1 oct. 2006

Ayuda

Agradecería a algún lector informado que me pusiera el enlace o me copiara alguna frase en la que Noam Chomsky, James Petras, Michael Moore o cualquier autor reconocido internacionalmente en EE UU, Europa o Asia diga claramente que la prohibición del narcotráfico es una estratagema de los gobiernos y bancos estadounidenses para oprimir a los demás países. Un comentarista de este blog me asegura haberlo leído. ¡Qué grato resultaría encontrar algo así en Chomsky como para que cualquier chomskyano de un país civilizado le pierda el respeto a ese lingüista lenguaraz!
______En últimas, el negocio de esos personajes es insinuar cosas así para halago de los pululantes antiamericanos que tanto fracaso personal y tanta pretensión insatisfecha van dejando en este mundo, pero creo que no son tan tontos como para proclamar eso abiertamente. No, Antonio Caballero tampoco es tonto, es que a él lo leen sólo en Colombia. No, sus lectores tampoco son tontos, es que la mayoría tienen parientes abogados o jueces o asesores de inversión o importadores...
______Es que ese disparate es como una caricia para tantos corazones atribulados por la culpa. ¡Si no hubiera prohibición el mundo se vería libre de esa maldición! Y en virtud de esa magia retórica quienes viven rodeados de lujos gracias al negocio resultan víctimas de quienes les permiten prosperar. Es un subterfugio hediondo, claro, pero ¿qué es lo que no huele mal en un muladar?

18 comentarios:

Anónimo dijo...

No habia leido la presentacion de su bitacora:


Sólo hay una causa del conflicto: el comando "killpeople.exe" que va oculto bajo etiquetas como Revolución, Partido Comunista, Socialismo, Justicia social, Violencia estructural y demás disfraces de la ambición de los clérigos. Los otros también terminan matando, ¿por qué habrían de ser mejores?


Creo que hay una gran verdad en ello.

De hecho me encuentro que en Colombia existe algo que llamo "Snobismo de Izquierda", en la cual acaudalados oligarcas, se tildan de simpatizantes de ideas comunistas, y hablan de libertad y otras cosas, pero en el fondo tienen ideas de represion que harian palidecer al mismo Fidel Castro.

Julián Ortega Martínez dijo...

Jaime, ¿qué opinas de este artículo de Kalmanovitz que salió el fin de semana? (te advierto que si se demora en cargar no es tu conexión, la nueva página del semanario de Julio Mario es releeeeeeenta).

Respecto del tema, prefiero abstenerme de opinar. No estoy totalmente de acuerdo con la legalización de la droga (no en las condiciones actuales), pero pienso que al final, con la oposición de quien sea, incluyendo la tuya, es lo que va a pasar -dentro de muchos años, tal vez-. ¿Qué solución propones para acabar el flagelo de la droga, Jaime? (sin señalamientos ni macartismos jartos, pues).

Jaime Ruiz dijo...

Aclaración

En este post, que ya habrán leído muchas personas, se afirma que un comentarista de este blog atribuye semejante afirmación a esos señores, cosa que nadie ha hecho y que he escrito porque leí la respuesta en el correo, sin seguir la relación con la discusión anterior. Lo que afirmaba ese comentarista es que eran tan mentirosos como Caballero.

No obstante, la pregunta es válida. El que quiera entender la dimensión de la mentira en Colombia tiene que darse cuenta de que ningún demagogo en Europa o Norteamérica diría algo así, de que en Colombia la disposición a mentir es especial.

Mi certeza última: NADIE cree eso, sólo es una proclama que encubre el derecho a ser cómplice, aun para quienes no tienen muchas oportunidades pero sí sueñan con disfrutarlas.

Jaime Ruiz dijo...

Schlecter, no son mentirosos ni esnobs, es que el comunismo es la reedición de la esclavitud, y en todas partes donde se impuso lo hizo a favor de descendientes de esclavistas. Es simple, el dinero parece muy importante para los que no lo tenemos, pero los que lo tienen quieren más, quieren tener el poder, estar por encima de la ley.

Le explicaba a alguien que si alguna vez estuviera en presencia de Bill Gates le haría rosquillas llevándome la mano a la nariz. Con el Mono Jojoy eso no sería posible. El poderoso quiere licencia para matar, la democracia es la negación de esa licencia.

Gracias por participar.

virgilio dijo...

Yo respeto mucho a los intelectuales bribones y no bribones.
Pero.....quizás por allí...... deba estar un comentario de Noam Chomsky al respecto.

saludos.

Jaime Ruiz dijo...

Julián: empecemos por el artículo de Kalmanovitz. Por una parte Uribe tiene razones para promover la penalización de la dosis personal que son como las mismas que llevarían a Chávez a subirle el tono a la agresividad contra Colombia: la necesidad de respaldo popular. La prueba de que Uribe no es ningún dictador como tú dices está en que no ha aprovechado esa corriente para penalizar el consumo por mucho que la aproveche y sobre todo que la tenga como recurso del que echar mano si pierde popularidad. En cuanto se asocian todos los objetivos del gobierno y se explota cada elemento para perjudicarlo, lo que se llega es a joder a los consumidores de droga. Como ocurriría con muchas otras medidas demagógicas, como la pena de muerte.

El caso de Carlos Gaviria es distinto, pues su resolución y la defensa de la dosis personal le genera partidarios pero más adversarios. La sociedad colombiana es tan cerrada e intolerante que si las cosas se ponen feas para el triunfo electoral de la derecha en 2010 siempre quedará el recurso de centrar la campaña en el aborto y la dosis personal.

Pero si Carlos Gaviria defiende la dosis personal no es porque sea un liberal (no me imagino a nadie más antiliberal que él en la política colombiana, alguien que usa como eslogan ese disparate de la constitución de que la propiedad es una función social es simplemente un totalitario). Los motivos de ese sector respecto a las drogas, los bares swingers, los abortos, el feminismo, el matrimonio homosexual, etc., tienen que ver con las pretensiones del totalitarismo moderno. No se trata del derecho a drogarse sino del bando de los que se rebelan contra la Iglesia. El negocio totalitario es enfrentar a la sociedad y ensanchar el poder de la casta dueña del Estado mediante la creación de redes clientelares de agraviados.

Un liberal quiere que la religión y la sexualidad y los consumos queden en el ámbito de lo privado, un totalitario moderno quiere que el Estado reemplace a la Iglesia. En los países en que esa gente alcanza el poder no se reduce el Estado sino que se ensancha sin cesar y se crean nuevas oficinas para dar empleo a las clientelas y proteger a los agraviados. Lo que un liberal quiere es que se reduzca el Estado. En realidad el consumidor ocasional de drogas se vuelve otro votante que sumado al homosexual, al negro, a la mujer provista de identidad femenina, al indio, al de la región primitiva, al gordo, al de aquí y de allá cimenta el poder del político totalitario. Nada es más antiliberal que ese negocio de las identidades parciales: no es raro que todos estos defensores de los consumidores de drogas y de los homosexuales vivan enamorados del régimen cubano. ¡Llévese a Cuba su paquetico de marihuana a ver cómo le va!

Eso lleva a la cuestión de la solución para el problema de las drogas. En el largo plazo, y bastante largo, se legalizarán, pero creo que se legalizarían muchas más cosas, siempre en la dirección del fomento de la responsabilidad:

Por ejemplo podría haber en un país como EE UU un estatuto de las drogas psicotrópicas que las enumere y las describa y proclame de forma solemne el derecho de las personas adultas a consumirlas libremente.

Pero probablemente habría que excluir a los consumidores de ciertos beneficios del sistema sanitario que pagarían todos. No importa tanto, siempre puede haber servicios privados que los paguen.

También habría controles en los colegios y demás, con lo que la liberalización significaría para muchos menores de edad mucha más represión. ¿Qué pasa si el Estado gasta en educar a unos jóvenes que no tienen el menor interés?

Además los empleadores podrían exigir análisis a sus empleados. Eso tampoco significaría que todo el mundo estuviera condenado a cumplirlos, pero probablemente sí que los consumidores pagarían un precio mayor que el que pagan ahora. No lo pagaría la sociedad: actualmente el autocontrol del consumidor se hace a costa del gasto que pagan todos, una raya le cuesta pongamos cinco dólares pero para mantener ese precio (y no tomarse diez rayas al día por tres dólares) la sociedad paga polícías y demás.

Bueno, siempre serían medidas así. Lo que no es probable es que los votantes en un país como EE UU quieran facilitar que la heroína esté accesible a sus hijos en el mall.

Pero ése es un problema (ya lo he explicado cientos de veces) como el del aficionado a pagar por servicios sexuales. Puede que tenga remedio o no, sería más agradable para todos tener deseo sólo a partir de cierta hora y disponer de personas igualmente dispuestas (tal vez por eso hay muchas vocaciones homosexuales). Pero eso se alargaría hasta aburrir.

El problema es si ese vicio de los sensuales lo atienden las hijas o la mujer de uno. Está muy bien el rumbo del mahayana, está muy bien pensar en los derechos y en un mundo justo, pero la verdad es que el narcotráfico domina a Colombia y debería haber un esfuerzo serio para combatirlo. Las fumigaciones son problemáticas, pero sobre todo insuficientes: debería haber más extinción de dominio y más interdicción aérea y más labor de los servicios de información en busca de los cómplices... La cháchara sobre la legalización sólo es un esfuerzo para distraer de esa tarea. Bueno, yo ya he explicado eso muchas veces. Si el narcotráfico se consigue erradicar de Latinoamérica se trasladaría a África, que es lo que probablemente ocurrirá, lo que no puede ser es que predomine la complicidad excusada en disparates como el de Caballero o en retórica pendeja sobre la legalización.

Ningún país desarrollado vive del delito, y en realidad ese dominio de los delincuentes es un freno a los demás colombianos. Pero los narcotraficantes encontraron un aliado muy poderoso en los sectores reaccionarios, que esperan mantener la fortaleza escondida en la que conservan su jerarquía. De ahí las mentiras de Caballero.

Jaime Ruiz dijo...

Virgilio, lo que usted enlazó fue una lista de escritos de Chomsky, ya me quedé muy impresionado con los títulos. A lo mejor algún día escribo algo sobre ese vergajo, pero no vi ninguno que tratara de la prohibición de las drogas.

Jaime Ruiz dijo...

Julián, el primer párrafo quedó requeteconfuso, pero con paciencia se entiende. La alusión al mahayana viene de que para esta corriente del budismo (Gran Vehículo) la extinción personal (programa budista originario) es un objetivo demasiado comedido, carente de generosidad, etc., por lo que el seguidor del mahayana no aspira a extinguirse sino a salvar al mundo del sufrimiento y desplazarse con todos hacia el Nirvana. Así, el objetivo original queda escamoteado. Del mismo modo, en un país dominado por las mafias de las drogas florecen como hongos los filósofos de la droga que no quieren combatir el narcotráfico porque eso es demasiado egoísta, sino que quieren salvar a la humanidad de ese flagelo y alcanzar con todos la libertad suprema. O como si el proxeneta de sus hijas se propone salvar a la humanidad del flagelo del amor mercenario.

En Colombia hay una gran alianza entre las mafias y el poder. Y los combos de la llamada izquierda son núcleos fundamentales del poder. Caballero sólo expresa ese fenómeno.

Julián Ortega Martínez dijo...

Gracias por tus apreciaciones, Jaime. Aunque hay cosas que Kalmanovitz dice que son ciertas, me parece que la legalización, ahora, no es al menos viable. Y si a los marihuaneros y cocainómanos les meten servicio social, a los fumadores y bebedores que lo hagan en sitios no autorizados también, creo yo.

Anónimo dijo...

zzzzzzz

Respondón dijo...

Jaime: No sé qué hice para merecer tanta atención, porque estos personajes los mencioné no con referencia especial al narcotráfico, sino por sus opiniones en general. Pero como el desafío ya está lanzado: Sobre Chomsky véase http://www.geocities.com/blocap/pi1002.htm y muy especialmente la cita textual marcada con la nota de pié 9. Sobre Petras véase http://www.voltairenet.org/article121496.html. Sobre Moore me doy por vencido, más por pereza que por otra cosa.

Aprovecharé esta oportunidad para repetir que no me molesta en lo más mínimo que Antonio Caballero utilice sus libertades constitucionales (y humanas) para sostener las ideas más absurdas. El problema del terrorismo es de órden público, y tu deseo de ligarlo a la corrupción de las élites, de la cultura, y del mismo lenguaje me parece tan infructuoso como el deseo marxista de buscar los raices socioeconómicos del terrorismo. Lo cual quiere decir que tú tienes razón en lo analítico, como también tienen algo de razón los marxistas, pero la razón de ambos nada contribuye a solucionar el problema concreto del terrorismo sin destruir el estado liberal de derecho. Claro que lo estrictamente consecuente sería imponer la unidad entre el análisis intelectual y la acción política, pero la historia mundial desde 1789 no habla muy bien de semejante unidad.

Ya entenderás con este mensaje por qué no comparto su acidez frente a los escritos de Posada Carbó. Yo soy más o menos su clon.

LoboEstepario dijo...

Bueno, usted estaba buscando las palabras de chomsky y eso.. entonces de pronto aca le pueden ayudar http://socioenlinea.blog.lemonde.fr/socioenlinea/2006/09/publicidad_polt.html

ahi esta...

Jaime Ruiz dijo...

loboestepario: aquíestá la entrevista de Chomsky, que he leído con mucha atención. Como era de prever, en NINGUNA parte dice que la prohibición sea una estratagema para oprimir a otros países. Llegar a pensar eso es muestra de indigencia moral imposible.

Cosas que dice Chomsky como que la droga estigmatiza a minorías a las que se criminaliza y excluye son problemáticas pero plausibles. Es que quien las excluye, aceptando el razonamiento, son las mayorías. Por eso no habla tampoco en ninguna parte de un decreto legalizador, pues todo el mundo se burlaría de él en EE UU. Para que haya un decreto legalizador tienen que haber un triunfo de un programa legalizador, cosa hoy por hoy imposible.

El rey de Marruecos lee algo que lo ofende en un periódico español y llama al rey de España: ¿por qué has permitido que me hagan esto? Él no entiende que hay unas leyes respecto de las cuales el rey es casi decorativo. Lo mismo les pasa a los combos de "intelectuales" colombianos: no entienden que los estadounidenses no renunciarán a la democracia. Mejor dicho, sí lo entienden, sólo que decir lo contrario le produce a Caballero protagonismo y rentas periodísticas y a muchos de sus lectores rentas más cercanas al negocio.

Julián Ortega Martínez dijo...

Jaime, hasta donde yo sé, la única legalización que han propuesto es la del consumo. Nadie -que valga la pena- ha propuesto legalizar el narcotráfico.

(OFFTOPIC) ¿De casualidad supiste de esto y de esto?

Jaime Ruiz dijo...

Respondón: respecto a lo de Chomsky y compañía, ya antes de tu comentario había escrito una aclaración. Y respecto al impacto del discurso, es sencillísimo: sin la unanimidad de las clases altas respecto al despeje y el proceso de paz no habría FARC: todo su poder fue la expansión que les permitió Belisaurio y después el Caguán. No es el derecho a expresarse, sino la orfandad discursiva.

Exactamente igual que la guerra civil española, donde en todo caso sí hubo discursos lúcidos, sólo que minoritarios y dirigidos a una población refracataria a la razón.

No se matan unos malhechores de uno y otro bando, sino que los amigos de Caballero y compañía mandan a sus peones a masacrar gente para hacerse ellos ministros vitalicios. La realidad es como la sombra de las ideas, y si algo podría definir a Colombia es la orfandad intelectual que sufre.

Posada Carbó sencillamente renuncia a conceder cualquier impacto a las proclamas, él nunca leyó las órdenes directas de matar gente en los periódicos, no se da cuenta de que Molano aplaude a las FARC: eso es de un estrato al que él no mira, y en el que él sí mira se habla por hablar, sin consecuencias.

A mí me aburriría, yo creo que escribiendo denuncio las falacias de los que mandan matar gente y que en algo hemos contribuido a la elección de Uribe y al freno de la guerra civil. Si fuera sólo por hablar no perdería tiempo. Sería mejor tener un blog galante, y el medio favorece a los que escribimos mucho y rápido.

Jaime Ruiz dijo...

Julián: gracias por los enlaces. En el caso de Confecámaras se nota el interés de algún protagonismo por parte de esos empresarios, que a fin de cuentas pueden quedar como los amigos de las FARC que los salvaron. De hecho las guerrillas en Colombia operan como agentes de Santodomingo, por eso sus portavoces escriben en el periódico del magnate.

En cuanto a Uribe, ya he explicado muchas veces que si hay una derecha guerrerista y un centro apaciguador, él trata de copar ambos terrenos respecto a cualquier competidor que encarne otra actitud. No es tonto. La verdad es que no pierde nada con prometer una Constituyente. Yo mismo creo que se debe convocar una Constituyente. Si después Uribe convoca una constituyente y que se repartan los delegados con las FARC estaría cometiendo un error y un crimen. Pero para eso hace falta que se dé la negociación. Uribe puede decir que bueno, que se haga una Constituyente y que los partidos presenten a sus candidatos a delegados.

No, ninguna constitución ha salido de un acuerdo de paz semejante.

En todo caso, planteémoslo desde el punto de vista de la izquierda: puesto que gracias a las masacres y secuestros se pueden imponer leyes, ¿qué es lo que desautoriza a quienes los pueden masacrar a ellos? Efectivamente, si el poder de legislar se reparte con las FARC y hay perdedores, por ejemplo sectores que con las urnas tendrían más poder, sencillamente se buscan también su derecho a legislar matando gente.

Siempre es lo mismo, lo que un dirigente comunista llama "el pueblo elegido". Los de la UP (algún amigo mío incluido) proclamaban que era lícito acceder al poder matando gente, ya que la violencia era la partera de la historia. Ellos eran elegidos por el avance de la historia para prosperar gracias al asesinato de soldados y policías y campesinos, pero en realidad eran elegidos por Gilberto Vieira y compañía para ser los mártires que toda causa necesita.

Es fácil, lo mismo para Respondón: fíjense en el caso de ETA y verá que las concesiones más insignificantes las niega el PSOE porque la sociedad no lo aguantaría, por eso sólo hay 800 muertos en el mismo tiempo en que las FARC y el ELN y sus rivales llevan varios cientos de miles. En Colombia hay violencia porque ese señor Marulanda dice eso.

Julián Ortega Martínez dijo...

Me temía que ibas a salir con tu macartismo "clásico", Jaime (¿de dónde demonios sacas que Julio Mario es farco?).

De todos modos, opino que es pura "tramadera" tanto de los gremios esos como del enano paisa, y que ni sueñen los farcos asesinos con curules ni leyes similares a la infame ley de justicia y paz. Muy tierno tu amigo Icarus_, que alguna vez se las dio de oráculo respecto de mí y de mis actuaciones y de mis escritos. Ya verás cómo sus "predicciones" no se cumplen.

Y que te quede claro, Jaime, que no todos los izquierdistas somos apologistas de los farcos ni aprobamos la violencia como método para alcanzar el poder. Por lo menos yo no me lucro de masacres, señor Ruiz. A ver si vas dejando tus señalamientos macartistas (por ahí estuve leyendo la "discusión" en el foro de Alejandro Gaviria), que hasta tus fans se están cansando de esa vaina.

Jaime Ruiz dijo...

Julián, ayer se me quedó lo más importante: lo único que se puede legalizar es el narcotráfico, pues el consumo de drogas no es delito en ningún país democrático del primer mundo. Muchas personas proclaman que toman cocaína y ningún juez las puede procesar.

En todo caso los enemigos de la Ley de Justicia y Paz que creen que tampoco se debe aplicar a la guerrilla (porque otorga demasiada impunidad) se reducen a una sola persona: tú. Publica un post proclamando eso respecto a las FARC y el ELN, que ahora negocian con mucha ventaja respecto a las AUC, y verás el apoyo que recibes.

Respecto a mis fans, no creo tenerlos. En general hay muy poca gente que está de acuerdo conmigo, sólo que hasta ahora nadie me ha demostrado que me equivoco. Si yo digo que todos los doctores mamertos son antiamericanos y anticapitalistas porque defienden sus privilegios y las rentas improductivas que obtienen a pesar de su extrema mediocridad, y me contestan decenas insultándome de todas las maneras mostrando su ignorancia y su grosería, eso demuestra que he puesto el dedo en la llaga. Si salieran a refutarme los empresarios de origen humilde que usan un lenguaje preciso y correcto, ahí me preocuparía.

Al final sencillamente cualquier pensamiento diferente lo tratan de acallar con intimidación, haciendo "algo" como uno de tus amigos del blog del juglar del zipa. Las rentas parasitarias, o la perspectiva de obtenerlas, la jerarquía, la opresión NECESITAN que todo el mundo esté recitando las mismas rutinas.