18 mar. 2014

Campaña presidencial 2014

Por Jaime Castro Ramírez

El presente y futuro del país depende de la política ejercida por el pueblo, mediante la cual elige a los gobernantes y les confiere el poder de dirigir los destinos de la república en cuanto se refiere al deber de adoptar las políticas de desarrollo económico, político, social, defensa de la soberanía nacional, y defender y preservar el sistema democrático, como lo ordena la Constitución y la ley.

Tendencias políticas para elecciones presidenciales
Es muy claro y evidente el hecho de que las elecciones parlamentarias tienen una característica muy diferente a las elecciones presidenciales en cuanto a la intención de voto de la gente. Esto se explica básicamente porque los políticos que aspiran a ser elegidos congresistas, generalmente tienen sus feudos electorales regionales y por esa razón la gente los apoya con el voto, y en el caso de las elecciones de Congreso de la República en 2014, hay que agregarle la ayuda extralegal con la ‘mermelada’ que el gobierno Santos les dio a los políticos de la denominada “Unidad Nacional”, y que la emplearon en lo que se configura un delito electoral que se llama compra de votos, para favorecer los intereses personales de estos políticos afectos al gobierno, y de paso tratar de favorecer los intereses electorales del presidente-candidato.

Una vez realizado el evento de las elecciones parlamentarias, la gente tiene la tendencia a sentirse en libertad de votar por el candidato presidencial que mejor les parezca, es decir que ya tienden a liberarse del compromiso con los políticos de las regiones. De tal manera que la citada mermelada no operará como el candidato Santos espera; pero además hay que agregar que el asunto es con programas de gobierno realizables, y no con la simple demagogia que se ha vuelto repetitiva en hacer ‘anuncios billonarios’ que no se cumplen porque se quedan solo en ‘promesas engañosas para el pueblo’.

Candidatos a la presidencia de la república
En la medición de opinión política en cuanto a la intención de voto, las encuestas han venido mostrando que respecto a la elección presidencial el presidente-candidato ha permanecido alrededor del 25% de preferencia de los colombianos que dicen votar por él, pero también muestran esas encuestas un hecho revelador contundente y es que en promedio el 65% de los posibles votantes no quieren su reelección. En contraste, otros candidatos, como por ejemplo Enrique Peñalosa y Oscar Iván Zuluaga (por citar los contendores de Santos más opcionados en este debate electoral), han repuntado en la intención de voto a su favor, al punto de que del 7% y 6% que tenían en mediciones anteriores, en la última encuesta de Datexco elaborada para El Tiempo y la W Radio, publicada el 16 de marzo de 2014, Peñalosa registró el 17.1%, y Zuluaga el 14.6%, lo que implica crecimientos del 144% y 143%, respectivamente.

La tendencia que muestran estos datos es muy diciente en el sentido de que mientras Santos ha estado estancado en su favorabilidad de voto, los contendores crecen en forma exponencial, pero con una circunstancia adicional, y es que necesariamente habrá segunda vuelta en esta elección presidencial (aunque Santos puede ganar la primera vuelta), pero en esa segunda instancia se ven venir las coaliciones del Centro Democrático, el partido verde, y buena parte del partido conservador, de tal manera que la conclusión que se visualiza desde ya en el horizonte político es la posible derrota del candidato-presidente. Incluso, si el crecimiento de los citados candidatos continúa con la misma proyección, bien podría ser Peñalosa quien le dispute con mucha opción la presidencia a Santos en segunda vuelta.

También se percibe que el pueblo está tomando conciencia de que el país en manos de Santos se proyecta hacia el socialismo del siglo XXI, que es sinónimo de miseria total, pues no es sino mirar un solo ejemplo, el de Venezuela, que a propósito, es el régimen que le maneja como veedor (amigo de las FARC) el tema de la paz a Juan Manuel Santos. Los demócratas debemos insistir en este peligro y tenemos la solución en las urnas sabiendo elegir al nuevo presidente de la república.

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