15 jul. 2004

Discutir en Colombia sobre legalización de las drogas

Con la prohibición de las drogas pasa lo mismo que con el mal tiempo, según Mark Twain: todo el mundo se queja de él, pero nadie hace nada por remediarlo.

Y sobre eso se pierde el tiempo discutiendo: en los países desarrollados la mayoría de la gente educada está a favor de la despenalización salvo un gremio: el de los políticos. Son los que dependen de los votos. Es verdad que la prohibición moderna tiene origen en EE UU, pero lo cierto es que en ningún país va a haber una mayoría de ciudadanos que tolere la venta libre de heroína (yo sí la toleraría, pero estoy en minoría).

Solución: abolir la democracia. Otro modo no hay, tal vez después de varias generaciones en esos países se llegue a aceptar la despenalización, pues los problemas derivados de la prohibición seguirán aumentando.

Una tarea muy interesante esa, cambiar la mentalidad de las mayorías en esos países, pero lo que no se entiende es por qué se habla de eso en Colombia. Mejor dicho, sí se entiende: es una forma de legitimar el poder de esa actividad criminal y del terrorismo en nuestro país: los mismos que justifican y alientan las masacres levantan el dedo para acusar a los prohibicionistas. Como se sabe que despenalización no va a haber en mucho tiempo, es fácil para los amigos del secuestro hacer propaganda antiyanqui con esa excusa.

Por lo visto, el problema no es que en Colombia haya una mayoría de intelectuales que están a favor de un régimen de partido único que les dé una rentica segura a ellos aunque sea a costa del exterminio de un tercio de la población, como en Camboya, ni que el gremio de maestros adoctrine niños para convertirlos en carne de cañón que asegure a sus afiliados cobrar el sueldo además de la pensión (circunstancia única en el mundo), sino que los prohibicionistas se inventan sus normas para financiar sus guerras (aserto nunca cuestionado del columnista más influyente, premiado y admirado del país) y que en realidad son ellos quienes se quedan con la parte gorda del negocio (no me invento nada, todos hemos oído a gente que lo afirma).

La propaganda en Colombia de la legalización sólo sirve para favorecer la causa de los terroristas, y lo que de verdad hay que discutir es otra cosa. Para llegar a creer que esos costes monstruosos del narcotráfico son una intriga de unos pícaros hace falta un nivel de atraso cultural muy grave.

Pero yo tengo más pruebas: hace poco se pedía a los lectores de eltiempo.com que opinaran sobre la propuesta de crear una pensión de 60 dólares para ampliar la cobertura, y se explicaba claramente que más de 75 % de los ancianos no cobran ninguna pensión... ¡Pues aparecieron cientos de mensajes maldiciendo al ministro por semejante propuesta! Cuando los ancianos no tienen nada, todo el mundo lo acepta, pero cuando se propone darles una pensión mínima, se indignan. Y lo curioso es que todos los que protestan son los que "trabajaron" 20 años y viven más de 40 cobrando pensiones de 20, 30 o más salarios mínimos.

El motivo profundo de su queja es la posibilidad de que dando algo a los ancianos pobres se reduzcan los recursos que les aseguran un bienestar inicuo. Esa barbarie de esos sectores se caracteriza por una crueldad infinita, tanto por las tropas de jesuitas y otros intelectuales ( castraciones y otras mutilaciones, fútbol craneal, etc.), como con las de los narcotraficantes (las mismas lindezas), aunque para la gente instruida esos narcos son sólo agentes de los prohibicionistas, según la "teoría" explicada antes y que NUNCA NADIE discute.

Tal vez cuando comprendamos que el problema es de desarrollo cultural y superación moral podamos ver que sin narcotráfico, sin guerrilla y con mucho petróleo muy caro estaríamos como Venezuela, un país que se encuentra al borde de la Guerra Civil, con más desempleo y la misma miseria, y con menos perspectivas de ser viable. El narcotráfico es la única excusa de los partidarios de las masacres para echarle la culpa de todo (lo leo todos los días: los guerrilleros perdieron sus ideales y se volvieron mafiosos, y la única solución es repartir el poder político con ellos) o para transferir la culpa (es decir, aparte de enriquecerse gracias a ese negocio criminal, proclamarse como víctimas de los que lo crearon, cosa que hacen la mayoría de los colombianos acomodados).

Cuando se acabe el narcotráfico, Colombia será el centro mundial de tráfico de órganos y de prostitución infantil, por no hablar de muchas otras industrias criminales, y siempre habrá una forma de culpar a los estadounidenses. El narcotráfico se podrá legalizar el día que en los países ricos se tolere cierta penalización del consumo (exclusión de la seguridad social, de la función pública y de las universidades públicas), pero la verdad es que para más del 90 % de los ciudadanos de los países consumidores el poquito control que tienen en sus barrios es preferible, por alto que sea el coste en el Cartucho de la Aldea Global.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Buena foto de uno de los autores. Asi se inspiran. Pegandose un latigazoooooooo