23 abr. 2005

Un convidado de piedra al banquete liberal

Por Wilfredo Moreno

Los samperistas saben que desde hace mucho se quedaron sin el voto de opinión, y por eso no opusieron mayor resistencia a la llegada de Gaviria, pues necesitaban a alguien que les lavara la cara para seguir con lo suyo. Lo que nadie predijo fue el efecto colateral que traería la llegada del ex presidente.

Aconteció que liberales serios regresaran a la colectividad porque visualizaron garantías que no existían con la estructura corrupta y politiquera. Claro que eso era predecible y para eso había un plan, lo que nunca les pasó por la cabeza fue la posibilidad de que el voto amarrado, el único con que contaban y que exhibían con orgullo, algo así como tres millones de votos, apoyaría incondicionalmente a Gaviria, y ése es un mal síntoma para el samperismo (dicen que las pastillas para el dolor de cabeza se agotaron en las droguerías capitalinas) porque significa perderlo todo. Se quedaron sin el voto de opinión que Gaviria les proporcionaría, porque el voto amarrado, lo único que tenían para morder la mayor parte del nuevo pastel del liberalismo, los abandonó.

Pero ¿por qué esa actitud del voto amarrado? El samperismo es sinónimo de polarización, trae a la mente miles de imágenes que le causan dolor a los colombianos. Además, el candidato que querían imponer, Serpa, es visto como una pieza de anticuario que de perder, como es seguro, borraría todo el esfuerzo que se hizo para darle un nuevo rostro al Partido Liberal. En resumen: el samperismo es un restador de votos y no el multiplicador que es lo que necesitan los dueños de esas maquinarias; además, el nombre del partido en cabeza de esa ideología cada vez se desprestigia mas y para muchos que abanican la bandera roja para conseguir votos es muy peligroso. Seguir apoyando al samperismo habría significado el riesgo de perder las plazas ganadas, y eso por no hablar de ambiciones futuras.

Así se explican las salidas desesperadas de Horacio Serpa, y también el apoyo de Samper y López. Al samperismo no le quedará otra opción que radicalizarse, correrse al lado de Piedad Córdoba, comenzar a hacer llamados a revueltas populares a pedir que se desconozcan todos los logros del gobierno de Uribe. Sembrarán dudas sobre la institucionalidad del país, es decir, se convertirán en una guerrilla sin fusiles y, como la guerrilla, cuanto más acorralados estén, más daño harán.

Lo que queda esperar es la actitud de los medios de comunicación sobre lo que se avecina; paradójicamente los mismos que según Serpa son la única causa de la popularidad de Uribe, pero que han demostrado no ser nada benévolos con el presidente ni con su gobierno. Todo eso por la sencilla razon de que muchos se arropan con la ideología de izquierda, y el fortalecimiento del liberalismo significa el decaimiento del Polo Democrático, ya que el primero estaba sirviendo como plataforma del último. El cambio de bitácora con la llegada de Gaviria no era lo que esperaba Enrique Santos Calderón, su pensamiento se basaba en el fortalecimiento de su partido (el Polo) a costa del liberalismo, que los hechos que los favorecieran se repitieran: la llegada de Garzón a la Alcaldía de Bogota con el apoyo electoral del liberalismo y hace poco el triunfo del candidato del Polo Democrático en Soacha, por eso prestará toda su influencia mediática como apoyo a la nueva estrategia samperista.

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