9 oct 2026

Los bandos de la guerra civil global

Por @ruiz_senior

Los nombres

Nunca se insiste suficiente en señalar el error de concebir la política como un conflicto entre la izquierda y la derecha, ¿qué significan esas palabras? Todo el mundo está seguro de entenderlas, más cuanto menos se haya leído o, al menos, vivido. Hace cincuenta años fumar marihuana o ser amanerado eran muestras de la decadencia del capitalismo y la persona de izquierda era lo contrario de eso, era el intelectual serio que estaba por transformar la sociedad y construir un mundo justo. La izquierda decía defender a los pobres, ahora defiende a los diversos, pero todos creen saber de qué hablan al usar esas palabras.

Como representación de tendencias políticas, es uso se llama metonimia, que es como cuando se dice “pluma” por “escritor” o “las canas” por “la vejez”. En cierta asamblea parlamentaria los reformadores se sentaron a la izquierda y los tradicionalistas a la derecha, los primeros representaban las ideas liberales de autonomía de los individuos y fin de la esclavitud y la exclusión, así como de los privilegios de cuna. Hace doscientos años la metonimia tenía sentido, ya no. Hoy en día la llamada izquierda representa lo contrario, pero a nadie le importa, ya decía Ortega y Gasset que la política y el amor son los dos temas más complejos y de los que sin embargo todo el mundo cree que puede aportar algo. Hace casi cien años el pensador madrileño explico que “se había rizado el rizo” de las experiencias descritas con esas palabras.

Una persona que se oponga al totalitarismo y defienda la libertad debe rehuir esos términos, se usan de forma perversa para ocultar el sentido de las actuaciones políticas, el socialista corrupto evoca los valores de izquierda para que sus partidarios se olviden de los escándalos, el comunista no dice que apoya los crímenes terroristas, pero es leal a quienes los cometen porque son de izquierda… (Recuerdo a Carlos Lozano en los años del Caguán contestar exactamente así a un periodista.) La gente torpe cree que ser de izquierda o de derecha es un aspecto de su identidad como ser hincha de un equipo de fútbol y sean cuales sean las actuaciones de los suyos, las apoyarán tal como apoyan a un equipo aunque sus jugadores sean violentos o su entrenador sea inepto.

Cuando las personas rectas se declaran de derecha están legitimando a los totalitarios, que ya no resultan ser un error sino un bando legítimo, un lado de las cosas sin el cual no habría juego. Como si no fuera necesario que desaparezcan pues sería como si en un torneo sólo pudiera jugar un equipo o como si las cosas sólo pudieran tener un lado.

Las opiniones

Cuando se usa la palabra ideología a veces se alude a izquierda y derecha, pero podría plantearse de otro modo, por ejemplo, hay personas de ideología conservadora, liberal, socialista, etc. Suele consistir en un conjunto de respuestas previas a las preguntas que la persona tiene como recursos reactivos. Se puede hablar de prejuicios, pero en general reflejan la moralidad de la gente y el papel que quiere tener en el mundo. Es decir, casi nunca se trata de errores cognitivos o falta de información, ni siquiera el impacto de la propaganda es tan decisivo. La persona que toma partido por alguien como Petro casi siempre es alguien que obtiene algún rédito de esa adhesión, aunque sólo sea el halago que cree obtener o la venganza por algún agravio imaginario. Los políticos viven de los votos de los ciudadanos, quienes votan por políticos socialistas son responsables de lo que éstos hagan.

Pero ciertamente hay un conflicto político en todos los países de Occidente entre un bando socialista y un bando liberal-conservador. La llamada izquierda intenta sobrevivir al fracaso primero del socialismo nacionalista, después del comunismo y finalmente de la socialdemocracia. El socialismo nacionalista, por las circunstancias en que accedió al poder como representación de los sueños de la generación nacida a finales del siglo XIX y principios del XX —que en Europa había tomado parte en la Gran Guerra y que esperaba hacer valer su fuerza para practicar el saqueo en su propio país al no poder hacerlo en los demás—, se apoyaba a veces en discursos ultramontanos que poco tenían que ver con el socialismo, pero si consideramos lo que es socialismo más allá de los prejuicios, nadie lo expresó mejor que Mussolini: “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. Es decir, el fascismo, que por lo demás no aceptaba la oposición izquierda/derecha, es la mejor refutación de ésta. Mezclaba nostalgias imperiales, nacionalismo extremo, tradicionalismo y lo que hiciera falta, pero el punto clave era la expansión del Estado.

En Colombia se suele relacionar a Jorge Eliécer Gaitán con el comunismo, podía ser a la vez un líder fascista típico (se había doctorado en Roma en 1927 con Enrico Ferri, un importante ideólogo fascista) sin que su discurso se diferenciara mucho del de los comunistas: un líder populista-nacionalista que arrastraba a las masas y convocaba marchas de gente uniformada y que de haber triunfado se habría parecido más a Perón, otro fascista, que a cualquier comunista.

El gasto público

Lo que define el mundo moderno en Occidente, aún más que la tecnología o las instituciones democráticas, es el gasto público. Hace 150 años era en el Reino Unido del 9,4 % del producto interno bruto, en Francia del 12,6 % y en Alemania del 10 %. En 2025 es del 43-44 % en el Reino Unido, del 57 % en Francia y del 49-51 % en Alemania. Un crecimiento semejante se ha dado en todos los países de Occidente. De ese gasto, de los grupos sociales que viven del Estado, es de lo que tratan las ideologías y los conflictos de valores. En 1876 el porcentaje de empleados del Estado entre el total de los ocupados era del 3-5 % en el Reino Unido, del 2-4 % en Francia y del 3-5 % en Alemania, mientras que en 2025 era de 17-18 % en el Reino Unido, 20-22 % en Francia y 11-12 % en Alemania. Si se piensa en las personas cuyos ingresos provienen del Estado (contando los que cobran pensiones públicas de jubilación y subsidios) era en 1876 5-8 % en el Reino Unido, 4-7 % en Francia y 5-8 % en Alemania. En 2025 esas cifras habían llegado a ser del 45-55 % de la población total en el Reino Unido, 50-60 % en Francia y 40-50 % en Alemania

La sociedad moderna está definida por ese conflicto; en general, en Iberoamérica el bando del Estado es el de los grupos parasitarios de la sociedad tradicional, cosa obvia y fácil de explicar salvo para quienes creen que las palabras izquierda y derecha representan algo cabal, como bandos en la lucha de clases de la concepción marxista o como ideologías de egoísmo versus altruismo o desigualdad versus redistribución.

El economista francés Tomas Piketty señalaba que después de la Segunda Guerra Mundial las personas que votaban por los socialistas habían pasado a ser los que habían ido a la universidad en lugar de los obreros y otros sectores económicamente desfavorecidos. Perdón por insistir en que no se trata de opiniones casuales sino simplemente de intereses, no es que los comunistas se apropien de las universidades y les inculquen sus opiniones a los educandos, sino que los que esperan que el gasto público remedie sus problemas económicos ya no son los pobres sino los que han pasado por la universidad.

Sobre eso, al igual que sobre todas las cuestiones relacionadas con el socialismo, hay que tener mucho cuidado porque la inmensa mayoría de la gente está imbuida de esas ideas y aun los “paganos” se niegan a entender que si sus ingresos no provienen del Estado son ellos los que lo mantienen, no los demás, como creen muchos porque los impuestos no se los cobran directamente.

En los tres países mencionados las personas que terminaban una carrera universitaria era en 1876 de cerca del 0,1 %, actualmente es del 50-54 % en el Reino Unido, del 33-40 % en Francia y del 30-36 % en Alemania. ¿Cuál es el problema?, se preguntará el lector, y es por lo que decía que todo el mundo está imbuido de ideas socialistas, se debería considerar un gran logro que tantos tengan ocasión de educarse, pero por una parte ése es un gasto mayoritariamente público, es decir, de todos, incluidos los que no estudian o no tienen hijos o pagan universidades privadas, y por la otra, que es lo decisivo, la inmensa mayoría de las titulaciones sólo sirven para ocupar puestos públicos fuera de la producción de bienes y servicios.

Entre las personas que han ido a la universidad en Estados Unidos menos del 30 % han estudiado carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), Derecho, Medicina y Arquitectura. Por fuera de estas profesiones, los ingresos de los titulados son escasos y es lo que explica su adhesión a la “izquierda”: el Estado asume nuevas tareas, necesita educar a la población, necesita proteger a unos u otros, y para eso contrata a los egresados universitarios, que no necesitan siquiera tener empleos públicos porque los contratan ONG que reciben dinero del Estado y que no rinden cuentas a nadie, ni se las puede abandonar porque entre quienes forman parte de ellas y quienes reciben recursos de su actuación, hay una masa enorme de votantes que deciden cualquier elección.

