8 nov. 2016

Lamentable actuación presidencial

Por Jaime Castro Ramírez

Dentro del talante de un jefe de Estado tiene que estar siempre presente en forma muy puntual la condición natural de “Estadista”, pues ésta constituye la guía para saber interpretar a cabalidad su desempeño en la misión institucional y de gobierno que el pueblo le confiere en las urnas al elegirlo.

Esta condición de estadista adquiere grande preponderancia en todas las actuaciones del jefe de Estado como titular de la institución presidencial, y representante de su dignidad institucional, más aun cuando se trata de defender el estatus de la democracia que es el símbolo del patrimonio político, el cual a la vez garantiza el respeto a los derechos ciudadanos, respeto a la propiedad privada, y muy importante el derecho a la libertad, funciones específicas que debe cumplir en acatamiento al mandato de la Constitución y la ley.

A propósito de libertad, Miguel de Cervantes decía: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar. Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Viaje del presidente de la república a Inglaterra
Ningún jefe de Estado puede abstenerse de cumplir la obligación constitucional de luchar por mantener y enaltecer el rumbo histórico democrático del país.

Juan Manuel Santos, en su condición de jefe de Estado, incurrió en un muy lamentable episodio de desacreditar la democracia colombiana ante el mundo, pues no tuvo inconveniente en afirmar ante el parlamento inglés que el resultado del triunfo del NO en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 en Colombia, según él, se debió al efecto de “desinformación y mentiras”. Difícil poder dimensionar la gravedad y trascendencia de esta salida en falso del presidente Santos: le faltó al respeto a la institución de la democracia, y a la voluntad suprema del pueblo que es quien decide en las urnas. Además, lo mínimo que le dijo a los colombianos con semejante aseveración fue tratarlos de ignorantes, que se dejaron llevar de “desinformación y mentiras”.

De lo anterior se podrían deducir dos conclusiones: o que Santos está pésimamente mal asesorado; o que su propio pensamiento es de tal talante. Si fuese lo segundo, esto constituye un vacío muy grande para los intereses republicanos y democráticos por tratarse de una conducta proveniente del jefe de Estado. Sin embargo, en todo caso predominaría su propia iniciativa, pues así fuera que estuviese mal asesorado, su propio talento de estadista no le permitiría aceptar semejante postura que desprestigia ante la comunidad internacional lo que ha sido histórica solidez de la democracia colombiana.

La realidad es que en Colombia no hubo esa tal “desinformación y mentiras”, lo cual solo fue un pretexto de autoría de Santos para tratar de disimular la derrota, y bueno, constituirse en malos perdedores. El pueblo encontró en el Acuerdo gobierno-farc una grandísima preocupación motivada en la trascendencia de las concesiones a las Farc, de lo cual se veía venir como consecuencia la claudicación de la democracia, para luego optar por un sistema político socialista-comunista (que las Farc pregonan), el cual solo garantiza la pérdida de la libertad y la miseria del pueblo.

La conclusión final es reiterar que claramente el pueblo votó NO a un Acuerdo de entrega del país a las Farc, entrega camuflada con el nombre de paz. El pueblo siempre le dirá SI a la verdadera paz. Se espera entonces que esa verdadera paz sea el contenido del nuevo Acuerdo que negocia Santos con las Farc en cumplimiento del mandato del pueblo en las urnas en las elecciones del plebiscito.

3 comentarios:

jaime hoyos dijo...

es lamentable ver como siguen atacando a un mandatario de estado que a sido el único en querer acabar con el conflicto armado de cinco décadas, por que al contrario de los demás lo hizo por la vía del dialogo y no con mas guerra que no solo desangro al pueblo colombiano con masacres si no también económicamente por que la guerra cuesta mucho y eso lo saben y por eso no quieren que se les acabe el negocio, pero viéndolo de otro lado si usted le tiene tanto miedo al hambre por que mas bien no mira como acabar con ese fantasma que ronda en los hogares colombianos desde hace muchos años y no es de ahora por la firma de la paz, por que no habla de los cientos de congresistas que se ganan unas fortunas mensualmente rascándose el escroto, se nota que es otro aragan de los mal informadores que hicieron votar por el no al ver que no fueron incluidos en la mermelada, mas bien busquemos como acabar con la pobreza absoluta y el hambre y así se acabarían las guerras.

Hugo Carranza dijo...

Jaime Hoyos, Se me hace que varios presidentes antes de santos tambien hicieron procesos de paz con guerrilleros, santos no es el unico, ni sera el ultimo

Anónimo dijo...

Amigo Jaime Hoyos, un saludo. El debate decente de las ideas es importante en la discusión democrática. Las ideas ajenas son respetables, y por supuesto muy respetable su opinión, sin embargo le sobró el insulto.
Un abrazo amigo.