30 jul. 2013

Memoria histórica

Por Jaime Castro Ramírez

‘MEMORIA HISTORICA’

Las incidencias de un conflicto armado contra la institucionalidad de un Estado de Derecho exigen análisis objetivo en cuanto a su origen radical orientado a subvertir el orden republicano. De lo que se trata es de imponer por la vía armada modelos etiquetados en simbolismos socialistas, pero que en realidad ignoran el conocimiento político, económico y social que se requieren para consolidar procesos democráticos. Los diálogos suelen fracasar justamente por la ambición de tomarse el poder en vez de tener que negociar.

Por obvias razones, esto lo que significa es que la primera víctima es la democracia, pero en nombre de la democracia, porque ahí está la clave secreta del engaño, y para lograrlo se acude a la perversa aplicación de la combinación de todas las formas de lucha.

La secuencia se proyecta entonces hacia el objetivo de la toma del poder, sin importar el escalamiento del grado de violencia contra la población civil, pues eso crea zozobra terrorista generalizada, táctica utilizada para crear confusión en la población, y tratar de convertir ese estado de ánimo crítico, en apoyo a su causa. Es lo que ha ocurrido en Colombia durante la guerra planteada al Estado por la subversión.

En relación con el conflicto armado colombiano
La historia dice que han pasado cinco décadas durante las cuales la subversión ha tratado de arrinconar a la democracia colombiana, y han pasado gobiernos y gobiernos que han hecho caso omiso de ese atentado contra la institucionalidad democrática, simplemente porque no hicieron nada para contrarrestar esa conspiración comunista.

Ante el espejo retrovisor de la historia que muestra el lastre humano generado por esa violencia subversiva, aparecen entonces ‘Comisiones de la Verdad’, integradas por supuestos filósofos intérpretes del conflicto y visionarios de esa historia, y por si faltaba, apareció también con los mismos atributos el denominado ‘Grupo de Memoria Histórica’, financiado por el Estado para que según su criterio decida cuál es la verdad que sustenta la memoria del conflicto armado.

Conclusiones del Grupo de Memoria Histórica
Lo primero que se observa en el documento es que la imparcialidad política no fue propiamente el argumento concluyente en el resultado final que produjo ‘Memoria Histórica’ sobre el conflicto armado en Colombia. Valga decir que el sesgo en esta clase de estudios depende del compromiso político de quienes conforman esas altas instancias de análisis, lo cual es determinante para desviar la realidad, y entonces se comete un pecado social histórico al proclamar una ‘verdad’ basada en conclusiones que merecen réplica por su inconsistencia filosófica y política. Esta clase de estudios son apropiados para grupos de intelectuales neutrales políticamente y netamente académicos, es decir, sin ninguna tendencia política partidista, y con amplio conocimiento socio económico, jurídico, político, humanista, cultural y políticas de Estado.

Estas son algunas de las conclusiones de ‘Memoria Histórica’ sobre su estudio del conflicto armado en Colombia, y que las presentan como verdades históricas:

1. Que fue un error de la sociedad la indiferencia con lo que ocurría y con las víctimas. Ante esta afirmación de tipo facilista que culpa a la sociedad colombiana, se podría replicar diciendo que la sociedad se somete a las leyes comunes que la rigen dentro de la democracia, y por lo tanto, no puede ser fuente de indiferencia, pues le corresponde obedecer, mas no decide destinos antagónicos, y las víctimas de la combinación de todas las formas de lucha por tomarse el poder son la misma sociedad.

2. Culpar de la tragedia de violencia al partido conservador, a Laureano Gómez, a la iglesia, y a los militares, lo cual constituyen simplemente unas necedades históricas de absoluta falta de razonabilidad y objetividad. Sin embargo no hablan, por ejemplo de Fidel Castro que ha sido por muchos años auspiciador de la guerrilla y por lo tanto de ese tipo de violencia.

3. Sugieren nada menos que revisar la institucionalidad, dizque para aclimatar la paz, lo que significa sacrificar la democracia, la justicia y el Estado de derecho.

4. Que se disminuya considerablemente el presupuesto para la defensa nacional, con lo que seguramente se persigue debilitar la institución armada.

5. Que el Estado y los grupos armados pidan perdón por los delitos, confundiendo aquí la acción criminal sistemática de los grupos ilegales, con casos aislados de miembros de la fuerza pública, lo cual de ninguna manera puede generalizarse como conducta oficial de la institución armada. Pero enfatizan en que sea el Estado el primero en pedir perdón, lo que daría lugar al reconocimiento de lo que las FARC han planteado en el sentido de que se les considere como ‘víctimas’ y no como victimarios, en cuyo caso no pedirán perdón y lograrán legitimar la impunidad. La consigna sensata es darle la bienvenida a la paz justa que garantice la paz para los colombianos…

6. Que el Estado cometió el error de combatir al enemigo sin combatir las causas de la guerra. ¿Significaría que el Estado debió haber claudicado ante el embate subversivo antes de defender la soberanía nacional y defender la patria?

7. Una afirmación temeraria del informe de ‘Memoria Histórica’ consiste en decir que las Fuerzas Armadas se aliaron con grupos ilegales para delegar la fuerza del Estado. Con esto se pretendería legitimar la guerra política planteada por la subversión a la fuerza pública y por consiguiente al Estado, guerra cuyos móviles se montan en base a falsas denuncias.

La propuesta pareciera como si definiera la solución final

Para redondear la faena, este grupo investigador recomienda que los puntos de su informe, tomados como ‘verdades’, se vinculen a los currículos académicos de la educación colombiana básica, media y superior. Es como ufanarse de haber encontrado la definición absoluta y verdadera de la historia del conflicto, la solución definitiva, y lo que sigue para el país, y que por lo tanto tiene que institucionalizarse como materia de estudio para las nuevas generaciones.

El gobierno terminó presentando dicho informe como la guía a seguir, seguramente para sustentar aquello de “me la juego por la paz”, pero quizás sin observar y analizar el sesgo conceptual y político con que se construyen muchas de las supuestas ‘verdades históricas’ que proponen sean aceptadas como hechos cumplidos que no admiten discusión.

A propósito de discusión, lo sensato sería decir que queda abierta la participación ciudadana nacional en el debate sobre lo que propone ‘Memoria Histórica’ como recetas para ambientar el proceso de paz y el posconflicto, y obviamente lo que propone para orientar el futuro de Colombia, pues esto tendría consecuencias en el modelo económico, político y social.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen artículo, ajustado a la realidad, desafortunadamente todos esos estudios sesgados d izquierda culpan al estado y sacan en limpio a narcoterroristas comunistas

Anónimo dijo...

No podemos permitir que JMS destruya nustro PAIS entregandolo a LOS TERRORISTAS DE LAS FARC. somos más de 2.000.000 opositores.

martik2804 dijo...

Sabemos que todo lo que hace JMS es sólo para avalar la propuesta de dejar libres a esos terroristas. es un cobarde sabe que eso es ILEGAL.