Un sistema depravado

Nos hemos acostumbrado a la democracia sin hacer caso a los problemas que presenta. Un gobierno que expanda el gasto público siempre tendrá a su favor a los empleados del Estado, de modo que éstos forman parte de una mayoría que no contribuye (claro que pagan impuestos, pero no tienen un ingreso que no sea lo que el Estado consigue), si reparte subsidios a los pobres siempre tendrá el voto de éstos, más cuanto más gaste. El caso del gobierno español es paradigmático: se compromete a ligar las pensiones a la inflación, de tal modo que la recaudación, ya de por sí elevada y agravada por la inflación (por la progresividad de los tributos, al ganar más nominalmente se paga un porcentaje mayor sin haber mejorado en términos reales), es insuficiente y la deuda pública aumenta sin cesar.

Hace casi cien años José Ortega y Gasset explicaba el problema con estas palabras:

La masa se dice: “El Estado soy yo”, lo cual es un perfecto error. […]
El resultado de esta tendencia será fatal. La espontaneidad social quedará violentada una vez y otra por la intervención del Estado; ninguna nueva simiente podrá fructificar. La sociedad tendrá que vivir para el Estado; el hombre, para la máquina del gobierno.
Y como a la postre no es sino una máquina cuya existencia y mantenimiento dependen de la vitalidad circundante que la mantenga, el Estado, después de chupar el tuétano a la sociedad, se quedará hético, esquelético, muerto con esa muerte herrumbrosa de la máquina…

Más clara es la comparación que establece con la historia de la antigua Roma:

Este fue el sino lamentable de la civilización antigua. No tiene duda que el Estado imperial creado por los Julios y los Claudios fue una máquina admirable, incomparablemente superior como artefacto al viejo Estado republicano de las familias patricias. Pero, curiosa coincidencia, apenas llegó a su pleno desarrollo, comienza a decaer el cuerpo social. Ya en los tiempos de los Antoninos (siglo II) el Estado gravita con una antivital supremacía sobre la sociedad. Esta empieza a ser esclavizada, a no poder vivir más que en servicio del Estado. La vida toda se burocratiza. ¿Qué acontece? La burocratización de la vida produce su mengua absoluta —en todos los órdenes—. La riqueza disminuye y las mujeres paren poco. Entonces el Estado, para subvenir a sus propias necesidades, fuerza más la burocratización de la existencia humana. Esta burocratización en segunda potencia es la militarización de la sociedad. […] ¿Se advierte cuál es el proceso paradójico y trágico del estatismo? La sociedad, para vivir mejor ella, crea, como un utensilio, el Estado. Luego, el Estado se sobrepone, y la sociedad tiene que empezar a vivir para el Estado. […] A esto lleva el intervencionismo del Estado: el pueblo se convierte en carne y pasta que alimentan el mero artefacto y máquina que es el Estado. El esqueleto se come la carne en torno a él. El andamio se hace propietario e inquilino de la casa.

Friedrich Nietzsche explica en un apartado precioso de Así habló Zaratustra (“Del nuevo ídolo”) que todo lo que el Estado tiene es robado. Como se trata de robar, los “monos trepadores” que llegan a la cima del poder se apoyan en lo que sea que les permita conservar el mando y el acceso a los recursos, en las democracias para formar mayorías: igual se alían con los enemigos de la comunidad, como hizo el chavismo con la delincuencia o como hacen los demócratas en Estados Unidos con el alcalde musulmán de la ciudad atacada el 11-S; igual degradar la educación de modo que no haya exigencias para pasar de curso y todos tengan acceso a una titulación: igual se endeudan sin límites, como ocurre en toda Europa.

Eso es lo que enfrenta a las sociedades de Occidente hoy en día, lo que se escoge en las elecciones venideras, el rumbo de la región, que, si no se corrige el rumbo, podría ser en todos los sentidos menos importante que el Indopacífico.


18 sept 2026

Yo tengo un sueño

 Por @ruiz_senior


Ése es el nombre de un discurso muy famoso del pastor Martin Luther King Jr., pero también puede servir para expresar los anhelos que los colombianos podríamos tener para el futuro. ¿Cómo será Colombia dentro de cincuenta años? Yo recuerdo cómo era hace cincuenta años y por una parte se puede decir que el nivel de vida en efecto ha mejorado, en parte por la expansión minera, con hallazgos como Caño Limón, en parte por el desarrollo tecnológico, que ha tenido impacto en todo el mundo. Antes se podía ver gente que llevaba los zapatos rotos, ahora encontrarían en la basura zapatillas usadas que siguen en buen estado, y todo el mundo tiene algún tipo de Smartphone.

Hace cincuenta años apenas despuntaban las grandes desgracias posteriores, el narcotráfico y las guerrillas comunistas, aunque ya estaba presente el otro azote que mantiene al país en el atraso: la inseguridad ciudadana. Por otra parte, era un país mucho más aislado y con indicadores de desarrollo humano más precarios.

¿Cómo soñamos la Colombia del futuro? Voy a explicar mis desiderata personales y las condiciones que creo que podrían permitir hacerlos realidad.

 

UN PAÍS SIN NARCOTRÁFICO

El narcotráfico se expandió en Colombia gracias a que convenía a ciertos sectores del poder político, aunque sólo fuera porque la abundancia de recursos encarecía sus propiedades. La “ventanilla siniestra” de López Michelsen podría corresponder a una alianza no menos siniestra del presidente con algún poder ligado al narcotráfico, por ejemplo, el régimen cubano, con el que tenía una larga relación. Del permiso para lavar dinero del narcotráfico se pasó al golpe de Estado para imponer un cambio constitucional y prohibir así la extradición de los narcotraficantes. Y de ahí al acuerdo de La Habana.

Para acabar con el narcotráfico, lo primero que se debe hacer es desmontar las falacias de sus representantes políticos, falacias con las que tratan de impedir la destrucción de cultivos ilícitos y la acción policial eficaz contra los narcotraficantes. Colombia tiene que dejar de ser el país de la cocaína para convertirse en el país de los paisajes hermosos y la gente soñadora. Para que haya libertad hay que someter a la ley a todos los productores de cocaína, incluidos los cultivadores de cualquier rango. Se deben destinar recursos para inversiones en las áreas afectadas. Simplemente, de aquí a cincuenta años habrán muerto muchos miles de personas a causa del poder de las bandas criminales, más peligrosas cuanto más fuertes sean sus lazos con clanes del poder.

Es el momento de vencerlas, sin la protección del gobierno, las pueden someter fácilmente las fuerzas armadas legítimas y democráticas.

Sencillamente, la sociedad colombiana, la ciudadanía colombiana, tiene que imponerse sobre el poder de unos criminales porque quiere participar con dignidad en el mundo. El potencial estratégico, turístico, minero y agropecuario de Colombia es extraordinario. Sólo tienen que desaparecer las bandas criminales. Sólo tiene que imperar la ley.

 

UN PAÍS QUE HA VENCIDO LA AMENAZA COMUNISTA

La amenaza comunista tiene un frente poderoso en las guerrillas, que, desmovilizadas o no, siguen implicadas en el narcotráfico. Pero la principal baza de la revolución es el control del Estado, por una parte, del poder judicial y por la otra de la educación. Hay que aniquilarlos en esos frentes, por ejemplo, las instalaciones de la Universidad Nacional en Bogotá se podrían convertir sin grandes reformas en un parque tecnológico, con ventajas para las empresas que se instalaran allí. La sede universitaria podría quedar con toda legitimidad en Sibaté, muy cerca de Soacha, la sexta ciudad de Colombia. Sería un cambio que facilitaría nuevos recursos viarios y la valorización de las áreas circundantes a la llamada “ciudad universitaria”, que es sólo una república narcocomunista, como el Vaticano del mal, en medio de la capital de Colombia. Eso impediría las batallas callejeras de los jóvenes marxistas con los usuarios de buses y demás desgraciados que tienen que pasar por ahí o viven por ahí. En Sibaté saben cómo tratar a la gente así.

La violencia callejera de los estudiantes no es un capricho que tienen sino algo que organiza el Partido Comunista para intimidar a la ciudadanía y amenazar el orden. Lo normal es que los gobiernos la premien porque éstos suelen estar en manos de aliados de los comunistas.

