5 feb. 2015

¡Que continúe la guerra!

Por @Ruiz_senior

Un tuitero se pregunta esto:
La respuesta compromete a la prensa internacional y a la conciencia de las sociedades occidentales, pero sobre todo de la colombiana. La noticia de la atrocidad de los comunistas en Colombia no sale en la prensa europea porque las clases medias que la consumen son mayoritariamente "progresistas" y partidarias de las revoluciones en el Tercer Mundo. Y además por los múltiples intereses que hay en los medios para favorecer el avance de esos terroristas. Para formarse una idea de lo que ello significa, bastaría pensar que el grupo español Prisa posee Caracol Radio y se lucra copiosamente de la financiación del gobierno de Santos. Otros gobiernos, como el venezolano hasta hace poco o el brasileño, disponen de más recursos semejantes para pagar la propaganda en medios europeos.

El sesgo de la prensa internacional es antiguo y remite a un problema de alcance muy amplio: la ideología progresista, izquierdista, socialista, etc. como catalizador de los intereses del gremio periodístico y de las empresas de medios, interesadas en un proveedor de recursos seguro, que sólo puede ser el Estado, así como la hostilidad hacia Estados Unidos en toda Europa e Iberoamérica, ligada a la vanidad y la envidia de las poblaciones que consumen esos medios. Si uno piensa que mientras todo Occidente hervía de odio hacia Pinochet se consumaba el genocidio camboyano (con mil veces más asesinatos) sin el menor reproche en ningún periódico europeo, ya percibe hasta dónde llega esa disposición.

El único remedio imaginable contra eso sería una movilización firme de los colombianos en rechazo a los terroristas que forzara a los europeos a apartarse de sus fantasías transcontinentales, pero eso no ocurre porque por una parte la mayoría de los colombianos comparten esas ilusiones socialistas (mucho más en la medida en que así agradan a los europeos, casi todos los colombianos que emigran se vuelven comunistas y guerrilleros como forma de caer bien en Europa), es decir, comparten la afinidad con la sociedad tradicional y sus jerarquías y castas y tratan de situarse a punta de revueltas en una mejor posición, y por la otra esa sociedad, heredera del orden instaurado por los españoles en los siglos coloniales, aventaja a cualquier resistencia en organización, influencia y recursos.

Voy a comentar una muestra de esa propaganda en el principal periódico español. Su autor es un antiguo rector de la Universidad Nacional y ahora ¡investigador del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México! La tosquedad y bajeza de sus mentiras es un ultraje a los colombianos, pero ¿a qué colombianos? Realmente hay una mayoría que aun sin darse cuenta comparte "ideas" y valores con ese prócer.
El derecho de los colombianos a una paz duradera
Gobierno y guerrilla han entendido que las artimañas no sirven para negociar

