27 feb. 2006

Lo que se hace y lo que se dice

Triste rasgo de la mentalidad colombiana es esa disociación entre las palabras y los actos. No digo que se mienta ni nada parecido, sino que la gente, cierta gente, se niega a establecer cualquier relación entre lo que oyen, leen y dicen y los actos en que se llevan a la práctica esas palabras. Son cosas ajenas, y a la larga, comprobado que no existen los partidarios de la guerrilla, yo me pregunto si los grandes intelectuales que escriben columnas o tienen blogs leerán la prensa, o si serán capaces de entenderla. O si la saña con que persiguen a cualquiera que ponga en duda la propaganda del narcoterrorismo será pura distracción, como el odio y el desprecio que durante nueve lustros han exhibido la mayoría de los latinoamericanos hacia las víctimas del castrismo.
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