25 sep. 2012

Gobierno sin rumbo de gobierno

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GOBIERNO SIN RUMBO DE GOBIERNO



Por Jaime Castro Ramírez

En términos de la dialéctica política, pareciera una redundancia decir que la función de un gobierno es gobernar. Pues resulta que esta afirmación es procedente si luego decimos que gobernar es planear y ejecutar. Las políticas de gobierno expuestas por el presidente de la república deben recoger las propuestas hechas al pueblo durante una campaña electoral, y tales políticas se compilan en un documento maestro que tiene que ser aprobado por el congreso de la república, al cual se le llama Plan Nacional de Desarrollo, y que a la vez constituye la guía para las ejecutorias que el gobierno está obligado a cumplir.

En Colombia durante el periodo 2010-2014, la brújula de desempeño del gobierno se orienta por el Plan de Desarrollo titulado “Prosperidad para todos”; el cual se fundamenta en tres grandes componentes: 1. Más trabajo. 2. Menos pobreza. 3. Más seguridad; aunque el orden lógico sería 3, 1, 2, pues sin seguridad no hay inversión y por lo tanto no hay trabajo, y si no hay trabajo (empleo) se incrementa la pobreza. Dicho Plan de Desarrollo, a la vez persigue las siguientes metas principales: Prosperidad e igualdad de oportunidades, competitividad y crecimiento, vivienda y ciudades amables, desarrollo minero y expansión energética, infraestructura, cambio climático, y política exterior. Todo esto se ve muy interesante en el papel, sin embargo, se requiere mucha acción de gobierno para hacer la tarea de gestión que tiene que presentar ante los colombianos. Para financiar dicho Plan de Desarrollo se necesitan 564 billones de pesos, y la siguiente inquietud es cómo financiarlo, pero este es otro tema que le compete al gobierno determinar la forma de obtener los recursos.

Se pretende que como resultado del desarrollo que dejará la carta de navegación llamada “Prosperidad para todos”, la economía crezca al 6.2%, y que se disminuya el desempleo en forma considerable, pues la promesa de campaña de Santos fue crear 2 millones quinientos mil empleos nuevos, y además formalizar 500 mil empleos de los llamados informales. Bastantes ambiciosas las metas de crecimiento económico y de reducción del desempleo, metas que aún están por verse.

Escasos resultados
Lo que fácilmente se observa es la baja actividad gubernamental en materia de ejecución del ambicioso contenido a que lo obliga el mencionado Plan de Desarrollo. El crecimiento económico 2010-2011 fue de 4.3% y 5.9% respectivamente, aunque para el 2012 los analistas económicos creen que solo crecerá el 4%. En materia de empleo, la meta de los 3 millones de nuevos empleos formales está muy retirada de la realidad, pues cuando el gobierno dice que el desempleo baja a un dígito, esa estadística la toma de las afiliaciones al sistema de salud, pero ocurre que ahí contabilizan el amplio sector de los trabajadores independientes, a quienes obligaron a afiliarse a salud con la denominación de ‘independientes’ para poder ejercer su labor, y ante lo cual hay que decir que esta clase de empleo no es empleo formal, pues la razón es que no tiene prestaciones sociales. Además, hay el caso de ciudades donde el desempleo es mayor al 20%.

Las encuestas del 2012 dicen que la actividad de la construcción ha disminuido, pues según el DANE, el PIB de este sector disminuyó en 0.6% en el primer trimestre de 2012 con relación al mismo trimestre de 2011, lo cual se bebió a que las obras civiles decrecieron el 8.1% frente a igual periodo de 2011, periodo aquel donde este indicador también disminuyó en 7.8%. Esto se refleja en el comportamiento de las licencias de construcción aprobadas que disminuyeron en 27.4% y los contratos de obras civiles disminuyeron en 50% en los primeros 5 meses de 2012 comparado con el mismo periodo de 2011. Igualmente el PIB del sector industrial también disminuyó en el 0.6% en el segundo trimestre de 2012. Y si se habla de otro sector que es fundamental para la vida nacional, como es el agro, pues está en franco retroceso con un rendimiento paupérrimo del 1%.

Si el sector de la construcción se deprime, puede ser un factor de alerta en cuanto a una posible desaceleración de la economía, pues es bien sabido que esta actividad económica es la de mayor dinamismo en cuanto a que activa otros sectores económicos, y como consecuencia, impulsa la generación de empleo formal; sin embargo, en este escenario mencionado el efecto es inverso, es decir, que al disminuirse la actividad de la construcción, el efecto es dramático en disminución de empleo.

Un PIB nacional, que según el DANE creció en el segundo trimestre de 2012 en 4.9%, pero hay que decirlo que gracias a que es alimentado en grande proporción con la actividad minera, no es garantía de crecimiento equilibrado, pues falta el crecimiento de otros sectores que son importantes para crear bienestar social, pues el sector minero no es generador masivo de empleo, y menos de empleo calificado.

La infraestructura vial nacional
La realidad es que al menos el 40% de la infraestructura vial nacional está en condiciones lamentables de deterioro, y en materia de vías nuevas, incluidas las dobles calzadas, es muy pobre el balance. En estas condiciones es realmente improbable poder competir con éxito en cuanto al margen de productividad necesario para enfrentar el reto de los tratados de libre comercio.

Ineficiente gestión
Lo anterior significa que en más de dos años del actual gobierno, los resultados son bastante incipientes en cuanto a la ejecución de los programas que incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo como base de su gestión, que es lo básico, pues un gobierno que no ejecuta no tendrá qué mostrar, y entonces se convierte en un gobierno fallido. Desde antes de mediados de 2012 y en los meses siguientes (sin saberse hasta cuándo), el tema que determina la ocupación del gobierno en Colombia es la paz, y aunque es importante, esto no es la función integral de gobernar, y por lo tanto no se puede avalar como el rumbo de gobierno que esperan los colombianos.

Lo que sí se observa frecuentemente es el ofrecimiento presidencial de millones y billones de pesos por todas partes de la geografía nacional, tal vez como estrategia de calmar los ánimos de la gente, pero los resultados tangibles no se ven. Bastaría mencionar un ejemplo entre tantos, y es el caso de Gramalote, donde después de 22 meses de ocurrido el hundimiento de ese casco urbano, no ha habido solución alguna para sus pobladores que aún continúan viviendo en hacinamientos y en condiciones inhumanas; aunque el presidente Santos los visitó en el momento de la desaparición de ese poblado y en un acto de show mediático les prometió que en 6 meses los tendría reubicados en el sitio que ellos quisieran. Conclusión, no hay gestión productiva de gobierno, solo abundan las promesas que no se cumplen.


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