9 ago. 2005

El síndrome de la cabeza de ratón

Voy a copiar unas frases de la revista Cambio para empezar a explicar esa tragedia que afecta a nuestra cultura política:

"Si me hubiese quedado en el uribismo, tampoco me estaría yendo mejor". Con esa frase, el precandidato liberal a la presidencia Rafael Pardo le respondió hace pocos días en un restaurante a un conocido, quien le hizo ver que, por distanciarse del Gobierno, había caído en las encuestas.

Por favor, no empecemos con el reproche del personalismo y las ambiciones personales. Eso por cuanto nos debemos respeto a nosotros mismos y pretender que los demás se sacrifiquen por nosotros sólo porque nos conviene es poco serio. Es normal que cualquier político aspire a ser el jefe. Es casi algo sano y loable.

El problema es cuando esa perspectiva termina siendo funesta tanto para él como para los sectores sociales y políticos a los que representa.

De modo que este senador y antiguo ministro de Gaviria siente que su apoyo al gobierno no le resulta especialmente rentable, que al final los aciertos se atribuyen siempre al presidente y los bobos que lo salvan en el Congreso y el Senado sólo terminan como escuderos mientras que los amigos personales del presidente son quienes ponen a su gente en las posiciones importantes. Entonces Pardo encuentra la ley de Justicia y Paz como pretexto y se aparta del uribismo firmando declaraciones con Wilson Borja y compañía y participando en el Congreso liberal.

Juzgando todo eso sin apasionamientos (tarea que debería imponerme en este blog), me queda la impresión de que el desvarío del senador puede ser también culpa del presidente. ¡Es que tal vez el presidente sufre del mismo síntoma!

El economista y columnista Alejandro Gaviria se queja de que el presidente y su consejero José Obdulio sienten muchos celos de la gente que los puede superar intelectualmente. Tal afirmación ni la suscribo ni la desprecio, pues no conozco el material por dentro. Lo que sí sé es que muchos líderes teóricamente afines al presidente terminan distanciándose, como ocurre también con Peñalosa.

Este ex alcalde más allá de sus logros y fracasos y de los aspectos dudosos de su gestión es uno de los políticos colombianos más solventes en el plano teórico, lo cual no es poco. Al ser alguien que ha vivido mucho tiempo en países desarrollados está especialmente dotado para entender las particularidades de nuestra sociedad y lo que la diferencia de las de esos países. Copiando una imagen de mi amigo Wilfredo Moreno, es como alguien que ha viajado en la máquina del tiempo y sabe cómo es el futuro, pero al revés que los Santos Calderón y compañía trata de alcanzarlo y hacerlo realidad y no de evitarlo.

Pero cuando sale de la alcaldía en loor de multitudes... ¿qué hace? ¡Crear su fundación para preparar su campaña presidencial y llamar a todos los pobladores de las ciudades colombianas para que tomen el ejemplo de Bogotá y vean cómo él puede traer grandes transformaciones poderosas al país!

El hecho de que haya un presidente con el que no tiene grandes diferencias ideológicas tratando de tomar el mismo rumbo, lejos de ser una ventaja para su proyecto le parece un estorbo. No quiere comprometerse con este gobierno porque su proyecto va a fascinar a los colombianos, etc.

Churchill dijo a los capituladores: "Entre el deshonor y la guerra habéis escogido el deshonor y tendréis la guerra". Lo mismo se podría decirle a estas cabezas de ratón: "Entre un papel modesto y la incoherencia han escogido la incoherencia, y su papel será modestísimo, si no funesto".

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero por favor, cómo se atreve a decir eso si su apasionamiento esla razòn de ser de èste blog.

Fiona

maria teresa dijo...

Juzgando por lo que se observa en los foros, que aunque no es muy valido como estadistica es un dato factible de uno evaluar, ese sindrome es menos prevalente en la poblacion que en los politicos de oficio.

Por lo que me parece mas efectivo el hacer un cambio entre la poblacion de electores, que reeducandolos serian los que ejercerian la presion necesaria para disminuir el individualismo extremo y contraproducente en los politicos, cuya funcion teorica, y en la practica debe ser su enfasis, es la de hacer polticas orientadas a la comunidad.

Tal vez usted deberia pensar mas en ese tema, como redefinirlo para el diccionario normal, porque es obvio que a poltica a lo colombiano implica favores y personalismo.

Es cierto que los politicos salen de la poblacion que los cultiva y eleije, pero la diferencia radica en que eston adquieren el privilegio de las decisiones y el poder. De ahi su impacto. Y los unicos que pueden ejercer el cambio son los electores, y mas que eljirlos es hacerles veeduria. Que esta queda en papel? ahi esta la otra parte, el cambio tiene que darse en el cumplimiento de la ley. Y una golodrina no hace el verano, luego la poblacion es en ultima instancia la causadora de su desgracia.

