14 mar. 2006

El uribismo obvio

Lo que dejan ver los resultados electorales del domingo es la confirmación de algo que comenzó en tiempos del Caguán y que es una verdadera transformación de la política nacional. La negativa a rendirse ante los terroristas. Eso en lo que las urnas reflejan la opinión de la gente, de modo que algo que entre los políticos era desusado y marginal, como oponerse a repartir el poder con unos criminales, se vuelve predominante. Quienes abierta o veladamente seguían apostando por esa opción no obtuvieron ni un tercio de los votos. Nadie negará que los beneficiados son en su gran mayoría representantes de la política tradicional, pero tampoco que en la votación estuvo presente la influencia de Uribe, como si se votara para presidente. Esa mayoría clara viene a representar una puesta al día que es una obviedad en cualquier país civilizado: que masacrar gente y poner bombas no puede ser fuente de derecho y que aferrarse a eso es intentar volver a un mundo predemocrático al que la inmensa mayoría de los colombianos no queremos volver. ¿No sería una buena ocasión para que los encargados de cobrar las masacres y de representar esa fuerza en las ciudades empiecen a pensar en trabajar?
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