10 jun. 2005

Irak: la ilusión de los vampiros

Una de las metas que se propuso Confucio con su reforma era la restitución del lenguaje, que las palabras recuperaran su sentido. Eso sería también deseable para nosotros, pues la corrupción de nuestras sociedades se manifiesta ante todo en el lenguaje, y ciertamente no comenzó hace unos años.

Pongamos el caso de la palabra ilusión: hace tiempo que nadie la usa con su sentido propio de "imagen de algo que no existe". Ilusión quiere decir "esperanza" y para el sentido antiguo de ilusión se usa "espejismo". Del verdadero espejismo ya nadie quiere enterarse: "Fenómeno óptico producido por la reflexión total de la luz en las capas de aire muy caliente que están en contacto con el suelo, por ejemplo en un desierto, con lo que se ven a distancia las imágenes de las cosas invertidas, como si se reflejasen en el agua".

Bueno, para este caso ilusión vale en su sentido propio y en el figurado que se ha hecho principal: los vampiros se engañan cediendo a sus deseos y así proclaman encantados que ya tienen otro Vietnam: creen que por una parte la "insurgencia" o "resistencia" es formidable y cuenta con gran apoyo entre la población (cosa completamente falsa: bastan los votos en las elecciones para demostrar que la mayoría está en contra de los terroristas. En Colombia sin amenazas reales por ir a votar apoyan a enemigos de los terroristas la mitad de la proporción de ciudadanos que lo hacen en Irak). Pero por otra parte esperan que la sociedad estadounidense se levante contra Bush y la intervención como ocurrió en la segunda mitad de los sesenta y en la primera de los setenta.
La mayoría de los 68.000 estadounidenses muertos en Vietnam eran reclutas, mientras que de los 1.600 que han muerto en Irak todos son profesionales. Si a un muchacho le exigen que vaya a matar gente y a jugarse la vida por su país lo más natural del mundo es que prefiera volverse marihuanero, dejarse el pelo largo y hasta pasar una temporada en la cárcel. Ésa era toda la fuerza de la resistencia contra la intervención en Vietnam. Con los soldados profesionales no pasa eso: el que no quiere ir a guerras se busca otro trabajo.

Pero más que los muertos importan los heridos y mutilados, mucho más frecuentes al no ser verdaderos profesionales esos combatientes. Eran otra fuerza muy poderosa en la resistencia de la época de Nixon.

Y respecto a la esperanza de una guerra civil en Irak, estos canallas de El Tiempo desconocen por completo a ese país: la mayoría de la gente no sabe si es chiíta o sunita, y aun muchos participan en las fiestas de la otra secta. Hay muchísimos matrimonios entre gente de ambas sectas y nunca ha habido un odio arraigado, como si lo podría haber entre los kurdos y los árabes. Pero aparte el régimen baazista se apoyaba sobre todo en la corrupción y el soborno, no contaba con ningún apoyo significativo en la población más que el que el terror le conseguía.

La realidad es que en Irak cada día se avanza en desarrollo institucional, en funcionamiento de los servicios públicos, etc. La esperanza de los terroristas de tomar el poder es mucho más remota que la de las FARC, banda que a fin de cuentas tiene un gran apoyo entre los intelectuales, juristas, profesores y empleados públicos colombianos.

Por otra parte, vale la pena considerar con un poco de distancia lo que fue el movimiento contra la guerra de Vietnam: todo el mundo da por sentado que los vietnamitas combatían contra EE UU, y nadie se acuerda de los millones que salieron huyendo en botes improvisados, los boat people, cuando el país cayó en manos de los comunistas. Por un interés individual, muchos jóvenes estadounidenses se sumaron a la causa derrotista que no sólo significó la caída de ese país en manos de los comunistas, con sus secuelas de opresión y hambre, sino la inhibición a la hora de intervenir en el exterior. Resultado: entre 1975 y 1978 Pol Pot masacró a más de un tercio de la población de Camboya. El gobierno de Carter, resultado de esa movilización y del caso Watergate, lo permitió.
Por eso hablo de vampiros: cualquier triunfo de los terroristas en Irak sería una catástrofe para el mundo, probablemente con más muertos que los de todas las guerras de Indochina, pero soñando con hacerse príncipes eternos de su muladarcito, Santos Calderón y Pombo y Caballero y toda esa oligarquía que en la juventud pasó por Alternativa no cesarán de soñar con ese triunfo.

¿Para qué engañarse? Con la simpatía y el aplauso de la mayoría de los colombianos que leen la prensa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para un soldado profesional también existe la figura de deserción. No es un simple contrato. De hecho, ya ha habido problemas relevantes al respecto. Además, uno de los temas centrales de la crítica interna a la guerra de Irak es precisamente el frenesí de reclutamiento que hoy vive Estados Unidos.

Jaime Ruiz dijo...

Pues siempre se podrá encontrar crítica en EE UU a todo, pero algo como una resistencia a la intervención y una movilización para que vuelvan las tropas sólo está en los deseos de los antiamericanos. ¿Cómo es que ganó Bush a pesar de que Kerry ni siquiera hablaba de retirar las tropas? Una cosa es la proyección social de unos pobres que desertan, otra la de millones de universitarios que rehuían el riesgo y se rebelaron masivamente.