5 mar. 2013

Gobierno y sector agrario

Por Jaime Castro Ramírez

La supervivencia humana desde el punto de vista alimenticio está determinada obviamente por la producción generada por el sector agrario, pero paradójicamente hay que decir que es el sector más olvidado por las élites del poder político y económico.

A partir de su importancia vital, la lógica enseñaría que en términos de sensatez política sería vinculante el apoyo a nivel institucional a los actores de semejante obra humanitaria, que son los campesinos. Las necesidades del agro para poder realizar la operación de su actividad son tan apremiantes que implican casi que su propia supervivencia, y adicionalmente la de quienes tienen como actividad económica asistir al sector con servicios, maquinaria, tecnología, insumos, etc., es decir, que si se quiebran los agricultores, pues también correrían la misma suerte estos actores de la economía que le aportan al agro como proveedores de sus elementos básicos de operación.

Según un estudio del 2012 de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), en la estructura macroeconómica colombiana, la actividad agropecuaria, en sus fases agrícola y pecuaria, está contribuyendo al crecimiento del Producto Interno Bruto nacional en un 9% anual (según el PNUD en 1994 era del 12% promedio anual), aparte de una participación del 21% en el total de las exportaciones anuales colombianas, donde el café es el principal producto en esta línea de mercado, y dice también la SAC que este sector genera el 19% del empleo nacional.

Trabajar a pérdida no resiste análisis
Se sabe que ninguno de los subsectores del gremio agropecuario (cafetero, ganadero, bananero, papero, floricultor, panelero, hortalizas, productores de cacao, etc.) tienen el apoyo necesario de políticas oficiales para garantizarles su permanencia en el trabajo diario de la agricultura, y para que puedan generar los márgenes de producción requeridos para mantener la subsistencia de los 46 millones de colombianos, y además contribuir a generar márgenes de exportación para beneficio de la economía colombiana.

Lo que el agro logra hacer lo obtiene a base de mucho sacrificio económico propio, incluso trabajando a pérdidas. Esto simplemente conlleva a situaciones dramáticas como es el caso de la migración de campesinos a las ciudades a engrosar los cordones de miseria, y en ocasiones a tomar el camino de la delincuencia porque en la ciudad no encuentran alternativa laboral para su supervivencia.

Se requiere política de gobierno
Con buena dosis de cinismo, los políticos solo se arriman a los campesinos a darle una palmadita en el hombro en épocas electorales, y haciéndoles promesas engañosas, pues la prueba es que una vez elegidos no vuelven a aparecer en los escenarios rurales, ni mucho menos cumplen lo que les han prometido en obras de beneficio social.

Los gobiernos debieran tener como política oficial salvar el agro en situaciones adversas específicas que ponen en peligro la continuidad de su actividad. Por ejemplo, un campesino se endeuda en el banco agrario para emprender la tarea de producir una cosecha, pero por circunstancias del tiempo, o cualquiera otra contingencia de la naturaleza, pierde la cosecha, lo que obviamente pone en peligro su estabilidad económica porque solo le queda la deuda con el banco, pues ahí debiera aparecer la ayuda del gobierno condonándole ese crédito para evitar su quiebra, y evitándole así el embargo de la finca y posterior remate; o en el menor de los casos refinanciándole esa obligación a largo plazo y con un periodo de gracia, con intereses muy bajos, o simplemente sin costo de financiación.

Protesta del gremio cafetero
En el caso de los cafeteros se les rebosó la copa porque están en la instancia de ruina económica, y el gobierno simplemente es un observador de esa tragedia. Cuando a un cafetero le cuesta $650.000.oo producir una carga de café, y al ir a venderla le pagan $480.000.oo, es simplemente imposible poder trabajar en esas condiciones ruinosas.

A pesar de que hay un factor en contra del mercado cafetero, que es la revaluación del peso, sin embargo, el gobierno no puede dejar quebrar el gremio que tradicionalmente ha sido soporte muy valioso de la economía colombiana, y la solución debe ser mantener un precio de sustentación adecuado para el productor, es decir, que le signifique una relación de proporcionalidad respecto a costo beneficio.

El gobierno Santos subestimó la actual protesta justa de los cafeteros, tal vez calculó mal el efecto pensando que iba a ser un movimiento minoritario y pasajero, pero resulta que había una decisión unánime y con la firmeza necesaria para hacerse sentir, y por supuesto que con suficientes argumentos perfectamente válidos.

