9 nov. 2005

El anarquista Borges, ¿maestro de política?

Si ha vivido un hombre que honre a Latinoamérica, al que tengan en cuenta en los más exigentes círculos de sabios de todo el mundo, al que sin duda se incluirá durante mucho tiempo en cualquier antología de clásicos, ese hombre es Jorge Luis Borges. Mientras vivió encontró el escarnio y la persecución de la vasta secta que hoy idolatra a Maradona por cuanto representaba lo contrario de lo que esos personajes eran y son, por cuanto introducía un aire extraño al bochinche sanguinario que es nuestra historia reciente, por cuanto desautorizaba las ilusiones que despertó el patético matón que pronuncia discursos de ocho horas, extrañamente ignorados por todos los centros de saber del mundo, ante un auditorio que soporta bajo un sol de justicia la inspirada oratoria que reemplaza a la libertad y a la comida, sin duda porque la necesidad de la revolución de defenderse de la agresión imperialista puede ocasionarle alguna contrariedad al díscolo. Puesto que ya las calumnias que soportó Borges en vida no surten ningún efecto, el recurso que se emplea es convertirlo en un viejo loco que ya no sabía lo que decía. Valdría la pena que alguien aportara una sola frase de las miles de entrevistas que concedió que contradijera sus valores y actitudes, porque lo que salta a la vista es que esa nueva leyenda sólo es justificación de los mismos que lo persiguieron en vida y a los que denunció sin cesar.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Majuel Beltran.

De Maradoda se puede decir que fue un genio del Fútbol, solo necesito una sola pierda, la izquierda, para doblegar a sus rivales, aunque se especule mucho sobre su actitud en el Mundial que lo hizo inmortal, México 86, donde se le acusa de tener ayudad de las drogas para rendir el doble físicamente que los demás jugadores.

Después de ese gran momento, Maradona luce como muñeco de ventrilogo, movido por lo que le pueda seguir haciendo popular, exaltando al anti Americanismo que abunda en el Cono Sur, yéndose contra la Iglesia católica para emular las acciones de otros revolucionarios, y en su falta de Madures se siente aun un muchacho rebelde que proclama la existencia del Che Guevara y Fidel Castro.

Jaime Ruiz dijo...

Bueno, yo no voy a juzgar la calidad futbolística de Maradona. Primero porque no sé nada de fútbol y segundo porque sé que es uno de los mejores que ha habido. Pero eso no se traduce en virtudes especiales para la política, muchísimos individuos geniales en cuestiones deportivas tienen ideas simplemente criminales, racistas o de cualquier tipo.

Otra cosa es el personaje público Maradona, que desprestigia los logros del futbolista. Es un patán que parece encarnar los frutos del peronismo, la arrogancia, la grosería y la ignorancia convertidas por intelectuales desaprensivos, como Benedetti y Galeano, en modelo de comportamiento cívico.