23 ene. 2005

Hacer carambola "tacando burro"

Por Wilfredo Moreno

Cuando Chávez finalizaba su intervención sobre el capitulo de Colombia ante la Asamblea venezolana, los que no han seguido la forma de proceder de este personaje caricaturesco con veleidades de dictador se habrán sorprendido de que haya mezclado los asuntos económicos con una protesta diplomática. Es que Chávez ha convertido la economía en la soga con que intenga ahorcar a quienes le estorban. Las presiones financieras son su forma de arrodillar a sus oponentes; fue así como el control de cambio en su país terminó por minar a los opositores, ya que los que no estaban con su ideología no recibían dólares para sus operaciones.

Hoy Venezuela cuenta con una nueva clase “empresarial” hecha a imagen y semejanza del dictadorzuelo. A nivel internacional, también ha hecho sentir Chávez su presión economica, es así como chantajea a los países centroamericanos y caribeños, amenazándolos con dejar de venderles crudo a precios preferenciales, a pesar de que eso se hace según contratos firmados por gobiernos anteriores. De esos países han tenido que huir muchos opositores de Chávez que habían pedido asilo, como ocurrió con Carlos Andrés Pérez. En otros casos, el coronel se ha apoyado en la ventaja del petróleo para arrinconar a esos países por la necesidad que tienen de cualquier ayuda que alivie sus dificultades económicas, inventando conspiraciones auspiciadas por EE UU y que utiliza como plataforma ante esos pobres pueblos: después de un show, obliga a las naciones mencionadas a “reivindicarse” ante la causa bolivariana pidiendo disculpas.

Es eso precisamente lo que quiere hacer con el caso Granda, que a su vez tiene un efecto de carambola, porque pedirle disculpas a Chávez en las actuales circunstancias es pedírselas a las FARC, como quien dice, la causa bolivariana se fortalecería en toda la región Andina. Ya el pueblo colombiano demostró aglutinándose alrededor de Uribe, que la dignidad de Colombia no se compra con un gaseoducto ni con 1.500 millones de dólares en exportaciones anuales. Ni eso ni lo que pueda sumar el poderío económico que tienen las guerrillas narcoterroristas y quienes las auspician, porque ese “analgésico” no calmará el dolor que la muerte y la destrucción han dejado a los colombianos.

Parece que esta vez Chávez y sus aliados colombianos afilaron la guillotina para no ver rodar ninguna de las cabezas esperadas, porque el pueblo colombiano en vez de acobardarse, en vez de pedirle a Uribe que se arrodillara ante las FARC y sus aliados, se llenó de fuerza y le cerró la boca los “analistas” nacionales que pedían que Uribe aceptara su “error”.

El chantaje del caricaturesco gobernante por fin encontró a alguien capaz de frenarlo y exigirle respeto.

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