Además el gobierno tuvo una grande equivocación, pues en vez de dialogar con los cafeteros, les mandó la policía a que los atacaran con gases lacrimógenos y garrote, lo cual causó cantidad de heridos. Aquí viene entonces la paradoja más inaudita: Mientras que con los criminales victimarios de los campesinos está dialogando y les hará concesiones, no solo económicas sino institucionales, a la gente pacífica y trabajadora del campo los confronta en forma agresiva. Pues ahí encontró también la firme respuesta a la agresión.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, también es cierto que justicieros sociales hay en todas partes.
"La supervivencia humana desde el punto de vista alimenticio está determinada obviamente por la producción generada por el sector agrario, pero paradójicamente hay que decir que es el sector más olvidado por las élites del poder político y económico."
¿En serio? Difícilmente uno podría encontrar un sector más subsidiado. Pero el problema con este tipo de argumentos es que uno lo puede extender a todo porque los productos del sector agrario tienen que ser transportados, almacenados, comercializados, etc. ¿Cómo abogar por los que lo producen y no por los que los ponen en nuestra mesa? Se necesita también la intervención del Estado.
"A partir de su importancia vital, la lógica enseñaría que en términos de sensatez política sería vinculante el apoyo a nivel institucional a los actores de semejante obra humanitaria, que son los campesinos. Las necesidades del agro para poder realizar la operación de su actividad son tan apremiantes que implican casi que su propia supervivencia, y adicionalmente la de quienes tienen como actividad económica asistir al sector con servicios, maquinaria, tecnología, insumos, etc., es decir, que si se quiebran los agricultores, pues también correrían la misma suerte estos actores de la economía que le aportan al agro como proveedores de sus elementos básicos de operación."
Lo mismo para los otros: si se quiebran los transportadores, los que producen máquinas para refrigerarlos, los comerciantes que nos la venden ¿cómo van a llegar los productos del agro a nuestra casa? Toca subsidiar a todo el mundo porque si no, todos nos quebramos.
"Según un estudio del 2012 de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), en la estructura macroeconómica colombiana, la actividad agropecuaria, en sus fases agrícola y pecuaria, está contribuyendo al crecimiento del Producto Interno Bruto nacional en un 9% anual (según el PNUD en 1994 era del 12% promedio anual), aparte de una participación del 21% en el total de las exportaciones anuales colombianas, donde el café es el principal producto en esta línea de mercado, y dice también la SAC que este sector genera el 19% del empleo nacional."
Me cuesta creer que el café genere casi un quinto del empleo nacional. Pero aún si fuera cierto, ¿Ese es un argumento para subsidiarlos?

Anónimo dijo...

"Trabajar a pérdida no resiste análisis
Se sabe que ninguno de los subsectores del gremio agropecuario (cafetero, ganadero, bananero, papero, floricultor, panelero, hortalizas, productores de cacao, etc.) tienen el apoyo necesario de políticas oficiales para garantizarles su permanencia en el trabajo diario de la agricultura, y para que puedan generar los márgenes de producción requeridos para mantener la subsistencia de los 46 millones de colombianos, y además contribuir a generar márgenes de exportación para beneficio de la economía colombiana."
Esto tiene que ser un chiste. Es una locura suponer que un país se va a autoabastecer de todos los productos agrícolas (para no mencionar exportarlos). Para eso los países se especializan en lo que hacen de manera más eficiente y por eso exportan unos productos e importan otros. Pero supongamos que semejante cosa es deseable, ¿Cómo se podría obtener ese resultado? ¿A costa de qué? ¿Por qué no decir lo mismo de los que producen cualquier otra cosa?
“Lo que el agro logra hacer lo obtiene a base de mucho sacrificio económico propio, incluso trabajando a pérdidas. Esto simplemente conlleva a situaciones dramáticas como es el caso de la migración de campesinos a las ciudades a engrosar los cordones de miseria, y en ocasiones a tomar el camino de la delincuencia porque en la ciudad no encuentran alternativa laboral para su supervivencia.”
Los campesinos no son filántropos preocupados por lo que van a comer los citadinos. Aparentemente no lo hacen de manera muy eficiente y, al parecer, eso es culpa de todos nosotros. Pero la conclusión es maravillosa: es exactamente la misma línea de argumentación de las Farc.
Se requiere política de gobierno

Con buena dosis de cinismo, los políticos solo se arriman a los campesinos a darle una palmadita en el hombro en épocas electorales, y haciéndoles promesas engañosas, pues la prueba es que una vez elegidos no vuelven a aparecer en los escenarios rurales, ni mucho menos cumplen lo que les han prometido en obras de beneficio social.”
De nuevo, difícilmente uno podría encontrar un sector más subsidiado. Y, de nuevo, el “beneficio social” es la lora justiciera de las Farc y de sus promotores.
“Los gobiernos debieran tener como política oficial salvar el agro en situaciones adversas específicas que ponen en peligro la continuidad de su actividad. Por ejemplo, un campesino se endeuda en el banco agrario para emprender la tarea de producir una cosecha, pero por circunstancias del tiempo, o cualquiera otra contingencia de la naturaleza, pierde la cosecha, lo que obviamente pone en peligro su estabilidad económica porque solo le queda la deuda con el banco, pues ahí debiera aparecer la ayuda del gobierno condonándole ese crédito para evitar su quiebra, y evitándole así el embargo de la finca y posterior remate; o en el menor de los casos refinanciándole esa obligación a largo plazo y con un periodo de gracia, con intereses muy bajos, o simplemente sin costo de financiación.“
Pero es que eso mismo se puede decir de cualquier sector de la economía: de eso se trata producir, de tomar riesgos. Algunas veces se gana, algunas veces se pierde. Si consistentemente se pierde, seguir intentándolo parece una locura chavista/castrista y hacerlo a costa de los que producen otra cosa, una injusticia.

