15 ene. 2005

La libertad de prensa y el silencio servil

La libertad de prensa es sagrada e intocable, salvo que se pueda sustentar un delito de apología del terrorismo o algo así.

Plinio Apuleyo Mendoza incurre en una falacia que debería hacerlo sonrojar en cuanto periodista. Lo que la sociedad necesita no es censura sino VERDAD.

Si un medio publica un reportaje publicitario de una organización terrorista, habrá que consultar al dueño para saber qué intereses lo mueven a hacer eso. Pero en Colombia eso, el sagrado derecho a saber la verdad está prohibido por las leyes tácitas del servilismo y la arbitrariedad.

¿Cómo hay que explicar que las FARC son unos capataces de Santodomingo y otros, como Santos Calderón? ¿Por qué han publicado columnas en el periódico de Santodomingo personajes como Molano, Otálora, Morales Rivera, Cepeda II, Lisandro Duque y algún otro, a menudo llamando a masacrar gente? ¿Por qué no nos cuenta Plinio A. Mendoza en cuántos periódicos europeos publicarían esos textos?

Mientras no se entienda que la guerrilla no está sola, que tiene detrás a la llamada "izquierda" y a numerosos sectores oligárquicos, los medios amigos seguirán hablando de "los actores del conflicto", de imparcialidad, etc. Es paradójico que el señor embajador haya sido el único que defendía eso por mucho tiempo.

Lo que Colombia necesita es hacer un juicio a Santodomingo, si no funciona en los tribunales, sí es necesario que la gente comprenda que este magnate alienta en sus medios las actividades de la tropa infantil.

Pero en lugar de denunciar a los empresarios del terror, lo que se hace es tratar de censurar la prensa. Todo con tal de dejar impune al poderoso.

Repugnante.

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