La sociedad no decide qué políticas se deben seguir porque quien lo decide es el Partido Comunista, eso es lo que quiere decir la revolución. Eso es lo que tienta al muchacho porque sus sueños son tan provincianos y propios de gente ignorante que llega a creer que hace de héroe secuestrando gente, o formando parte de una organización que secuestraba gente, como contaba con tono jactancioso el exministro de Economía de Petro. Decidir por los demás, todo comunista es un hampón porque la ideología comunista enmascara su vocación de tirano, de capataz-verdugo. Yo conocí a unos que le tiraron un cóctel molotov a un policía que trataba de defenderse en medio del tumulto, se reían satisfechos como quien a la vez que hace una travesura colabora valientemente por una causa superior, que simplemente es el cálculo de unos hampones de dedo parado que obtienen poder y rentas gracias al movimiento estudiantil. Como Lucas Villa saludando a su madre después de detener el tráfico en una carretera importante, había tenido un logro en la vida como líder revolucionario.

Ya puestos a soñar, yo conozco un lugar en el que hay que instalar a todos los profesores y funcionarios de la Universidad Pedagógica, está en Usme. De todos modos, hay que seguirlos manteniendo.

También hay que fomentar la educación básica, sobre todo protegiendo la privada, a la que hay que someter a evaluación continua pero que se debe proteger fiscalmente, por ejemplo, permitiendo a los padres desgravar lo invertido en educación. El camino correcto, reducir el gasto público, aumentar la inversión privada. Y también se podrían promulgar leyes contra el adoctrinamiento que permitieran llevar a la cárcel a los reclutadores. Eso haría mucho por desactivar la amenaza.

Pero al fin, sencillamente Colombia tiene que ser un país con futuro en el que los intentos de implantar el comunismo por parte de gentes asociadas con potencias como Cuba, Rusia, la China comunista, Venezuela o Irán sean inconcebibles. Libre de esa amenaza, sería un país muy atractivo para los inversores porque puede abrirse a oportunidades en el sector tecnológico. Y también para el turismo, una industria con futuro asegurado en todo el mundo.

Derrotar el adoctrinamiento comunista en las escuelas es una tarea necesaria. ¿Queremos que en Colombia gobierne gente como Nicolás Maduro o Daniel Ortega? Se acabó, tiene que haber leyes que castiguen la propaganda criminal pagada por el erario. Tiene que haber consensos legislativos que condenen el comunismo, tiene que haber monumentos dedicados a los mártires del comunismo y a los soldados de la patria que cayeron combatiéndolo. Tiene que haber reconocimientos con efectos económicos para todos los excombatientes de las fuerzas legítimas. Medallas al honor que incluso podría convocar una institución no oficial.

Los colombianos del futuro tienen que conocer la verdad sobre la historia del comunismo y entender que siempre fue simplemente un crimen. Hoy en día hay grandes recursos para llegar a la gente, hay que hacerle entender eso y excluir a los comunistas de los puestos públicos, pues objetivamente son enemigos de la democracia. Simplemente, la sociedad colombiana toma esa decisión o va a seguir legitimando la subversión continua y la violación de la ley en nombre de una ideología que ha matado más gente que todas las demás juntas.

Entonces en el mapa del mundo habrá un país que figura entre los medianos, el decisivo en una región de potente crecimiento. Sin narcotráfico y sin insurrección comunista, sencillamente sería un país que vería el salto del tercer mundo al primero en una generación. Ante todo, tenemos que apoyar firmemente todo lo que se emprenda en ese sentido.

Como es un sueño que tengo, voy a incluir que se creara una educación de 18 años, con una fase básica (3-6 años), otra primaria (6-9 años), una de secundaria general (9-15 años) y otra de secundaria específica (15-21 años), todo sometido a un examen estatal riguroso que obligue a repetir el último curso de cada ciclo a los que no lo aprueben. Así, una carrera como Medicina podría ser de sólo tres años porque los estudiantes ya tendrían una formación sólida sobre la materia, aunque después optaran por ser enfermeros o técnicos del sector salud que obtendrían una titulación con cursos muy cortos según la oferta. Tres años para ser médico y otros tres para la especialidad. A lo mejor se podría multiplicar el rendimiento de la educación y prevenir el desempleo juvenil. Menos gente a la que sea fácil desplazar con inteligencia artificial. Más gente capaz de encontrar empleo en el mundo nuevo.

 

UN PAÍS SEGURO

Si se tuviera en cuenta la rentabilidad social que tendría un combate enérgico contra la delincuencia, construyendo cárceles a la vez más seguras y más humanas o aportando recursos para hacer eficiente a la policía y combatir la corrupción dentro de la institución, se estaría ante el negocio del siglo, pues el bienestar se multiplicaría considerablemente. Eso se puede hacer, ante todo hay que aplicar mano dura. Los colombianos que llegan a España siempre tienen miedo de que alguien los atraque en cualquier calle solitaria. Eso en general en España es improbable, si alguien se dedica a hacer eso cae rápidamente. España llegó a ser un país de gente honrada gracias a las políticas de mano dura de los años cincuenta, durante la dictadura del general Franco, tal como en El Salvador cualquiera puede ir ahora a visitar a su abuela sin miedo a que lo maten en el camino.

Eso tiene que conseguirse empleando las nuevas tecnologías y poniendo voluntad y recursos. Castigando el delito se protege a la comunidad, hay que aplicarse a hacerlo. Hay que animar a la gente a concebir calles seguras, a defenderlas a denunciar las infracciones y arrinconar a los malhechores.

 

VISUALIZACIÓN, MANIFESTACIÓN, REALIDAD

Visualización es como llaman en el mundo del “desarrollo personal” a una técnica mental que consiste en imaginarse de forma vívida aquello que se desea como si en efecto hubiera ocurrido, generando una disposición psíquica favorable a su logro.

Por su parte, manifestación es en ese ámbito el proceso de hacer realidad los propios deseos, metas o intenciones empleando el poder de la mente, las emociones y la energía. Pensando en la vida de la sociedad, eso que se visualiza, que se desea, se empieza a construir sacudiéndose las mentiras de la propaganda, entendiendo el mundo como lo entendería nuestro descendiente, que no podría perdonar a quienes creen que van a crear prosperidad general y desarrollo cultural siguiendo el camino de Venezuela o de Cuba, antes países mucho más ricos que Colombia. Dándose cuenta de que el triunfo de los violadores de niños, convertidos en legisladores por obra de la decisión de un oligarca desalmado y la vulgaridad de una sociedad que no sabía más que obedecer a su caudillo, el que le abrió el camino al tirano amigo de los terroristas. Entendiendo que todo eso forma parte de una pesadilla monstruosa que se debe concebir como algo ajeno, indeseable, una desgracia que nos ocurrió. Que los dos periodos presidenciales del caudillo de las decisiones misteriosas (¿por qué era ministro de Defensa y sucesor precisamente el hermano del virrey cubano?) no eran la solución sino parte de la pesadilla.

Y después, viviendo como si todo eso fuera ajeno a cada uno, optando por profesiones de verdadero servicio a la comunidad, rechazando toda forma de corrupción o atropello, ahorrando para garantizar la propia libertad. Esa redención interesa más a los pobres que a los ricos, porque antes que nada deben ser ciudadanos con derechos y oportunidades y porque son los que pagan el orden de iniquidad en que reinan los parásitos comunistas, los tiranos del clan oligárquico y toda clase de malhechores. Por supuesto que se trata de educación, pero entendiéndola como el aprendizaje continuo en aras de la propia superación, no como la inscripción en una clase social cuya industria en realidad es el despojo.

Bueno, es como les puedo explicar mi sueño.

28 jul 2026

¿Vuelve la esperanza?

 

Por @ruiz_senior

DIECISÉIS AÑOS
En 2010 publiqué un post en este blog sobre el ciclo que se abría tras el golpe de Estado de Santos. "Adiós a la década esperanzada" aludía a la movilización contra el narcocomunismo de 2000 y 2001 y el consecuente gobierno de Uribe. En la mayoría de los indicadores importantes, Colombia ha retrocedido desde entonces.

Por ejemplo, el área sembrada de coca era de cerca de 170.000 hectáreas en 2001, de cerca de 70.000 en 2009 y de unas 260.000 en 2025. Los atentados terroristas menguaron drásticamente a lo largo de esa década, pero en 2025 habían vuelto a aumentar. La tasa de homicidios se redujo a la mitad entre 2001 y 2009 y siguió bajando aunque a un ritmo menor en los quince años siguientes, fruto del triunfo de la ley en los dos periodos de Uribe. El PIB y el PIB per cápita eran en 2009 más del doble que en 2001 y han tenido un crecimiento más lento después. La migración de ciudadanos colombianos era unas cinco veces mayor en 2025 que en 2009…

En medio ocurrió la mayor desgracia de la historia de Colombia, la mayor opresión, el mayor engaño, la mayor traición. Los colombianos del futuro sentirán tanta vergüenza de los colombianos de esos años como los alemanes actuales de los nazis. Sencillamente, las atrocidades de los comunistas durante más de medio siglo quedaban eximidas de reproche penal y resultaban la fuente del derecho, mientras que sus autores pasaban a nombrar a los jueces y a ser legisladores y autoridades de primer nivel.

