8 nov. 2005

Las causas de ciertas pasiones cívicas

Por Wilfredo Moreno

A raíz de la reciente fusión del grupo Bavaria con la cervecera SabMiller, también considerada venta, se ha presentado una demanda por la que se pretende que el grupo Santodomingo debería haber pagado 1.200 millones de dólares en impuestos. Tanto la demanda como el entusiasmo generado entre muchos dejan ver rasgos de la mentalidad colombiana tradicional que vale la pena considerar. Sobre todo porque el asidero que tiene la demanda es puramente jurídico, es decir, porque alguna norma impone esa tributación por la venta de una empresa, razón por la que las empresas, más allá de que la operación sea considerada tal, la presentan ante la ley como una fusión, operación que no paga esos impuestos. Lo llamativo es la protesta airada y la sensación de despojo que muestran los indignados, entre los que no faltan pescadores en río revuelto que pretenden involucrar al gobierno. ¡Hasta el dueño del periódico y de la revista más rabiosamente hostil al gobierno resulta ahora un aliado que recibe favores, como si la gente se hubiera olvidado de la estrecha alianza de los medios de Santodomingo con la banda de Ernesto Samper y Horacio Serpa! ¡Son las elecciones, estúpido! Sobre todo es nuestro bizarro país.

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11 comentarios:

El Atizador dijo...

Como siempre, parcialmente de acuerdo con lo que se publica en este blog.
Comentemos el aspecto del que estoy de acuerdo: no creo que la demanda oportunista merezca mayor emoción.
El derecho tributario funciona con una lógica perfecta: descubrir, en un laberinto normativo, las formas de moverse de mejor manera.
Además, el recaudo no siempre es sinónimo de "bienestar social" o qué sé yo... El recaudo es un elemento de financiación del Estado que se forma como una cadena, en donde no todos los eslabones funcionan.
El recaudo que hacen administraciones como la de aduanas de Buenaventura es mucho más perjudicial que algunas exenciones, excepciones o exclusiones tributarias.

DieGoth dijo...

¿Pero acaso no es cuestionable el vacío jurídico aparente que existe para confundir fusión con compra? ¿Cuándo se permite la fusión, cuándo la compra, y qué tan legal es presentar una compra como fusión?

Jaime Ruiz dijo...

Para Cermeño: lástima que mis conocimientos de derecho y de filosofía del derecho sean más bien inexistentes, porque alguna vez me gustaría escribir algo sobre la creatividad e imaginación de las personas que explotan ese mundo. Y desgraciadamente no sólo de los abogados desaprensivos sino también de los magistrados de las más altas cortes, cosa que me parece bastante frecuente en todas partes, pero más en Colombia y en el resto de Centroamérica. (Bueno, toda la zona andina es Centroamérica, la geografía debería partir a la América hispana en tres regiones: México, Centroamérica y el Cono Sur.)

Esa tendencia lleva a nuestros juristas a interpretar más el espíritu de las leyes que la letra, lo que en este caso de Bavaria viene a significar que algún magistrado podría encontrar justificable el argumento de la venta, puesto que en un sentido "objetivo" y no contractual se trata de una venta. Una vez una amiga me mostró un texto de un juez colombiano que proponía a los demás jueces llevar a la práctica la redistribución de la riqueza interpretando la ley según ese principio universal de la Constitución.

La otra cosa llamativa es la tendencia de la gente a sentirse dueña de lo ajeno. "¡Yo he estado tomando cerveza durante varias décadas, no puede ser que ahora vendan la empresa que ayudé a enriquecer!"

Pero el argumento que de verdad interesa es el de Wilfredo: el Estado rico es aquel al que se le puede sacar plata, el patriotismo resulta así una ocasión para la prosperidad de los rateros.

Jaime Ruiz dijo...

Para Diegoth: ponte en el lugar del empresario que compra o vende su negocio, puede "disfrazar" la transacción como fusión en la medida en que las normas admitan eso. Ya está.

La explicación de Cermeño es exacta: descubrir, en un laberinto normativo, las formas de moverse de la mejor manera.

