25 oct. 2016

El presidente y la constitución

Por Jaime Castro Ramírez

En todo ordenamiento democrático existe la norma de normas llamada Constitución Política, la cual conforma la guía integral del Estado de Derecho, es decir, la orientación de la vida jurídica de la república a través de instrucciones superiores, cuya aplicabilidad autoriza al poder legislativo para elaborar las leyes que implementan la conformación y desarrollo de las instituciones democráticas.

La Constitución es tan importante para sostener y consolidar la democracia que el primer compromiso patrio que la ley le exige a un presidente de la república en su acto de posesión es el de jurar respetar la Constitución y la ley, pues lo contrario significaría un acto de traición a la patria, o un acto propio de un sistema dictatorial.

El presidente Santos frente al resultado del plebiscito
Acogiéndose a lo contemplado en la Constitución de la república, el 2 de octubre de 2016 se realizó en Colombia el plebiscito que fue convocado mediante decreto del presidente Juan Manuel Santos para consultarle al pueblo sobre el “apoyo o rechazo” al Acuerdo firmado entre el gobierno y las farc. En un resultado inesperado para los votantes del SI al Acuerdo, empezando por el propio presidente Santos, triunfó sin embargo el NO que rechazó el mencionado Acuerdo.

Como Santos, su gobierno, y sus incondicionales enmermelados de la ‘unidad nacional’, en uso de prepotencia sin límite partían de un triunfalismo desbordado, incluso el presidente de la república cometió el grave error de decir que “la pregunta del plebiscito la haría como le diera la gana”, ese escenario les dio ínfulas para afirmar que sacarían 10 millones de votos por el SI, y les alcanzó apenas para 6.3 millones. Al enterarse de la realidad, que fue la derrota, y el triunfo del NO, quedaron en un estado de shock político-nervioso de difícil recuperación. Tal era el grado de triunfalismo de Santos que celebró el ‘triunfo’ en Cartagena con mucha pompa y con más de mil invitados especiales de todo el mundo, todo esto antes de consultarle al pueblo colombiano en las urnas si apoyaba o rechazaba ese Acuerdo.

Pecaron también por considerar ignorante al pueblo colombiano. Quizás calcularon que nadie iba a leer esas 297 páginas, las que primero maltrataron el idioma por mal escritas, pero por sobre todo (con el nombre de paz) contenían venenosas concesiones para el futuro del país y su democracia.

Ante tamaña sorpresa que le dieron las urnas, Santos ha pretendido incursionar en situaciones insólitas (aventuras peligrosas) que lo ubican al límite de irrespetar la Constitución colombiana, pues ha soltado expresiones de tono desafiante que implicarían pretender desconocer el resultado del plebiscito. Por ejemplo, como les dijo a los del SI: “no los voy a dejar colgados de la brocha”, y otras expresiones de similar talante, como decir que los del NO piden cosas imposibles, o que al Acuerdo hay que hacerle algunos “ajustes”, pero ya. Pareciera la sintomatología para ambientar el zarpazo de desconocer lo ordenado por la Constitución (el plebiscito), y desconocer el mandato del pueblo en las urnas (el NO al Acuerdo).

Lo cierto es que, en uso de su autonomía, el pueblo decidió en las urnas con el NO, y por lo tanto dejó sin vigencia política ni jurídica el Acuerdo gobierno-farc. Por consiguiente, no se trata de simples “ajustes”, se puede rescatar lo que sea rescatable del anterior Acuerdo, pero lo de fondo es elaborar un nuevo y buen Acuerdo de paz, y disponer del tiempo necesario para lograrlo.

La ecuación sería muy sencilla: si para hacer un mal Acuerdo gastaron 4 años, ¿cuánto tiempo se necesitará para estructurar un buen acuerdo? Bueno, de seguro no se necesitará tanto como 4 años.

Se entiende que la preocupación y apuro de Santos debe ser: primero, lo que significa el oso hecho en Cartagena ante la comunidad internacional y nacional con semejante parafernalia, y que terminó después en nada por mandato del pueblo; y en segundo lugar, le debe preocupar ir el 10 de diciembre de 2016 a recibir el Premio Nobel de paz, sin Acuerdo de paz.

