1 dic. 2015

Empieza crisis del espejismo retórico

Por Jaime Castro Ramírez

Los sistemas políticos son sostenibles en la medida de su convergencia hacia la conservación de los derechos sociales, políticos y económicos; factores estos que implican mantener el respeto a las libertades individuales, respeto a la libertad de expresión, respeto a la propiedad privada, y respeto al derecho a pensar diferente, es decir, respeto a la oposición política.

De no cumplirse estos principios esenciales, significa que el modelo político toma un rumbo de característica dictatorial, el cual distorsiona en forma muy significativa la filosofía política que fundamenta la democracia, y por consiguiente, dicho modelo está llamado al fracaso, pues el pueblo y sus fuerzas sociales no admiten la vulneración de sus derechos, y en consecuencia no admiten que se transite en contravía de las circunstancias propias de la convivencia democrática.

Cae el primer eslabón del denominado socialismo del siglo XXI
El considerado ‘sistema político’ generado a través del populismo, y denominado en el continente americano como ‘socialismo del siglo XXI’, quizás ha empezado a encontrar su propia realidad, o lo que eventualmente podría considerarse como el principio de su impredecible futuro. ¿Cuál sería su impredecible futuro? La historia dirá si podría encaminarse a su final como consecuencia de su espejismo retórico de engaño al pueblo, lo que conduce inevitablemente a la miseria política, económica y social.

El ejercicio electoral realizado en Argentina el 22 de noviembre de 2015 produjo un resultado democrático muy importante, pues nada menos que el pueblo argentino decidió recuperar el país para la democracia y rescatarlo de las manos de los impostores, rescatarlo de las manos de un gobierno autoritario de corte chavista. El pueblo argentino decidió retirar de la escena el fantasma real del desbarajuste económico ocasionado por la fantasía populista de los 12 años del gobierno de los Kirchner, quienes recibieron en 2003 un tipo de cambio de $2,80 pesos por dólar y lo llevaron a una devaluación hoy de $9,30 pesos por dólar, es decir, una devaluación del 232,14%; decidieron no cumplir a cabalidad como estaban pactados los compromisos sobre pago del servicio de la deuda lo que originó la mala calificación por parte de las agencias internacionales de medición de riesgo, y por supuesto que originó la restricción obvia del crédito externo para país; hubo fuga de capitales y retiro de inversión por temor a este tipo de sobresaltos en el manejo de la economía, y finalmente entregan el gobierno con una inflación que ronda el 30% lo que por supuesto genera una pesada carga en el costo de vida para el pueblo argentino.

Entre enero de 2011 y enero de 2015 se redujeron las reservas internacionales de Argentina en 21.221 millones de dólares (de 52.654 pasaron a 31.433 millones de dólares), lo que significa una disminución del 40,30%. Las medidas equivocadas en el manejo económico generaron tipos de cambio múltiples, y un mercado de divisas paralelo.

Además hay que mencionar la obra fantasiosa de los Kirchner que implantaron una política de subsidios afrentosa para la economía argentina, cuya consecuencia no puede ser otra que la quiebra del Estado por convertirlo en Estado benefactor paternalista. El balance de la gestión Kirchnerista no puede ser más deficiente para los intereses de la sociedad argentina. Muy dura tarea la que le espera al nuevo gobierno del presidente Mauricio Macri para enderezar el rumbo del país.

Y a todo este controvertible panorama se agrega la existencia de denuncias por casos de presunta corrupción en el gobierno; pero además queda una mancha negra con grandes dudas e interrogantes sobre lo que califican como homicidio del que fue víctima el fiscal Alberto Nisman, quien acusó e investigaba a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de ‘encubrir’ a Irán en la causa por el atentado contra la mutual judía AMIA en 1994 en la ciudad de Buenos Aires.

Esta es la clase de ‘logros’ del populismo barato que usa como bandera política el socialismo del siglo XXI, pues no saben administrar ni gobernar, pero si saben acabar con lo que encuentran organizado, empezando por acabar con la economía y la democracia.

Cae entonces el primer eslabón argentino del modelo del socialismo del siglo XXI. ¿Cuál continuará? La historia lo dirá.

AL MARGEN: OJO Colombia… estas son imágenes muy dicientes que deben prevenirse a través de observar el espejo retrovisor de la historia.

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