Se me ocurre que un día a alguien lo amenazan por haber desflorado a una muchacha: tiene que casarse. Las amenazas dan para una denuncia. Lo que no da para una denuncia es la posibilidad de las amenazas, o de su efecto. El juez no puede decir: "Comprendo que el matrimonio no es válido porque fulanito se casó por miedo a poner en riesgo su vida ante la reacción de la familia de menganita". En la realidad eso ocurriría, ante el juez no hubo ninguna amenaza ni ninguna agresión.

Pero saldría entonces algún vivo y diría que ahí hay un vacío jurídico, y es que la ley tiene un ámbito bastante limitado.

En el caso, como también dice Cermeño con razón, la tributación no es el lado bueno. Si hubiera un problema por el cual los que venden y compran empresas evaden impuestos fusionándose en lugar de vender las empresas (pues ¿dónde está la diferencia?), tal vez habría que pensar en eliminar la diferencia entre la tributación para ambas transacciones, o en aplicarla.

Y es cuando se cae en la discusión que interesa, en lo que plantea Wilfredo, de ese patriotismo tributario que resulta la pasión de los corruptos. En estos días leí algo que me gustó mucho, unas declaraciones de unos conservadores estadounidenses: "Nosotros restringimos nuestros gastos, ¿por qué no restringe también sus gastos el Estado?".

Hay que cobrar impuestos para poder llevar a toda la familia de viaje a Europa a costa del Estado. Y para no meterme en terrenos minados no digo nada del daño que se puede hacer a la economía poniendo a tributar la compra y venta de empresas.

DieGoth dijo...

¿Qué tal unificar una tarifa por fusión/compra, que a su vez reemplace el 4x1000? Es decir, eliminar el 4x1000, y en su lugar aplicar un impuesto único tanto para fusiones como para compra de empresas, no muy alto.

Ahora, lo de reducir el gasto estatal es casi utópico en Colombia. Incluso el gobierno de Uribe no lo ha hecho realmente. Hasta ahora se han limitado básicamente a vender empresas públicas para quitarse ese gasto de encima, pero operativamente el Estado sigue gastando mucho dinero, e incluso el gobierno ha incrementado algunos gastos. Y ahí sí preferiría un gobierno más estrictamente liberal que el actual.

Anónimo dijo...

Wilfredo Moreno.
No se puede confundir una Estructura tributaria moderna con la arcaica que funciona en Colombia. En todos los Países prósperos existen impuestos y en muchos más productos servicios y operaciones que en la misma Colombia, la diferencia es que en esos lugares no hay ninguna clase de obsesión para que el Estado sea más rico que los Particulares ¿Cuánto resulto la operación de Bavaria? ¿Algo así como 6000 millones de Dólares? ¿Cuánto dinero limpio le corresponderá a la Familia Santo Domingo después de pagar deudas y compromisos? No lo sé, pero no debe ser más de 3000 millones de Dólares o hasta menos, de esa plata según los “defensores del Estado” le deben depositar 1200 millones de dólares a un aparato burocrático que solo se sentó a ver como se generaba esa riqueza, ese es el punto, independientemente de la moral del magnate y la forma en que se enriqueció. Colombia sigue siendo un País con un sistema Colonial, fue que en esa época toda la riqueza debía llegar al virreinato para luego salir a la Corona, cuando el País se independiza de España siguió con el mismo vicio, el virreinato siempre fue mas rico que los Colonos que se asentaron en el Nuevo Mundo, fuese por que recibían los impuestos o por que el subsuelo les pertenecía.

Cuando uno ve los debates sobre regalías o contratos Carboníferos y Petroleros se comprueba todo eso, las discusiones más acaloradas no son sobre como llamar Multinacionales a que exploten los recursos sino cuanto se les puede presionar para que al Estado le toque la mayor parte, las discusiones sobre las nuevas reformar Tributarias no son diferentes, el Estado debe de quedarse con una buena parte de la riqueza que puede generar los Empresarios. Para muchos el problema de por que en Colombia se genera poco riqueza es la cantidad de retenes burocráticos que existen para quedarse con algo de La plata, puede que sea una causa pero la madre de todas es la idea que el Estado tiene que ser mas rico que el resto y que mucha de esa riqueza se deposite en una especie de caja fuerte para disponer de ella.

Jaime Ruiz dijo...

