Por @Ruiz_senior
Petro, tu avilantez no es un talento raro,
es la desfachatez que exhibe el tinterillo
que despoja a la gente como con un cuchillo
deformando las leyes con completo descaro.
Siempre has sido un canalla, para cualquiera es claro,
en tu cara de rana impresiona ese brillo
de los ojos de "vivo", de marisabidillo,
que es feliz viendo al otro en total desamparo.
Secuestraste y mataste con pretexto ideológico,
fuiste parte del hampa del alcalde Moreno
y un amigo de Chávez, malandro mitológico.
Promueves tus negocios con el dinero ajeno,
elegido por Santos con arte demagógico,
y así impones el reino de la maldad sin freno.
PAÍS BIZARRO
Hemos reunido nuestros videos en otro blog, ayúdenos a difundirlos: http://videosdepaisbizarro.blogspot.com
17/05/2013
A Gustavo Petro
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Ruiz_Senior
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16/05/2013
Política canonizada
Por Jaime Castro Ramírez
Hacer política en Jericó,
con motivo de la canonización,
aunque ofrezca millones a montón,
Santa Laura no autorizó.
En política de reelección,
recuperar 9 millones de engañados,
más difícil que un milagro,
convencer a los colombianos.
La ciencia religiosa,
no avala deslealtades,
recurrir a la Santa Laura,
son simples necedades.
Es casi un sacrilegio,
pedir ayuda santa
para enmendar engaños
a la gente incauta.
La política sin rumbo,
que gobierna una nación,
no es tarea de Santa Laura,
encontrar la solución.
Santos del cielo,
interceden por la devoción,
pero no por políticos,
creyentes de ocasión.
Santa Laura bendita,
perdona la intención
de convertir su Santidad
en política de reelección.
Hacer política en Jericó,
con motivo de la canonización,
aunque ofrezca millones a montón,
Santa Laura no autorizó.
En política de reelección,
recuperar 9 millones de engañados,
más difícil que un milagro,
convencer a los colombianos.
La ciencia religiosa,
no avala deslealtades,
recurrir a la Santa Laura,
son simples necedades.
Es casi un sacrilegio,
pedir ayuda santa
para enmendar engaños
a la gente incauta.
La política sin rumbo,
que gobierna una nación,
no es tarea de Santa Laura,
encontrar la solución.
Santos del cielo,
interceden por la devoción,
pero no por políticos,
creyentes de ocasión.
Santa Laura bendita,
perdona la intención
de convertir su Santidad
en política de reelección.
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Jaime Castro Ramírez
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15/05/2013
El candidato Pastrana
Por @Ruiz_senior
Supongo que no seré el único que sospecha que tras el activismo reciente de Andrés Pastrana puede haber cálculos sobre la posibilidad de una candidatura presidencial para 2014. Y se puede decir que ataca por donde le conviene si ése es su propósito: las críticas más que fundadas al proceso de "paz" de Santos y a su connivencia con la dictadura venezolana son una apuesta acertada porque no tiene nada que perder y se legitima ampliamente.
Tiene a su favor que se impondría sin problemas como candidato conservador y aun forzaría la lealtad de esa maquinaria. Obviamente, eso no le basta y tendría que buscar los votos del uribismo, es decir, buscar entenderse con Uribe y conseguir su apoyo. Es verdad que gracias al Caguán es un político muy desprestigiado, pero siempre podrá reclamar que metió a las FARC y el ELN en las listas de terroristas y que fortaleció a las Fuerzas Armadas con los recursos del Plan Colombia.
Más problemática parecería su trayectoria antiuribista, con toda clase de manifestaciones mezquinas y equívocas, y su apoyo a Santos hasta que lo empezó a maltratar por el lío del mar territorial. Pero en el forcejeo por el poder no son raros esos cambios. De hecho, en la campaña electoral de 2011 se vio a Uribe haciendo campaña con Luis Eduardo Garzón y con Armando Benedetti, prócer que le había atribuido la bomba de Caracol.
Nadie duda de que una candidatura de Pastrana encontraría mucho rechazo entre los votantes uribistas, pero tampoco son muchos los que creen que va a ser fácil para otro candidato ganarle a Santos. Es decir, la gran baza de Pastrana es que tiene más posibilidades de ganar que los actuales precandidatos uribistas. Y si consiguiera arrastrar al conservatismo dejaría a Santos como el candidato de una coalición de izquierda que a ojos de todo el mundo quedaría como en extremo complaciente con las FARC.
Las resistencias del uribismo a una candidatura semejante exigen pasar por alto que tampoco han sido una oposición ejemplar. Ya en el gobierno cometieron errores espantosos como el intento de cambiar las leyes para reelegir de nuevo a Uribe, y con ese fin promover la triste retórica del "Estado de opinión". Como expresidente, Uribe no ha obrado como un líder cívico que vigila la acción gubernamental sino como un viudo del poder que defiende a toda costa sus cuotas y trata de influir en nombramientos y aun en las políticas de los partidos del gobierno. Todavía en febrero de 2012 hacía componendas con Roy Barreras, por no hablar del apoyo a los candidatos santistas en las elecciones de 2011 o del cortejo a personajes como Angelino Garzón o Juan Lozano. O del inverosímil silencio ante la descarada maquinación que dejó impune a Sigifredo López, ¡que ahora se ha convertido en enemigo de las FARC y será seguramente el representante de las víctimas del terrorismo en la negociación! (Para eso es la persecución de Coronell contra Vargas Quemba.) Baste decir que su libro lo promovía William Ospina, el mismo que prununciaba un discurso fariano el 9 de abril.
