3 nov. 2015

Gran líder y partido sin jerarquía

Por Jaime Castro Ramírez

La política de debate de las ideas para acceder al poder requiere previamente de una infraestructura organizacional interna fuerte y bien definida, llamada: Partido Político. Los dirigentes del partido deben acreditar que poseen unas disciplinas de capacidad intelectual y política que conlleven a establecer unos rangos jerárquicos respetables, cuya credibilidad les permita ganarse la confianza pública y por consiguiente ser respetados y acatados por la comunidad en cuanto a la aceptación de las propuestas filosóficas que definen el perfil político de la organización.

Un partido político tiene que tener la característica de un universo común de pensamiento consolidado alrededor de unos principios expuestos por quienes ejercen el liderazgo dentro de la organización política partidista. Específicamente se podría definir un partido político como una asociación de individuos que conforman una entidad de interés público para promover mancomunadamente la democracia a través de construir una plataforma de valores cívicos, cuyo fin último es alcanzar el poder para gobernar en pro de lograr la materialización de los objetivos propuestos.

Lo que ocurre con el partido de oposición ‘Centro Democrático’
El Centro Democrático es un partido demasiado joven, de apenas dos años y unos meses de creación, y por lo tanto, únicamente ha participado en 2014 en unas elecciones de Congreso de la República en las cuales obtuvo el segundo lugar con más de dos millones de votos y logró elegir 20 senadores y 19 representantes a la cámara; en el mismo año 2014 participó en una elección presidencial obteniendo 7 millones de votos, y en 2015 acaba de participar en unas elecciones regionales (elecciones muy diferentes por su condición de atender asuntos locales) obteniendo alrededor de un millón y medio de votos para alcaldías, ganando directamente una gobernación y 65 alcaldías, más 25 alcaldías en coalición, y a lo anterior agregarle 550 concejales y 38 diputados.

En términos generales, las anteriores estadísticas dicen que de la mano de Uribe el balance electoral de este naciente partido político es bastante significativo. En cuanto a las elecciones del 25 de octubre de 2015, primero hay que considerar que políticamente el Centro Democrático no tenía nada regionalmente puesto que es primera vez que participa en esta clase de elecciones, luego, al no tener nada, un simple razonamiento lógico diría que no se puede afirmar que perdió, pues no es posible perder lo que no se tiene. En conclusión, la realidad es que para el Centro Democrático todo logro en estas elecciones regionales era ganancia neta, y en consecuencia, de acuerdo a los resultados obtenidos puede mostrar un importante margen de beneficio electoral.

Elecciones para alcaldía de Medellín y gobernación de Antioquia

Suele haber personas que a cambio de aportar ideas constructivas para lograr un objetivo, interfieren el buen suceso del evento a través de aconsejar mal, o simplemente se atraviesan en el camino para imponer mezquindades. Para el Centro Democrático, la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia eran casos emblemáticos, para los cuales hay que hacer un análisis particular sobre lo que pasó, análisis que toca la realidad que no se puede ocultar. A pesar de que el expresidente Uribe es el gran líder fundador del partido, sin embargo, algunos de sus miembros subalternos han resultado contestatarios al pensamiento del líder.

Es necesario acudir a un antecedente político para demostrar lo de ‘subalternos contestatarios’. En las elecciones del 2014 para Congreso de la República, el nombre del expresidente, quien encabezó la lista cerrada al senado, hizo elegir 20 senadores y 19 representantes a la cámara. El hecho real es que estos congresistas, si hubieran optado por su cuenta a aspirar a ser elegidos no hubiera sido elegido ninguno de ellos, lo que obviamente significa que le deben la curul a quien los acogió en la lista.

La idea inteligente del expresidente de apoyar a Liliana Rendón a la gobernación de Antioquia y a Juan Carlos Vélez a la alcaldía de Medellín era la fórmula ideal y por supuesto la fórmula ganadora. Se hizo el proceso democrático de selección entre varios precandidatos y Rendón y Vélez demostraron su capacidad ganando sus respectivas candidaturas. Pero resulta que algunos de los congresistas del Centro Democrático (congresistas gracias a Uribe) cometieron un grave error, pues sin autoridad para hacerlo se tomaron la ‘licencia’ de desconocer la candidatura de Liliana Rendón, lo que desde luego tuvo tres consecuencias:

1. Un irrespeto contra ella que le había hecho un importante aporte al partido, aparte de causarle un grande perjuicio político, pues destaparon sus perversas cartas después de cumplido todo el proceso en el cual ella aportó “su propio capital político” y logró legítimamente su candidatura defendiendo las tesis del Centro Democrático.

2. Un hecho no menos irrespetuoso que fue desconocer también al jefe del partido en su voluntad de apoyarla.

3. Uribe en un gesto de democracia permitió esta intervención divisionista de sus subalternos, y el resultado está a la vista: se perdió la gobernación y como consecuencia se perdió también la alcaldía de Medellín.

La conclusión de las elecciones regionales es que el Centro Democrático tiene un grande líder, pero no tiene jerarquía de partido, y la gente le cree al líder pero no le cree a candidatos que no dependen de su capacidad personal sino que esperan que la imagen de Uribe los haga elegir, lo cual se aparta de la lógica porque en política cada candidato tiene que tener su propia credibilidad para lograr el apoyo del pueblo.

1 comentario:

ALBERTO GIL Y. dijo...

TIENE TIDA LA RAZÓN. LOS SEGUIDORES DE RENDÓN NO VOTARON O LO HICIERON EN BLANCO. EL.PARTIDO NO DEBE COGER LOS VICIOS QUE SIEMPRE HAN PERJUDICADO AL PAIS. POR ESO LOS TRADICIONALES PARTIDOS ESTÁN EN VIA DE EXTINCIÓN.