12 dic. 2005

La cómoda resignación

Entre las cosas que definen a Colombia tiene que ponerse en primer lugar el predominio de las lealtades personales sobre los valores. Eso explica por ejemplo el éxito electoral de personajes increíblemente desprestigiados: la gente los desprecia y los aborrece, pero el día de la elección procurará no echárselos de enemigos porque son los que pueden conseguirle un trabajo (o impedir que lo consiga), un cupo escolar o cualquier favor. Y eso se extiende a toda la sociedad, de modo que muchas personas que realmente se conmueven ante los crímenes terroristas terminan votando por gente que no los desautoriza. Parece que hubiera cosas más importantes en política que el fin de esos crímenes, meta que no se alcanza prometiendo premiarlos, como parecen creer los que por cobardía o por mezquindad se suman al coro y recitan la propaganda guerrillera.
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