Tiene a su favor que se impondría sin problemas como candidato conservador y aun forzaría la lealtad de esa maquinaria. Obviamente, eso no le basta y tendría que buscar los votos del uribismo, es decir, buscar entenderse con Uribe y conseguir su apoyo. Es verdad que gracias al Caguán es un político muy desprestigiado, pero siempre podrá reclamar que metió a las FARC y el ELN en las listas de terroristas y que fortaleció a las Fuerzas Armadas con los recursos del Plan Colombia.
Más problemática parecería su trayectoria antiuribista, con toda clase de manifestaciones mezquinas y equívocas, y su apoyo a Santos hasta que lo empezó a maltratar por el lío del mar territorial. Pero en el forcejeo por el poder no son raros esos cambios. De hecho, en la campaña electoral de 2011 se vio a Uribe haciendo campaña con Luis Eduardo Garzón y con Armando Benedetti, prócer que le había atribuido la bomba de Caracol.
Nadie duda de que una candidatura de Pastrana encontraría mucho rechazo entre los votantes uribistas, pero tampoco son muchos los que creen que va a ser fácil para otro candidato ganarle a Santos. Es decir, la gran baza de Pastrana es que tiene más posibilidades de ganar que los actuales precandidatos uribistas. Y si consiguiera arrastrar al conservatismo dejaría a Santos como el candidato de una coalición de izquierda que a ojos de todo el mundo quedaría como en extremo complaciente con las FARC.
Las resistencias del uribismo a una candidatura semejante exigen pasar por alto que tampoco han sido una oposición ejemplar. Ya en el gobierno cometieron errores espantosos como el intento de cambiar las leyes para reelegir de nuevo a Uribe, y con ese fin promover la triste retórica del "Estado de opinión". Como expresidente, Uribe no ha obrado como un líder cívico que vigila la acción gubernamental sino como un viudo del poder que defiende a toda costa sus cuotas y trata de influir en nombramientos y aun en las políticas de los partidos del gobierno. Todavía en febrero de 2012 hacía componendas con Roy Barreras, por no hablar del apoyo a los candidatos santistas en las elecciones de 2011 o del cortejo a personajes como Angelino Garzón o Juan Lozano. O del inverosímil silencio ante la descarada maquinación que dejó impune a Sigifredo López, ¡que ahora se ha convertido en enemigo de las FARC y será seguramente el representante de las víctimas del terrorismo en la negociación! (Para eso es la persecución de Coronell contra Vargas Quemba.) Baste decir que su libro lo promovía William Ospina, el mismo que prununciaba un discurso fariano el 9 de abril.
Verdaderamente, como críticos de la negociación de La Habana los precandidatos uribistas no han obrado mucho mejor que Pastrana. Recientemente le preguntaban a Francisco Santos qué pensaba de la carta de Luis Carlos Restrepo y contestó que esperaría a lo que decidiera el Centro Democrático. Es sólo un ejemplo de una actitud equívoca, de políticos sin determinación ni valores reales que esperan a ver para dónde va la opinión pública para seguirla.
De hecho, el exvicepresidente ha obtenido mucho más apoyo en las encuestas que los demás precandidatos, lo que evidencia las limitaciones de todo tipo a que se enfrentan: a Francisco Santos lo promueven los medios del gobierno sobre todo porque calculan que no podría ganar. Y porque es el más afín a su primo. Es decir, los demás precandidatos no han sido capaces de unirse ni de expresar posiciones claras y hoy por hoy el candidato más probable del uribismo es el otro Santos.
De hecho, el exvicepresidente ha obtenido mucho más apoyo en las encuestas que los demás precandidatos, lo que evidencia las limitaciones de todo tipo a que se enfrentan: a Francisco Santos lo promueven los medios del gobierno sobre todo porque calculan que no podría ganar. Y porque es el más afín a su primo. Es decir, los demás precandidatos no han sido capaces de unirse ni de expresar posiciones claras y hoy por hoy el candidato más probable del uribismo es el otro Santos.
La reciente publicación de un decálogo sobre la negociación y la entrevista que concedió Uribe a Intereconomía sitúan mejor al uribismo como oposición que plantea exigencias claras al gobierno acerca de los diálogos de paz y denuncia su sesgo. Lástima que para denunciar que Santos lleva a Colombia al castrochavismo haya habido que esperar casi tres años.
Es decir, por el lado del uribismo ya hay planteamientos claros acerca de la negociación pero no candidatos creíbles para ganar la presidencia. Parece que las últimas actuaciones de Pastrana tienden a buscar copar ese segmento de la opinión y presentarse como candidato al que los uribistas tendrían que apoyar si no quieren ver a Santos reelegido. Las propias diferencias y la insignificancia de cada uno de estos dos actores por sí mismo hace que el uribismo pueda imponerle su programa al godo.
Otro elemento que juega a favor de Pastrana es el predominio del samperismo en el gobierno: el rechazo a la mafia de Samper, cada vez más fundida con el chavismo y con las FARC (no sólo Piedad Córdoba y Sigifredo, sino también la finadita Martha Catalina Daniels han sido samperistas que ejercen un papel en la lucha de esa banda) podría favorecer a un candidato que lo encarna.
Así están las cosas. De momento, Santos y Vargas Lleras llevan mucha ventaja. De ninguna manera será fácil ganarles.
