13 ene. 2014

El canto de la infamia

Por @AdasOz

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela no era más que una farsa que en su lugar hacía reconocimiento público a la alianza criminal entre el gobierno de Juan Manuel Santos con el régimen chavista en Venezuela, afín a grupos narcoterroristas como las FARC y el ELN y al régimen castrista en Cuba. Sin excepción alguna, todos forman parte de una combinación letal para cualquier democracia.

La manguala del gobierno colombiano con los dos regímenes que financian a los victimarios de Colombia se hace evidente a medida que avanzan los días y todos éstos ganan terreno en la consecución de sus oscuros propósitos; y como no encuentran mayor resistencia, continúan timoneando el barco de la infamia que nos lleva hacia la claudicación, hacia el fracaso como sociedad y como país. Es así como la semana pasada recibimos la primicia de que alias “El Cantante” había sido trasladado hacia Cuba luego de que el gobierno colombiano retirara la orden de extradición contra dicho terrorista. Como siempre, estimados lectores, nos confiamos y nos olvidamos. Santos nos conoce bien y sabe usar los tiempos a su favor para avanzar en su macabro plan, pero nosotros no lo terminamos de conocer y por eso nos sorprende con asuntos como éste.

A principios de julio de 2011 el general Óscar Naranjo declaraba que esperaba que el proceso de “El Cantante” fuese breve, bien fuera una deportación o una extradición, y así mismo, el mismo presidente Juan Manuel Santos había confirmado que el terrorista sería enviado a Colombia en los días siguientes a su captura. Pues bien, tuvieron que pasar dos años y medio para volver a oír la bulla del cantante, esta vez no desde Venezuela bajo la protección de sus aliados chavistas sino desde el paraíso fariano en Cuba. Al parecer los negociadores del cogobierno FARC-Santos extrañaban los cánticos vallenatos de alias Julián Conrado, por lo que exigieron que éste fuese enviado a La Habana para amenizarles las jornadas de la infamia mientras se reparten su jugosa parte del botín, bajo la inverosímil excusa de sus supuestos quebrantos de salud y por razones “humanitarias”.

¡Vaya farsa! No había ninguna prisa en la entrega ni en la reclamación del terrorista, y siendo Venezuela el refugio por excelencia de los grupos narcoterroristas FARC y ELN, es muy probable que dicha “captura” no fuese más que una estratagema cómplice de ambos gobiernos para hacer creer a los incautos que se había reestablecido la cooperación entre ambos países para, entre otras cosas, luchar contra los terroristas. Pero la realidad nos cuenta que sólo era parte del plan de claudicación que se adelanta a nuestras espaldas en La Habana. Porque de no ser así, ¿por qué ni Juan Manuel Santos ni mucho menos la canciller María Ángela Holguín jamás exigieron al gobierno de Venezuela la extradición de “El Cantante”?

Y así, en silencio, tal como hicieron con los integrantes del secretariado de las FARC que hoy vacacionan en Cuba, el remedo de aparato judicial que tenemos en Colombia actuó a favor del terrorista levantándole la circular roja de la Interpol por orden directa de Juan Manuel Santos, quien jamás estuvo interesado en extraditar a nuestro país al terrorista ni mucho menos en aplicarle la ley.

Esperemos entonces que alias Julián Conrado participe en un nuevo proyecto político, tal como lo hizo en su momento con la Unión Patriótica a principios de los años ochenta.

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