muy cautelosos porque Santos, el experto jugador de póquer, puede volvernos a engañar tal como lo hizo en las presidenciales de 2010 y posteriormente en las elecciones para la alcaldía, de manera que su estrategia termine de beneficiar a las FARC, con la señora del turbante ocupando la Casa de Nariño.