Ninguna de estas circunstancias coyunturales autoriza al presidente de la república para atropellar con posturas que estén fuera de la Constitución y la ley, acudiendo a audacias jurídicas para pretender ponerle zancadillas al NO al Acuerdo, pues le corresponde es respetar íntegramente el resultado del plebiscito que es un mecanismo constitucional de expresión ciudadana, respetando por supuesto el mandato superior del pueblo.

Un presidente que pretenda desconocer mandato del pueblo en las urnas configura un peligro para la democracia.

4 comentarios:

Medellin dijo...

Tenemos de vecino un DICTADOR y los acuerdos todavía están en la Habana,lo cual no entiendo por que? si todo quedo anulado con el NO,por que siguen los mismo negociadores los mismos que entregaron el país a los narcoterroristas, como hacen para creer que ahora lo harán diferente?.
Mi propuesta sería la misma del Exprocurador,las FARc ponerlos en la cárcel y desde ahí negociar con ellos,pero en Colombia, no puedo entender por que tienen que estar en Cuba?por que en Ecuador empezaron los diálogos con los asesinos-del ELN dándoles impunidad de entrada, sin haber finalizado con las farc?
Que bueno poder formar un grupo para organizar todas estas ideas,y exigirles al Presidente, al fin y al cabo nosotros ganamos nosotros ponemos condiciones.

Que opinas?

Anónimo dijo...

Mas que la firma con FARC lo que mas preocupa para el futuro del Pais es la falta total de ideologia en los partidos politicos Colombianos a excepción de los partidos de izquierda; progrecistas partido verde y polo democratico que si llegan al poder saben que hacer: convertir a Colombia en otra Venezuela. Esa falta de ideologia la tenian Accion Democratica y COPEI en tiempos antes de la llegada de Chavez al poder, ambos partidos eran populistas tipo rascacielos, cuando habia que hacer reformas estructurales en Venezuela caian en un canibalismo como el que se vive en Colombia cada vez que se quiere hacer algo parecido. Se necesita por lo menos un partido politico asi sea compuesto por dos senadores que defienda postulados modernos pro empresa pro mercado asi sea un enemigo politico que quiera impulsarlos o tratar de dejar algunas puntaladas en su Gobierno.

Hugo Carranza dijo...

Yo tambien observo que los partidos politicos en Colombia se esfumaron.
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Teniamos el Conservador y el Liberal.
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Pero en algun momemto de la historia el Conservador se fue diluyendo,
sus lideres murieron o fueron asesinados.
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O fueron Infiltrados por el Comunismo, Se acuerdan de Belisario? Pues pareceria mas bien pro izquierda.
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El liberal
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se fragmemto con Uribe, y con Santos y parece estar absolutamemte alineado con la izquierda.
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y bien han aparecido decenas de partidos que aparecen y desaparecen segun el momemto, recuerdo Salvacion Nacional, Oxigeno, Juco, Moir.
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Todos se han amalgamado.
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Cierto estamos estancados y seremos pasto del Totalitarismo

Anónimo dijo...

Existen tres corrientes en Colombia, los de la mermelada los totalitarios y el Centro Democrático, dentro los de mermelada hay lideres fuertes con ambiciones de poder como Cambio Radical en cabeza de German Vargas Lleres y varios lideres regionales con ambiciones Presidenciales en un futuro cercano. Cambio Radical Partido de la U El Partido Liberal y El Partido Conservador son partidos politicos sin ninguna ideología politica, su existencia se resume en la mermelada, usted podrá notar que en las elecciones regionales a un solo candidato lo pueden apoyar todos los Partidos mencionados a cambio de puestos contractos o para que los apoyen en elecciones en otras regiones, no existe un plan de largo plazo ni ideológico moderno. Los totalitarios No necesita adivinar para saber quienes son o que quieren. El Centro Democrático es el resultado de la visión de un caudillo que viene de la Politica Tradicional y Atua con la única intención de regresar al poder y ahí es donde esa pregunta sabía de un Politico Colombiano sabio toma relevancia ¿El poder para que? Si en su politica revanchista no hay espacio para las reformas estructurales que necesita EL PAÍS. Como ve, así es muy difícil que Colombia de un salto a la modernidad al desarrollo considerable, como quien disé, necesitamos a un Pinochet o a un Fujimori para a punta de autoritarismo funda las bases que den el paso a una Nación Desarrollada. Con Politiqueros Colombia no va a llegar a ningún Pereira.