1 jul. 2013

Bogotá en ruinas, pero ya no

Por @AdasOz 



La indecisión parece ser una constante en el gobierno distrital, y tanto es así, que por momentos parece recordar a Antanas Mockus en tiempos de campaña presidencial cuando en más de una ocasión se contradijo hasta el punto de llegar a ser motivo de burla en las redes sociales con el hashtag #peroyano. ¿O acaso alguien olvidó ya cuando dijo que la segunda vuelta electoral era una pérdida de tiempo y de dinero, pero luego se retractó? ¿O cuando se calificó como ateo, pero luego se arrepintió y dijo que creía en Dios y hasta se hizo filmar en una misa? Bueno, ejemplos de ese estilo hay varios y no es mi intención recordarlos todos. Mi punto es que al alcalde Gustavo Petro parece sucederle lo mismo que a su colega del Partido Verde, y todavía más ahora que las firmas de la revocatoria fueron avaladas por la Registraduría.

El alcalde de Bogotá, siempre asesorado por el destituido “prócer” Guillermo Asprilla, había solicitado hacer una veeduría sobre las firmas, pues él estaba seguro de que eran muchas más las inválidas de las que la Registraduría decía haber encontrado. Sin embargo, el martes pasado cuando corría el rumor de que la revocatoria se había caído, el mismo alcalde publicaba en su cuenta de Twitter lo siguiente (léanse de abajo para arriba): 



Así que la revocatoria no se caía, tal como varios lo sostenían en Twitter. Lo que en realidad sucedió fue que el argumento de apelación de Petro fue aceptado por el Tribunal de Cundinamarca, que consistía en revisar las firmas de los formularios de la revocatoria. Increíble la mala fe de los petristas cuando salieron a esparcir el rumor de que ésta había sido tumbada. Pero como si fuera poco, el mismo alcalde desmintió a sus defensores al decidir luego que no accedería a hacer el escrutinio que le había sido concedido sino que ahora aceptaría el curso normal de la revocatoria: el proceso electoral.

Hasta sus detractores quedamos estupefactos y a la vez confundidos con esas declaraciones tan democráticas de Petro, ya que siempre dijo estar seguro que la mayoría de las firmas eran inválidas y que solicitaría una veeduría para comprobar dicha afirmación. Algo o alguien que no conocemos lo hizo cambiar de opinión, y fue entonces cuando salió con las siguientes perlas:



¿Qué mensaje es el que nos quiere enviar a los ciudadanos el alcalde Petro? ¿Así que continuará adelante con la veeduría de las firmas y al mismo tiempo admite la contienda democrática? ¿Acaso pretende confundirnos a todos para desmotivarnos y así no salgamos a votar? ¿O simplemente él mismo no sabe qué hacer ahora que siente pasos de animal grande acercándose día tras día?

Lo cierto, es que ahora que ha admitido la contienda electoral de la revocatoria se encuentra en campaña exaltando de todas las formas posibles los “logros” de su administración, que más que eso, son en realidad proyectos anteriormente acordados y que él no puede incumplir, como con la implementación del SITP, que pudiendo convertirse en un excelente sistema de transporte para la ciudad, no ha tenido la divulgación adecuada para darlo a conocer y el manejo de las tarjetas sigue siendo un problema porque no sirve en todas las troncales de Transmilenio. Ese, señor alcalde, sigue siendo un pendiente en su agenda.

El metro, cuya aprobación la había dejado lista la administración Moreno, pasó a ser otra de las polémicas del burgomaestre actual. Muchos viajes al exterior y nada que nos muestra los nuevos estudios, así como tampoco sabemos qué va a pasar sobre la carrera Séptima, que como ya alguna vez lo dije, no pasará nada diferente a lo que pasa hoy en día.

En fin, al mejor estilo de Antanas Mockus, Bogotá iba mal, pero ya no. Al parecer la capital nunca tuvo mejor alcalde que Petro según se informa en la última edición del Periódico Unidos Informados, y tal parece que lo que los bogotanos vemos, es una fantasía producto de una alucinación permanente .



Nuevamente insisto en que no debemos confiarnos en ningún momento, pues las firmas nos garantizan solo una parte del proceso de revocatoria, pero el éxito de la misma radica en nuestra convicción de que los bogotanos merecemos una mejor ciudad y en nuestro compromiso para lograr hacer realidad nuestro objetivo. Petro, por su parte, hará todo lo que esté a su alcance para mantenerse en la alcaldía y entonces, habremos perdido la oportunidad de oro para cambiar el rumbo de la ciudad.

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