14 sep. 2005

El referendo, Juan Lozano y la reelección

Para entender lo que pasa ahora en Colombia es necesario recordar lo que ocurrió en 2003, cuando todos los propagandistas del oligopolio de medios salieron a promover la abstención, de forma abierta los de tipo viril y de forma velada los sinuosos, como Héctor Abad Faciolince o el añorado Cantinflas-doctor, Hernando Gómez Buendía. Estos últimos fueron los más funestos, pues consiguieron difundir la sensación de que en realidad no pasaría nada si el referendo no se aprobaba.

Lo característico es que mientras sus columnistas hacían campaña contra el referendo, el editorialista de El Tiempo decía apoyarlo. Exactamente igual que a Juan Lozano, a quien probablemente alentaron a lanzarse porque siendo un individuo feo y sin carisma resultaría fácil de vencer por su candidato, al tiempo que el mal cálculo, difundido por los medios, engañaba a Enrique Peñalosa.

Quiero que quede algo claro: que Garzón era el candidato de esa gente no es algo misterioso que yo menciono basado en suposiciones. Era lo que decía claramente Roberto Pombo, editor general del periódico desde hace más de dos años, cuando era columnista de Cambio. Y es algo que puede comprobar cualquiera que tenga paciencia para hojear la prensa de 2002 o de 2003. En la campaña para las elecciones presidenciales Garzón tenía mucha más presencia en El Tiempo que Uribe. No el doble o el triple, sino unas ocho veces más.

Es decir, para poder hacer campaña subrepticia contra algo o contra alguien, al dueño de El Tiempo, líder indiscutido de una capa social que en realidad preferiría las leyes que saldrían de un acuerdo con las guerrillas, pero a la vez responsable de un órgano informativo hegemónico en un país mayoritariamente antiguerrillero, lo mejor que puede hacer es declararse partidario suyo.

Por eso la promoción en un editorial y en un vídeo de la edición electrónica de las elecciones de los niños de Ciudad Bolívar cuya conclusión era declarar a la zona "territorio de paz": ¿quién va a creer que un periódico uribista esté promoviendo precisamente la entrada de las FARC por una vasta región de la ciudad?

Se podría rastrear lo mismo en muchos artículos de opinión, pero lamentablemente esos artículos no son lo importante en un medio como ése: es en las noticias donde va la manipulación, pero los críticos no tenemos tiempo de leerlas, ocupados en desbaratar las manipulaciones de las columnas y editoriales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

BUEN ANALISIS JAIME, LA FORMA MAS EFECTIVA PARA DESTRUIR AL ENEMIGO ES GANARSE SU CONFIANZA ESPERAR A QUE SE RELAJE Y PUSHHHH DARLE EL SARPASO, COMO UN CABALLO DE TROYA, UN REGALO INOFENSIVO, ESA ES LA EXTRATAGIA DEL TIEMPO QUE PARA MI ES DONDE SE PLANIFICA TODO LO QUE LE HACE DAÑO AL PAIS.

Jaime Ruiz dijo...

Sí, pero el zarpazo lo están dando desde mucho antes de proclamar su apoyo a la reelección, tal vez sólo que ahora es más descarado y ve uno más artículos de María Emma Mejía y compañía.

Lo que importa es que haya quien comprenda que es una guerra civil larvada y no una cuestión de unos terroristas remotos.