15 oct. 2014

Uribe y Santos frente a la paz

Por Jaime Castro Ramírez

El criterio identifica el nivel de personalidad de quien lo expresa, pues es la forma de conocer la trascendencia de las ideas originadas en el rigor del pensamiento. Esta cualidad califica el estatus de importancia en que se ubica quien maneja sus ideas a través de planteamientos razonables con los cuales se justifica el fin que se persigue.

El análisis comparativo de hechos referentes permite distinguir el mejor resultado entre las situaciones que conforman su contexto, y permite entonces determinar hacia dónde asignar la respectiva razonabilidad.

Diferencias entre la paz de Uribe y la paz de Santos 
 Ahora apareció una cortina de humo originada en el gobierno Santos, y dirigida a armarle una crítica reforzada al expresidente Uribe, con el aparente ‘argumento’ simplista de que él también buscó hacer la paz con las Farc; pero la parte morbosa del cuento consiste en darle un doble sentido mal intencionado ante la opinión pública, utilizando la falsa hipótesis de señalar a Uribe como ‘enemigo de la paz’, y que por eso es que critica la negociación de Santos con ese grupo terrorista.

Que Uribe intentó negociar la paz con las Farc es cierto, y que ahora critica el proceso de paz que Santos maneja en la Habana (muchos colombianos lo critican), también es cierto. Lo importante en este tema es aclarar en qué consisten las diferencias conceptuales y filosóficas entre las ideas de los dos personajes respecto a qué ‘clase de paz’ se busca:

1. Uribe les dijo a las Farc, nos sentamos a negociar en cualquier sitio en Colombia que adecuaremos para tal fin, sin despejes de ninguna naturaleza, y con agenda definida.

2. Santos aceptó negociar en el exterior lo cual implica altísimo costo económico para el Estado colombiano, máxime cuando han pasado más de 2 años y según las Farc van en la mitad del proceso.

3. Lo esencial para Uribe era la desmovilización total de las Farc y su integración a la vida civil a través de programas de adaptación social, y por supuesto la ‘entrega’ de las armas.

4. Para la paz de Santos estos no serían aspectos relevantes y parece dispuesto a aceptar semejante adefesio, es decir, que no se desmovilicen y que no entreguen las armas, pues en cuanto a esto último el gobierno comparte el lenguaje engañoso de las Farc en el sentido de hablar de ‘dejación’ de armas, mas no ‘entrega’, lo que significa que tales armas quedan en su poder para eventualmente retomarlas en contra del Estado y de la sociedad colombiana, cuando así lo consideren.

5. Uribe de ninguna manera iba a aceptar mediaciones o veedurías de los regímenes de Venezuela y Cuba que son auspiciadores del terrorismo de las Farc, lo cual observaba como grande riesgo para la democracia en Colombia.

6. Santos fue lo primero que hizo, aceptar el acompañamiento y veeduría de estas dictaduras, por lo cual esperarán pasarle cuantiosa factura política a la democracia Colombiana (qué peligro).

7. Uribe no iba a ceder un centímetro del territorio nacional ni a entregar la soberanía que le pertenece en su conjunto a la unidad territorial de la república.

8. Santos parece dispuesto a cederles extensos territorios con la denominación de ‘reservas campesinas’, donde mandarán las Farc, seguramente la razón por la cual no entregan las armas, y la razón entonces por la cual desde allí podrían montar la estrategia para intentar tomarse el resto del país por la vía armada.

9. Uribe no permitiría tocar la institución de las fuerzas militares disminuyendo su fortaleza con la que han defendido la patria y les corresponde seguir defendiendo la democracia.

10. Santos ha dicho que las Fuerzas militares tienen que ‘prepararse´ para la paz, y al respecto, cuando un comandante de las Fuerzas Militares - General Leonardo Barrero - dijo que dichas Fuerzas no eran negociables en la Habana, esto le costó la salida de la institución militar porque Santos de inmediato lo llamó a calificar servicios. Se sabe que las Farc exigen la disminución del tamaño de la fuerza pública (quizás creerán que así se les facilitará tomarse el poder). Las Farc tienen licencia para exigir, Santos dispone…

Estas y otras reflexiones señalan las diferencias, entre la paz que visualizaba Uribe, y la presunta paz que pretende Santos, sobre la cual hay grande desconfianza en los colombianos en cuanto eventualmente le conceda a las Farc potestad para impregnar a nuestro país del peligro que representa el castro-chavismo. En conclusión, Uribe no es enemigo de la paz, es enemigo de entregar el país a los enemigos de la democracia.

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