12 ago. 2005

El periodista embajador

Lástima que uno no tenga tiempo de leer todas las secciones de la prensa ni de enterarse de todos los rumores. De otro modo yo habría sabido hace varios días que el gobierno ofreció la embajada en Canadá al columnista Roperto Posada García-Peña.

Mientras que el nombramiento de Pastrana me pareció sensato, hábil y provechoso no sólo para el presidente sino para los intereses nacionales, el del periodista es una muestra de que en el presidente y en su entorno predomina una visión patrimonialista y politiquera francamente repudiable.

El ex presidente tiene aptitudes diplomáticas, amistades influyentes en Washington y también en entornos institucionales colombianos en los que la hostilidad al gobierno podría ser muy dañina para el país.

En cambio el periodista es un crítico radical que no vacilaba en invitar a los magistrados de la Corte Constitucional a prevaricar para impedir la reelección, y en otra ocasión llamaba a desconocer la legitimidad de la consulta electoral de 2006.

Lo que sale es lo que señalan hace tiempo muchos opositores: que el gobierno acalla a los críticos despilfarrando en prebendas para ellos el erario público. Y más allá de la condena que planteemos a eso desde un punto de vista moral, que ya es mucho y muy serio, tales conductas son un error político fatal. La fuerza del uribismo es la masa de votantes que están hartos de la politiquería, de la feria de cargos públicos, de las indefiniciones y complicidades y traiciones de los que siempre han dominado el "país político". Si el gobierno defrauda a ese sector de votantes, no es raro que una buena parte de éstos termine apoyando a Mockus o a Navarro en una primera vuelta, y yéndose a la abstención en una segunda, lo que facilitaría el ascenso del candidato de Chávez, haya o no reelección.

La inmensa mayoría de los que queremos un país sin guerrillas, sobre todo sin guerrillas gobernando, tendemos a cerrar filas en torno al presidente cada vez que sufre ataques por comportamientos que se pueden considerar politiqueros. Siempre nos parece más importante salvar la unidad en torno a su figura y a los logros de su gobierno, que son muchos, que ponernos puntillosos por prácticas que no pueden desaparecer de un día para otro. Pero el nombramiento de ese columnista como embajador se pasa de la raya. No sólo en su perversidad sino sobre todo en su torpeza.

(Dicho al oído de los que aspiran a que haya un nuevo partido que renueve la política en Colombia: ¿queda claro por qué ese nuevo partido no lo puede fundar Uribe? Todo su ideario está ligado al Partido Liberal y a concepciones de vieja política, y si bien ha sido decisivo en la tarea de contener la destrucción del país a manos del narcotráfico, la guerrilla comunista y las fuerzas unidas de los desangradores del Estado, me parece evidente que en una nueva etapa hacen falta políticos que tengan otras convicciones y otros hábitos. Un partido coherente sería minoritario por mucho tiempo, como minoritarios son los valores liberales en Colombia, y requeriría gente dispuesta a vivir décadas enteras lejos de los cargos de poder.)

4 comentarios:

Respondon dijo...

Muy, pero muy cierto....de ser cierto el hecho referido, y no lo puedo creer. Si se enboba Uribe me voy con Pardo, pues.

Jaime Ruiz dijo...

Copio mi comentario a la noticia en El Tiempo de hoy.

Pues a mí me parece lo más torpe que ha hecho Uribe hasta ahora: producir la impresión de que intenta sobornar a un crítico feroz y quedarse con el pecado y sin el género. La calidad moral del columnista, conocida de todos: defensor de Samper, promotor del prevaricato (de la Corte) y de la asonada (proponía desconocer las elecciones de 2006), de los amigos de la guerrilla (escribía que había que darle ministerios a Alfredo Molano y Alejo Vargas)..., queda comprobada. Uribe queda como un idiota, porque para nombrar a un adversario en una embajada, alguien cercano sugiere que ha oído que tal y tal conoce a alguien que podría convencer a Uribe de nombrarlo embajador. El hombre recto dice "No, yo no me vendo", etc. Nadie es tan tonto de ofrecer una embajada para que se la rechacen. D´Artagnan da a entender que acepta, que es cosa hecha, hasta que la cosa sale a la luz pública: la hora de ponerse dignos. ¡Qué gentecita!

Jaime Ruiz dijo...

Para Respondón: querido amigo, para que Uribe sea comparable a Pardo hace falta que la embarre cien veces más. Pardo es la clase de político que firma proclamas con Wilson Borja y después abre un blog en el que hay más artículos de Alejo Vargas que de él mismo.

No es un tipo serio. La única alternativa que me parece viable a Uribe es Peñalosa, si consigue el apoyo de Fernando Londoño, lo cual no es imposible. Por un lado la visión modernizadora, por el otro, la firmeza ante la izquierda y sus asechanzas.

Pero para eso haría falta ganar las elecciones. Y no es tan fácil. La gente está expuesta a los medios y a sus rutinas mentales. Si se tendiera a elegir a los mejores, Colombia sería otro país.

DieGoth dijo...

Uribe demostró que no siempre calcula el peso político de sus decisiones. Y en la medida en que no demuestre aprender de esos errores y cambiar un poco su estilo, tendrá una fisura por donde se le escaparán algunos adeptos.

Eso no quiere decir que vaya a perder las próximas elecciones de aprobarse la reelección. Pero sí podría dar pie a otro candidato (y no creo que Peñalosa sea el más indicado) para dar la sorpresa y conseguir un segundo puesto que para el siguiente período definirá el gobierno del 2010-2014.