22 ene. 2013

Democracia sin democracia

Por Jaime Castro Ramírez

La democracia, entendida desde el punto de vista de la forma de organización política del Estado, donde las decisiones de legitimidad del poder son adoptadas por el pueblo a través del mecanismo de participación directa en las urnas, requiere el mayor respeto y acatamiento de sus principios tutelares, para bien de la integridad de la vida republicana.

Venezuela perdiendo paulatinamente la fe democrática
En una circunstancia política muy traumática, el pueblo venezolano observa cómo los dirigentes chavistas deciden ubicar sus intereses personales por encima de las instancias democráticas. En todos los países del mundo donde respetan la Constitución y la democracia, un presidente elegido, o llámese reelegido, es requisito indispensable el acto de posesión de su cargo, juramentando cumplir la Constitución y la ley, pues no de otra manera puede ejercer el poder y darle validez legal a sus actos de gobierno.

Pues resulta que en Venezuela se inventaron la anticonstitucional ‘teoría chavista’ de que el 10 de Enero de 2013 Chávez no necesitaba posesionarse del cargo de presidente de la república, exponiendo como “argumento”, que dizque por ser ‘reelegido’ no requería de tal requisito, y que puede posesionarse cualquier día posterior al 10 de Enero… La Constitución también dice que en caso de falta por incapacidad absoluta del presidente electo (como es el caso de Chávez), debe posesionarse en la fecha prevista del 10 de Enero el presidente de la Asamblea Nacional (lo que tampoco ocurrió), mientras se llama a nuevas elecciones en el término de los siguientes 30 días.

Gobierno espurio
La realidad es que en Venezuela le dieron una ‘torcida’ a la Constitución de incalculables proporciones, pues incluso lo que hay hoy se asemeja a un gobierno golpista, un gobierno sin legitimidad. Actualmente no hay gobernabilidad legal, pues al terminar el 10 de enero de 2013 el periodo constitucional del gobierno anterior, y al no haberse juramentado un nuevo gobernante, es obvio que se está en presencia de un ‘gobierno’ acéfalo, es decir, sin quién ejecute legalmente el acto de gobernar, lo que equivale a decir que es un país a la deriva, un país sin gobierno y por lo tanto aislado dentro del concierto de las naciones.

Supuestamente quien ‘gobierna’ en Venezuela es el ‘vicepresidente’ Maduro, aunque es muy claro que su nombramiento de vicepresidente terminaba al terminar el periodo del gobierno anterior en el cual había sido nombrado. A esto hay que agregarle que por supuesto terminaba también el periodo de los ministros, lo que significa la prueba de que no hay gobierno, pues el gobierno lo conforman el presidente de la república y sus ministros. A propósito de ministros, parece que cometieron otro acto de manifiesta ilegalidad con el nombramiento del canciller Elías Jaua, pues fue nombrado mediante un decreto que tiene varias dudas: Primero aparece con la supuesta firma de Chávez, quien estaría incapacitado para firmar según las versiones sobre su grave estado de salud, y en segundo lugar, fue fechado en Caracas, cuando se sabe que Chávez está en Cuba. Esto indica que lo que se configura realmente es una crisis sistémica de vacío de poder.

Lo que no podía faltar fue que el gobierno de Colombia avalara estos saltos a la Constitución venezolana mandando la canciller a saludar a su homólogo y al ‘gobierno actual’.

Cuando un país atropella la Constitución y la ley, está llamado a ser un país paria que pierde la identidad de protector de los derechos de sus ciudadanos y desaparece de la comunidad internacional democrática.

Panorama económico
Un agregado a la infortunada posición democrática venezolana es la dramática situación económica que vive el país. Es solo observar algunos indicadores:

1. Un déficit fiscal del 20%

2. Inflación real que bordea el 30%

3. Desabastecimiento del 20% de los productos de primera necesidad.

4. Importación del 75% de los bienes de consumo.

5. Un régimen cambiario totalmente desbalanceado, pues el dólar de la calle, o dólar negro, vale cuatro veces el valor del dólar oficial.

6. Deuda externa desbordada de 70 mil millones de dólares.

7. Reservas internacionales de solo 28 mil millones de dólares.

8. Emisión sin control del banco central, al punto que PDVESA le debe al emisor 38 mil millones de dólares.

9. Estancamiento de la producción petrolera alrededor de 2 millones de barriles diarios, ocasionada por falta de tecnología.

10. Solo el 40% de la producción de petróleo se la factura a Estados Unidos y que es efectivamente cobrable, pues el resto de la producción se distribuye así: a) Venta a crédito a países del Alba y a otros amigos del régimen, y muchas de esas facturas no son cobrables. b) Cumplirle a China los envíos de una enorme cantidad de petróleo que Chávez le vendió a precio subsidiado con grandes descuentos, recibiendo por anticipado el respectivo pago, dinero que ya se gastó. c) Destinar parte de la producción para el consumo interno.

Esta es la triste historia que le ha tocado afrontar a nuestro querido vecino país Venezuela como consecuencia de los excesos políticos del régimen, y donde se está llegando a la desvanecida conclusión de una democracia sin democracia.

1 comentario:

Camehlá dijo...

Venezuela vive en una constante fiesta de carnaval, de catorce años disfrazada de democracia y se reafirma con “…una ‘torcida’ a la Constitución de incalculables proporciones…” que presuntamente va a continuar la fiesta al baile del son cubano, sin pueblo mayoritario y sin líderes que orquesten el toque del Alma Llanera para el Bravo Pueblo y así terminar la fiesta que detenga o retorne a este tsunami cargado de opulencia para pocos, migajas para su pueblo y una visión económica de sálvese quien pueda. Tristemente acertado Sr. J. Castro Ramírez