18 feb. 2014

La seguridad del Estado

Por Jaime Castro Ramírez

El Estado de derecho debe tener como finalidad la seguridad nacional, pues del rigor de su práctica depende la estabilidad y legitimidad de las instituciones, y por supuesto el ejercicio de la democracia. La sociedad colombiana tiene su sentido de gratitud que lo expresa en el alto grado de favorabilidad que le otorga en las encuestas a las fuerzas militares y de policía como patrimonio de seguridad nacional, pues han cumplido una tarea patriótica histórica en defensa del Estado de derecho y su democracia.

Si Colombia no reacciona la tendencia política es incierta.
Reunión con Militares, donde Santos dijo: “Hay que preparar 
a las Fuerzas Militares para la paz”. (Febrero 3 de 2014)

Una de las propuestas de las FARC en las negociaciones de paz se refiere a que las fuerzas armadas de la república tienen que disminuirse considerablemente en su tamaño. Para empezar a ambientar este tema, en una reunión del Ministerio de Defensa con militares el presidente de la república Juan Manuel Santos dijo lo siguiente: “Hay que preparar a las fuerzas militares para la paz”. En la misma reunión, hubo una respuesta a la frase del presidente por parte del comandante de las Fuerzas Militares, general Leonardo Barrero, quien con verdadero valor patriótico y valentía expresó: “Las fuerzas militares no son negociables en la Habana”. Tal sería la sorpresa que Santos se llevó ante lo dicho por el general Barrero que en ese momento no tuvo réplica alguna al respecto. Bueno, lo que no sería extraño es que la respuesta presidencial en cualquier momento sea llamar al general a calificar servicios porque lo considere inconveniente para la negociación sobre el tema militar (entre otros temas) que pretende firmar con las FARC. Aunque la actitud del general Barrero fue en sentido visionario en defensa del porvenir de la democracia colombiana, y su reacción fue inherente a su responsabilidad con la patria. Así debiera ser la reacción del pueblo colombiano también en defensa de la democracia y de la patria.

Riesgos de la democracia colombiana
El peligro que representa para un país los vientos destructores del ordenamiento económico, político y social, y por consiguiente destructores de la democracia, en lo cual consiste el llamado socialismo del siglo XXI, o llámese comunismo autoritario expropiador de la propiedad privada, tal peligro ha aparecido amenazante en el horizonte de la política colombiana.

El 10 de agosto de 2010, tres días después de posesionarse el presidente Santos, decidió reunirse en Santa Marta con Hugo Chávez. Allí tal vez se dieron las primeras puntadas en dirección a la tentativa de cambio de rumbo político del país acercando a Colombia a la corriente política del socialismo del siglo XXI, sistema practicado por la dictadura chavista en Venezuela, que hace elecciones, pero que ‘las gana como sea’ (no importa el fraude electoral). Una acción reveladora sobre el intento de cambio de rumbo sería el hecho de que Santos salió de esa reunión de Santa Marta calificando a Chávez como “mi nuevo mejor amigo”, y de ahí en adelante mostraron coincidencias, y ahora con Maduro.

No quedaría duda entonces sobre la simpatía del gobierno Santos con el trágico modelo antidemocrático del chavismo, ante lo cual Colombia tiene que reaccionar para evitar una tragedia de esta naturaleza contra la democracia colombiana. Y por si fuera poco, también da señales de simpatía con el oprobioso castrismo cubano, y más ahora que tiene una deuda con ese régimen por albergar allá a los negociadores del llamado proceso de paz, proceso del cual hay muchas dudas para los colombianos en cuanto a las concesiones que el gobierno le hará a las FARC, (incluido poder político) en detrimento de los intereses del Estado de derecho y de su democracia.

La historia y la filosofía política harán responsable a un gobernante que intente desviar el rumbo democrático del país hacia una aventura socialista, y con ello atentar contra: las libertades individuales, los derechos humanos, la libertad de prensa, el derecho a la propiedad privada, la justicia, etc., es decir, hacia la ruina total. Colombia no puede llegar a la instancia de tener que lamentar su democracia.

1 comentario:

G CUYABRO dijo...

SERA PURA COINCIDENCIA