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Ruiz_Senior
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14/05/2013
Dictadorzuelo en cierne
Por Jaime Castro Ramírez
Estar proyectando una clase de conducta o forma de actuar, equivale a los inicios de una acción futura por parte de los individuos comprometidos con una causa. La clase de acción depende de la intención con que se pretende crear impacto ante la sociedad, intención que puede estar ávida de cualquier tipo de codicia, incluso fingiendo buenos propósitos para poder engañar la voluntad ciudadana, pero con una finalidad implícita que posteriormente puede llegar a ser decepcionante para quienes aceptan comprometerse con tesis inciertas, y lo pueden aceptar quizás conscientemente, pero sin conocer el verdadero fondo direccionado con que suele actuar el impostor.
Cuando de política se trata
Un escenario propicio para los impostores es el escenario político. Allí se pueden conjugar toda clase de maniobras engañosas, para lo cual se valen de la ignorancia de la gente, y para ello acuden a las clases más pobres de la población para prometerles ‘sacarlos de la pobreza’ si apoyan electoralmente sus planteamientos, que generalmente son solo audacias socialistas irrealizables.
Infortunadamente, estos timadores de la voluntad humana suelen encontrar eco en la necesidad apremiante de la gente, y entonces proceden a convertir las personas en los llamados ‘idiotas útiles’ que apoyan sus causas perversas; causas que son iniciadas con la táctica de ideologizar políticamente el pensamiento ciudadano, pero por supuesto que el paso previo es iniciar indisponiéndolo en contra del poder legítimo de la democracia. Así actúan quienes su conciencia se nutre de egoísmo y de a una especie de psicopatía política para luego someter a sus adeptos.
Lo que pretende el alcalde de Bogotá Gustavo Petro
No es un secreto que el señor Petro dizque tiene ambiciones presidenciales. Tampoco sorprenden sus acciones de carácter desafiante con que responde a cualquier objeción que recibe por su talante como alcalde que le corresponde gobernar en Bogotá, pues lo que se observa es simplemente un desgobierno en la ciudad. Podrían citarse solo algunos ejemplos de los desaciertos que conllevan a tal desgobierno: El sonado caso del equivocado y traumático manejo de las basuras después de que venía funcionando eficientemente con empresas privadas que prestaban el servicio, las condiciones lamentables de la malla vial, el manejo de la movilidad y el sistema integrado de transporte, tratar a los adictos a las drogas suministrándoles ‘tratamientos’ con otras drogas que igual crean dependencia como la marihuana, enfrentamiento con el concejo de la ciudad, constante inestabilidad en los cargos de los principales funcionarios del distrito, etc.
Como respuesta a esta clase de políticas que entorpecen el funcionamiento de Bogotá, se gestó entonces la idea de revocatoria del mandato del alcalde, para lo cual se recogieron más de 600 mil firmas de ciudadanos que apoyan esta decisión.
Procedimiento dictatorial del alcalde
Una vez entregadas a la Registraduría Nacional del Estado Civil las firmas para la revocatoria, Petro solicitó a esta institución que le entregara copia de los archivos de esas firmas, y se sabe que lo hizo con el fin de tomar represalias de despido con personas que identifiquen como relacionadas con el Distrito, ya sea como funcionarios, como contratistas prestadores de servicios, o cualquier otro tipo de vinculación. Como se dice coloquialmente, el alcalde ‘peló el cobre’. Primero que todo es un abuso contra la libertad ciudadana de expresarse sobre un mal gobierno a través de la revocatoria (derecho amparado por la Constitución), y luego contra las libertades individuales de las personas de decidir sus propios actos, pues los gobernantes se deben al pueblo que los elige y les otorga la representación y el poder, y por lo tanto tienen la obligación de respetar sus decisiones de exigirles rendición de cuentas sobre el cumplimiento de su gestión.
Se observa que Petro fue buen alumno de su desaparecido amigo dictador Chávez, pues éste en eventos electorales utilizaba el mismo procedimiento de intimidar a las personas con amenazas de votarlas de los empleos porque pensaban diferente a sus caprichos políticos de sometimiento de voluntades.
Lo importante de este episodio es que Petro ‘se adelantó a ejecutarlo’, pues si es que pretendía ser presidente de la república… ahora los colombianos ya quedamos notificados sobre cuál es su perfil autoritario que lo proyecta hacia realidades dictatoriales. Tal vez le falló el momento para hacerlo, y también le falló el cálculo político, pues Chávez lo hizo cuando era presidente.
Los traidores confesos, en política, como en otros eventos, suelen quedar a la orilla del camino.
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Jaime Castro Ramírez
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13/05/2013
La heredera del Socialismo del Siglo XXI en Colombia
Por @AdasOz
Aunque las declaraciones de Piedad Córdoba en el estado venezolano de Anzoátegui rayan en un delirio de grandeza, no son tal, sino que imita el legado de su difunto mentor, Hugo Chávez, quien en su afán por convertirse en una figura “libertadora” para Venezuela y así conseguir el apoyo de los más ignorantes, se inspiró en la imagen de Bolívar y su legado para consolidar su movimiento y proyecto político denominado el Socialismo del Siglo XXI. El mismo dictador cubano, Fidel Castro, dijo que Chávez suponía una reencarnación de las ideas de Simón Bolívar, esta vez no para libertar las naciones iberoamericanas de la corona española sino del “malvado” imperio yanqui, el cual impide la expansión comunista en Latinoamérica y en el resto del mundo.
