27 mar. 2005

El espinoso tema de las pensiones

Por Wilfredo Moreno

La reelección parece estar convirtiéndose en la Virgen que se les apareció a muchos para seguir ocultando los verdaderos problemas que aquejan al país, por eso cuando se habla de las dificultades que encuentra el gobierno para aprobar las reformas estructurales en el ámbito económico, aparece la reelección como el único causante para que no despeguen. Pero la verdad es otra y son lo que muchos llaman con elegancia los "derechos adquiridos".

Esos "derechos adquiridos" son los que hacen difícil aprobar una ley de pensiones equilibrada y sin tantos atropellos como la que rige actualmente, y también impiden congelar los salarios de los empleados públicos que se exceden. Son "derechos" que están en contra de los derechos de las mayorías, porque mientras la mayor parte de los recursos van a parar a una minoría entre los que se que pensionan, y que representa el 25% de ellos, la gran mayoría de los colombianos quedan excluidos. Una pensión en Colombia es un lujo que queda en pocas manos y cuando alguien propone cambiar esa tendencia por medio de políticas más acordes con el mundo actual, salen los "derechos adquiridos" a relucir. Con esa excusa se apegó Carlos Lemos Simmonds hasta el día de su muerte a esa ley para no desprenderse de una pensión que había recibido inmerecidamente y que luego heredó su esposa. De no existir esa mala interpretación de los derechos adquiridos, ese dinero serviría para muchos usos, como la construcción de escuelas o la prestación de salud a los más pobres.

El problema es que en Colombia los derechos que adquiere una minoría se anteponen al bienestar de las mayorías, cosa que no parece importarle a los que pueden cambiar esa tendencia tan aberrante porque sencillamente son quienes se benefician de esa iniquidad. Así es como la Corte Constitucional protege con verdadero celo esos "derechos adquiridos".

Lo mismo hacen los medios de comunicación, que con su influencia tratan de confundir a la opinión publica, haciéndola disparar sobre blancos equivocados, mientras se quejan de la demora en la aprobación de las reformas, acusan a la reelección como causante y todo para que nada cambie, es así como superficialmente tocan el tema de las pensiones y muchas veces porque comprometen a sus ahijados políticos.

Una nota muy pequeña de la revista Semana, dentro de la sección de "confidenciales" señalaba que a Garzón lo acusaron de cobrar pensión durante la campaña electoral para la Alcaldía de Bogota, cuando la realidad fue que se pensionó como mensajero en Ecopetrol con una cifra menor de la que se decía. Así terminaba la nota de la afamada revista. Lo que no tocaba es lo indignante que resulta ver a un hombre tan joven y saludable de jubilado cuando la gran mayoría de los ancianos colombianos no reciben nada y siguen en la historia tormentosa del rebusque.

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