25 mar. 2018

"El No es un Sí a la paz, pero con justicia"

Por @ruiz_senior

La forma en que los colombianos asumieron las actuaciones del gobierno de Santos dice mucho de la idiosincrasia del país y de la sociedad resultante. ¿Qué opinaban de la negociación con las FARC? Vale la pena detenerse a pensarlo. Porque el cálculo de Santos y sus mentores cubanos era que la gente aceptaría la negociación y su resultado por miedo a ver multiplicadas las acciones terroristas, miedo que se compensaba con la obsesiva labor de propaganda intimidatoria, para lo que había recursos suficientes.

La idiosincrasia es de todos modos lo decisivo, porque la mayoría de los ciudadanos no reaccionó enérgicamente ante el evidente concierto para delinquir en que consistía la tal paz. Tampoco se opusieron los seguidores de Uribe, que sólo esperaban tener un presidente vitalicio y estar unidos "pa' las que sea". Trataron, eso sí, de aportar sus matices y en lugar de decir que no había ninguna guerra que no hubiera en cualquier lugar en el que floreciera el crimen organizado, aplaudieron la paz pero procurando "mejorarla" con arandelas como "sin impunidad".

Pero Santos confiaba demasiado en su lógica y en su máquina de persuasión, de modo que buscó confirmar su infamia con un plebiscito. Dado que sería una victoria de Santos, los uribistas se opusieron y prefirieron buscar el entendimiento con las FARC, incluso ofreciéndoles una Constituyente. Cuando no pudieron impedir el plebiscito, dudaron entre plantear la abstención, con la que nunca perderían, o arriesgarse a quedar en minoría (para no perder apoyos de gente descontenta) pidiendo votar por el No. Lo hicieron presentando toda clase de excusas: no querían ser obstáculo para la paz.

Pero el día de las votaciones la gente prefirió rechazar el acuerdo, y curiosamente los que no querían el plebiscito se volvieron los "voceros" de la causa en que no creían. El día siguiente al de la votación El Espectador publicó una entrevista al senador elegido mejor senador por los "enmermelados" y por la revista Semana por esas fechas. Desde entonces los medios andan promoviéndolo. Vale la pena prestar atención a sus respuestas.

El uribismo es una rama del narcorrégimen, nada lo separa realmente del santismo (salvo los sueños del gran timonel de volver a la presidencia), por eso es normal que ahora todos los uribistas aplaudan la paz. Antes tenían que cambiar de opinión con demasiada frecuencia.

El titular de la entrevista es el mismo que he usado para nombrar esta entrada.
¿Lo sorprendieron los resultados del plebiscito?
Yo tenía un pálpito silencioso. Nunca me quise casar con un resultado, pero sabía que el No estaba creciendo silenciosamente. Estos resultados hay que tomarlos pensando en lo mejor para el país. 
Usted, junto a Carlos Holmes Trujillo y Óscar Iván Zuluaga, han dicho que es hora de escuchar sus razones, ¿cuáles son?

Hemos hecho una enumeración detallada y extensa a lo largo de este proceso, con respecto a los temas que a nuestro juicio y de acuerdo con la Constitución y los tratados nos preocupan, como el de la impunidad en los acuerdos y la estructura del aparato judicial contenido en ellos, así como las amnistías de delitos graves. Estos temas ameritan que el país nos escuche, porque durante estos años no se quiso escuchar a una parte importante del pueblo colombiano.
¿Recuerdan cuál era la pregunta del plebiscito? El hombre de Santos está desde el primer día en su labor de matizar los acuerdos y de matizar el rechazo a los acuerdos. Por ninguna parte se encuentra la idea de que los acuerdos no son válidos porque ganó el no ni mucho menos que la negociación era un concierto para delinquir y lavar los activos del crimen.
¿Qué es lo que se debería renegociar en los acuerdos de paz?
Más que renegociación, hemos hablado en términos correctivos sobre los acuerdos. Lo hemos planteado a través de canales institucionales, para que por esa vía se escuche la voz del pueblo. Se han hecho observaciones sobre el tema de justicia, sobre temas puntuales del capítulo de desarrollo rural integral, sobre el punto de drogas. Ahora tenemos que sentarnos con el Gobierno, que escuche nuestras posturas y buscar un acuerdo.
¿De dónde saca el entrevistador lo de "renegociar"? Tal vez fuera una ocurrencia para salvar los muebles, el caso es que Duque se apresura a negar que vaya a plantearse renegociar nada, sólo corregir los acuerdos, para lo cual tienen que reunirse con ellos. La pregunta del plebiscito no importa, ni menos los votos de la gente que no acepta que se negocien las leyes con los criminales, sin más explicaciones se pasa de la idea de que ellos habían rechazado los acuerdos a que la gente los eligió para representarla. ¿De dónde sacan eso? Del interés del gobierno de salvar su componenda gracias al auxilio de sus falsos enemigos.

