13 jun. 2005

Los corruptos terminan jugando Monopoly

En un artículo publicado en la fecha Armando Benedetti comenta el Congreso liberal. Sólo que se le olvida el respaldo de las nominaciones en que cree. Sus cuentas son las de un millonario del Monopoly: cree que el nombre que le dan a su "partido" y la magia de poner en igualdad de condiciones a Gaviria y a Uribe le presentan un horizonte halagüeño, y se olvida de los votos.

Ni siquiera debería esperanzarse con los recursos para comprar votos de Chávez y las FARC, porque esa plata siempre sale quién se la roba. En una elección real, el candidato liberal, Serpa, sumando sus votos con los de Navarro, obtendría la mitad que Uribe: salvo que funcione esta vez el efecto Bojayá en gran escala, y eso está por verse.

En cuanto a Peñalosa, por segunda vez ha mostrado ser torpe, no por defender a Uribe sino por acudir a un congreso con gente tan desprestigiada.