4 abr. 2013

Sigifredo López en Twitter

Por @Ruiz_senior

1. El Estado al servicio del crimen
Tras salir de la cárcel, Sigifredo López, entre otras muchas actividades, como participar en una marcha de las víctimas organizada por el otro prócer, Herbin Hoyos, abrió una cuenta de Twitter en la que exhibe su cultura y de paso su amplitud de miras: además de hablar con autoridad como víctima veterana, da RT a cuentas que publican citas de Borges, además de personajes como @Ismene2 (cuya "bio" es somera: "mamerta"), @ConstanzaVieira (hija de Gilberto Vieira, el fundador de las FARC, el que introdujo al PCC en la industria de la cocaína) o @PetroGustavo.

Recientemente me mencionó:
Cada perla de este hombre es de verdad fascinante por lo que llega a decir, pero no por alguna aptitud especial que tenga, sino por lo estéticamente admirable de su situación, y no me refiero a su situación personal sino a la del país en el que ocurre su caso.

En efecto, la negociación de "paz" de Santos no es funesta, como creen los bobos, porque vaya a dejar impunes a los terroristas, o a permitirles ser candidatos a cargos de elección, pues todo eso tendría poca importancia si se desmovilizaran, se disolvieran y entregaran las armas. La alianza con los terroristas es funesta porque convierte al Estado en un apéndice de la organización criminal.

La mecánica de ese proceso no la puede ver la gente rutinaria que ve el mundo sin asombro y lo concibe creado y con un orden interno que por algún capricho divino no funciona en Colombia (pero sí en Venezuela, donde el candidato Henrique Capriles declara que "El tiempo de Dios es perfecto"). Si uno pregunta ¿cuál es el sentido del Estado?, cada uno tendrá una respuesta, o se quedará tranquilo sin ninguna. Pero el sentido de esa organización es aplicar las leyes. Cuando un gobernante renuncia a aplicarlas para aliarse con quienes las transgreden, su función, por mucho que no se dé cuenta, que nadie se dé cuenta, es servir al crimen. Lo expliqué en este texto de hace varios meses.

Sencillamente, el policía que protege al ladrón deja de ser policía para simplemente servir al delito. Es exactamente la situación del poder en Colombia respecto a las bandas de asesinos: la tarea fundamental del gobierno de Santos es legalizar los capitales mal habidos de las FARC y permitirles asentar su poder. Con ese fin persigue a todos los funcionarios del anterior gobierno que podrían incomodar a la banda, dedica una buena parte del presupuesto a pagar calumnias y falacias en la prensa, siempre en contra del anterior gobierno y a favor de los terroristas y aun comete otros delitos para favorecerlos.

El motivo es bastante claro: la cocaína, la extorsión y la minería ilegal generan unos capitales tan grandes que no hay Estado que se les resista. Santos ha disfrutado de la extrema benevolencia de periodistas y jueces durante casi tres años gracias a esa alianza con quienes los enriquecen, a la vez que todo el Congreso sale enfervorizado a aprobar sus leyes (la persecución contra Pastrana de los dirigentes del conservatismo es uno de los episodios más increíbles de esa situación).

La impunidad de Sigifredo López forma parte de esa negociación, era indudablemente una exigencia de los terroristas y la obstinación de la prensa en mentir sobre el informe del FBI o en encontrar hasta un hombre muy parecido a él que declara que pasaba por donde el antiguo diputado era visto a menudo yendo a visitar a su madre lo demuestra.

Pero en fin. Ahí lo tienen: la Fiscalía ya no está para averiguar cómo ocurrió el milagro de que las FARC secuestraran a un hijo de un guerrillero que fue alcalde de un pueblo controlado por las FARC y era señalado por su proximidad con la banda para después liberarlo una vez que fue el único que se salvó de la ejecución en masa, sino para investigar a quienes pueden molestar al nuevo amigo del gobierno.