Todas las desgracias de los colombianos proceden de que son mayoritariamente viles. Baste pensar en los que razonaron que el acuerdo no valía porque la mayoría de los votantes lo había rechazado, en cuanto les pareció que su bando podía ganar la elección, unánimemente, pasaron a aceptar que el acuerdo vale y sólo le hacen falta algunas correcciones. Y se escandalizan cuando uno dice que Duque es el candidato de Santos, como si el apoyo explícito de todos los medios, ahora hasta think tanks como Diálogo Interamericano, fuera casual: se volvieron tontos de repente y no tuvieron más remedio que rendirse. La mala fe es la esencia del colombiano y el genocidio que continuarán los comunistas, mucho más poderosos ahora, será en buena medida merecido.
¿Qué expectativas tiene sobre ese diálogo con el Gobierno?
Lo primero es que se puedan abrir canales de diálogo. Lo segundo, que logremos escucharnos. Tercero, encontrar el camino institucional. Con esas tres medidas, empezamos a darle al país espacio para la aceptación de este gran acuerdo.
La cursiva es mía. No incluir a los uribistas en el crimen organizado, en el narcorrégimen, es pura mala fe. No están para oponerse al acuerdo sino para buscar que el país lo acepte. Lo interpretarán como quieran.
¿Ustedes no pudieron hacer oír sus observaciones durante el proceso de negociación? 
A lo largo del proceso nunca se permitió que nuestras posturas fueran tenidas en cuenta para la construcción de los acuerdos. Cuando tuvimos reuniones, fueron cordiales, pero nuestras sugerencias o posturas siempre eran rechazadas, con el argumento de que ya estaban negociadas, incluso antes de que los acuerdos fueran publicados. Este domingo, Colombia se pronunció y ese pronunciamiento obedece a que el pueblo no se sintió escuchado. Por eso ahora es importante la convocatoria de este gran acuerdo nacional, para que sobre esa base podamos hacer los correctivos a los acuerdos, para que reflejen a la integralidad del pueblo colombiano.
De nuevo, pasando por encima de la pregunta del plebiscito e interpretando lo que le conviene a Santos: salvar el acuerdo recibiendo los matices de los supuestos voceros del No.
¿Qué significa el voto por el No?
El No es un Sí a la paz, pero con justicia. A una paz donde no haya graves elementos de impunidad. A una paz que tenga mejores instrumentos efectivos para la reparación de las víctimas, donde no se premien conductas que son censurables y que le permita al país fortalecer su estructura institucional.
Con las palabras que usan los colombianos siempre es necesario detenerse a analizarlas. ¿Qué es "paz"? En el contexto de esa entrevista no puede ser otra cosa que "negociación de paz", porque ¿acaso alguien ha emprendido una guerra contra los criminales? El No al resultado de la negociación de paz es un Sí a la negociación de paz, dado que el intérprete de la angustia popular juega con la semántica. ¿Qué fue lo que negociaron los "voceros del no"? No ha cambiado nada, la gente votó No pero el resultado es el mismo que si hubiera votado Sí. Sencillamente porque el uribismo entendió, según su conveniencia, que quería decir Sí. Lo de que "se premien conductas que son censurables" es francamente chistoso. La premisa de la negociación de paz es el reconocimiento a los terroristas, su actuación no es censurable salvo en ciertas conductas. Genial.
¿Y la desmovilización y desarme de las Farc?
Siempre hemos dicho que la desmovilización, desarme y reinserción son políticas de Estado, que vienen desde hace varios gobiernos y le han permitido al país una desmovilización ejemplarizante de muchísimas personas. Fueron cerca de 18 mil miembros de las Farc los que se desmovilizaron entre 2002 y 2010 voluntariamente.
¿Se entiende? Las deserciones incentivadas de miembros de la banda durante el gobierno de Uribe forma parte del mismo proyecto que concluye Santos con su negociación. ¿Es o no lo que dice?
¿El voto por el No es el triunfo absoluto de Álvaro Uribe?
Esto hay que tomarlo con grandeza, es un pronunciamiento auténtico del pueblo. No es de Santos y Uribe. El resultado nos hace un llamado a hacer correctivos y generar consensos. Es una oportunidad que se abre para un gran acuerdo nacional y para corregir uno de los grandes errores de este proceso, que fue haber dejado por fuera a millones de colombianos.
"Tomarlo con grandeza" quiere decir "minimizar la derrota del gobierno". No hay que entender que se dijo No a la pregunta "¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?". Nada de eso, era un llamado a hacer correctivos. La complicidad con el uribismo es complicidad con el gobierno narcoterrorista. Que nadie se engañe. Duque es el candidato de Santos.

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