3 mar. 2005

¿Es Pastrana un cadáver político?

Por Wilfredo Moreno

Cuando alguien convierte sus errores en victorias seguramente es admirado por sus pares, es decir por aquellos de su misma condición moral. Pastrana está demostrando que en el terreno de la política como en el de los vinos el cambio es cuestión de tiempo, así es como recoge los frutos jugando con el tiempo, esperando a que las semillas que deposita germinen. Así llegó a la presidencia de Colombia, primero mostrándose como el rostro nuevo que necesitaba el país, todo ello apoyado por la imagen que había sembrado en la Alcaldía de Bogotá (nadie olvidara el rock al parque y las concesiones a empresas privadas, que resolvieron el problema de las basuras y en su tiempo fue algo novedoso en Colombia). Al resultar vencido en su primer asalto a la casa de Nariño, no se quedó quieto y sembró la duda sobre si el presidente Samper era moralmente apto, fruto que recogería luego para atacar a quien había sido considerado su escudero y más fuerte adversario para llegar al poder, Serpa.

El problema no es que haya acusado a un bandido como fue el caso de Samper, pues ése era su deber como ciudadano, lo que pasa es que eso tenía un fin político para beneficio propio, cosa que Pastrana ha hecho en toda su carrera. Últimamente, con la sabiduría que le han dado los años y con un nadado de perro que pocos perciben, se está convirtiendo en el adversario más fuerte en el terreno político para el presidente Uribe; muestra una habilidad como pocos para convertir sus derrotas en triunfos. Así, al querer llegar a un proceso de paz con la guerrilla a toda costa hizo que ésta se fortaleciera y que se creyera tan cerca de llegar al poder que comenzó a demostrar cómo gobernaría (masacrando, humillando a toda la sociedad, con más terrorismo, más secuestros, más robos, etcétera). Como consecuencia colateral de sus actos, la guerrilla se desacreditó en el país y aún más en el exterior. Gracias a esto último, Pastrana ha estado vendiendo ese error que tan caro le resultó al país como un triunfo político.

Según el ex presidente, era la única forma de quitarle la máscara a las guerrillas y hacerle entender al mundo que el romanticismo podía convertirse en pesadilla cuando se atrevia a soñar junto a esos grupos, eso puede sonar cínico en cualquier país civilizado ¡Pero hay que recordar que Pastrana fue presidente de los colombianos! Y ahí no termina la historia, le sacó jugo a la llegada de Uribe al poder, calificándola como una consecuencia de su política en contra de las FARC. Por eso hoy cobra los triunfos de la politica de seguridad del presidente Uribe como suyos, cosa que también hace en otros campos, como por ejemplo el económico.

En otras ocasiones critica la reelección y la negociación con las AUC, últimamente las ha ligado a ambas, pero al mismo tiempo no se inmiscuye en las decisiones de su partido en ese mismo campo. Todo eso para sumar tanto en los aciertos como en los posibles errores de las políticas del gobierno Uribe.

Pastrana parece ser la única opción coherente con la que se está enfrentando Uribe: con su cinismo, con su bajeza, con su enanismo moral, todo gracias a que lo hace en un país como Colombia, donde la moral es como un juego que cambia a conveniencia de quien la usa. Los otros movimientos que desean con fuerza ser oposición para ganar prestigio gracias a los posibles errores del actual gobierno están en pañales en el terreno político cuando se comparan con el pastranismo. Ésta es una de las causas de que caigan en la demencia total al tachar al presidente de ridiculeces que van desde compararlo con Hitler pasando por el absurdo de llamarlo "fascista", "totalitario", "mesiánico", "paramilitar", "narcotraficante", hasta llegar a no reconocer ningún logro de su gobierno, cosa que no hace Pastrana, el cual no sólo los elogia sino que los reclama como suyos.

Si bien Pastrana no es un ser celestial lleno de virtudes, la moral del Partido Liberal y del Polo Democrático, adversarios del presidente, es aún más bajaa. Un editorial de El Tiempo se quejaba de que fuera el establecimiento y los organismos internacionales como el FMI los que estuvieron denunciando las consecuencias de la miseria en Colombia y no los “abanderados de lo social”, es decir, los liberales y militantes del Polo. Pero es que los atropellos en "inversión social" que va a parar a los más ricos -sus clientelas- y prebendas exageradas en pensiones y sueldos de los que ellos representan son uno de los más fuertes causantes de esa miseria. Pastrana por lo menos puede salvarse diciendo que él no pudo hacer ninguna reforma estructural por la oposición de esas dos fuerzas, una de las cuales era mayoritaria en el Congreso en sus tiempos. ¿Qué harían para quedar libres de culpa los que se hacen llamar de izquierda?

No sería exagerado afirmar que si hay un nuevo partido que está floreciendo no es el que promociona el poder mediático con mucha euforia para hacerle oposición al uribismo, sino uno que pasa de agache y al que lidera un político al que todos creían muerto.

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