2. Líder de las víctimas
Un tuitero le pregunta sobre la impunidad de las FARC, a lo que con la autoridad que le da su experiencia de secuestrado por la guerrilla y por el Estado le responde:
Claro que antes de que a algún militar se le ocurriera mandar a la Fiscalía el video comprometedor y a algún fiscal se le ocurriera encarcelar al evidente protagonista, el hombre era firmante de la correspondencia de Piedad Córdoba y su grupo con los terroristas, es decir, era un "Colombiano por la Paz". ¿Qué pretendían los "Colombianos por la Paz"? Pues el "intercambio humanitario", gracias al cual, esperaban, los terroristas presos no sólo quedarían impunes sino que saldrían a seguir matando, encima reconocidos por el Estado.

Después insiste en lo mismo ante la pregunta
La vida da sus vueltas. Ahora el angelino está preocupado por la impunidad. De lo ocurrido después de su "liberación" por las FARC tiene realmente poca culpa, los cobardes son más y miran para otro lado.

3. Maestro de buenas maneras
En respuesta a su amenaza de arriba le dije que algún día la CPI se encargaría de su caso porque es obvio que la voz del video es la suya, por no hablar de que la historia de los diputados sólo tiene sentido siendo él el del video (por ejemplo, ¿qué habrían perdido liberando a los diputados para dar protagonismo a Piedad Córdoba? No podían hacerlo, porque en tal caso las víctimas habrían delatado a su compañero). Entonces me respondió:
Es típico: dado que la Fiscalía General de la Nación ya decretó su inocencia y hasta, patética, cómicamente le pidió perdón (la misma institución cuyo titular declara que el derecho fundamental a la paz está por encima del derecho penal, haciéndose descaradamente portavoz del atraco terrorista, tal como la vida del rehén está por encima de la ley para los que cometen un crimen de ese tipo), el hombre ejerce de portavoz de la decencia.

Tranquilamente, los colombianos se han puesto de su parte, creo que soy el único que se inquieta por la sarta de mentiras de la prensa. Todo lo que les ocurrirá tiene que ver con la actitud con que han respondido durante las últimas décadas, pero desde la masacre del Palacio de Justicia no ha ocurrido nada más grave en Colombia que la supresión total del derecho, de las pruebas, de toda lógica jurídica en este caso: la mentira descarada que no obtuvo ningún rechazo. Y todo tras un crimen de los más infames que se pueden concebir.

Aunque el hombre, siguiendo el ejemplo de Garavito, se declara cristiano. Además de ciudadano que tiene el deber de denunciar a los delincuentes, no faltaría más. Si el mundo sólo fuera Colombia todo eso daría resultado, pero TODA la infamia que ocurre algún día se castigará, tal como en Alemania o en Camboya los asesinos se sentían impunes y terminaron pagando.
Y lógicamente su cristianismo no es sólo un adorno que ennoblece su activismo cívico, es una experiencia profunda que lo lleva a orar por los que estamos enfermos de odio y violencia.
Acabo salir eucaristía y hora santa hermosisimas. Oramos x perdón,reconciliación y x tantos alejados de Dios enfermos de odio y violencia.
— Sigifredo Lopez (@sigifredolopez) 29 de marzo de 2013
El hijo del diputado Jairo Hoyos declaraba su amor por Sigifredo López. Es el caso de una persona que se ha curado del odio y la violencia. Al hermano lo consiguieron acallar. No se pierdan este video.

Ese joven expresa la situación de la Colombia actual, sometida a los terroristas a cambio de prebendas, favores y sobre todo para salvar la vida. La orgía de sangre que viene gracias a la toma del poder por las FARC (que ya ocurrió, el gobierno les obedece absolutamente y anda dedicado a favorecerlos a toda costa) es algo que los colombianos se merecen.

4. Descubrimientos del FBI
Claro que la fe cristiana promete el perdón y no impide colar de vez en cuando alguna mentira.
Se refiere a este video. (Son menos de dos minutos.)


