24 feb. 2006

El encanto de un socialismo cómodo

Por una inexplicable injusticia la gente de fuera de Colombia ve a nuestro país como un infierno bárbaro y cruel, y es muy triste que no lleguen a valorar el buen corazón de la mayoría de los colombianos: no he conocido al primero al que le guste la desigualdad. Todos reclaman justicia social y que se acabe ese abismo tan monstruoso entre pobres y ricos. A ver: ¿en qué país de esos que se llaman a sí mismos civilizados es tan unánime ese anhelo? Se puede decir que tal vez sus sociedades son más equilibradas que las nuestras, pero no que los anhelos de sus miembros sean más justos... (claro que al comentar esta mañana que los socialistas en Colombia no aceptarían los impuestos de los países regidos por socialdemócratas me dijeron que eso debía ir en proporción al poder adquisitivo, que si un sueco que se gana un millón de dólares al año paga el 50 por ciento de impuestos, que le cobren lo mismo al colombiano que se gana un millón de dólares al año: son cuentas de colombiano).
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