20 oct. 2015

Así responde el presidente

Por Jaime Castro Ramírez

Diálogo figurado, entre un ‘ciudadano preocupado’ (C.P.), y el Presidente Santos (P.S.), sobre el tema de cuál será el resultado de la paz. Así hablan:

C.P. Los colombianos hemos asistido a una especie de obra teatral de muchas escenas (más de tres años de duración y aún no termina), donde la característica es la intensa expectativa, pues las escenas son silenciosas porque el actor gobierno utiliza premeditadamente un accionar mudo, es decir, que el propósito que persigue es que los espectadores (los colombianos) no se enteren cuál es el verdadero contenido de la obra que llaman paz. Se convierte entonces en una obra de mucho drama, y por lo tanto preocupante, por no saber cuál será el desenlace final. Sin embargo, algunas cosas se saben por parte de los actores de la contraparte que actúan como interlocutores del gobierno.

P.S. Amigo compatriota, los colombianos no tienen de qué preocuparse, pues lo que estamos haciendo con los compañeros Farc es buscar un mejor futuro para Colombia.

C.P. Con lo poco que se sabe a través de las Farc sobre lo que ocurre en el proceso de paz, cómo se puede interpretar un ‘mejor futuro para Colombia’ a partir de que sus interlocutores se niegan a pagar cárcel y por lo tanto habrá impunidad por falta de justicia, se niegan a pedir perdón por los crímenes cometidos porque según ellos dizque no tienen de qué arrepentirse, culpan al Estado y a la sociedad de lo sucedido en materia de violencia, no aceptan entregar las armas, exigen entregarles zonas de reserva campesina donde mandarán ellos (ah, ¿será por esto que no entregan las armas?). A este escenario difícilmente se le puede llamar paz. En consecuencia, lo que se observa es que no habrá verdad, por lo tanto no habrá justicia, ni tampoco habrá reparación a las víctimas por parte de las Farc.

P.S. No señor, siempre he dicho que quienes así hablan son los enemigos de la paz, los guerreristas, la mano negra de la extrema derecha, los neonazistas y neofascistas, los partidarios de la guerra, los rufianes de esquina, es decir, quienes han ladrado, ladran y seguirán ladrando. Pero lo cierto es que seguiremos avanzando en el camino de la paz. Habrá justicia transicional, habrá verdad y habrá reparación a las víctimas.

C.P. Presidente, a pesar de que usted habla de desescalar el lenguaje, sus epítetos son excesivos e injustos para descalificar la legitimidad del debate, pues no hay enemigos de la paz, lo que hay son enemigos del entreguismo, enemigos de lo que el análisis de la situación ha conllevado a llamarlo entrega del país a las Farc en nombre de la paz. Bienvenida la verdadera paz, lo cual implica aceptar lo que dijo el Papa: “respetando la institucionalidad y el derecho nacional e internacional”. La llamada justicia transicional es lo más parecido a impunidad, y en ese modelo de justicia se fundamenta el “acuerdo de paz” firmado en la Habana con sus contertulios Farc. Lo que se colige es que si hay reparación a las víctimas será por parte del Estado en su condición de ‘culpable’ de lo ocurrido (según las Farc).

P.S. La tal entrega del país a las Farc es una falsa alarma. Lo máximo que puede ocurrir como consecuencia del proceso de paz es el acercamiento a los modelos de justicia social y prosperidad económica que practican las democracias de Venezuela y Cuba. Para esto solo es necesario que nuestro país también se acerque a la filosófica teoría política de avanzada denominada ‘socialismo del siglo XXI’.

C.P. Presidente, ahora si forzosamente le perdí del todo el hilo de la lógica a lo que estamos hablando. Luego no se dice que en estos países que usted menciona lo que hay son dictaduras oprobiosas que encarcelan a los opositores. Se comenta que Venezuela, siendo el país más rico de la región por su riqueza petrolífera, es ahora el país de la miseria donde no se consigue ni comida, y claro está, esto gracias al socialismo del siglo XXI; y también se dice que en Cuba hay demasiada pobreza desde hace más de cincuenta años generada por el comunismo, algo así como el abuelo del socialismo del siglo XXI. ¡…Entonces, como consecuencia del proceso de paz, para allá nos lleva usted…!

P.S. Todo eso que dicen de Venezuela y Cuba es falso de toda falsedad, eso se lo inventó la oposición política colombiana para desacreditar el proceso de paz con las Farc. ‘Como nunca antes’, estos países hermanos lo que han hecho ahora es ayudarnos con la ‘paz’ porque a ellos les interesa que Colombia siga su orientación política, no, no, me equivoqué, les interesa que Colombia consiga su pacificación en negociación política.

C.P. Otra preocupación de los colombianos es que, en su gobierno, señor presidente Santos, no se respeta la legitimidad política de la oposición, pues la voz de la oposición es un derecho constitucional inalienable que hace parte fundamental de la democracia, y por lo tanto hay que escucharla, y no intentar callarla. Se observa que a la oposición se le acusa sin fundamento para luego perseguirla judicialmente. Por ahí se ha filtrado algo insólito en el sentido de que para firmar la paz, las Farc le exigen a usted señor presidente la judicialización del expresidente Uribe. ¿Será que el presidente de la república acepta judicializar a quien lo hizo presiente?

P.S. Falso también, “no acordamos judicializar expresidentes”, pues aunque puede sonar a frase de cajón, la verdad es que lo digo con toda la seriedad y firmeza. Aquí no se persigue a nadie, siempre y cuando no critique el proceso de paz. Lo que quiero decir es que la paz no admite crítica porque quien la critique es enemigo de la paz. Significa que lo que yo haga en negociación con las Farc, eso de hecho está bien, y es lo que hay que hacer. A propósito de enemigos de la paz, en una entrevista que me hicieron en la BBC Mundo en Abril de 2014, lo único que yo dije refiriéndome al líder del partido político Centro Democrático, y a sus miembros, fue que son neonazistas y neofascistas. Bueno, y de pronto les he dicho otras cositas, pero no más.

C.P. Otras cositas pero no más, dice usted, presidente… Como nos hemos acostumbrado a su estilo de lenguaje presidencial de que lo que hoy dice No, mañana es SI, o viceversa, ¿tendrá validez su frase “No acordamos judicializar expresidentes”? El tiempo lo dirá.

En conclusión, lo que debe ocurrir es no más persecución a la oposición política y permitir el debate legítimo de las ideas. Igualmente, se debe construir la verdadera paz para los colombianos, por supuesto, sin descalificar a quienes piensan diferente y aportan desde la otra orilla, pues la paz se hace entre todos, sin exclusiones.

Bueno, señor presidente,
perdone su señoría,
si le incomodó el diálogo presente,
y el tono no sería,
lo que usted quiere que escuche la gente.

Debe ser válido acudir a la agudeza de la sátira, pues en ocasiones suele ser constructiva.

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