 


Tiene mucha gracia de nuevo la amenaza: el único motivo por el que empecé a interesarme por el caso de este prócer fue porque descubrí que la prensa mentía sobre el FBI, cuyo informe en alguna parte reconocían que no existía, pues la agencia estadounidense sólo explicaba que el material recibido no permitía hacer ningún cotejo de las voces del video, pero en otras partes resultaba la prueba exculpatoria. 

Ahora vuelve la mentira: resulta que el FBI demuestra que el cotejo de las voces hecho en Colombia es un montaje. ¿Cómo es que están libres los peritos que lo emitieron? Para ser coherente, la Fiscalía debería encarcelar a esos peritos, y también al fiscal que ordenó encarcelar al exdiputado. Si lo hicieran se encontrarían llamando la atención sobre una situación bastante grave.

Todo cotejo profesional que se haga de las voces del video demostrará que se trata de la voz de Sigifredo López, como ya lo demostró el peritaje hecho en Colombia. La exculpación y el perdón de la Fiscalía son sólo otro de tantos prevaricatos, otro de tantos crímenes judiciales que se cometen gracias a los incentivos de la mafia, como la persecución contra Alfonso Plazas Vega, Andrés Felipe Arias, Luis Carlos Restrepo, Jaime Uscátegui, Bernardo Moreno y tantos otros. Ahora también contra José Obdulio Gaviria por el terrible delito de decir la verdad.

El problema no es demostrar la culpabilidad de Sigifredo López en esos hechos y toda su trayectoria, que cualquier persona de Pradera conoce (aunque puede que las casas gratis del gobierno afecten a la memoria), y tampoco es que el poder judicial esté en manos de criminales, sino que realmente a nadie le importa en Colombia.

En una ocasión un columnista muy próximo a los dirigentes uribistas admitió en Twitter que creía que el exdiputado es culpable del secuestro y asesinato de sus compañeros. ¿Por qué este caso atroz no ha interesado al expresidente ni a sus amigos? Sobre todo, creo yo, por no querer enfrentarse a la máquina de la prensa sumada al poder judicial, que arreciaría su persecución contra ellos.

Ese renuncio tiene algo suicida: no se puede desaprovechar una ocasión tan clamorosa de demostrar la perversión del poder judicial colombiano. ¿Qué les costaría exigir un dictamen pericial fiable de un organismo extranjero? Como ocurre con todos los que se acobardan frente a un matón, terminan sufriendo además de la deshonra y la agresión, la burla.

5. Solidaridad universalBueno, aparte de la manía de la prensa en cierto momento, claramente por presiones del gobierno, para conseguir presentar a Sigifredo López como una víctima de un malentendido, llamaba la atención la obstinación de todos los columnistas afines a las FARC por defenderlo. De hecho, antes de su detención el hombre iba a publicar un libro sobre su historia presentado por otro admirador de Borges, William Ospina.

Pero la lista de defensores es inagotable, y el desinterés de esas decenas de colombianos rectos que de verdad se oponen a las masacres y mutilaciones por este caso tiene que ver con sus limitaciones intelectuales: ¡verdaderamente creen que Daniel Samper Pizano o María Jimena Duzán son ingenuos que no se dan cuenta de lo que son las FARC y por eso las defienden! Los ingenuos son otros.

¿Dónde quiere el lector encontrar información sobre el caso de Sigifredo López? No creo que haya un solo columnista identificado con las FARC que no haya hecho presión para defenderlo, pero para no agotar las citas les enlazo una perla de Alfredo Molano.

De verdad, no ocurre nada importante con este prócer, ni se trata simplemente de castigar los crímenes. Es la gente colombiana la que se hace cómplice, como si no lo fueran ya de un modo que fascina por su monstruosidad todo el poder judicial y toda la prensa: no que este canalla haya secuestrado y asesinado a sus compañeros, los terroristas han hecho mil cosas comparables, sino que todos los colombianos se cargan esa culpa y autorizan a los asesinos a seguir haciéndolo porque no hay un rechazo firme y claro.

Ni siquiera curiosidad por los informes del FBI. Ni siquiera el más remoto atisbo de indignación con las mentiras increíbles de la prensa. ¿O creen que Molano no sabe que miente?

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