Eso es lo que quiere decir “paz” en la propaganda santista y narcocomunista, valga la redundancia, y su único resultado es la multiplicación de los crímenes. No está de más recordar que el acuerdo fue rechazado en plebiscito pero terminó imponiéndose gracias a la complicidad de Uribe y su lamentable corte de aduladores, grotesca pseudooposición cuya máscara era la persecución a que sometían al expresidente los propagandistas y los funcionarios judiciales que obran como fichas del narcocomunismo.

EL TERCER SIGLO
En estos años, Colombia completa dos siglos de vida independiente, el primero fue el de las guerras civiles incesantes y el segundo el de la República Liberal, con breves periodos de gobiernos distintos. La “oligarquía”, como decía el fascista Gaitán, ya era aliada de los comunistas hace cien años, y después de “la Violencia” de los años cuarenta y cincuenta, además se apoyó en las guerrillas creadas, financiadas y entrenadas por los soviéticos y cubanos.

El narcotráfico era un negocio con el que fatalmente el país se encontraría, pero su ascenso tiene que ver con el interés de la casta oligárquica, que en los años setenta abrió la llamada “ventanilla siniestra” en la que se cambiaban dólares por pesos sin preguntar su origen, llenando graciosamente las arcas públicas y sosteniendo el valor de la moneda local. Todos los grupos poderosos de la sociedad prosperaron gracias a ese negocio, a veces corrompiéndose directamente, como los jueces, periodistas y politicos, a veces simplemente lucrándose de la bonanza que multiplicaba el precio de las propiedades.

También era inevitable que el comunismo, dueño de la educación y del Poder Judicial gracias a los gobiernos liberales que negociaban la paz, se encontrara con el narcotráfico, el formidable recurso que permitía dominar áreas poco pobladas y alejadas de los centros urbanos, elemento base para la conquista del país a partir de la base rural. Ese encuentro de hecho definió el rumbo del régimen cubano tras la caída de la Unión Soviética, y de los regímenes satélites, como el de Venezuela, cuya mafia (“Cartel de los Soles”) aliada con la oligarquía colombiana es el verdadero poder en nuestro país.

Comunismo y narcotráfico, eso es lo que representan Petro y Cepeda. Y este momento es decisivo porque la alineación de las estrellas hace posible recuperar el país, restaurar la democracia y reconstruir la legalidad y la autoridad de las instituciones legítimas imponiéndose sobre las ideologías e industrias criminales. Ya no están los vecinos comunistas presionando ni los gobiernos estadounidenses del Partido Demócrata y la Unión Europea bendiciendo la alianza con el hampa.

Es una ocasión tan trascendental que podría sellar el destino del país para todo el siglo, si se eliminan los endemismos bárbaros se estará en la senda de la prosperidad, de la libertad y el orden. De la seguridad y el enriquecimiento cultural. De las industrias que generan empleos de calidad y del crecimiento económico sólido. El tercer siglo tiene que ser el de sacar a Colombia de las garras del hampa.

El nuevo gobierno tiene el apoyo de la mayoría de la sociedad, pues en muchas regiones el triunfo de Cepeda tenia padrinos metálicos, plata o plomo. En las grandes ciudades era el dinero de todos gastado en cebar a las populosas clientelas. Gente que piense en todos los colombianos, más bien había poca en ese bando.

En realidad esos comunistas son como un atavismo del periodo previo a la Independencia, parásitos con poder heredado que del modo que sea despojan a los que trabajan.

EL MODO DE VIDA COLOMBIANO
Las muchas décadas de dominación comunista en la educación, en el Poder Judicial y en los medios de comunicación han creado un tipo de persona adaptada a ese modo de vida, que no se pregunta qué quiere decir realmente cada cosa. ¿Qué es "educación"? La obtención de un título con el que uno puede aspirar a un buen puesto como ficha de alguna mafia política. A eso es a lo que se aspira. Y es un derecho que se puede reclamar, lo cual a un colombiano le parece la cosa más obvia y natural del mundo cuando es una atrocidad intelectual y moral: a ver en cuántos países civilizados se puede invocar el derecho fundamental a la educación para obtener recursos públicos o librarse de pagar facturas.

En ese modo de vida, "estudiante" quiere decir "persona que se enfrenta a la policía y destruye el mobiliario urbano para imponer intereses políticos escogidos por el gremio docente, a su vez controlado por el Partido Comunista". El revolucionario empieza tirando piedras y termina jactándose de ser desmovilizado: "La cantidad de gente que yo habría matado si no hubiera tomado la sabia decisión de dejarme pagar copiosamente por dejar de matar y llegar a las más altas magistraturas. Tienen suerte de tenerme legislando y no violando niños".

Nada de eso despierta indignación, la gente cree que es un gran logro llegar a la universidad y celebrar un grado y tener un título, aunque no se va a producir nada sino sólo a obtener rentas cómodas por recitar la propaganda del sindicato, siempre y cuando se tengan contactos, para lo que es necesario formar parte de las huestes comunistas, con diversas funciones según el rango social. Las personas que han vivido así tienen un gran prestigio y a menudo consiguen que sus hijos asciendan socialmente.

Esa “nobleza” lumpen y mezquina cuenta también con las industrias culturales y los medios de comunicación, otras fuentes copiosas de dinero y reconocimiento. A pesar de la febril productividad de la industria del diploma, en ningún país desarrollado se encuentra un solo libro escrito por un colombiano que no sea una obra literaria o un texto académico o periodístico sobre Colombia. No es que abunden las patentes ni las exportaciones de manufacturas ni las marcas locales con proyección internacional, los colombianos que piensan en eso son tratados como enemigos por los poderosos dueños del Estado.

De eso es de lo que hablo cuando uso la palabra esperanza, de salir de ese modo de vida. De acabar realmente con el narcotráfico y dejar de financiar el adoctrinamiento en las universidades, privatizando o cerrando las públicas y tratando a las demás como a cualquier empresa, con impuestos especiales para financiar la evaluación. De producir profesionales excelentes que sostengan futuras empresas colombianas capaces de crecer y consolidarse. Incluso de recompensar a quienes aprueben los exámenes estatales de la carrera. 

(Lo primero en lo que muchos piensan es en que habría trampas, cada uno debería ocuparse de aprobar sin trampa, cosa que no serviría si el título fuera el comienzo de una carrera en la que lo que se haya aprendido sirva para algo.)

El peor criminal de la historia de Colombia se llama Juan Manuel Santos. No obstante, hizo algo bueno, meter a Colombia en la OCDE. La esperanza de momento es llegar a ser como los demás países de la OCDE.

UN ANÁLISIS DAFO

Debilidades 
La debilidad más notoria es la degradación de las instituciones, la Fiscalía suele servir más a los criminales que a la ley, como cuando el entonces fiscal Eduardo Montealegre les decía a Carlos Lozano y Piedad Córdoba que él siempre había sido de su bando. Era un acto político partidista, pero el fiscal no tenía problema en participar en él porque la negociación de paz hacía que los comunistas y sus organizaciones armadas fueran tan legítimos como las instituciones formales.

Esa degradación es patente si se piensa en la Contraloría y la Procuraduría, a cuyos funcionarios los eligen aquellos a los que van a vigilar, ocurre con las altas cortes, todas aplicadas a defender los intereses del clan dueño del Estado. La consecuencia de esa inoperancia de la ley es la incapacidad de confiar en la Justicia o en las autoridades policiales, ya que el modelo corrupto se extiende por toda la sociedad. Y el efecto de ese ejemplo es la inseguridad ciudadana y la imposibilidad de confiar en nadie, los tramposos siempre cuentan con quedar impunes porque no hay un sistema judicial efectivo.

La escasa calidad de las élites es otra debilidad capital. La casta oligárquica apostó por el comunismo y en aras de resultados económicos rápidos para financiar la continuidad clientelista en el poder le abrió las puertas al narcotráfico en el primer gobierno que siguió al Frente Nacional. Si esa casta tuviera otro nivel, Colombia habría ido por el rumbo de Singapur, pero esos patanes no estaban para trabajar. No es el hecho de que haya castas, los tres mejores colombianos (Silva, Cuervo y Gómez Dávila) eran de la "flor y nata" de la oligarquía.

Otras debilidades importantes son el escaso nivel cultural general de la población y la escasa formación en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. También el atrasadísimo desarrollo empresarial y el escaso nivel de ahorro y cultura financiera de los ciudadanos.