Ahora que el gobierno de Colombia ha creado las
condiciones perfectas para que el narcoterrorismo vuelva a salir de sus
madrigueras y controlen regiones clave para el tráfico de estupefacientes y
armamento, e incluso les ha concedido la libertad para vacacionar en la isla
cárcel caribeña mientras redefinen y diseñan nuevas leyes para nuestro país,
los oportunistas y auxiliadores de las FARC también se sienten en completa libertad
de aparecer de nuevo, tal como lo hace la señora del turbante cada vez que
necesita promocionarse. Piedad Córdoba sabe bien dónde y ante qué público
hacerlo, y la Venezuela chavista resulta ser el escenario perfecto para dar
semejantes declaraciones.
La señora Córdoba se hace hija de Chávez, aunque por
contemporaneidad pareciera más su amante, y al mismo tiempo utiliza la imagen
del Libertador Bolívar no porque sea en realidad hija de ellos sino porque su propósito
es convertirse en la representante del movimiento bolivariano en Colombia.
Bueno, de hecho ya lo es, pero ahora necesita tomar más fuerza entre las masas, y qué mejor manera de hacerlo convirtiéndose en heredera directa del legado de
Chávez en Colombia. Es así como aspira a convertirse en la próxima presidenta
de nuestro país, pero para ello las demandas que ha interpuesto ante el Consejo de Estado y la Corte Constitucional deben prosperar, lo que es
bastante probable, dado que el poder judicial se encuentra secuestrado por la
mafia samperista y por los terroristas.
Si es cierto que en noviembre se firmará el acuerdo
con las FARC y el Congreso logra en ese lapso de tiempo hacer las reformas
necesarias para que los cabecillas de las FARC puedan ocupar cargos públicos y
obtengan las curules en el Senado y en la Cámara de Representantes que exigen, entonces
la candidatura de Piedad Córdoba a la presidencia no sería tan descabellada
como parece, sino que encajaría perfectamente con los planes que siempre han
tenido las FARC de tomarse de manera definitiva el país pues ya cuentan con el
poder judicial de su parte. Es así como casi la totalidad de las instituciones del
Estado quedarían en manos de las FARC y Colombia sumergida en la miseria que
traen consigo las dictaduras comunistas.
Pero no quiero ser tan fatalista como acostumbro,
recordemos que para que Piedad Córdoba llegue a la presidencia primero necesita
ganar las elecciones y no creo que cuente con el apoyo popular suficiente para
lograrlo. Sin embargo, debemos ser muy cautelosos porque Santos, el experto
jugador de póquer, puede volvernos a engañar tal como lo hizo en las
presidenciales de 2010 y posteriormente en las elecciones para la alcaldía, de
manera que su estrategia termine de beneficiar a las FARC, con la señora del
turbante ocupando la Casa de Nariño.
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AdasOz
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10/05/2013
Rasgos de la nueva religión
Por @Ruiz_senior
Religión y Estado
La felicidad general
Un artículo reciente del poeta vasco Jon Juaristi esclarece ampliamente la cuestión, también sobre el aborto, sobre lo que conviene leer el escrito de Miguel Delibes que comenta Juaristi.
Sigue Juaristi:
Religión y Estado
Para mucha gente, el comunismo de Marx es el culto del Estado, cosa que llegó a ser en la práctica pero que no tenía nada que ver con sus motivaciones originales. Es verdad que la trampa estaba en el propio Marx, pero formalmente hasta Lenin el comunismo era un proyecto de destrucción del Estado. Veamos esta cita de Marx:
El Estado no es el reino de la razón, sino de la fuerza; no es el reino del bien común, sino del interés parcial; no tiene como fin el bienestar de todos, sino de los que detentan el poder; no es la salida del estado de naturaleza, sino su continuación bajo otra forma. Antes al contrario, la salida del estado de naturaleza coincidirá con el fin del Estado. De aquí la tendencia a considerar todo Estado una dictadura y a calificar como relevante sólo el problema de quién gobierna (burguesía o proletariado) y no el cómo.
Los herederos del marxismo como Mussolini o los chavistas sudamericanos, y en cierta medida Stalin y los beneficiarios de su dictadura, extraen una conclusión cínica de esa cita (como cierto comentarista de un artículo de la prensa colombiana que acusaba al columnista de ser discípulo de Schopenhauer, al que concebía como una especie de príncipe de los canallas por su opúsculo sobre el arte de discutir). Marx pretendía justificar la "dictadura del proletariado" como un primer paso para llegar a la sociedad sin Estado. Eso era una obviedad para los marxistas del siglo XIX y aun del siglo XX, pero a partir de cierto momento el socialismo o izquierda no fue el bando de los trabajadores ansiosos de excluir a los propietarios sino el de los funcionarios ansiosos de expandir sus rentas y su dominio. En Colombia eso llega a niveles extremos: los sindicatos son perfectos instrumentos de los dueños del país, cuyo núcleo dominante lo constituyen los herederos de Alternativa. Si se prohibiera a los empleados estatales sindicalizarse las asociaciones de "trabajadores" sólo tendrían unos cuantos cientos de afiliados.
Sobre esa cuestión del origen del Estado y de su sentido, también como un retrato preciso de la historia colombiana y de "lo que está en juego" en el forcejeo entre la izquierda realmente existente y el resto de la sociedad, conviene fijarse en esta definición de Franz Oppenheimer:
El Estado, totalmente en su génesis, esencialmente y casi totalmente durante las primeras etapas de su existencia, es una institución social, forzada por un grupo victorioso de hombres sobre un grupo derrotado, con el único propósito de regular el dominio del grupo de los vencedores sobre el de los vencidos, y de resguardarse contra la rebelión interior y el ataque desde el exterior. Teleológicamente, esta dominación no tenía otro propósito que la explotación económica de los vencidos por parte de los vencedores.El Estado colombiano se encuentra en esas primeras fases y es casi abiertamente una máquina de exacción a favor de los descendientes de los grupos dominantes de la sociedad colonial. Sobre este asunto ya publiqué un escrito hace un tiempo.
