3 sep. 2004

¡Echemos a todos los explotadores!

por Wilfredo Moreno

Muchos expertos económicos venezolanos aseguran que de no haberse dado la "Revolución Bolivariana" la producción de petróleo venezolana sería de más de cinco millones de barriles al día. Hoy a duras penas llega a dos millones de barriles.

Se dice que gracias a los precios que ha alcanzado el crudo el fisco venezolano ingresará este año más de quince mil millones de dólares no previstos. Eso es lo que permite una notoria recuperación de la economía venezolana, que en conjunto ha caído un 25 % desde que Chávez gobierna, a pesar de que los precios del crudo siempre lo han favorecido.

Lo que sale en claro es que ese gobierno ha sido incapaz de canalizar esos recursos colosales para poner en marcha la economía venezolana, pues su política ha sido la de espantar la inversión privada. Tradicionalmente, un alza en el precio del crudo producía un aumento de la inversión extranjera porque se generaba confianza en la viabilidad del país. Además, Venezuela tenía el atractivo de que el Estado no dependía de los impuestos para pagar sus gastos, lo que en cierta medida hacía del país un paraíso fiscal.

Hubo un tiempo en que las inversiones colombianos ocuparon el tercer lugar entre las extranjeras en Venezuela. Hoy esas inversiones se han ido a Panamá, Costa Rica, Ecuador y Florida.

Venezuela no puede contar con un crecimiento sano por la poca confianza que inspiran las políticas de su presidente; y hoy en día en Colombia ocurre todo lo contrario. Uribe es sello de confianza y por eso los indicadores de la economía se han recuperado de forma notable.

No obstante, los discursos populistas y de aliento a la lucha de clases de la oposición colombiana se están convirtiendo en una amenaza, pues gravar con mas impuestos la inversión es espantarla, lo cual impide el crecimiento sostenido. Si Colombia quiere llegar a tasas altas de crecimiento para crear empleo y reducir la pobreza, ése no es el camino, ya en otras ocasiones Colombia se ha mostrado incapaz de retener a sus propios empresarios, que no en vano son muy bien recibidos en otros rincones. Ya Panamá y Ecuador renunciaron a pedir visa a los colombianos por temor a que las inversiones colombianas cayeran y Costa Rica diseño una visa especial de negocios para nuestros compatriotas.

Mientras aquí insultan a los inversores nacionales, como hizo hace poco el Partido Liberal, otros países los tratan como reyes.

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