Amenazas
La principal amenaza es la probable determinación del crimen organizado de provocar una guerra civil, pues perdiendo el Poder Ejecutivo su único camino es la desaparición. Su derrota definitiva. El problema de ese proyecto se llama Donald Trump. Los chinos no van a financiar una guerra de comunistas envalentonados cuando han caído Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Honduras y hasta Venezuela, y pronto Brasil. El actual gobierno estadounidense podría ser un tanto drástico en caso de guerra civil en Colombia. 

Otras amenazas de gran calado son las catástrofes naturales, de las que es buen ejemplo el reciente terremoto de Venezuela. El país debe estar preparado con un buen departamento de Protección Civil y la posibilidad de recurrir a las fuerzas armadas si se presentan emergencias de esa clase.

Fortalezas
¡Colombia es una potencia en potencia! Cuenta con un tamaño poblacional, una extensión, una posición geoestratégica, un nivel de educación y de desarrollo tecnológico que bastaría el triunfo de la ley para que prosperara tanto que se consideraría un milagro. Si el Pacífico americano prospera, Colombia prospera porque tendrá mercados e inversiones. Si el Caribe prospera, lo mismo.

La pirámide poblacional dice mucho de la situación. La edad mediana de los colombianos es 33.5 años, la de los ciudadanos de la UE es 44.9 años. Hay mucha más gente joven cuya vida puede cambiar gracias a las nuevas actividades económicas que se abren con la IA, la exploración espacial, las energías renovables, la nueva minería, la renovación de los centros urbanos, el turismo, la provisión de servicios para personas mayores y muchas formas de comercio relacionadas con los contactos de emigrantes colombianos.

Colombia es el país más extenso y poblado del Caribe sudamericano y el más extenso y poblado del Pacífico Sudamericano, ésa es su principal fortaleza, cuenta con muchas ciudades de más de 300.000 habitantes y un reciente desarrollo de las infraestructuras que podría multiplicarse.

Pero su principal fortaleza en este momento es el triunfo electoral del bando liberal-conservador frente al poder comunista implantado por Juan Manuel Santos y reforzado por Petro. Nombramientos como el de Omar Bula, un abierto defensor de Trump y denunciante del acuerdo de La Habana, anuncian una determinación que es la mejor noticia del año. También el del líder conservador Miguel Gómez Martínez, heredero del líder asesinado en los noventa, o de Miller Soto, una víctima de las FARC, son muestra de esa determinación.

Proyectos como el de la Universidad Virtual en Casa son grandes aciertos. La formación es una carga pesada que el educando debe levantar y no un derecho que le permite integrarse en una casta de parásitos, debe formar gente que va a vivir de lo que es capaz de hacer y no de la acreditación (la cual a menudo sólo demuestra que se tiene un origen social conveniente y brinda una recompensa que no tiene que ver con sus resultados ni con ningún servicio a los demás). Los colombianos humildes que emigran a otros países a hacer trabajos que requieren escasa calificación son reconocidos como gente aplicada y bien dispuesta. Es la virtud que debe tener la mayoría para alcanzar un verdadero desarrollo empresaria, la disposición a cooperar, el civismo y la buena fe.

Oportunidades
Oportunidades es lo que habrá si se genera confianza para construir por ejemplo una ciudad de los ricos en el centro-sur-oriente de Bogotá, que con la inversión podría recompensar maravillosamente a sus ocupantes actuales. Las ciudades de Europa y Norteamérica tendrían que destruir más patrimonio para recuperar sus centros urbanos, y en las de Asia es lo que se hace, construir edificios cada vez más altos en entornos cada vez más agradables.

Para alguien que vive fuera, el proceso de degradación de las ciudades colombianas es un fenómeno fascinante. El norte de Bogotá, entre el Lago y Usaquén, era en los setenta una parte agradable, con muchos árboles y casas bonitas. En los noventa ya había en cada esquina un puesto de dulces y el ruido de los buses hacía desagradable estar por ahí. Pero lo mismo pasó antes con Chapinero y antes con Teusaquillo y antes con el barrio Santafé... Vivimos en otra época. Bogotá puede ser como Dubái. Ciertamente es difícil que eso tenga éxito, lo que sí es seguro es que si los comunistas conservan el dominio Bogotá nunca será La Habana, que era una ciudad magnífica hace cien años. Bogotá será como la capital de Camboya.

Pero es sólo un ejemplo, las oportunidades del país se multiplicarían gracias al desarrollo tecnológico y a los cambios en la organización política de la región.

CONDICIONES DE LA VICTORIA
El nuevo gobierno afronta un reto descomunal. Su primera tarea debería ser conseguir una mejora efectiva y clara del nivel de vida de la población. Reducir el gasto público, proveer seguridad, brindar garantías a los inversores y apoyar el emprendimiento son disposiciones que sin duda contribuirían a ese propósito. La buena relación con Estados Unidos es la gran oportunidad de integrarse en la nueva economía.

Respecto del sempiterno “conflicto”, hay que entender bien que a la guerrilla se la debe someter a la ley y de ningún modo se debe negociar su desmovilización. Imagínense que el presidente jurista proclamara como lema de su gobierno algo como “Dura Lex” y no hiciera concesiones a los criminales. O que metiera en la cárcel a los cultivadores de coca y amapola.

Es necesario explicar a la gente que las ideas socialistas son un engaño de unos gánsters que aborrecen el esfuerzo y premian el fracaso. No es posible que las personas instruidas no sepan que la aplicación de esas ideas llevan a una vida miserable a las mayorías, sólo matones con pretensiones de señoritos pueden pretender que se debe creer su cuento —todo su poder procede del crimen— y esperan que los demás no vean lo que son, sólo desalmados que cuentan con que pueden inspirar miedo. 

Lawrence J. Peter, un profesor de la Universidad del Sur de California, definió en 1969 el famoso “principio de Peter”: en una organización, los empleados ascienden hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. Ésa es la gran cuestión que afronta el nuevo gobierno, si no le “quedará grande” la enorme tarea que tiene por delante, pero no es sólo cuestión del gobierno, porque para cualquier persona un país seguro, tranquilo, próspero, ordenado y libre es la condición de su felicidad. En la medida en que emprenda esa senda, el gobierno debe contar con nuestro apoyo, ¡a ver si lo conseguimos!

21 sept 2025

Los motivos de los antisemitas

Por @ruiz_senior

Cuando usted se plantee tomar partido por alguno de los bandos que combaten en Gaza debe darse cuenta de lo que hace, porque lo más probable es que lo haya captado la propaganda obsesiva de las televisiones y radios, y también las redes sociales, en las que participan muchos empleados públicos, estudiantes adoctrinados, activistas con intereses en los partidos socialistas y afines, y en las que los propagandistas cuentan con dinero para pagar cuentas premium.

CORRÍJAME SI ME EQUIVOCO 

¿Puede Israel renunciar a la destrucción de Hamás sin amenazar su propia supervivencia? ¿Se respeta usted a sí mismo como para dar a esta cuestión otra respuesta que la indignación que le despiertan a punta de pornodestrucción? El que admita que Israel no puede desistir de destruir a Hamás, ni tampoco Estados Unidos puede, se preguntará qué es lo mejor que puede ocurrir. Y para que cesen el sufrimiento y las muertes, el único camino es una derrota rápida de Hamás.

El que desee otra cosa no está contrariado por la destrucción y el sufrimiento sino ansioso de apoyar al bando agraviado, qué casualidad, el mismo que viola, mutila, tortura, secuestra, mata y pone de rehenes a los hijos de los más débiles, que ellos viven bien en Catar. Qué casualidad, a esa clase de personas indignadas por la destrucción y el sufrimiento no se les ocurre otra cosa que alentar más destrucción y sufrimiento.

Esa toma de partido define a la persona. ¡No se acuerda de cómo comenzó la guerra ni de que Hamás mata a los homosexuales y lesbianas y cometió el monstruoso pogromo! Y eso porque cree que tiene un móvil más alto que el combate a la crueldad. Con eso delata su pobreza, su rusticidad y su indigencia moral. Cree que puede decir sin delatarse mintiendo que defiende los derechos humanos tratando de proteger a una banda asesina que no va a buscar nunca ninguna paz, sino que espera la ocasión de volver a matar.