El mismo Oppenheimer explica en otra parte que esa exacción podría darse a través de la violencia o de la dominación ideológica por creencias impuestas. El origen de las formar religiosas institucionalizadas se confunde con el del Estado, dado que según el propio Marx "la ideología dominante es la de la clase dominante". En la historia colombiana el grupo que aseguraba la hegemonía y continuidad de la dominación de los conquistadores era el clero, que adaptaba las creencias y tradiciones cristianas a la realidad de esclavitud y saqueo existentes, tal como en la época final del Imperio romano se adaptó el cristianismo occidental a las necesidades de control de la vieja organización social.
El Estado moderno con su ristra de derechos y servicios es el hogar de un nuevo tipo de clero que acomoda las viejas creencias a su conveniencia y entra en conflicto con el cristianismo romano y con las demás definiciones cristianas que de algún modo estorban a sus intereses. En Colombia es el mismo grupo social del que salían los obispos en los siglos anteriores, pero en aras de legitimar su exacción (algo que también definió Oppenheimer) promueve un discurso religioso que desarrolla aspectos que discrepan del viejo sistema de creencias comunes.
El Estado moderno con su ristra de derechos y servicios es el hogar de un nuevo tipo de clero que acomoda las viejas creencias a su conveniencia y entra en conflicto con el cristianismo romano y con las demás definiciones cristianas que de algún modo estorban a sus intereses. En Colombia es el mismo grupo social del que salían los obispos en los siglos anteriores, pero en aras de legitimar su exacción (algo que también definió Oppenheimer) promueve un discurso religioso que desarrolla aspectos que discrepan del viejo sistema de creencias comunes.
La felicidad general
Un artículo reciente del poeta vasco Jon Juaristi esclarece ampliamente la cuestión, también sobre el aborto, sobre lo que conviene leer el escrito de Miguel Delibes que comenta Juaristi.
El artículo de Miguel Delibes que recuperaba este periódico en su tercera del pasado jueves –«Aborto libre y progresismo»– es un magnífico modelo de ejercicio de la razón práctica. Sobre todo, el primer párrafo, donde el escritor exponía concisamente los términos de la cuestión, se impondría como punto de partida en cualquier debate que se pretendiera racional, aunque con la izquierda realmente existente la razón es siempre el tercio excluso. A la izquierda no le interesa la razón; lo que quiere es laminar a los obispos. Finge no enterarse de que tiene enfrente gentes capaces de razonar, porque así puede presentarse ella misma, la izquierda, como una religión capaz de asegurar la felicidad a todos los desgraciados de la tierra: en este caso, a todas las mujeres a las que un embarazo ha hecho terriblemente desgraciadas.
Lo que en el mundo civilizado es tragedia en el trópico es borrachera. El espíritu dionisiaco no es el de Wagner sino el de Óscar Agudelo. Esa guerra contra los obispos y esa farsa de los proveedores de felicidad son exactamente lo que ocurre en la Colombia de hoy, sólo es que el clero de la felicidad no es sólo "la izquierda" sino que tiene visos de autoridad debido a su autolegitimación a través de la universidad. No es raro que ningún texto de ningún universitario colombiano se estudie en ningún país civilizado (salvo que trate sobre Colombia, caso en que no es un documento científico sino un síntoma), los colombianos no aspiran a eso, les basta la sonoridad del nombre. La guerra contra los obispos no la ejerce una facción política sino un gremio que en la superstición local tiene toda la legitimidad. La ideología de izquierda no es en Colombia el extravío que sería en Europa sino propiamente el discurso de dominación de los parásitos. Incluso muchos supuestos ateos se declaran distantes de la "izquierda", aunque comparten intereses y valores, y sobre todo el afán de competir con la Iglesia deslegitimándola.
Tengo que hacer otra digresión respecto de esta cuestión del ateísmo: de algún modo un verdadero ateo no puede estar en guerra con la religión: supondría aceptar una realidad escamoteada por las creencias religiosas, una teleología distinta y mejor, lo cual viene a ser otro disfraz de Dios. Casi todos los que en Colombia se describen como ateos forman parte de esa religión descrita en el párrafo de Juaristi. No sólo no tienen noción de las implicaciones del ateísmo sino que ni siquiera llegan a planteárselas: han puesto unos ídolos hechizos en lugar de las certezas de la tradición y corren a tomar parte de la rapiña de la renta petrolera imbuidos de una gran misión que en la realidad es sólo el anhelo de asimilarse a la clase social más alta.
Tengo que hacer otra digresión respecto de esta cuestión del ateísmo: de algún modo un verdadero ateo no puede estar en guerra con la religión: supondría aceptar una realidad escamoteada por las creencias religiosas, una teleología distinta y mejor, lo cual viene a ser otro disfraz de Dios. Casi todos los que en Colombia se describen como ateos forman parte de esa religión descrita en el párrafo de Juaristi. No sólo no tienen noción de las implicaciones del ateísmo sino que ni siquiera llegan a planteárselas: han puesto unos ídolos hechizos en lugar de las certezas de la tradición y corren a tomar parte de la rapiña de la renta petrolera imbuidos de una gran misión que en la realidad es sólo el anhelo de asimilarse a la clase social más alta.