Y la mayoria de esa poblacion no transita la red, luego esa es la clave.

No digo mas nunca nada al respecto, pues termina uno con el sindrome mencionada, ya no por beneficios personales sino forzada a ahorra saliva y energias mas productivas en otra parte, hasta en apoyar la fumigacion de todo elemnto de vida, como accion mas efectiva.

maria teresa dijo...

Y digo que deberia pensar en aclarar el termino y funcion del politico, lo normal, porque estos privilegiados de la vida nacional son los que 100% tienen acceso al uso de la red. De ahi que si quiere cambiar o influenciar al pais, via la red unicamente, el target influenciable via este medio deberian ser los politicos. Quizas asi algo humedezca la tierra infertil y germine una que otra semilla productiva. pero lo dudo, dada la descomposicion politica, que hasta clase tienen asignada, y que suena extraterrestre la naturalidad con que se menciona diariamente. Pero que define el panorama con claridad.

Anónimo dijo...

Párese que existe temor a ser eclipsado por Uribe, pero existe un terreno inexplorado y que Uribe no puede copar, crear un Partido Político de verdad que se comprometa con el desarrollo del País, para el Presidente esa tarea es imposible por diferentes motivos y quien le siga la caña a esa iniciativa podrá escribir su nombre en la historia de Colombia.

Jaime Ruiz dijo...

Para Fiona: eso de que el apasionamiento sea la razón de ser de este blog no forma parte de mis expectativas. A mí me gusta más pensar que la razón de ser de este blog es la crítica de la propaganda que hacen los medios. Para el puro apasionamiento uno preferiría la vida privada.

Para María Teresa: yo no diría que ese síndrome no se dé en gran medida entre la población corriente. Lo que pasa es que al establecer un negocio hay dos socios y no un líder. En cambio en la política sólo hay uno que será presidente. Francis Fukuyama escribió un libro según el cual la clave de la prosperidad es la capacidad de asociarse, cosa que resulta bastante evidente. ¡Nadie es más incapaz de asociarse que los colombianos! No conozco casi a nadie que haya prosperado asociado con otro y sí he oído cientos de veces la historia de la persona robada por su socio, el cual con frecuencia es un familiar.

A mí el verbo "reeducar" me asusta, prefiero evitar conceptos como ése. Y el problema de los políticos no es el individualismo sino la estrechez de miras. El egoísmo bien entendido aconseja destacar por lo bueno, no pelar el cobre de las ambiciones en la primera ocasión.

A mí más que las veedurías y los criterios a la hora de elegir a los representantes populares me parece importante pensar en los límites de lo que puede hacer el político y puede hacer el Estado. Es decir, cambiar las expectativas que la gente tiene sobre la política.

Todos los que esperan que los bienes provengan del Estado hablan del pueblo y de los humildes pero están pensando en sí mismos. Si la gente acepta que el político va a defender unos valores y unos intereses colectivos, no a resolver todos los problemas, tal vez la política mejore.

Para el anónimo del último post: tiene toda la razón, lo que pasa es que ese nuevo político debería surgir de algún conflicto o de algún medio concreto, y no parece que se vaya a dar de momento tal cosa. Los fundadores de naciones y partidos siempre tenían detrás un entorno muy preciso que los jaleaba. Pienso en Bolívar, Miranda, Nariño, etc., y en la clase de los criollos poderosos que llevaban décadas sintiendo la pertenencia al imperio como un corsé insoportable. En Colombia hoy en día no hay nada parecido, pues la riqueza petrolera y cocalera dispersó al pequeño empresariado que se estaba formando: ¿para qué matarse trabajando si el hermano de uno que consiguió un puesto en Telecom busca un segundo empleo a los 40 años (yo tengo un primo en esa situación) y lo suma a la pensión copiosa que recibe cada mes? ¿Qué empresa rigurosa y limpia va a competir con la especulación inmobiliaria que permitió el narcotráfico desde los setenta?

Puede que ahora se esté formando esa capa social, pero para que sus sueños fructifiquen en personas dedicadas falta un tiempo, y falta una maduración de la conciencia, de lo cual se está bastante lejos, pues nuestra intelectualidad es casi unánimemente mamerta.

Anónimo dijo...

Amèn. Discùlpeme, no fue mi intenciòn ofenderlo. Fiona

Jaime Ruiz dijo...

Para Fiona: le contesté hace un momento pero el maldito sistema no recibió mi mensaje.

Le decía que yo leo lo que escribí y no encuentro un tono ofendido, pero no sé cómo leen eso otras personas.

Discúlpeme por parecer ofendido.