Eso es lo que despierta Sánchez en España para que el centro de atención no sea la corrupción de su gobierno, de su partido y de su propia familia. Pero la idiosincrasia local es propensa a caer en ese discurso, que es a fin de cuentas el discurso socialista. Para ver hasta qué punto esa ideología conduce al antisemitismo baste pensar que si uno le dice a un español que los colonos sionistas de Palestina compraron la tierra en que se asentaron, esto no los pone a su favor sino aún más en contra, en la medida en que se ponen de parte del débil: es una prueba del abuso de superioridad económica. La riqueza les parece una injusticia, en ese anhelo de desagravio basan su moralidad. El apoyo a Hamás es una venganza contra el destino de gente engañada que nunca descolló y anhela una reparación. Y muy a menudo la pretensión de gente cuyo poder y cuyos recursos no proceden del trabajo sino del privilegio en un orden tradicional, por eso son tantos los antisemitas de familias acomodadas.

Así queda claro que el grotesco clamor por el “genocidio” es sólo apoyo a la violencia y al crimen, a la violación de la ley y a la crueldad. Queda claro que la persona capaz de identificarse con la propaganda de los gobiernos criminales como el de Sánchez o los de Petro o Maduro no está deseando que cese el sufrimiento sino que siga, porque no puede no darse cuenta de que el único resultado de su actitud es que los terroristas se sienten legitimados para retener a los rehenes y sacrificando niños y personas débiles para protegerse y mantener su designio asesino.

Queda claro que no son personas engañadas sino personas contrahechas en términos morales, tan ruines como los propios terroristas.

30 dic 2024

El CEO del mundo

 Por @ruiz_senior


Mucha gente sospecha que la compra de Twitter por Elon Musk no fue una apuesta por el futuro de esa red social ni por la rentabilidad derivada de su actividad ordinaria, sino la búsqueda calculada de influencia en las elecciones de 2024. Eso no es juego limpio, Musk aprovecha su formidable patrimonio para comprar un altavoz para sus intereses y sin pudor se convierte en el CEO del mundo, un SuperSoros bueno y directo. Francamente, una amenaza.

Buen ejemplo de esa actitud del señor CEO es la reciente publicación en un importante periódico alemán de un artículo suyo pidiendo el voto por Alternativa por Alemania (AfD), uno de los partidos que defienden los intereses de Putin en ese país. ¿Tienen razón los que dicen que Musk maquina aliado con Putin? Eso sería gravísimo, la única salida posible en Ucrania es la derrota de Putin con la creación de una base defensiva que contenga su expansionismo. La gran amenaza a la paz mundial es la agresividad de Rusia e Irán, que cada vez más obran como perros de asalto de los comunistas chinos. Si no se los frena se volverán más peligrosos, como ocurrió con Hitler. De modo que quien obre aliado con Putin en aras de un interés conjunto me tendrá en contra, llámese Trump, llámese Musk. 

Un avance de AfD, un partido nativista, xenófobo y antiliberal que obra, como ya señalé, en favor de Putin sólo haría más ingobernable a Alemania. Cuanto menor sea su influencia más gobernable será el país y más coherente será Europa en su apoyo a Ucrania. ¿Que es mejor que el agresor se salga con la suya y pueda preparar el siguiente ataque? Pues no, ya he citado muchas veces la frase de Montesquieu de que no se puede comprar la paz porque al hacerlo se pone a quien te la vende en condiciones de volvértela a vender.

Pero ¿en nombre de qué intereses obran Musk y Trump? Esas actitudes despiertan naturalmente recelos entre los legisladores republicanos y pueden llevar a que la legislatura sea una de enfrentamiento entre presidente y cámaras, un caos que echaría a perder la ocasión de llevar a cabo grandes reformas. Si Trump va a gobernar en favor de Putin, como afirman muchos analistas informados, podría hacer en la historia un papel grotesco y criminal. Cuando tiene la ocasión de liderar un frente de la libertad que integrara a todos los grandes países de Asia y del Índico. Cuando los países de Narcoamérica se hunden en el caos y surge una respuesta como Milei. Cuando el liderazgo más fuerte en Europa es el de Giorgia Meloni, defensora de Ucrania.

El próximo gobierno alemán probablemente será de la CDU, que no podrá aliarse con AfD porque discrepan en la cuestión principal, que es la defensa del país. Un gobierno como el de Orban en Alemania dejaría aislados y en peligro a Polonia y los países bálticos, y la CDU, que ya es socialdemócrata y woke blanda, tendrá que aliarse con los socialdemócratas. Mucho más sensato sería llamar a votar por los liberales, que están en peligro de quedar fuera del parlamento por no alcanzar el 5% de votación y que a fin de cuentas fueron los que propiciaron la caída de Scholz al negarse a subir impuestos. De algún modo corregiría conductas socialistas de la CDU y debilitaría tanto al SPD como a AfD. Pero cuantos más votos tenga la CDU y no AfD más condiciones habría para negociar la paz con Putin, que se envalentonará más cuanto más tenga gobiernos aliados en Europa.

Es un juego muy peligroso el del CEO del mundo. Y me tiene en contra. Puede que cuando nos ilusionamos con Trump y Musk pudimos haber sido torpemente optimistas. El gobernante representa el interés de los ciudadanos, no el suyo propio.

18 oct 2024

El Estado clemente (comentario a un post de Gustavo Petro)

Lo que está viviendo hoy Colombia es la segunda parte de la paz, fue lo que compraron todos los que se sometieron a Santos, o sea, todos. Petro es muy elocuente defendiendo su posición, es como si se creyera su propia propaganda y la expresara como un profesor. 


La cosa tiene una gracia tremenda, el gran heredero del M-19 acusa al conciliador Duque de haber convertido el Estado en un garavito. ¡Él! Tuvo de canciller a Álvaro Leyva y de ministra a Gloria Inés Ramírez, a las FARC, y ahora el M-19 y las FARC son irreprochables proveedores de paz! La ley contra el hampa, el presidente del pueblo contra el villano Duque. Los que masacraron a los magistrados para destruir las pruebas que hubiera contra los extraditables y dar un golpe de Estado para implantar un régimen de terror ahora usan sus formidables recursos obtenidos mediante la industria del secuestro y el narcotráfico, o más probablemente recursos públicos, para perseguir, a través de la justicia estadounidense, al coronel Plazas Vega, que impuso la ley. 

Pero el post de Petro es maravilloso por otras razones: ¡el primer beneficiado de la clemencia es él mismo! Un grupo de secuestradores y asesinos obtiene concesiones de gobiernos presionados por los patrocinadores del crimen y pasan a convertirse en legisladores y diplomáticos, ¡y cuando alcanzan el poder, por su enorme humanitarismo no permitirán que nadie pase su vida en la cárcel sean cuales sean sus delitos! No hace falta decir que no quiere que Julián Gallo Cubillos vaya a la cárcel aunque se demostrara que las acusaciones de violar niños fueran ciertas. ¿Acaso el Estado es un torturador? Figúrense que ustedes son Goya y pintan el cuadro, ¿qué cara tendrían ahí los colombianos? Yo pondría en el centro a Garavito con uniforme militar y bandera comunista, y medallas norcoreanas.

Tengo que tomarlo por otro lado, ¿por qué Hugo Chávez, un golpista populista, optó por el comunismo? Yo creo que es porque es una bien redactada teorización del mal. El fiscal general soviético Nicolái Krylenko criticaba a los jueces que tenían en cuenta consideraciones superiores al interés del partido, y concluyó que si mataban a los culpables los temerían, pero si mataban a los inocentes los temerían más.

Ésa es la lógica de Petro y de todos los comunistas, por eso en ese bando el apoyo al gobierno no tiene fisuras. Los colombianos tienen que aceptar que las minas quiebrapatas y los secuestros y el reclutamiento infantil y las masacres y las bombas y los atentados y las pedreas en las universidades fueron pasos necesarios de una lucha de liberación gracias a la cual tienen a su líder. Una vez en el poder, los malhechores triunfantes dan lecciones de moral, y el pueblo atemorizado asiente, sí, 2 + 2 = 5. Esa intimidación es lo que llaman educación. Los colombianos los temen porque los han visto matar a los inocentes, como en Tacueyó, como en Bojayá. La absurda benevolencia es otra medalla que le pone a su crueldad, porque el verdadero Petro es alguien que trata con un comerciante para quitarle dinero so pena de ser asesinado. Concedamos que no lo haya hecho, ¿no lo hacía el M-19? No ya los militantes, todos los simpatizantes del M-19 asumen esa culpa y demuestran su perversidad apoyando a un presidente que se atreve a decir algo así. ¡Qué cobarde y servil hay que ser para permitirse la ideología petrista! ¿Cómo puede venir un secuestrador a ostentar su rectitud? Es lo que hace un señor criollo de 1700 con sus esclavos, sumisión o látigo.