Sigue Juaristi:
Tal pretensión es falaz, como de costumbre. Las embarazadas desgraciadas nunca tuvieron que esperar a la izquierda para abortar. De hecho, la izquierda no ha hecho más que traer infelicidad al mundo, incluso cuando, ante el reiterado fracaso de sus programas revolucionarios, ha optado por construir el capitalismo bajo una forma salvaje, burocrática o totalitaria, allí donde no existía. Las conquistas históricas que se atribuye son logros sociales de la derecha que usurpa descaradamente.
La medida del bienestar de un país es exactamente la del peso del socialismo en su historia. Los países que nunca se han visto tentados son riquísimos, como Suiza, mientras que otros que hace un siglo no tenían que envidiarle están en franca desventaja, como la República Checa. En los trópicos eso es mucho más evidente: ¿cuál era la renta de los cubanos comparada con la de los puertorriqueños hace sesenta años? Se podría plantear la excepción escandinava, pero haría falta pensar en lo que podrían haber sido esos países sin el socialismo. El resto del artículo de Juaristi no tiene pérdida, pero para limitarme a lo que afecta a Colombia cito el final
Delibes era, no obstante, lo suficientemente lúcido como para no hacerse ilusiones respecto a la viabilidad del debate. Sabía que solamente plantearlo desataría la hostilidad de un progresismo para el que cualquier objeción al aborto libre constituía una provocación intolerable y, por supuesto, retrógrada. Ahora bien, Delibes se equivocaba al suponer que «antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia»: Nunca fue así. El programa mínimo del progresismo ha sido siempre derribar al fuerte con toda la violencia que haga falta y apoyar exclusivamente a los progresistas, nuevo clero de la religión de la felicidad universal y obligatoria.
Insisto, toda esa descripción corresponde a un ambiente civilizado. En Colombia las universidades son sólo adoctrinaderos de asesinos y la violencia de los defensores de cualquier causa progresista corresponde sólo al apetito de enriquecerse robando desde un cargo público. Esa disposición criminal del clero progresista es casi manifiesta en sus líderes, asesinos y mentirosos sin el menor escrúpulo, como el alcalde de Bogotá, que tal vez encarne mejor que nadie las condiciones morales e intelectuales del progresismo local.
El deber de tolerar
Esquematizando un poco, la historia hispanoamericana es la de la conquista del territorio por una nación católica que se convirtió en el baluarte de la reacción a la Reforma. La combinación de saqueo y esclavitud, por una parte, y obstinada persecución religiosa por la otra, define a los países surgidos de esa historia. Octavio Paz definió a los hispanoamericanos como "hijos de la Contrarreforma". En el ámbito político, la precariedad institucional determinó que durante mucho tiempo el poder real e inmediato estuviera en los jueces.
Ese viejo orden es el que defienden los funcionarios modernos con retóricas hechizas y un ropaje científico que sólo es creíble para los mentecatos a los que adoctrinan en sus antros. (Jonathan Swift proponía que los impuestos fueran voluntarios y se pagaran según la inteligencia y el atractivo de cada persona: el tonto no se considera tonto y el supersticioso está segurísimo de que la superstición son los otros; las creencias de los discípulos de Abad Faciolince y de Daniel Coronell, valga la redundancia, son mucho más torpes y dejan ver mucha más ignorancia que la del más delirante rouselliano.)
En la obstinada guerra contra el procurador, no por casualidad promovida por campeones de las leyes como Carlos Gaviria, es más que patente lo que denuncia Juaristi: la persecución de las creencias ajenas para imponer la propia dominación, la felicidad obligatoria que ya se ensayó en Europa oriental y Asia en el siglo pasado.
Para formarse una idea de todo lo anterior voy a citar un párrafo del inefable adalid cívico que hacía negocios con Pastor Perafán y César Villegas e intentaba desfalcar 11.000 millones de pesos de la época en compañía de Ramiro Bejarano. (No tiene nada de raro que lo comparta todo con los maestros de la moral típicos, comparado con Enrique Santos Calderón, sólo tiene un origen social más modesto) Vale la pena prestar atención a la sarta de calumnias forzadas del artículo, cuyo objeto es demonizar al procurador que estorba a los negocios del hampa terrorista (de nuevo, es pura idiotez "clasista" creer que hay alguna diferencia entre Abad Faciolince y alias Fabián Ramírez más allá de los contactos con personas famosas que tenga cada uno).
El deber de tolerar
Esquematizando un poco, la historia hispanoamericana es la de la conquista del territorio por una nación católica que se convirtió en el baluarte de la reacción a la Reforma. La combinación de saqueo y esclavitud, por una parte, y obstinada persecución religiosa por la otra, define a los países surgidos de esa historia. Octavio Paz definió a los hispanoamericanos como "hijos de la Contrarreforma". En el ámbito político, la precariedad institucional determinó que durante mucho tiempo el poder real e inmediato estuviera en los jueces.
Ese viejo orden es el que defienden los funcionarios modernos con retóricas hechizas y un ropaje científico que sólo es creíble para los mentecatos a los que adoctrinan en sus antros. (Jonathan Swift proponía que los impuestos fueran voluntarios y se pagaran según la inteligencia y el atractivo de cada persona: el tonto no se considera tonto y el supersticioso está segurísimo de que la superstición son los otros; las creencias de los discípulos de Abad Faciolince y de Daniel Coronell, valga la redundancia, son mucho más torpes y dejan ver mucha más ignorancia que la del más delirante rouselliano.)
En la obstinada guerra contra el procurador, no por casualidad promovida por campeones de las leyes como Carlos Gaviria, es más que patente lo que denuncia Juaristi: la persecución de las creencias ajenas para imponer la propia dominación, la felicidad obligatoria que ya se ensayó en Europa oriental y Asia en el siglo pasado.
