5 abr. 2006

Siguen las calumnias

- A la hora de discutir sobre
la política colombiana noso-
tros estamos en absoluta des-
ventaja respecto a los repre-
sentantes de la «izquierda»:
nos atenemos a argumen
tos
y remitimos a lo que ellos di-
cen. Ellos, en cambio, remi-
ten a lo que ellos dicen, pues
su esencia en cuanto repre-
sentantes del colombiano an-
tiguo, del matón medieval
que formó el país, es declarar
cualquier cosa convencidos de
que la gente callará por miedo.

Después de demostrar hasta la saciedad que los únicos argu- mentos de los sicarios morales que pretenden acallar a País Bizarro son puras mentiras y que sólo parten de una per- cepción según la cual todo obs- táculo que se presente para las rentas del secuestro es equiva- lente al paramilitarismo, uno esperaba que descansaran y se dedicaran a disfrutar de los lu- jos que la endémica industria co- lombiana les proporciona, pero esa esperanza era infundada: no cesan en sus mentiras.
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