Pero en fin, en eso consistía la paz. Y hay que pensar en el ejemplo que tienen los colombianos que crecen ahora y en su degradación intelectual. Eso ha ocurrido siempre, el Imperio ruso tenía un gran impulso cultural, y más tierras cultivables y más territorio y más población y más recursos de todo tipo que Estados Unidos o que los imperios alemanes sumados en 1914. Sin la guerra y la revolución habría prosperado a enorme velocidad. La Habana era la tercera capital cultural de Hispanoamérica, después de Buenos Aires y México. ¿Qué es ahora? 

Para entender lo que pasa en Colombia hay que partir de eso, de que la paz es el triunfo de los malhechores y que van a seguir oprimiendo a la nación, construyendo poco a poco un régimen como el venezolano o el nicaragüense, que terminan en el cubano, con la característica de que en Colombia los torturadores tienen una larga experiencia. Y no se ve ninguna perspectiva seria de oponérseles.

17 oct 2024

Hermano colomboamericano

Es posible que puedas votar y te plantees si vale la pena hacerlo. En ese caso, pregúntate cuál debería ser tu opción y qué clase de ciudadano estadounidense eres.

Mientras decides el sentido de tu voto, te convendría saber que el edil de Queens que invitó a Petro votará con toda seguridad por Harris, que es lo que también harán los activistas y dirigentes de las ONG que ayudaban a legitimar a los terroristas de las FARC, el M-19 y el ELN, los soñadores del poliamor y el transexualismo, los profesionales del victimismo y en general la gente que vive de la política. Baste recordar que en el distrito de Columbia, donde está la capital federal y viven los lobistas y las clientelas de los políticos, la votación por Hillary Clinton y Joe Biden en 2016 y 2020 fue superior al 90 por ciento.

Votar por los demócratas es votar porque Estados Unidos deje de ser el gran país que es para convertirse en otra república iberoamericana, que el modelo de ciudadano que predomine no sea el que trabaja duro para prosperar sino el avivato que se inventa algo para vivir del cuento. Esa clase de gente es la que siempre ha predominado en nuestros países, que por eso se mantienen la pobreza y el atraso, es decir, se mantienen en las condiciones de la esclavitud de hace tres siglos, con una parte de la sociedad parasitando a la otra.

Lo que debes plantearte es si quieres que tus hijos sean parte de Estados Unidos o que mantengan el tradicional rencor contra Estados Unidos, el país cuyo esplendor les da la posibilidad de tener una vida mejor. ¿Los estás educando para que presten un servicio a los demás o para que los despojen? Eso es lo que decides con tu voto. Si gana Kamala Harris, habrán ganado los think tanks y ONG que defienden los intereses de Narcoamérica.

Y sí, escribo este post para invitarte a votar por Trump. ¿Quién es más probable que suba los impuestos? Kamala Harris llegó a proponer el control de precios, medida que siempre ha fracasado pero con lo que engañan a la gente pobre y desinformada soliviantando su envidia.

Trump no le hizo daño a Estados Unidos, pero Obama y Biden sí le han hecho daño a Estados Unidos, permitiendo que en las universidades de los ricos afloraran los peores delirios antisemitas y manifestaciones que llamaban a la violencia y aplaudían los crímenes terroristas. Es lo que sigue a la propaganda con que se radicaliza a los jóvenes, ya engatusados con la diversidad sexual y el ecologismo. Las élites políticas corruptas, verdaderas mafias ansiosas de disponer del botín del erario, obran como titiriteros de esa propaganda y de grupos violentos como BLM.

El antisemitismo y el mito palestino son un nicho de mercado con un gran potencial. La propaganda llama a los que odian a Estados Unidos, a los negros que creyeron el discurso del Partido Demócrata ––que era el del Ku Klux Klan–– y a los hispanos apegados a sus antiguas identidades.

Conozco a mucha gente a la que no le gusta Trump. No se trata de simpatías personales, Kamala Harris representa a la casta política inepta que sólo sabe aumentar el gasto y compra apoyos con demagogia. Y ese camino de la multiplicación del gasto público es el del estancamiento y el dominio de los políticos.

No votar por Trump es votar por más adoctrinamiento woke y menos exigencia en la escuela, por la renuncia al trabajo en aras del parasitismo.

Es muy difícil vaticinar si con Trump como presidente de Estados Unidos habrá una crisis apocalíptica; lo que es seguro es que con Harris la habrá, bien por una crisis de deuda, bien por una agresión iraní o china, bien por una invasión del Transdniéster o por un sabotaje a las redes de información. El gobierno de Harris estaría ocupado en combatir a Trump; no podría prevenir nada. Los peores genocidios de las últimas décadas han ocurrido con gobiernos demócratas: Camboya, Ruanda, Yugoslavia, Siria, Ucrania. Incluso la masacre de la secta de Jim Jones —que era un demagogo socialista cercano a toda la rebelión de los años sesenta, muy afín a la llamada izquierda, que es parte del Partido Demócrata—, tuvo lugar durante la presidencia de Carter.

Con Biden, el papel de Estados Unidos en el mundo ha sido lamentable, fue un gobierno absolutamente incapaz de reaccionar a la invasión de Ucrania, a las agresiones iraníes o a la hegemonía del narcotráfico en las Américas. Biden liberó a los sobrinos de Cilia Flores y a Álex Saab, que eran testigos clave contra Maduro y su banda. No votar por Trump es votar para que siga esa complicidad, ese obsceno reconocimiento a Petro y a Santos, esa repulsiva persecución judicial que emprenden bufetes de abogados misteriosamente pagados contra el coronel Plazas Vega, cuyo delito fue vencer el golpe de Estado de la mafia y el régimen cubano y al que los colombianos de bien debemos gratitud.

¿Crees que Harris promoverá una evaluación rigurosa del caso? ¿Crees que Harris es una persona recta? La trayectoria de los gobiernos demócratas es la de una larga complicidad con la mafia narcocomunista de Iberoamérica, y el votante hispano en últimas vota por esa mafia o contra ella.

12 abr 2024

Lo que puede pasar en España

Por @ruiz_senior

1. Partidos y bandos

Una cosa son los partidos, organizaciones complejas que recogen muchos intereses diversos y afrontan muchas circunstancias desesperadas, y otra cosa son los bandos, que son de los que comparten algún fin. Los del partido quieren el poder, los del bando dicen qué hay que hacer con ese poder. En España hay un bando de los que quieren hacer frente a los secesionistas catalanes y vascos y a los socialistas y comunistas derogando sus leyes y haciendo la guerra cultural al wokismo, y otro de los que quieren acomodarse a la nueva realidad para no generar hostilidad social. A favor de los primeros está la experiencia del gobierno de Mariano Rajoy (2011-2018), cuya indolencia alentó a los golpistas catalanes y motivó el surgimiento de partidos rivales. Pero los segundos tienen el poder en muchas regiones y en los órganos de mando del Partido Popular.

Entre los primeros está Vox, que surgió y creció gracias a su firmeza en los puntos señalados, pero cuya deriva ideológica nacionalista ha decepcionado a muchos votantes al punto de llevarlos a un declive continuado, y el bando de la marquesa Cayetana Álvarez de Toledo, que tiene acento argentino porque nació en ese país. No es que ejerza un claro liderazgo, pero representa en la política nacional al bando político que se agrupa alrededor de Isabel Díaz Ayuso, que es la presidenta de la Comunidad de Madrid, la primera por el tamaño de su economía y la segunda en población de las que forman el Reino de España.

Álvarez de Toledo se dio a conocer cuando consiguió el apoyo de Mario Vargas Llosa y Fernando Fernández-Savater a su movimiento Libres e Iguales, que ponía a luchar juntos a políticos del PP con líderes de la opinión liberal e independiente. Fue nombrada portavoz del PP en el primer gobierno de Pedro Sánchez, pero pronto la sacaron de ese puesto por discrepancias con la dirección del partido. En el nuevo PP dirigido por Alberto Núñez Feijóo, ella volvió como portavoz en una comisión del Congreso, y junto con el principal portavoz, Miguel Tellado, hace una oposición que le genera apoyo al PP y debilita al gobierno. 

Ese bando cuenta también con el poder mediático de su principal valedor, Federico Jiménez Losantos, popular periodista cuya audiencia es la tercera o cuarta de la radio española y cuya autoridad es reconocida por amplios sectores de la llamada derecha, como los principales medios de ese bando, ya que en su tertulia participan los directores del ABC y El Mundo, y de otros medios digitales.

De algún modo están ligados a esa facción del PP los que aplican en cinco comunidades un programa compartido con Vox, el cual ya hace casi un año que funciona bien la mayor parte de las veces. Y los votantes de todas las regiones, que pueden sentirse tentados de votar a Vox cuando ven conformismo en el PP y disposición a ceder ante el secesionismo o el PSOE.