Para formarse una idea de todo lo anterior voy a citar un párrafo del inefable adalid cívico que hacía negocios con Pastor Perafán y César Villegas e intentaba desfalcar 11.000 millones de pesos de la época en compañía de Ramiro Bejarano. (No tiene nada de raro que lo comparta todo con los maestros de la moral típicos, comparado con Enrique Santos Calderón, sólo tiene un origen social más modesto) Vale la pena prestar atención a la sarta de calumnias forzadas del artículo, cuyo objeto es demonizar al procurador que estorba a los negocios del hampa terrorista (de nuevo, es pura idiotez "clasista" creer que hay alguna diferencia entre Abad Faciolince y alias Fabián Ramírez más allá de los contactos con personas famosas que tenga cada uno).
La página celebra entre otras cosas que el procurador Ordóñez quiera matar la Ley Antidiscriminación. La norma pide cárcel para quien discrimine a una persona por razón de su raza, su religión o su preferencia sexual. Ordóñez le pidió oficialmente a la Corte Constitucional que tumbe esa ley porque –a juicio suyo– viola los derechos a la libre expresión y a la libertad religiosa de los discriminadores.
La "página" a que alude es una publicación neonazi con la que el sicario moral pretende asociar al procurador, y el verbo que escoge es particularmente enternecedor: "matar". El hecho de oponerse a una imposición monstruosa es matar mientras que el de decapitar diputados indefensos es un paso necesario hacia la paz. ¿Alguien ha oído que en algún país haya cárcel por discriminar a otra persona? Se trata de una imposición atroz de los jueces que legislan sin interesarse por la suerte de la indiamenta a la que sojuzgan (se trata exactamente de eso, de las costumbres del siglo XVI, por eso la tranquilidad con que pasan por encima de las instituciones de la democracia).
Es decir, la felicidad obligatoria es sólo la continuidad de la cultura de la Inquisición que encuentra en la posibilidad de que se discrimine un nuevo pretexto para dar poder a los funcionarios del clero estatal, un avance más después de la acción de tutela y otras perlas del engendro del 91 que esperan ampliar gracias a las hazañas de los niños del servicio doméstico armado (que venden como "paz").
Los jueces que podrían encarcelar a alguien por hacerle mala cara a un tipo afeminado o a uno de la religión satánica son los mismos que tienen como preso preventivo ya dos años a Andrés Felipe Arias por un supuesto delito por el que tendrían que estar presos todos los ministros de Agricultura de varias décadas, incluido el actual. Los mismos que persiguen a Plazas Vega mientras dejan impune a Piedad Córdoba: la no discriminación es un pretexto más de la dominación de un clero de canallas, desfalcadores, traficantes de cocaína y secuestradores al lado del cual el culto satánico es casi respetable.
Es decir, la felicidad obligatoria es sólo la continuidad de la cultura de la Inquisición que encuentra en la posibilidad de que se discrimine un nuevo pretexto para dar poder a los funcionarios del clero estatal, un avance más después de la acción de tutela y otras perlas del engendro del 91 que esperan ampliar gracias a las hazañas de los niños del servicio doméstico armado (que venden como "paz").
Los jueces que podrían encarcelar a alguien por hacerle mala cara a un tipo afeminado o a uno de la religión satánica son los mismos que tienen como preso preventivo ya dos años a Andrés Felipe Arias por un supuesto delito por el que tendrían que estar presos todos los ministros de Agricultura de varias décadas, incluido el actual. Los mismos que persiguen a Plazas Vega mientras dejan impune a Piedad Córdoba: la no discriminación es un pretexto más de la dominación de un clero de canallas, desfalcadores, traficantes de cocaína y secuestradores al lado del cual el culto satánico es casi respetable.
Cristo reinterpretado
Otra forma de demostrar la continuidad del clero "ateo" de las universidades y los agentes del Santo Oficio de los siglos anteriores es la Teología de la Liberación, la descarada transformación de la fe impuesta hace varios siglos para promover el comunismo. El que tenga alguna duda de que las doctrinas de Ignacio Ellacuría son idénticas a las de Lenin sólo muestra que las desconoce, y eso por no hablar de los intérpretes de menor rango, a menudo asesinos directos como Javier Giraldo y muchos curas del ELN. La orden católica que más caracterizó la dominación en los siglos coloniales se dedica a promover la lucha de clases y el totalitarismo como recurso para mantenerse en el poder. No es raro que desplazada por otras "universidades" la Javeriana, antaño el establecimiento conservador típico, sea hoy un adoctrinadero terrorista.
Una cosa y otra, lo que describe Juaristi y la herencia de la Teología de la Liberación resultan descritos con admirable concisión por Hugo Chávez. Son sólo 44 segundos, no se lo pierdan.
Otra forma de demostrar la continuidad del clero "ateo" de las universidades y los agentes del Santo Oficio de los siglos anteriores es la Teología de la Liberación, la descarada transformación de la fe impuesta hace varios siglos para promover el comunismo. El que tenga alguna duda de que las doctrinas de Ignacio Ellacuría son idénticas a las de Lenin sólo muestra que las desconoce, y eso por no hablar de los intérpretes de menor rango, a menudo asesinos directos como Javier Giraldo y muchos curas del ELN. La orden católica que más caracterizó la dominación en los siglos coloniales se dedica a promover la lucha de clases y el totalitarismo como recurso para mantenerse en el poder. No es raro que desplazada por otras "universidades" la Javeriana, antaño el establecimiento conservador típico, sea hoy un adoctrinadero terrorista.
