13 ago. 2013

Fracaso de Colpensiones

Por Jaime Castro Ramírez

Los gobiernos tienen la obligación de facilitarle a la sociedad los medios apropiados para que la relación que los une sea dinámica en su interacción, y como consecuencia, productiva en resultados sociales. Cuando no se logra este objetivo, significa que la planeación de lo actuado ha sido insuficiente, ausencia de bases claras sobre perspectivas de desarrollo productivo para beneficio de la gente, o quizás planeación inexistente, lo cual se convierte en un lastre de improvisación traumática que distorsiona la verdadera misión de gobernar.

Salida en falso del gobierno creando a Colpensiones
La administración pública requiere modernidad en sus instituciones para poder cumplir una misión social acorde a los requerimientos expresados en las necesidades cotidianas de la gente.

El Seguro Social era una entidad burocratizada, desactualizada tecnológicamente, y por lo mismo lenta e ineficiente en la prestación del servicio social de reconocimiento y administración de los derechos pensionales de los ciudadanos. Sin embargo, a pesar de la ineficiencia, funcionaba a cierto ritmo. El gobierno Santos decidió entonces inventarse una nueva institución, o dicho de otra forma, cambiarle el nombre al Seguro Social y bautizarlo con una nueva razón social, denominada ‘COLPENSIONES’.

Pues resulta que la nueva entidad apareció en el 2012 presentada oficialmente por el gobierno con mucho bombo como la solución moderna a las dificultades del anterior sistema administrado por el Seguro Social. Pero infortunadamente, tal presentación no pasó de las palabras a los hechos sino que se convirtió en algo peor, en un verdadero elefante blanco de refinada y costosísima burocracia (peor que la del ISS), a cambio de absoluta ineficacia y caos en el cumplimiento de la misión social obligada a cumplir. Esto ha llegado a tal punto que la ineficiencia de la anterior entidad se multiplicó en forma exagerada en Colpensiones:

1. Ante la negación de los derechos de la gente, el ciudadano presenta los respectivos recursos que le permite la ley, los cuales generalmente no son contestados, o si los contestan es negándolos, circunstancia que obliga a los ciudadanos a acudir a instancias judiciales. De aproximadamente 80 mil procesos judiciales que entregó el ISS, en un año ya van más de 216 mil en la nueva entidad.

2. Las tutelas que inundaban al seguro social por incumplimiento de obligaciones con sus usuarios, las cuales sumaban alrededor de 30 mil, en Colpensiones esa cifra se multiplicó por más de 4 veces (326%), pues ya se acumulan más de 128 mil tutelas.

El panorama de la seguridad social en Colombia es entonces desolador, y por supuesto desesperanzador para quienes han cumplido la dura tarea de hacer patria laborando por muchos años, contribuyendo al desarrollo del país, y al final se encuentran con una respuesta oficial convertida en la negación de sus derechos de disfrutar de una pensión que les permita un descanso digno.

En vista de la ineficacia total de Colpensiones, la Corte Constitucional tomó cartas en el asunto y le concedió un plazo de 6 meses para darle respuesta a quienes solicitan el cumplimiento de derechos adquiridos. Igualmente la Procuraduría General de la Nación investiga a la dirección de la institución por no atender los derechos ciudadanos.

Pues ante estas exigencias de tipo legal y de control, los funcionarios de Colpensiones han optado por unos procedimientos que parecen de burla hacia la gente, y además burla para la misma Corte Constitucional que los obliga a contestar. No es sino observar lo siguiente:

1. Elaborar respuestas negando las solicitudes, es decir que se atienen a que están cumpliendo la orden de la Corte con el simple hecho de responder negativamente.

2. La segunda disculpa que están utilizando, no menos denigrante para quien la recibe, es contestarle a las personas diciéndoles que ‘no han recibido todavía’ del Seguro Social los expedientes (un año después de inaugurada Colpensiones).

Lo anterior no resiste análisis diferente a concluir en que, como se suele decir, el remedio resultó peor que la enfermedad. Lo de Colpensiones ha sido un fracaso total producto de la improvisación, un error político, y un pecado social admitido por el gobierno Santos que no hace nada para solucionar semejante bache de su administración.

Se requiere la autoridad del Estado para proteger los derechos de la gente, y no un Estado débil por omisión o por la inacción del gobierno.

1 comentario:

Ana Gloria Jaramillo dijo...

Lo felicio por esta columna, describe de manera clara y sencilla lo que pasa en Colpernsiones.
Tengo una carta al procurador Ordoñez, que necesitamos sea divulgda o conocida, escribe un Movimiento : Movimiento Indignados contra Colpensiones -coltensiones_
si está interesado se lo envío, sino le sugiero buscarlo en facebook. Vale la pena luchar por esta causa.Se trata mejor a la FARC QUE A LOS PENSIONADOS O A QUIENES ASPIRAN A SERLO