2 dic. 2013

El país que pudo ser y no fue

Por @AdasOz

Es 7 de agosto de 2014 y todos los colombianos, dentro y fuera de Colombia, estamos presenciando la posesión del nuevo presidente de la república. A día de hoy vivimos en un país próspero donde las oportunidades de negocio son cada vez más frecuentes gracias a las excelentes condiciones que presenta nuestra economía. El impacto del crecimiento económico se ha visto reflejado en todos los sectores, hay inversión extranjera y nuestra industria es cada día más competitiva en los mercados globales. Los índices de desempleo se han venido reduciendo considerablemente en los últimos años al igual que los de pobreza. 

Aunque todavía queda alguna que otra célula del crimen organizado haciendo de las suyas, el terror ya es un cuento del pasado, y ése, es otro factor fundamental para garantizar la inversión de empresa nacional y privada en el país. Los campos parecen reverdecer con la calma al tiempo que los pequeños, medianos y grandes agricultores y ganaderos hacen prosperar sus negocios y pueden plantar, cosechar y alimentar a sus reses sin miedo a encontrarse con una mortífera mina antipersona en el camino o sin que un día cualquiera llegue un grupo de criminales a extorsionarlos, a vacunarlos a secuestrarlos, a matarlos y a arrebatarles sus tierras por el simple hecho de ser gente emprendedora que genera trabajo, prosperidad y riqueza en sus regiones.  

La presencia del Estado es permanente en todos los rincones de Colombia y aquellas zonas que parecían estar perdidas en el abandono, son hoy por hoy lugares habitables, tranquilos, prósperos, donde se puede pensar en tener un negocio sin temor a ser amenazado por los grupos terroristas que otrora hicieron presencia en ellos y donde presionaban a la población para su propio beneficio. Todos estos lugares lejanos ya no lo son tanto gracias a la inversión estatal en vías de acceso de primer nivel y en todo tipo de infraestructura como escuelas, centros de recreación y deporte, institutos de formación técnica y superior, etc.  

Toda la prosperidad que se respira en todos los rincones de Colombia es producto del compromiso que tuvo la clase política, así como todos los colombianos, por vencer el terrorismo y la corrupción, pero sobre todas las cosas, por buscar la verdad sobre el origen del terrorismo y por difundirla, pese a las múltiples amenazas que recibieron hace unos años atrás por hacer el intento de enderezar este país tan complejo.  

Las instituciones, tan debilitadas en su momento y durante tantos años por la corrupción y por haber sido permeadas por diferentes frentes terroristas de ideología comunista, lograron ser limpiadas gracias a una Constituyente, con la que todas fueron fortalecidas. Hoy en día ya no es tan fácil quebrantar la ley ni sobornar funcionarios del Estado porque todos saben que habrá duras penas si ceden ante el delito y la gran mayoría sienten un gran respeto por la nueva Constitución y la acatan y la cumplen a cabalidad. Fue así como los terroristas, desde los cabecillas hasta los milicianos rasos y los apologistas y propagandistas, tuvieron que rendirle cuentas a la justicia y pagar por sus respectivos delitos y crímenes.  

La prensa y los medios de comunicación han sido también depurados gracias a que gozamos de una justicia idónea que investiga, procesa y juzga a todo el que intente si quiera hacerles propaganda a los enemigos de nuestro país. Gracias a esto es que hoy leemos, vemos y oímos opiniones sensatas y encaminadas hacia lo que es correcto, en vez de estar vendidas al mejor postor o al gobierno de turno.  

Ése, señores lectores, fue el país que prometió hace casi 4 años Juan Manuel Santos nuestro actual presidente. Así era como nos lo imaginábamos cuando lo oíamos en los debates para las elecciones presidenciales en 2010 y es en realidad el país que nos conviene a todos. Sin embargo, ya todos sabemos qué fue lo que sucedió: nos engañó, nos traicionó. El presidente venía con una agenda oculta, quizás desde antes de ser Ministro de Defensa de Uribe, y sabiendo eso, a estas alturas ya era hora de habernos unido en oposición a él, pero no es así. Hay gente descontenta con su gobierno y no es poca, sí. Pero no se ve una oposición fuerte que pueda llegar a truncar sus siniestros planes, en los que día tras día avanza en La Habana. Y a esa oposición frágil y confusa, se le suman las rencillas internas que antes que sumar, restan. Bueno, le sumarán a Santos, eso es segurísimo.  

