8 dic. 2014

No se queje y deje así

Por @AdasOz

“En Bogotá tienes dos opciones, o ayudas o estorbas”, me decía alguien hace poco porque no me mantengo halagando a la capital y a sus ciudadanos. En realidad ese “argumento” me sonó a la sentencia “o te callas y te conformas” porque tus críticas me incomodan, “o te vas”, porque los conformistas tenemos que seguir viviendo felices entre la anarquía, la dejadez y la inmundicia. ¡Es que eso nos gusta y nos enorgullece! En realidad no quieren que se haga nada positivo y constructivo por la ciudad, porque de lo contrario, ¿por qué ofenderse por las críticas? ¿Acaso no ven que todo anda mal en Bogotá? Pues queda claro que no lo ven y no lo quieren ver. Ese “orgullo” los enceguece y los envilece cada día que pasa.

Si partimos del principio de que la autoridad es la base del orden, entonces en la capital se han ido perdiendo ambos. Cada quien hace lo que le viene en gana porque no hay nadie que los ponga en su sitio. Si alguien atraviesa su carro en la salida de su garaje no se atreva usted a pedir, ni por las buenas ni por las malas, que lo retiren para poder salir de su casa porque usted es el malo del paseo. ¿Es que cómo se le ocurre incomodar a quien “libremente” estacionó su vehículo donde le vino en gana? No coarte la libertad de los demás, señor propietario. No sea injusto, mejor salga a hacer su diligencia a pie. Vea que caminar es bueno para la salud, ahorra gasolina y contamina menos el medio ambiente. No ose usted reclamar por lo que es suyo porque puede incomodar a ese “buen” ciudadano, agradézcale mejor, pero sobre todo, deje así.

Si usted vive en casa y no es un conjunto residencial, no se moleste en sacar las bolsas de basura minutos antes de que el camión (por fin son camiones de basura adecuados) pase a recogerlas, pues téngalo por seguro que algún “simpático” vecino sacará las suyas primero y las dejará tiradas en su antejardín a la espera de que algún reciclador pase, destroce las bolsas y deje regada toda su inmundicia en su apreciado césped. No le reclame porque ¿qué tal se gane de enemigo a ese “simpático” ser humano y quién sabe qué cosas peores pueda hacerle a su propiedad? Ahórrele a él un disgusto y el suyo trágueselo como pueda. Desestrésese barriendo y recogiendo toda la basura que le dejó su vecino. Puede que así logre hacer un poco de ejercicio y queme algunas calorías. Vea las ventajas, pero sobre todo, deje así.

Si usted va conduciendo por el carril izquierdo porque acaba de cruzar a una paralela y necesita pasar al carril derecho para girar, ¿para qué usar las direccionales si en todo caso no le van a dar paso y lo van a levantar a bocinazo herido? Guarde sus oídos y de paso los de los demás, no sea desconsiderado. Para qué usar esas lucecitas de adorno que tiene el carro atrás y adelante, vea que se le gastan. Mejor échele su vehículo encima al que viene al lado y verá cómo muestra su valentía y poder. Deje así, no le avise al de atrás ni al del lado su intención de cambiar de carril porque acelerador mata direccional.

¿Para qué se queja de los huecos de Bogotá si es que acaso con eso va a lograr que los tapen? No gaste energías en eso, mejor intente esquivarlos, vea que es divertido. Haga de cuenta que es como participar en una carrera de obstáculos, ¿qué sería de ésta sin los infaltables huecos? ¡Muy aburrida! Véalo por el lado amable. Con los huecos, el Distrito ya no tendrá que invertir en esos odiosos reductores de velocidad que tanto le molestan. Los huecos se hacen gratis y usted tendrá que reducir la velocidad sí o sí, y esquivarlos, si no quiere estropear sus amortiguadores o en el peor de los casos romper el eje de su vehículo. Vea, mejor deje así, ¿sí?

No entiendo por qué a algunos bogotanos les da vergüenza mostrar el centro histórico de la ciudad si es tan bonito. Solo tendrá que esquivar uno que otro excremento (ni se pregunte de qué es) y taparse la nariz porque el “aroma” a urea y heces pueda resultarle algo molesto. Pero aparte de eso, todo está bien. Tampoco ose quejarse la suciedad a lo largo de toda la Séptima peatonalizada ni de la contaminación visual causada por el exceso de grafitis en muros, paredes, estatuas, monumentos, etc., que hay en todo el casco histórico. No coarte la libertad de expresión (especialmente la de los que alientan al terrorismo) y si tanto le incomoda ver todo lo anterior, pues vaya de noche, porque “de noche todos los gatos son pardos”. O mejor, si va para después quejarse, mejor no vaya y deje así.

Alguien que me explique cómo puedo “dejar así” ante el retroceso que ha sufrido Bogotá desde que la izquierda se tomó el poder para nunca más dejarlo. Si bien en las alcaldías anteriores se habían logrado algunos pequeños avances, todos estos han ido quedando en el olvido desde el año 2004 y los ciudadanos se han ido acostumbrando al mal vivir que nuestros gobernantes nos someten. Concluyo entonces que la peor parte del problema de la capital son los mismos ciudadanos porque han dejado de exigir el uso adecuado del dinero que se recauda con toda esa cantidad de impuestos que pagan.

Lastimosamente la gente que busca mejores condiciones de vida se está yendo a vivir a las afueras de Bogotá o a otras ciudades o países porque no soportan más el caos. Yo, aunque me resisto, estoy llegando a mi límite. Ahora, ¿qué pasa con usted, también va a dejar así?

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