27 ene. 2014

Para los atentados las lesiones

Por @AdasOz

“La gran preocupación de Colombia en este momento es la lesión de Falcao.” Éstas, estimados lectores, no fueron palabras mencionadas por José Pékerman sino por el mismo presidente de la República, quien claramente pretende restarle importancia a los constantes ataques terroristas de las FARC. En resumen, que a los colombianos nos maten no es importante siempre y cuando nos aseguremos un puesto importante en el mundial. ¡Cuánto cinismo el de nuestro presidente!

En tiempos en los que las FARC arrecian contra la población civil y la fuerza pública, a Juan Manuel Santos le preocupa sobremanera la lesión de un futbolista de la selección Colombia. Es decir que la mayor preocupación del Jefe de Estado es que el resultado que el equipo que nos representará en mundial de fútbol de Brasil sea lo suficientemente satisfactorio como para que nos olvidemos de la grave situación que se vive internamente gracias a su alianza con el crimen organizado. Si los medios y los políticos reciben sobredosis industriales de mermelada, los ciudadanos recibimos dosis alarmantes de sedantes y anestesia.

Así, pues, quedaron todavía más en evidencia cuáles son las prioridades de este gobierno pusilánime y para la muestra, están todos los medios de comunicación que se desbordaron de manera exagerada a cubrir la noticia del delantero, mientras los atentados terroristas y las víctimas que éstos generan siguen quedando en un segundo y tercer plano, en el olvido más despreciable. Es inaceptable la pasividad de los colombianos ante el exceso de información sobre una noticia que no tiene tanta trascendencia al mismo tiempo que nos conformamos con la falta de información más descarada sobre los asuntos que nos afectan a diario.

En nuestro país no se desaprovecha la oportunidad para adormecer a la opinión pública, bien sea con un evento deportivo, un reinado de belleza, o cualquier noticia farandulera. En cualquiera otro, éstas serían noticia casi de segundo plano. Un mundial es intrascendente, pero la vida y la seguridad de los colombianos son la prioridad y aquí no hay quién nos las garantice, pues los valores están invertidos.

Este gobierno postizo y mentiroso es un vomitivo que está, nuevamente, jugándose todas las cartas de la baraja para quedarse en la presidencia por un período más dándole ventaja política y territorial a las FARC, mientras en su campaña reeleccionista los encubre sin vergüenza alguna. Definitivamente hace falta un candidato que se acerque a la ciudadanía, esa que padece a diario la creciente inseguridad, a escucharle sus inquietudes y temores, para que vuelvan a sentirse importantes en la vida política, social y económica del país. ¿Será que de aquí a mayo sí aparece alguno que sea capaz de hacerlo y que al menos parezca espontáneo?

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