Apoyar a la gente destructiva, que ha emprendido una campaña sucia de desprestigio contra el candidato elegido en Convención para el Uribe Centro Democrático, así como fomentar la disidencia o el voto en blanco, sólo conducirá a Colombia hacia todo lo opuesto que he escrito en los renglones anteriores. Será la ruina. Estamos a tiempo de dejar el orgullo, el egoísmo y el ego de lado, y empezar a pensar en una estrategia que nos permita ganarle a las FARC y a su gobierno en estas próximas elecciones. Usted, señor lector, tiene todo el poder para hacerlo, es cuestión de que tome una decisión sensata. Hágalo por su bien y el de todos los colombianos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

@AdasOZ Me parece una pieza de literatura polìtica impecable y escrita con el corazòn. La inteligencia es un don de Dios pero hay que cultivarla como tu lo haces. Creo firmemente que el futuro de Colombia està en manos de las mujeres sensatas, porque los varones estàn en la locha y yo estoy ya muy viejo para tener furturo.

@StefaVasquez dijo...

Una parte política que se enmarca en la pasión, el respeto y la dignidad Colombia es lo que @AdasOZ evidencia claramente en este escrito. A mi parecer está impecable e imparcial, es una realidad que nos está asechando hace muchos años y que no debemos permitir que se repita, no es solo por un bien político si no por un bien común, un bien que será totalitario y eso solo lo lograremos si nos unimos, si remamos todos para un mismo lado, siguiendo un mismo norte, de lo contrario premiaremos la impunidad, elegiremos a las Farc y Santos será de nuevo un Presidente vendido y traicionero como lo es hasta ahora. Jóvenes, aprovecho y les hago una invitación MASIVA a ir a las urnas y promover el voto para recuperar nuestra democracia y arrebatarle nuestro país a los terroristas de las FARC, en nosotros está el futuro de Colombia, en nosotros está la semilla del mañana. Apoyemos la causa electoral y sepamos manejar cada riel que la vida nos regala. Excelente escrito @AdasOZ . Felicidades y gracias por compartir. Att @StefaVasquez

Anónimo dijo...

Bastante sesgado este artículo. Se da por sentado que el único-o el principal- problema de Colombia son "los terroristas". ¿Por qué el autor, en el país que "pudo haber sido", ni menciona la Reforma Agraria que tiene pendiente nuestro país desde hace tantos años? ¿Para qué hacer una Constituyente si con la Carta Magna del 91 tenemos insumo institucional suficiente para hacer un país más justo? Además, cuando habla de hacer una "depuración de los medios de comunicación", suena a persecución ideológica. En fin...

Ruiz_Senior dijo...

Impresionante el anónimo de las 8,34 PM, pero uno siempre se encuentra con eso y cuando propone lo único razonable, cerrar las universidades públicas, descubre que 999.999 de cada millón de colombianos se escandaliza.

Es lo que aprenden, una forma de "razonar" que avergonzaría al último atracador de un país plenamente humanizado: ¿de dónde saca que "el país" "tiene pendiente" una reforma agraria. Lo monstruoso va como sobreentendido, como si uno dijera, ¿cómo se atreve esa persona a opinar si me debe 35 millones de pesos? El "insumo institucional para hacer un país más justo" de la Constitución de 1991 es otra afirmación gratuita que presupone que los demás van a quedarse callados ante el hallazgo del "insumo institucional". La Constitución de 1991 es un crimen en sí misma, una alianza de mafiosos, corruptos y terroristas gracias a la cual se abolió el derecho (la acción de tutela, cuya aplicación colombiana escandalizaría en cualquier país civilizado en que se conociera) dicta sencillamente que no hay leyes ni contratos sino el capricho del juez, mientras que las partidas de gasto concentran los recursos en manos del Estado, lo que determinó que en una década el índice Gini aumentara diez puntos (de 51,3 en 1991 a 60,7 en 2002).

Lo que para el anónimo es obvio es lo monstruoso, lo que hace de Colombia una tiranía del crimen organizado: la reforma agraria la promueven los grupos económicos (dueños por ejemplo de El Espectador, RCN y Caracol Televisión, medios que hacen propaganda de las bandas terroristas) para asegurarse a través del Estado el control de la economía. La Constitución de 1991 es la instauración de la esclavitud comunista (a tal punto que autoriza a matar gente para abolirla, pues determina la legitimidad del "delito político" y prevé la negociación con grupos armados).

Todo lo que ocurre en Colombia es que dominan y despojan al resto la minoría de personas que profesan las "ideas" de este anónimo. Las bandas terroristas son una expresión de esa dominación.