Anónimo dijo...

Protesta del gremio cafetero

En el caso de los cafeteros se les rebosó la copa porque están en la instancia de ruina económica, y el gobierno simplemente es un observador de esa tragedia. Cuando a un cafetero le cuesta $650.000.oo producir una carga de café, y al ir a venderla le pagan $480.000.oo, es simplemente imposible poder trabajar en esas condiciones ruinosas.”
Es que el gobierno no tiene plata propia: le quita a todos (ojalá) para darle a unos. ¿Usted estaría dispuesto a que le cobren una tasa mucho más alta de impuestos para mantener un sector ineficiente? Adicionalmente, siempre existen mecanismos para proteger los ingresos (mediante derivados financieros, por ejemplo). Creer que el estado es el que debe resolverlo todo es el origen del problema, no la solución.
“A pesar de que hay un factor en contra del mercado cafetero, que es la revaluación del peso, sin embargo, el gobierno no puede dejar quebrar el gremio que tradicionalmente ha sido soporte muy valioso de la economía colombiana, y la solución debe ser mantener un precio de sustentación adecuado para el productor, es decir, que le signifique una relación de proporcionalidad respecto a costo beneficio.”
NO SOLO PUEDE, DEBERÍA HACERLO. De la misma manera que debería dejar quebrar a los malos banqueros o a los que proveen servicios de mensajería de manera ineficiente. Ahora, si lo que usted dice es cierto con respecto a la importancia del sector en la economía, el origen del problema es que el gobierno se aprovechó de los cafeteros en algún momento y ahora tiene que devolverles el favor. De nuevo, ¿A costa de qué? ¿No sería mejor dejar que la gente se dedique a producir de manera eficiente lo que es valioso en lugar de mantener artificialmente a un sector ineficiente?
“El gobierno Santos subestimó la actual protesta justa de los cafeteros, tal vez calculó mal el efecto pensando que iba a ser un movimiento minoritario y pasajero, pero resulta que había una decisión unánime y con la firmeza necesaria para hacerse sentir, y por supuesto que con suficientes argumentos perfectamente válidos.“
Bueno, sería necesario volver a evaluar la validez de los argumentos. Pero lo que me queda clarísimo es que a usted le parece bien el chantaje. No es lo mismo limitar la movilidad de la gente que asesinarla. Pero al razonamiento subyacente es el mismo, hay que darle a los que más griten y a los que más caos generen.
“Además el gobierno tuvo una grande equivocación, pues en vez de dialogar con los cafeteros, les mandó la policía a que los atacaran con gases lacrimógenos y garrote, lo cual causó cantidad de heridos. Aquí viene entonces la paradoja más inaudita: Mientras que con los criminales victimarios de los campesinos está dialogando y les hará concesiones, no solo económicas sino institucionales, a la gente pacífica y trabajadora del campo los confronta en forma agresiva. Pues ahí encontró también la firme respuesta a la agresión.“
De nuevo, la misma lógica de las Farc. No la misma actuación, pero la lógica es exacta. El gobernante (Santos o el que sea), debe ceder porque supuestamente los argumentos son buenos y además porque la respuesta de los piqueteros es firme (en el caso de las Farc, cambiaría firme por sanguinaria).

Jaime Castro Ramírez dijo...

Mis respetos al amigo 'anónimo'. El debate no se puede construir a partir de contradicciones ni de acusaciones injustas. El debate se construye en base al conocimento de causa que es el soporte del pensamiento que produce las ideas. País Bizarro es una página respetable y por lo tanto aquí se publican inquietudes y análisis serios sobre el acontecer nacional e internacional. No se publican lo que usted infortunadamente, y en tono irrespetuoso, define como "chistes", "mentiras", ni mucho menos nada que tenga que ver con lo que en peor acción llama "promotores de las Farc". Por favor una invitación al respeto y al debate inteligente y respetuoso de las ideas. Gracias.

Anónimo dijo...

Igualmente, mis respetos para Jaime Castro Ramírez.

No fui irrespetuoso y en ningún momento dije que estuviera diciendo mentiras. Decir que algo es un chiste puede herir su sensibilidad pero no me parece un irrespeto. De otro lado, valdría la pena que señalara cuáles son las contradicciones. Solamente decir que existen no ayuda a identificarlas ni es prueba de que existan.

Con respecto a la entrada: El razonamiento del paro cafetero es el mismo del de las Farc: como no estoy de acuerdo con algo, en el primer caso paralizo el transporte; en el segundo, asesino gente. La ejecución es distinta pero el razonamiento es exactamente el mismo: Uno tiene derecho a chantajear al gobierno (o a asesinar, en el caso de las Farc) para obligar a que se haga lo que uno quiere.

Mi punto es que el gobierno no tiene por qué favorecer a nadie porque cuando empieza a hacerlo, vienen todos por más (como efectivamente está pasando).