21 ago. 2005

Con la Iglesia teníamos que topar

La mayor dificultad que se encuentra al discutir con personas religiosas es que sus juicios no dependen de la razón sino de la fe.

Si dependieran de la razón, lo que dice en una ENTREVISTA el presidente de la Conferencia Episcopal dirían mucho sobre él y sobre la jerarquía católica.

Lo primero es esto: el gobierno debe negociar las leyes con las guerrillas. ¿Qué otra cosa se va a negociar? Muchos ya nos estamos hartando de que se ofrezca impunidad, la sociedad debe radicalizarse en defensa de la noción de democracia, pues lo que más alienta a unos asesinos es la certeza de que siempre quedarán impunes y siempre se les ofrecerá algún poder como premio.

Pero es que además para el "prelado" las guerrillas no son especialmente condenables: ¿alguien ha encontrado en toda la entrevista la más vaga condena de lo que hacen las guerrillas? Por el contrario, se condena al gobierno por tratar de impedirlo.

Entonces sale esto: el gobierno es el agresor y si hoy hay un tercio de los secuestros de hace unos años y casi la mitad de los homicidios eso no significa nada porque no se avanza hacia la paz. "Avanzar hacia la paz" significaría más secuestros y más asesinatos, tal vez muchos más, pero también serviría para que el pueblo escuche a sus obispos.

Porque cuando una sociedad se decide a aplicar las leyes y a convivir según consensos y elecciones libres, entonces en realidad se pierde el poder de la Iglesia. El narcoterrorismo resulta así instrumentalizado por el jefe de esta vetusta organización religiosa para recuperar su poder sobre la sociedad.

Por eso, los católicos colombianos deberían plantearse cuál es el interés verdadero de estas personas, qué hace que un personaje como el jesuita Javier Giraldo sea un abierto propagandista de las FARC, por qué hay tanta colaboración de instituciones jesuitas con las guerrillas, etc.

Las creencias de la gente resultan usadas para alentar crímenes y beneficiarse de ellos, tratar de abolir la democracia y de negar la soberanía de los ciudadanos y justificar las rentas y las carreras de muchos sacerdotes ligados a la industria del secuestro, como el mencionado Giraldo.

5 comentarios:

Sergio Méndez dijo...

Claro, la Iglesia también es parte de los narcoterroristas-islamicos-ateos de la banda FARC-Al Qeada-ETA-IRA(en liquidación). Lo que necesitamos son protestantes como Bush, que si nos defienden de Hitler Bin Laden y Mussolini Hussein :P

Jaime Ruiz dijo...

Bravo, Sergio, ésos son argumentos. Ya no hay modo de negar que el gobierno es el agresor y que la reducción de homicidios es lo contrario de la paz. Es que uno tarda en aprender a darse cuenta de las cosas.

BogotaniA dijo...

Me perdonan pero esos obispos todos se comen con todos y en el postpolvo deciden joder al Gobierno presionándolo para que modifique sus leyes cuando lo único que hay que hacer, tristemente, es darles bala, bala y más bala. Ojalá 2 generaciones y media de bala.

Anónimo dijo...

Mas de cuarenta años,dandoles bala,en pricipio eran unos cientos hoy son miles;la astucia puede mas que las balas

Sentido Común dijo...

Hace falta un poco más de amplitud mental para no descalificar de entrada la opinión de los demás, máxime cuando sean nuestros contradictores. Me parece un buen blog, felicitaciones.
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