1 ene. 2005

Ricardo Palmera en Estados Unidos

La mejor noticia derivada de la extradición de Trinidad es la salida al aire de todos los amigos de las FARC: nada mejor que recordar a todo el mundo que la guerrilla no es una injerencia selenita sino el fruto más característico de la vida y la mentalidad colombianas.

Ayer salía Alfredo Rangel asegurando que Trinidad estaría encantado de tener esa tribuna en EE UU y que la extradición sólo serviría para impedir el canje. Como si las múltiples concesiones del gobierno hubieran servido para algo.

Nada mejor que recordar a todo el mundo que el enemigo del gobierno y de la ciudadanía no son las FARC del mismo modo que el enemigo de los transeúntes no es la mano derecha del atracador. Detrás de las FARC están esas clases privilegiadas que defienden su orden antiguo, su jerarquía y sus rentas parasitarias con esa tropa infantil.

La extradición da por fin sentido a la captura de Palmera: ya no podrán contar con un gobierno dócil que vacila a la hora de aplicar las leyes. Cuanto más salgan los izquierdistas a protestar por la extradición, más claramente comprometidos estarán a ojos de la mayoría de los ciudadanos con los crímenes de su serviciio doméstico armado. Más difícil les resultará reclutar votantes que se olviden por momentos de que las guerrillas contaron con el apoyo de esta gente durante los espantosos años del Caguán, de que los sindicatos estatales, las universidades y la misma jerarquía judicial se formaron y adquirieron gran poder y grandes rentas gracias a las masacres y los secuestros de las FARC y el ELN.

Y por lo que hace a la moral de las FARC, nada más claro: tarde o temprano caerán todos los que tengan algún rango, y su destino final es una celda en EE UU. Ahí se da la paradoja de que para no ser del todo un Estado fallido Colombia necesita ceder un poco de soberanía.

De otro modo las roscas que siempre han oprimido al país conseguirían hacer fracasar al gobierno de Uribe, como han estado intentando hacerlo durante dos años y medio.

Dice Rangel que por causa de esa extradición se dificulta el canje, pero ¿acaso iban las FARC a soltar a los secuestrados? Lo único que las convencerá será la presión militar, y ese gesto político de extraditar a un jefe del narcotráfico es un gran paso.

No me imagino lo que pensarán todos los mandos de las FARC que tienen que encargarse de las tareas penosas y de correr los riesgos que no corren los del secretariado: SI CAEN, TIROFIJO NO HARÁ NADA POR ELLOS. Ya verán cómo a lo largo de este año habrá deserciones importantes, y también delaciones que permitirán la caída de más peces gordos. Ante todo, debemos felicitarnos de que los partidarios hayan dado otra vez la cara. Ya es un gran paso.

No hay comentarios.: