27 sep. 2012

Cuidado con Mambrú


Por @Ruiz_senior

Experiencias compartidas
Jorge Luis Borges contaba que había hecho amistad con un monje zen, con el que hablaba de muchas cosas. Ese monje había experimentado la iluminación, pero le dijo a Borges que de eso no podría hablar con él. Con otro monje que también la había experimentado, podía hablar, pero con Borges no. Y Borges concluye que sólo podemos hablar con otras personas si tenemos con ellas experiencias compartidas. Es un problema que siempre tengo con los colombianos, muy pocos podrían saber lo que es estar más de diez años sin oír hablar nunca a un político colombiano ni leer un periódico colombiano y de repente re-conocer esos prodigios. La sensación es estremecedora, es muy estúpido suponer que hay guerrillas secuestrando o bandas mafiosas terribles como algo ajeno a la sociedad cuando la mayoría de esos colombianos a los que los demás eligen como sus representantes, y no hay excusa porque no han ganado otros las curules, son unos canallas desvergonzados y todo lo que dicen es mentira y en cuanto abren la boca es evidente que sólo están pensando en sus componendas y negocios, y hablando del interés común parecen una banda de presidiarios disfrazados de hermanitas de la caridad. Lo primero que hay que saber es que eso no ocurre en un país europeo, pero es algo que todos los colombianos niegan: se vuelve incomunicable, no hay experiencias compartidas. Creo recordar que Borges ponía el ejemplo de una naranja: prueben a explicarle el sabor de una fruta a alguien que la desconoce. Eso es oír a un político o periodista colombiano cuando se ha vivido inmerso en otro ambiente.

Orgía de paz
La ocurrencia de Santos de abrir un proceso negociador con las FARC despertó el entusiasmo de los políticos habituales, de los periodistas, de los altos funcionarios de todo tipo... Parece que ante la emergencia de unos nuevos poderosos, capaces de disponer de miles de millones de dólares, la misma clase de personas que le batían la cola a Pablo Escobar se apresuran a levantar la cabeza para que los vean y la chusma asiste expectante a ver por dónde sale algún contacto, alguna palanca, alguna vieja credencial de revolucionarios, algún pariente comunista... que permita sacar partido de la nueva situación. La profunda degradación que todo eso comporta, la evidencia de que se trata de verdaderos criminales, no sólo los jefes terroristas sino las inagotables cohortes de lambones que se preparan para servirles, es algo incomunicable para los colombianos, que hasta ahora ni siquiera en las redes sociales muestran un descontento significativo. Verdaderamente esos canallas los representan, pero no lo pueden entender porque creen que el mundo fue creado lleno de armonía y vino algún consentido rebelde a echarlo todo a perder. Es decir, cuando no se entusiasman con Pablo Escobar, y todavía hay muchísimos que expresan su admiración por el finado, siempre son impotentes para resistir a los que sirven a poderes criminales. La "paz" de Santos es la expresión de ese aspecto profundo de los colombianos, no porque la apoyen todos, ni mucho menos, sino porque prácticamente ninguno hará nada para resistir a los malhechores que la promueven.

Leche negra del alba
Lo que ha significado el santismo es sólo eso, el ascenso y legitimación de los terroristas al precio de un ruido incesante que acalla toda resistencia y se hace tragar al consumidor de medios de comunicación. Es imposible no recordar, al pensar en esa orgía de propaganda de los criminales, los estremecedores versos de Paul Celan sobre los campos de concentración:
Leche negra del alba, la bebemos a la tarde
la bebemos al mediodía y a la mañana,
la bebemos a la noche,
bebemos y bebemos
[...] 
Es la descripción precisa de eso que aturde en la propaganda obsesiva de los medios para convertir a los asesinos, mutiladores y secuestradores en agentes políticos legítimos toda vez que ahora conviene a las camarillas de dueños de los medios y a sus inagotables cohortes de lambones, cosa que tampoco se ve en ningún país civilizado, y que ciertamente los colombianos siempre negarán.

Un sencillo ejemplo
En un programa de televisión invitaron a tres senadores y a un periodista a un coloquio de más de una hora sobre la "paz", y lo que más me impresiona es la idea de que alguien haya visto todo el coloquio. ¿Cómo se puede soportar tanta mentira y tanta desfachatez criminal? Yo sólo he visto tres minutos y tengo ganas de pedir auxilio: es algo incomunicable. Sólo las personas de un país en el que uno de cada mil habitantes ha sido secuestrado pueden ser tan ajenas a la noción de verdad que ven eso durante una hora y no vomitan. Vamos a fijarnos en lo que dicen en esos tres minutos.




Tras el moderador habla Herbin Hoyos, un angelito al que las FARC siempre intentaban matar con tan mala suerte, o tan buena, que siempre se les escapaba hasta que consiguió vivir en el exterior a costa de los colombianos manteniendo el contacto de los secuestrados con sus familiares, que son los únicos que pueden devolverles la libertad. Espero que me entiendan, pero la verdad es que en Twitter se conoce mucha gente y es evidente que no me entenderán. Quiero decir que el angelino colabora con los terroristas y su programa es un medio sutil de cobrar los secuestros. La entrevista que le hizo a alias el Cabezón dentro de la infame campaña pagada por los terroristas para dejar impune a Sigifredo López deja ver quién es, pero estos minutos de tierna reflexión son también muy elocuentes.
A Juan Manuel Santos lo llevó a la presidencia el trampolín de la seguridad democrática, o sea,  a Juan Manuel Santos lo elige el país pensando en que iba a continuar esa misma política de Uribe. Cambia las reglas de juego, pero dentro de la estrategia que maneja Juan Manuel Santos, esto le está funcionando. Hasta el momento esto le está funcionando. Es una estrategia, yo no lo veo como otra cosa más que un juego estratégico y como lo dice el senador Velasco, está haciendo una apuesta inteligente que le va a dar un resultado, por sí o por no, le va a dar un resultado que no le está costando lo que nos costó el Caguán en su momento. Pero ¿qué es importante de entender? Yo insisto, ¿estamos preparados nosotros, como sociedad? Ellos no tienen nada, es que la guerrilla, los que son narcotraficantes, los que tienen el poder del narcotráfico son los comandantes, la base; de los nueve mil quinientos, ochocientos tienen poder económico, los otros tienen el plato que se comen cada día, no tienen más... 
[En ese momento dice el senador Juan Fernando Velasco] "A ellos también les conviene la paz". 

[Y sigue Herbin Hoyos]: Claro, ésos son los que más les conviene. Déjeme yo termino una cosa. Sobre todo, entender que vendrá a partir de este proceso de paz también un proceso de establecimiento de verdad. La parapolítica nos dejó un ejemplo. Entonces viene la parapolítica... tema de víctimas, tema de verdad...
¿Ven que es complicado? Conviene oírlo muchas veces y más bien leerlo ya que está transcrito, porque todo lo que importa se va dando como sobreentendido y como noticia divertida y en horas y horas de propaganda no hay quien quiera pensar en lo que realmente le están diciendo.

De modo que Santos sube por la seguridad democrática pero después cambia las reglas de juego. ¿Eso es posible en una democracia? ¿Qué es democracia? Es incomunicable, como ya expliqué. La democracia representativa se basa en el hecho de que los políticos van a aplicar lo que le dicen a la gente, si no lo hacen, no hay democracia. Pero para Herbin Hoyos, no importa, pasa por encima de eso, porque le está yendo muy bien. Y tiene razón, a Herbin Hoyos también le está yendo muy bien. Supongamos que la extorsión a las FARC les dejara en 2009 mil millones de dólares, se puede apostar a que ahora les deja cinco veces más. ¿A cuántos militares y policías mataron en la primera mitad de 2009? En la de 2012, muchas veces más. Herbin Hoyos sin duda ya estará asegurándose un patrimonio. A Santos le está yendo muy bien.

¿Cómo se puede comparar un proceso como el Caguán que duró casi cuatro años con algo que lleva oficialmente unas semanas? Con toda certeza, el  hecho de aliarse con los terroristas derrotados no era la situación en 1998, conducirá a muchísimas más muertes y a muchísima más opresión que el Caguán, pero un rentista del secuestro como este "periodista" no vacila en comparar una cosa con otra porque su público no se escandaliza. Todos los días me encuentro en Twitter con gente que cree que los corruptos y los terroristas son ajenos a Colombia, pero son los que expresan al país. Las cuentas con que salen a matar gente para hacer justicia corresponden a la mala fe que observa casi cada colombiano respecto de todo. Aquí hay un ejemplo.

El típico lenguaje manipulador, la gente sencilla se echa para atrás ante palabras que suenan al acervo de los de arriba. Claro que lo de Santos es una estrategia, pero es una estrategia criminal. También es muy inteligente, pero nadie piensa que los criminales son necesariamente tontos.

El cuento de los guerrilleros que no tienen nada ni manejan negocios es otra mentira, con la que introducen la burda falacia de la paz. Claro que los peones de la industria de la muerte quisieran no estar expuestos a sufrir heridas, prisión o muerte, pero ¿quién ha dicho que la componenda de Santos con  los jefes va a traerles paz? Por el contrario, tienen muchísimo más trabajo que antes matando gente, sembrando minas, extorsionando y reclutando niños. La paz que necesita esa gente es la desmovilización, con una disposición de la sociedad a ser generosa y perdonar, sobre todo porque los grandes responsables son parientes de Santos.

Perdón por recordar lo de las experiencias compartidas. Los colombiano no lo entienden. Siempre está uno como explicando el sabor de una fruta desconocida. ¿Nadie ve que Santos se alía con los jefes terroristas para arreglar el país con ellos y este "periodista" dice que ellos son los que tienen dinero pero que los otros pobres apenas tienen para comer? Pues a los criminales debería combatirlos y a los humildes desmovilizarlos. Es decir, el pretexto es otra mentira, otra de tantas. Como los jefes terroristas son ricos por la cocaína, se los premia y de repente eso resulta beneficioso para los que sólo tienen la comida del día siguiente. Ni hablar del afán de inflar el volumen de la tropa, es otro encargo que cumple el angelino.

Pero creo que hace falta un sentido mínimo de rectitud para entenderlo.

¿Qué tal lo de la parapolítica? Se trata de las burdas promesas de los propagandistas, que es lo que se experimenta hoy en día y es irresistible por parte de los profesionales de la figuración. ¿Cuánto invierten Santos y Chávez en esa propaganda? La parapolítica fue una persecución política emprendida por la CSJ y los socios del terrorismo en el poder judicial por mucho que entre los caídos haya verdaderos socios de actividades criminales de las AUC. No los persiguen por eso porque sobre el propio Juan Manuel Santos hay más pruebas de relación con las AUC que sobre muchos de los presos. ¿Alguien cree que ese poder judicial que es parte de la trama terrorista va a empezar a buscar la verdad sobre los cientos de miles de crímenes de las FARC? Como si fueran idiotas para negociar cuando el gobierno los necesita para formar mayorías y de hecho ya son los amos del poder judicial. ¿O alguien ha oído hablar del asesinato de José Raquel Mercado o Gloria Lara o el interés que pueda haber por esclarecerlos?

Ese personaje da asco. Mucho más que los secuestradores y asesinos porque de todos modos es responsable de sus crímenes pero además los favorece con las mentiras más descaradas.

Pero el senador Velasco le gana. Vaya por delante que a ese noble corazón pacifista le hicieron un montaje como el de Sigifredo López y la misma Corte Suprema de Justicia lo encarceló por parapolítica en 2008. Copio de la Wikipedia:
Velasco se entregó a las autoridades el 31 de marzo de 2008 después de que la Corte Suprema de Justicia dictara medida de aseguramiento en su contra por el delito de cohecho en favor de las Autodefensas Unidas de Colombia, también se le investiga por supuestos vínculos con las FARC.
Claro que debemos recordar la presunción de inocencia, lo que pasa es que lo que dice es TAN perverso, tan asqueroso, tan colombiano, que el hecho de tener contactos con las AUC y con las FARC no resulta mucho peor. Sobre lo que uno no sabe observa la presunción de inocencia, sobre lo que sabe, sobre lo que ve... Es más difícil.
Mire, aquí hay dos visiones del mundo, la visión que he llamado la visión de Mambrú. Que Mambrú, Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, y sólo piensa en la guerra y la guerra y la guerra... Y la guerra ¿para qué? Uno no va a la guerra simplemente por la guerra, uno va a la guerra para darle seguridad a los ciudadanos, para encontrar la paz, pero si simplemente sale con esa respuesta de que toda la respuesta tiene que ser como Mambrú, Mambrú se va a la guerra, y está la visión de Santos que dice "tengo una visión integral y yo he combatido pero buscando la paz, y si tengo la posibilidad de buscar esa paz o de encontrar esa paz en una salida negociada lo hago", es que es una obligación de presidente, es una obligación de ser humano...
Perdón, otra vez ese problema de incomunicabilidad. Figúrense cualquier otro país, sobre todo un país tranquilo. Siempre puede haber quien robe o mate o secuestre o extorsione. Las autoridades salen a capturarlo para aplicar la ley. ¡Ésa es la visión de Mambrú! El hombre no tiene ningún problema en decir eso en la televisión porque a nadie se le ocurre que a los colombianos se les deba mostrar respeto. ¿Cómo tiene  uno forma de encontrar la paz con quienes han asesinado a cientos de miles de personas y siguen haciéndolo? ¿Cuál paz? En ninguna parte es concebible siquiera la idea de hacer la paz con los delincuentes. La idea de la paz con los delincuentes es la abolición de la ley y no existe ningún país que la conciba aparte de Colombia. Pero el hombre no vacila en proclamar que es una obligación de presidente, de ser humano...

Casualmente el senador es del mismo grupo de Ernesto Samper, Piedad Córdoba, Sigifredo López, Martha Catalina Daniels y un largo etcétera de benefactores de la humanidad que ahora aportan la paz a los colombianos porque es una obligación de ser humanos. ¿Cómo hay que decir que es imposible comunicarse con los colombianos? Esa máscara idiota de convertir la persecución del crimen en "guerra" que se soluciona con la "paz" es la retórica de la prensa desde hace varias décadas, pero ¡el problema de la mala fe es que desorienta a tal punto que el mentiroso termina siendo víctima de engaño! De tan vivos que son, los colombianos no se detienen a evaluar el sentido de las palabras y "compran" un absurdo criminal como ése, que proclama un criminal con el claro interés de favorecer el crimen. ¿Qué viene a ser tener negocios con las AUC o con las FARC frente a la disposición a mentir de ese modo? El señor Velasco es hijo de un congresista y a lo mejor en muchas generaciones han vivido de esa clase de gracietas. Es algo típico de Colombia el desprecio de los de arriba a la gente, el desprecio del criollo a los indios y mestizos a los que esclavizaba. Tanto las guerrillas como las mentiras de estos canallas son parte de ese desprecio, pero los colombianos sólo aspiran a estar entre los despreciadores.

Me ahorro, y sobre todo le ahorro al lector, cualquier comentario sobre el genial análisis de Alejandra Moreno Piraquive, muestra del poder de los sobornos de Santos y de la altura de MIRAS de la dama. Pero el líder cívico que organiza una manifestación el 8 de octubre vuelve a intervenir:
La guerra es una proyección de la política y como entendiendo que la guerra es una proyección de la política, cuando se llega a la guerra es porque se falla en la acción política. Si entendimos ya que fallamos en la guerra porque no pudimos modificar la política pues volvemos a la política para cambiar la guerra, y estamos en esa fase, y a esa fase es a la que hay que apostarle. Lo que sí es importante entender nosotros como sociedad, que a partir de ahora va a venir más sangre, que muchos podemos, hasta nosotros mismos podemos ser las víctimas de esa sangre, que hay que apostarle para llegar a ese proceso de paz, yo aquí estaba respondiendo un mensaje de una familia de un secuestrado que dice "No importa lo que se haga, nosotros somos víctimas y estamos dispuestos a poner ya nuestras víctimas como parte de esa cuota, hay que preguntarnos...
En el aserto "la guerra es una proyección de la política" se van legitimando las FARC porque ¿de modo que si un grupo de criminales financiados con dinero soviético intentan fundar zonas de control territorial propio ajeno a las leyes colombianas, los demás ciudadanos o la política son responsables de eso? No, lo que llaman "guerra" sólo es CRIMEN, y no es el resultado de nada que ocurra en la política de lo que los ciudadanos sean responsables sino una agresión de unos criminales, que no tienen ninguna legitimidad. Las acciones de esos asesinos no son proyección de la política, eso es jerga engañosa para legitimar a los terroristas.

Pero ciertamente lo más sabroso es el anuncio de que vienen más muertos y nadie debe molestarse. Lo he copiado para que el que dude lo vuelva a leer y lo intente entender. No tengo ninguna esperanza, porque harían falta colombianos de buena fe, que es como un papelito que vi en una cartelera en Bogotá: "Costeño trabajador busca pereirana virgen". ¿Se dan cuenta de que si los matan a ustedes, a sus hijos, deben tomárselo con calma porque al final viene la paz. No, no se dan cuenta, son colombianos, a lo mejor son uribistas y acompañarán a Herbin Hoyos, que es el que organiza una marcha de las víctimas el 8 de octubre.

Cuando el moderador se despide todavía llega el senador Velasco con una última diatriba:
Y recuerde, la guerra es el fracaso de la política y yo no quiero ser parte de una generación de fracasados que no fueron capaces de hacer la paz.
INCOMUNICABLE. ¿Cuántas mentiras hay en esa coda del prócer? Guerra: toda la vida de las sociedades humanas es "guerra" para imponer las leyes. En todos los países el gobierno promete hacer la guerra al crimen. Sólo en Colombia se proponen aliarse con los criminales. Bueno, ya les he dicho qué clase de humanista es este senador. Si a alguien se le ocurre salir a matar gente para tomar el poder político, no será culpa de nadie más. Sólo que a veces consigue suficiente dinero con sus crímenes y puede comprarlos a todos, y servir de modelo a una sociedad tan inmoral, tan ciega a la razón que no es propiamente humana.

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