14 jun. 2005

La clase dirigente contra los bandidos

Así encabeza la noticia de portada la revista Semana:

Los narcos, la guerrilla y los paramilitares tienen en la mira la próxima campaña electoral. ¿Está la clase dirigente preparada para este desafío histórico?

¿Cuál es la clase dirigente que se opone a los narcos, a la guerrilla y a los paramilitares? ¿El conglomerado de dueños de los medios que viven dedicados a promover que las masacres, los secuestros de niños y las castraciones en público den derecho a imponer leyes? ¿El supuesto tercio del legislativo que obedece a las AUC? ¿El partido tradicional mayoritario, caracterizado por el prevaricato más escandaloso que se recuerde en décadas en todo Occidente, como fue la exculpación de Samper? ¿Los "combos" de literatos y profesores universitarios que intrigan día tras día para alcanzar buenas relaciones con los narcoterroristas para llegar a ministros y embajadores?

La "clase dirigente" forma parte de lo mismo que las guerrillas, los paramilitares y los narcos. Es el resto de la sociedad, la mayoría que sufre la adversidad y espera una oportunidad de vivir en un país normal la que está en frente de ese conglomerado y la que ve amenazada la campaña electoral. Pues esa mayoría es la que elegirá a Uribe si los magistrados de la Corte Constitucional se dignan no prevaricar esta vez.

Y la pregunta es muy pertinente: ¿está la nación colombiana preparada para este desafío histórico? ¿Cuánto conseguirá el esfuerzo combinado de masacres y manipulaciones de los medios alterar la conciencia ciudadana y amedrentar a la gente para imponer a un malhechor como presidente?

Como casi siempre, cada persona, aun la más modesta y desvalida, es la que tiene en sus manos la solución. Su parte de la solución, pues el dominio de esa clase dirigente de socios del narcotráfico, de los paramilitares y de las guerrillas sólo es posible gracias a la pasividad de la mayoría.

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