Creo que ese bando prevalecerá porque el desprestigio del gobierno es tan grande que muchos votantes de otros partidos, nuevos votantes y demócratas resignados apoyarán al PP al no haber más, y porque cuanto más protagonismo adquiera la oposición que ejercen Álvarez de Toledo y Tellado, menos atractivo será votar a Vox. Es decir, ante la corrupción del sanchismo los votantes "moderados" tendrán muy claro que es preferible Ayuso a Sánchez, pero los radicales también tendrán en quien confiar.

En el otro bando del PP destaca el presidente de la Junta de Andalucía (la región más grande y de más población), Juan Manuel Moreno Bonilla, que necesita mantener su atractivo entre antiguos votantes del PSOE que prefieren la conciliación de ambos partidos y que podrían volver a votar por el PSOE o pasarse a la abstención si alguna política lograra contrariarlos (digamos, un discurso fuerte contra el wokismo o las leyes antifamilia). En este bando también está el aparato organizativo heredado de la larga etapa de Mariano Rajoy al frente del partido, y con el que el líder Núñez Feijóo da muestras continuas de complicidad, como cuando aplaudió a Petro, junto con la dirección de su partido, mientras los diputados de Vox salían del recinto. Ese día el PP perdió mi voto, y los hispanoamericanos con nacionalidad española somos muchos.

2. La revolución en marcha

La historia de España desde los atentados del 11 de marzo de 2004 es la de un proceso revolucionario. Los atentados cambiaron drásticamente el resultado de las elecciones celebradas tres días después, y el nuevo gobierno se aplicó a formar una coalición que expulsara para siempre al adversario político del poder. Eso fueron los gobiernos socialistas de Cataluña durante los gobiernos de Zapatero, los que les hacían la tarea a los secesionistas cambiando el Estatuto y atacando al Tribunal Constitucional, renunciando a aplicar la ley que obliga a impartir un mínimo de 25% de las clases en español. Con esos enemigos de España forma gobierno el PSOE, Sánchez sólo añadió la unión con Irán y Venezuela. Y el abuso de un tirano que hace tiempo cruzó el Rubicón de la decencia, y está a salvo de cualquier escrutinio ciudadano, porque los nacionalistas catalanes y vascos impedirán su caída mientras le sacan más recursos y licencias. 

El proyecto de Sánchez es exactamente el de Hugo Chávez, en lo que supera a Petro. Intenta implantar una dictadura a partir del control hegemónico de los tres poderes del Estado, y cuando sea posible proponer una república. Los secesionistas en Cataluña y el País Vasco y los wokistas en todo el país son la fuerza de choque de esa tiranía, los que ejercen la intimidación sobre las personas concretas. La no sumisión a las leyes trans y a la idea de que un niño de ocho años puede escoger su sexo es transfobia y hasta posible delito de odio, para lo que hay jueces asustados o sobornados.

En marzo de este año saltó la noticia de la detención de Koldo García, un testaferro del ministro de Transportes, José Luis Ábalos por corrupción, y la posibilidad de imputación del ministro, que llevó a que su partido le pidiera el acta de diputado, a lo que se negó y pasó al Grupo Mixto del Congreso. Ábalos es un personaje interesante, famoso por recibir, violando una disposición europea, a Delcy Rodríguez con cuarenta maletas que desaparecieron en la noche madrileña y que generan toda clase de sospechas sobre su contenido. Además, ocurre que su carrera política comenzó en los años ochenta, cuando participó como representante del PSOE en los procesos de paz de los gobiernos Barco y Gaviria. En su partido lo llamaban "el guerrillero". Pues cuando Sánchez fue descabalgado de la dirección del PSOE, recorrió el país en un automóvil con Koldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, que reemplazó a Ábalos en la poderosa Secretaría de Organización del PSOE. No hace falta mucha malicia para pensar que Ábalos tendrá relaciones privilegiadas con los servicios de información cubanos y con el gobierno de ese país. Puede que la campaña de Sánchez para las primarias del PSOE estuviera dopada por el dinero venezolano.

El desarrollo de la investigación permitió descubrir una trama más compleja que la de Koldo García en la que tiene un gran papel la esposa del presidente del gobierno, Begoña Gómez, que intermediaba en la búsqueda de fondos que después concedía el gobierno. La respuesta de Sánchez es grotesca, inventarse un caso a partir de una inspección fiscal al novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid y según la propaganda un posible fraude de varios cientos de miles de euros. ¡Cuando ocurrieron los hechos ni siquiera era el novio de Ayuso! Aparte de las mentiras grotescas, de las agresiones verbales, de la persecución y la invocación al antisemitismo y al antifranquismo (no dejen de leer el comentario del gran Fernando Fernández-Savater), lo que intentan los medios públicos y los comprados por el gobierno es tapar esos hechos con ruido de la guerra de los sexos o de Gaza.

Y la actualidad está determinada porque hay elecciones autonómicas en el País Vasco el 21 de abril, en Cataluña el 12 de mayo y europeas, en toda la Unión, el 9 de junio. En las del País Vasco y Cataluña podría registrarse un descenso considerable del PSOE y un aumento del PP, cuya presencia actual ronda la insignificancia. En Cataluña tienen sólo tres diputados de 135 y podrían pasar a tener trece, mientras que Vox podría pasar de once a sólo ocho. Pero las elecciones que interesan son las europeas, donde es necesario que haya una clara mayoría de votos contrarios a Sánchez y a sus aliados (que son todos los partidos antisistema que tienen representación en el Congreso), lo cual no ha ocurrido en las últimas elecciones, y aunque legalmente represente poco en España sí dejaría ver un rechazo mayoritario al gobierno.

3. La gran batalla

Los partidos de la oposición necesitan sobre todo cesar en la vacilación sobre la necesidad de hacer frente al gobierno. La vieja dirección del PP vacila a la hora de convocar grandes manifestaciones y actos de protesta parecidos contra Sánchez, por ejemplo por la corrupción cada vez más evidente y escandalosa. Prefieren esperar y dar la batalla en comisiones que pueden ser ocultadas por la máquina de propaganda del gobierno. Es la hora de aprovechar las redes sociales para generar un gran descontento que sea respuesta contra la intimidación, para denunciar cada abuso derivado de la ley Trans y de la ley llamada "del sólo sí es sí", gracias a la cual salieron de la cárcel miles de violadores y pederastas.

Pero no hay circunstancia política que no esté determinada por la gran embestida internacional contra la libertad, de la que es parte la agresión a Israel y su caja de resonancia mediática pagada por gobiernos corruptos amigos del narcocomunismo, y en la que también promueven sus intereses redes de poder afines, como la de Soros o la mafia ambientalista. Y en últimas los grandes poderes de la Tierra, como el régimen chino, las élites "progresistas" estadounidenses o el Eje del Mal México-La Habana-Caracas-Brasilia-Teherán. O Putin y el conglomerado musulmán.

En eso está España, la perspectiva deseable es un creciente descontento contra Sánchez que ojalá capitalice el sector de Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo, haciendo menguar a Vox y dejando en minoría al de los conciliadores. Pero de momento las encuestas no le garantizan un gran avance en Cataluña, donde al menos la mitad de la población se opone a otro proceso separatista, ni una victoria aplastante en las europeas.

Tan compleja es la situación que el partido Vox, que ha perdido presencia y militantes después de su fracaso en las elecciones andaluzas de 2022, ha conseguido reclutar para su lista al Parlamento Europeo a un influyente columnista de prensa catalán, antiguo dirigente del partido Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, así como comprometer a Javier Milei a acudir a su convención convocada poco antes de las elecciones europeas.

Lo importante en todo caso es que la ventaja del sector constitucionalista sobre el del gobierno y sus socios sea rotunda. Una gran votación por Vox debilitaría al sector conciliador del PP y legitimaría una política más dura, que en todo caso depende del PP. Pero hace falta ver qué propone cada partido y qué clase de campaña hace.

Es difícil saber cuándo caerá Sánchez, pero en la medida en que se vaya formando una clara mayoría social que lo rechaza con decisión, que se traduzca en votos lo que hoy es claro entre las élites intelectuales,  se puede contar con que no podrá dar el golpe decisivo que espera dar. Sánchez permanece en el poder a causa de la guerra entre el PP y Vox, que de haberse puesto de acuerdo habrían obtenido mayoría en julio de 2023, y caerá en la medida en que esa discordia no ahuyente a los votantes, que se establezca un mínimo consenso y se eviten los reproches constantes. Sea que se dirijan al mismo tipo de votantes o que cada uno tenga su "nicho de mercado" propio, a cada uno le conviene sobre todo animar el rechazo al régimen.