Una cosa y otra, lo que describe Juaristi y la herencia de la Teología de la Liberación resultan descritos con admirable concisión por Hugo Chávez. Son sólo 44 segundos, no se lo pierdan.
Un personaje de Borges llegó a creer que Dios había encarnado en Judas. La nueva religión trae algo más admirable: Cristo el verdadero está en Ernesto Samper y en Sigifredo López. No es raro que este mártir protegido por los uribistas se haya vuelto cristiano como Garavito, es que la nueva religión exige tolerancia. ¿O alguien supone que alguno de los ateos y maestros de moral tendrá alguna queja de ese benefactor de la humanidad?
09/05/2013
Los mercaderes de la justicia
Por Clemencia Plata
En los últimos años los mercaderes de la justicia en Colombia en complicidad con políticos corruptos, le siguen afilando las uñas al sistema judicial a favor de las mafias y el crimen organizado, ante la indiferencia de un pueblo en donde parece que los principios y derechos se han tergiversado al punto de tenerlo anestesiado.
Somos un país descuadernado, que gira en torno al Socialismo del Siglo XXI, siguiendo los pasos de Venezuela tan “próspera” como Cuba, Nicaragua, Uruguay, Argentina y Bolivia, gracias a su doctrina social. El mundo para ellos, debe aceptar la impunidad por crímenes atroces de lesa humanidad, en aras de la “paz”, que se abre paso entre la institucionalidad y la democracia de la República, para arrastrarnos por el camino de la esclavitud y miseria a la que nos quieren condenar los narcoguerrilleros.
Han pasado tres días después de la noticia difundida por los medios sobre el permiso que un juez otorgó al señor Manuel Nule para viajar a Cartagena con el fin de asistir a la Primera Comunión de su hija. Han sido ellos muy acuciosos al difundir la noticia tan escueta como escandalosa. Podríamos aceptar que se trata de un gesto humanitario jamás demostrado por algún mercader de la justicia, si los gastos, que según nos cuentan ascienden a cinco millones de pesos, fueran pagados con el fruto de su trabajo y demás arandelas que suelen colgarse al mismo. El juez de la causa debió conmoverse al verlo de rodillas, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, pidiendo perdón e implorando clemencia, por un crimen atroz contra una ciudad en la que muchos de sus habitantes si comen una vez al día tienen suerte y carecen de servicios básicos como el de salud, educación, acueducto, electricidad y aseo.
Estamos condenados los habitantes de la ciudad de Bogotá a vivir entre la mugre de sus muros y la basura acumulada en los huecos de sus calles y alcantarillas, mientras los delincuentes de cuello blanco salen de la cárcel a pasear, tomarse unos traguitos, bailar, comer rico y darse un chapuzón en la playa. Ojalá no haya payasos para que no lo confundan, ni mago para que no lo desaparezca. ¿Cuáles serán las razones por las cuales el juez humanitario, generoso y caritativo, ha mostrado tanta solidaridad hacia el personaje en cuestión y su familia?
En el caso del coronel Luis Alfonso Plazas Vega, quien por orden del presidente Belisario Betancur recuperó el Palacio de Justicia, tomado a sangre y fuego por el M19 que además asesinó a magistrados y civiles, los medios que una vez lo proclamaron junto con el pueblo héroe de la patria, iniciaron muchos años después una campaña de desprestigio encabezada por la revista Semana para convertirlo en villano, basados en las denuncias de un individuo que quiso pasar como representante de las víctimas y resultó del M19.
El señor Nule, delincuente de cuello blanco, conocido por sus faenas espectaculares y fantásticas con los dineros de los bogotanos, a quien no se le allanó la casa para buscar evidencias sobre los contratos multimillonarios en que participó, se da el lujo de no asistir a las audiencias públicas programadas a su antojo y a las que asiste se desarrollan en completa calma, sin víctimas que griten arengas en su contra por haber estafado y robado a Bogotá. Lo increíble es que como premio a sus habilidades delictuosas, se le permita viajar a Cartagena a una fiesta familiar, con el dinero de nosotros los contribuyentes.
Al coronel Luis Alfonso Plazas Vega le allanaron su casa sin motivo y cuando de buena fe quiso colaborar con la justicia entregando un video que recopilaba notas periodísticas de los medios que cubrieron los hechos, en escandalosa y malévola noticia, los medios informaron que en el allanamiento a su casa, habían encontrado un video inédito que constituía una evidencia contra él.
Cuando el mencionado coronel ingresaba al juzgado, las supuestas víctimas del Palacio de Justicia, formaban una horda de dolientes enfurecidos, lanzando arengas en su contra con el fin de generar reacciones para la prensa; luego se descubrió que eran pagados; no es necesario especular mucho sobre el particular.
El coronel Plazas Vega, en algún momento de su largo viacrucis, tuvo que ser internado en el Hospital Miliar por razones de salud; repentinamente en forma clandestina, inhumana y cruel, en la noche, fue trasladado a la cárcel, sin respetarse el fuero militar a que tenía derecho. ¿Qué razones oscuras y malintencionadas tuvieron para hacerlo de esa forma?
Al coronel Plazas Vega, una juez le negó el permiso de visitar a su padre en su lecho de muerte. Aberrante y canalla negarle a un hijo dar el último beso, regalar la última mirada de amor a un padre que jamás volvería a ver. El coronel Plazas Vega, después de casi treinta años, desarmado en su dignidad y sin siquiera un fósforo en el bolsillo, fue convertido en un reo peligroso para la sociedad.
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