Para Diegoth: el gobierno no es propiamente muy liberal, ni lo son las convicciones del presidente, pero sí lo son las del ministro de Hacienda. Lo que pasa es que hay gastos que no se pueden eludir porque se perdería terreno frente a la guerrilla y otros que hay que pagar porque la alternativa sería saltarse el marco legal. La opción razonable para contener el gasto era el referendo, pero aparte del fraude no hubo una participación suficiente. Con un tercio de los votos posibles no habría habido fraude.

Lo del 4 por mil no entiendo muy bien con qué fin se paga, pero ciertamente sería bueno quitarlo. Viene a ocurrir que una reforma que significara subir el IVA y quitar esa clase de impuestos no tiene apoyo ni en todo el gobierno ni sobre todo en el Congreso. Es que nosotros podemos estar peleando por todo el mundo porque sólo opinamos, pero el gobierno está en manos de los empleados estatales, si realmente amenaza sus rentas se mete en problemas difíciles de solucionar. En todo caso, el gasto aumenta pero no el déficit, porque el Estado ha recibido mucho dinero del petróleo, el carbón y el gas.

Y respecto a ese impuesto sobre las ventas o fusiones hay dos cosas, la primera es que la fusión de las empresas se hizo en Delaware. Imponer controles y tributos sobre las transacciones hechas por allá sería en realidad forzar a la inversión extranjera para salir, como si la tributación no fuera lo suficientemente alta. Y lo mismo pasa si realmente se puede considerar que los impuestos a esas transacciones no son perjudiciales para la economía, aun si no hay inversión extranjera.

Jaime Ruiz dijo...

Para Wilfredo:

De acuerdo, se trata de un "cleptocolectivismo", un "bien público" que a la hora de la verdad se utiliza para beneficio del que puede aprovecharse. A mí me llama mucho la atención ese odio al derecho de propiedad.

Anónimo dijo...

Wilfredo Moreno.

Jaime, a veces creo que ese odio al derecho de propiedad lo que realmente esconde es el apego al sistema Colonial, por ejemplo para mi España resulta un Pais lejano similar a lo que seria Grecia, Italia o La Antigua Yuguslavia, no encontraria muchas semejanzas a ecepcion de compartir el mismo idioma, pero para los Colombianos con Mentalidad antigua es todo lo contrario, solo debemos recordar la actituda que tomaron muchos intelectuales cuando el Pais Iberico extendio el visado a los Colombiano, fue como si les hubiera entrado una flecha caliente justo en la mitad del corazon.

Puede que esa forma de comportarse tenga una respuesta historica. A diferencia de las Colonias Inglesas situadas al Norte del continente aqui nunca se lucho por el cambio del sistema impuesto, mas bien por controlarlo, mientras los Colonos del Norte negociaron muchas veces antes de irse a la lucha para que la Corona Inglesa fuera mas benigna a la hora de poner en practica su sistema, los criollos de la nueva granada nunca lo hicieron por que la lucha se centraria en destrerar la representacion de la Corona Española para quedarse con el control, es decir, nunca existio desprecio por lo que existia mas bien apego hasta el punto de sentirse bendecidos por lo llegaba del otro lado del Atlantico, aludiendo la realidad para quedarse en una especie de congelamiento.

Jaime Ruiz dijo...

Wilfredo, eso que dices es cierto, pero también es cierto que el desarraigo y el primitivismo hacen mucho al respecto. El derecho de propiedad nace de un gran respaldo institucional y un gran consenso al respecto. En un hotel de lujo una señora exhibe una joya de un millón de dólares, en la selva no podría porque cualquiera intentaría quitársela.

Buen ejemplo de eso es la Conquista del Oeste, donde muchos descendientes de los puritanos y demás cristianos fervientes del Este se convirtieron en bandidos.

En Colombia no hay asimilación al derecho de propiedad también por eso, porque el edificio institucional no ha sido asimilado por la gente. Yo llego al bar, pido una cerveza que sé que al dueño le cuesta diez veces menos, y cuando ya se han ido todos y estamos solos saco la pistola y le digo que me dé mi parte. ¡Se ha estado enriqueciendo con mi dinero!

Es decir, el colectivismo se apoya en elementos primitivos, los burócratas y dueños del Estado se aprovechan de ese primitivismo de la gente para hacerla creer que la Telecom que les cobraba verdaderas fortunas por llamadas que no costaban nada era de ellos.

Anónimo dijo...

ROLO.

Muy bien Jaime Todo lo que dise es cierto.