8 abr. 2006

¿Realismo mágico o lirismo sanguinario?

Lo que rodea a la izquierda colombiana a veces da la impresión de que pertenece al realismo mágico por la gracia con que se estiran los significados y se convierte cualquier cosa en su opuesta. ¡Naturalmente, los más desvergonzados justificadores de los incendios de Transmilenio, los mismos que escribían en internet en tiempos del Caguán burlándose de los secuestra- dos, ahora han resultado los más fervientes pacifistas que siguen a la versión local de Gandhi, el espeluznante Papá Noel del fanatismo nihilista o neopagano que requiere para su liturgia un conveniente sacrificio de niños!

Pues nadie debe dudar que los crímenes del jueves eran el con- texto que serviría para la oferta de negociación que presentaría el candidato: claro que sorprendería diciendo que él no prometía milagros, pero al mismo tiempo descalificaba la Seguridad Demo- crática, que es lo que interesa a las FARC y a sus mentores.

Igualdad en un sentido amplio

______A mí hay tres cosas que me resultan fascinantes de ese hombre. La primera es su pasión por la igualdad, ¡si por eso los magistrados de la Corte Constitucional tienen el sueldo de 60 o más personas y cuentan para evaluar su pensión lo que gastan en viajes! ¿Puede haber mayor prueba de igualdad que esas sen- tencias que aseguraban privilegios increíbles a ciertos emplea- dos públicos, favorecidos por la secta que llevó a Gaviria a la Cor- te? Es que en Colombia la igualdad es otra cosa, es más diversa, más díscola, más libre, más moderna.

Fundamentalismo jurídico

______Pero admito que es una manía mía. Lo que no me podrán negar es que todo el mundo habla del candidato Carlos Gaviria como un hombre apegado al Derecho y a sus principios. ¡Tanto que se discute sobre la ineptitud de los magistrados en materia económica!
______Un presidente de la Corte Constitucional, Eduardo Montealegre, explicaba en una entrevista el riguroso apego a la norma y a los valores constitucionales que caracteriza a esa institución. Cuando le preguntaron sobre la reforma que se discutía entonces con la que se pretendía constreñir a los magistrados a dictar sentencias realizables, el ingenioso jurista respondió que la Corte no se podía hacer cómplice de la ineficiencia del Estado.
______Pero ¿quién ha dicho que el apego al Derecho y a los principios constitucionales está reñido con el principio de realidad? A ver: hay personas que son capaces de hacerlos coincidir ambos, sobre todo cuando por encima de esos principios formales hay derechos fundamentales, como el derecho a la vida, que podría resultar amenazado para muchas personas.
______Por eso el escrupuloso, insobornable y concienzudo jurista Carlos Gaviria respondía con estas palabras a un periodista con ocasión de la masacre de La Macarena:
______Eso indica que la política de seguridad democrática no es tan eficaz como la presentan y el haber creado un ambiente de gran hostilidad contra la guerrilla no ha dado los resultados que se esperaban y las consecuencias pueden ser contraproducentes. Al llamarlos terroristas le han respondido de esa manera y la victoria militar se ve todavía muy lejana y por lo tanto una reelección presidencial sometería al país a una violencia mayor.
______¿Se ve el problema del fundamentalismo jurídico de este estadista? Al mismo tiempo que el apego a la norma es casi religioso, se reprocha al gobierno que intente aplicar esas normas, pues los resultados pueden ser contraproducentes.

El liberalismo clásico

______Perdón, es porque yo tengo limitaciones por mi falta de instrucción, de otro modo vería lo que es en realidad «el liberal de Sopetrán, el profesor de derecho, el jurista respetado y ecuánime, amigo de los libros y del arte, el autor de sentencias impor- tantísimas para la protección de los indígenas, y de fallos mucho más polémicos como el del porte de dosis mínima...»: un liberal en el sentido clásico del término.
______¿O no queda de sobra demostrado con esta interesante frase que pronunció en el debate del jueves?:
______Es que en Colombia no hay política económica porque la nuestra es una economía de mercado, lo que significa que el mercado decide los rumbos económicos: Hay que recuperar para el Estado el manejo de la economía.
______Si hubiera que escoger entre Jojoy y este personaje nadie debería dudar que sería preferible el barrigudo matón llanero. A fin de cuentas sólo es un subalterno de esta clase de magos del lenguaje que estiran los significados más que su modelo, el desaprensivo novelista del realismo mágico, y precisamente al bando que representan y que aspira a hacer realidad la pesadilla totalitaria y la guerra civil que la precede lo llaman «democrá- tico».

5 comentarios:

DieGoth dijo...

Lo que más vergüenza me produce en torno a Carlos Gaviria, es que haya quienes lo consideren un "académico respetable".

Una persona que viene a decirnos que mientras haya pobreza habrá guerrilla no puede ser calificada sino como provinciana (más específicamente "colombianamente provinciana"); alguien que jamás hubiera salido de Colombia y creyera que porque toda su vida vio pobres y vio guerrilleros o caudillos alzados en armas, entonces lo segundo se soluciona arreglando lo primero. Como si no estuviéramos rodeados de un montón de países tanto o más pobres que nosotros y sin ninguna guerrilla acosando al Estado para que redistribuya la riqueza.

Pero Carlos Gaviria sí ha salido del país unas cuantas veces, y por un buen tiempo. Y sin embargo insiste en mostrarse como el provinciano e inocente bonachón que cree alegremente que construyendo hospitales y escuelas al tiempo que manda a replegarse a los militares a los cuarteles va a convencer a las FARC que ya el secuestro no valdría la pena, que el narcotráfico dejaría de ser negocio y que tomar el poder ya no sería necesario porque al fin tendríamos un gobierno bueno ("bueno", como las FARC tanto han esperado durante cuatro décadas).

A mí me parece que con cada intervención de Gaviria en los medios debe perder al menos un punto en las encuestas. Es que casi nadie, incluso la gente más desentendida de los temas políticos y económicos, entiende cómo alguien puede venir a proponernos el renunciar a la economía de mercado para cambiarla por un control estatal que históricamente ha sido nefasto y una de las principales causas de tanta miseria.

Respondón dijo...

Gaviria es académico en el sentido de que es pésimo político: no sabe encubrir muy bien. Cree que la guerrilla tiene razón en su lucha, y básicamente se expresa así en la entrevista de hoy en El Tiempo. Cómo no amarte, en palabras de Jaime. Dice que el estado tiene en monopolio del uso legítimo de la fuerza, siempre que (blablabla, básicamente siempre que el estado sea "social de derecho," es decir al estilo de Chávez o alguito más allá). No sé si es por ingenuo (Jaime piensa seguramente que es el descaro de saber que las élites lo apoyan), pero hay algo perversamente lindo en una candidatura tan abietamente amiga de la destrucción de Colombia y de los colombianos.

Anónimo dijo...

Ayer Leon Valencia decia sentirse muy sorprendido que todos los intelectuales y el poder mediatico sumandole un nuemero grande de "empresarios" estubieran con Carlos Gaviria, a mi me hubiera sorprendido que ese tipo de gente no se identificara con el Santa montañero de todos modos estamos en una Colombia barronca y los sacerdotes con sus miedos y mitos son los marcan las pautas, la gente pobre en cambio ve a Gaviria como un ser lejano alguien con que nunca se a encontrado y la clase media productiva termina por relacionarlo con un sacerdote mentiroso y corrupto, eso hace que las clases altas de la Sociedad sean quienes esten con Carlos Gaviria.

Jaime Ruiz dijo...

Para Respondón: todo eso perverso que tú ves te hace ver como un académico. Mejor dicho, hace que veas las cosas como un académico, que yo no sé nada de tu aspecto sino de lo que escribes, y me formo esa idea.

Es decir, tú ves al charlatán convencido de que la riqueza procede de un decreto y le encuentras relación con la guerrilla, pero eso porque vives fuera de Colombia y lees muchas decenas de páginas sobre política cada semana. Para la gente en Colombia es un disparate enfermizo llegar a decir que Gaviria es el candidato de la guerrilla, y sobre todo que los atentados del jueves eran el aperitivo para su aparición en televisión por la noche.

Y entonces viene eso de que eso "perversamente lindo" no lo pueden ver la mayoría de los colombianos. Los medios se están saliendo con la suya y esa clase de gente que siempre está descontenta con el gobierno porque no sube los sueldos o que cree que su situación personal es terrible y no puede empeorar y culpa al gobierno, pues en lugar de votar por Serpa, que ya se percibe como perdedor, votará por Gaviria.

No descarto que haya segunda vuelta. Nadie sabe cuánta plata habrá invertido Chávez en Colombia y cuánta maquinaria se habrá pasado al bando de la izquierda.

Para colmo, recibo correspondencia de la campaña de Uribe, que anda centrada en no criticar a los otros candidatos. ¿Quién se acuerda de Gloria Cuartas y de Carlos Lozano y de la ruptura del Polo en 2002 y del Partido Comunista...? Los locos que escribimos blogs.

El interesado en la historia debería evaluar alguna vez el papel de los medios en la tragedia del Caguán. Puede que la obstinación de Pastrana le viniera de que él y sus asesores sacaban conclusiones de lo que leían en la prensa.

Jaime Ruiz dijo...

Para el anónimo de las 12:04

Sí, con Gaviria están las clases altas parasitarias, pero pueden llevarlo a segunda vuelta porque los medios combinan distintas estrategias: una, la de presentar a Uribe como el candidato de las AUC (caso Noguera y demás), otra, la de ocultar la trayectoria de Gaviria y su partido, y sobre todo darle protagonismo y azuzar el descontento de la gente porque los bancos ganan plata y el gobierno no la reparte.

El problema es la inmadurez política de la sociedad. Las supersticiones en que se basan personajes como esos candidatos tienen mucho público. Y la indiferencia ante los secuestros más que una maldad específica parece muestra de la misma indolencia con que la gente en los pueblos se le atraviesa a los carros: una indiferencia ante la propia vida que es el verdadero combustible de una guerra civil. "Estará de Dios", como dicen, que finalmente la consigan quienes la buscan.

Porque el sentido de Gaviria y la guerrilla y sus patrocinadores no es otro que volver atrás la rueda de la historia, cosa que resulta de lo más "bizarra", en el sentido de creerse Supermán. Si provocan una guerra civil y dividen al ejército y resucitan el paramilitarismo, de todos modos perderán, como que el grotesco socio que tienen en Venezuela no podrá con EE UU.