MARCO PALACIOS 31 ENE 2015 -
La intoxicación empieza ya en el título, ¿de modo que premiar a los que queman gente viva y cometen miles de atrocidades semejantes es un "derecho de los colombianos"? Esas retóricas no tienen ninguna respuesta, baste ver el servilismo con que todo el mundo corrió a compadecerse del senador Navarro para ver que realmente los colombianos están más de parte de los asesinos que de sus víctimas, ¿o cuántos se solidarizan con las familias de los policías y soldados asesinados para hacerle la carrera al senador Navarro y a otros semejantes? El asesinato en masa por parte de los comunistas es una especie de "higiene": los que mueren son aquellos que no son sus cómplices.
El pasado 16 de noviembre Colombia se conmocionó con la noticia de la misteriosa captura de un general de la república...
Ya no se trata de eufemismos sino de algo más atroz, del afán de legitimar los crímenes terroristas a tal punto que sus secuestros se convierten en "capturas". Pero a esas mentiras sinuosas se añaden otras descaradas:
[...]
Santos no ha modificado la estrategia de eliminar las cúpulas de las FARC, golpeadas como nunca antes.
¿No habrá creído el lector que el ejército y la policía ayudan a salir hacia Cuba a los jefes terroristas?, es lo contrario, Santos los persigue con saña, nunca las habían golpeado tanto. En la frase siguiente se habla de "los insurgentes", que viene a ser como llamar a Alfredo Garavito "el enamorado".
[...]
Pese a los debates en falso alrededor del tema [del cese al fuego bilateral], está claro que las partes han llegado a un punto crucial, dando señales de aliento a un país que, cada vez más, se decanta, aunque con reticencias explicables, por la solución negociada.
¿Cómo es que en Francia no se decantan por la solución negociada con los autores de la matanza de Charlie Hebdo, que en comparación con las FARC resultan casi gente decente? Puede que esa amable opción fuera minoritaria, mientras que en Colombia no lo es.
La negociación con las FARC fue uno de los giros más inesperados y valientes de la política gubernamental. La opinión se impacienta por un proceso interminable y las acciones de guerra ayudan a los enemigos del acuerdo, tal como se vio en la reelección de Santos, verdadero referendo sobre el asunto. El tono de la campaña y los resultados mostraron un país dividido entre quienes apuestan por éxito en La Habana y quienes buscan que fracase y continúe la guerra.
Hay algo de cierto en hablar de "valentía" por parte de Santos, en todo caso mucho más que en los que llaman a eso "cobardía": la desfachatez es arrojo. Se la puede permitir un superior social con sus criados y es lo que hace Santos con quienes lo eligieron. Nuevamente Palacios miente cuando dice que la elección presidencial fue un referendo sobre el asunto, pues en ninguna elección en Colombia hay ningún candidato que se oponga a premiar los asesinatos (que es lo que llaman "solución negociada"). Por mucho que en su propaganda se llame "continuar la guerra" al intento de aplicar la ley y contener a los criminales, la verdad es que ningún político busca eso, y prácticamente a ningún ciudadano le importa que eso ocurra. Las banderías se establecen en relación con líderes que agradan a un público, que los querría como protagonistas de la "paz", pero nadie discute que se deban negociar las leyes con los que queman gente viva.
El expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez juega al papel de padre y salvador de la patria y ya cumple dos décadas aprovechando electoralmente la construcción del enemigo público número uno de los colombianos: los narcoterroristas de las FARC. Con esa cruzada llegó a la presidencia en 2002 donde tuvo la confianza de proscribir del lenguaje público y oficial la expresión “conflicto armado”. Aunque al final de sus ocho años las FARC habían sido reducidas en poder militar y cubrimiento geográfico, no estaban derrotadas y mucho menos aniquiladas, como demuestran elocuentemente las estadísticas oficiales de combates y acciones. Forzadas a replegarse, se reorganizaron y regresaron a los viejos patrones guerrilleros del muerde y corre y están en ese punto exhibiendo una excepcional capacidad organizativa.
Uno de los rasgos de Colombia es la indigencia intelectual generalizada. ¿Cómo puede ser rector un propagandista del crimen organizado tan burdo y ominoso? Según este párrafo, el problema no son los miles de violaciones de niñas, de mutilaciones por minas, de secuestros, de masacres, de extorsiones, de reclutamiento infantil, de tráfico de cocaína y los demás crímenes de los terroristas, sino que Uribe plantee algún rechazo a esos hechos. Es lo que el señor Krauze promueve en México con la apariencia de objetividad y sensatez (tanto Palacios como Héctor Abad Faciolince son autores habitualmente publicados en la revista Letras Libres). Las FARC habían desaparecido prácticamente, pero no estaban derrotadas porque seguían dominando la Universidad Nacional, gracias a rectores como este asesino, además de muchas otras instituciones, no porque fueran una amenaza "militar" de ningún tipo.
Uribe edifica una fortaleza de tergiversaciones y mentiras flagrantes Para entender la alternativa de paz de Santos hay que considerar varios efectos de una política que Uribe (y el mismo Santos, uno de sus ministros de Defensa) potenciaron al máximo: proseguir la confrontación, esto es, una guerra de baja intensidad, sucia, ligada oportunistamente a “la guerra a las drogas” de Washington. Tal línea ha implicado la deshumanización con la sistemática desatención, cuando no cinismo, en el tema de la protección de los derechos humanos; el deterioro de la civilidad y de la conversación pública democrática y tolerante; la caída de los estándares de la moralidad pública frente al enriquecimiento ilícito; la inequidad creciente de la carga fiscal y la militarización del gasto público con el consiguiente rezago de la inversión social.
¿Cuáles son las mentiras de Uribe? El formidable académico sólo reproduce las mentiras de la propaganda. Resulta que si se desaprueba premiar a los asesinos se deterioran los derechos humanos ¡y la conversación pública democrática y tolerante! Ahora ésta ha avanzado mucho con el encarcelamiento de todos los probables rivales de Santos. El enriquecimiento ilícito es tal que Colombia pasó del puesto 78 en el índice de percepción de la corrupción en 2009 al 94 en 2013. La civilidad avanza tanto que cada año son mayores los índices de crímenes cometidos por las bandas terroristas desde que llegó Santos al poder, por mucho que intenten ocultarlo. La desiguadad se redujo entre 2002 y 2010 más de dos puntos y ciertamente la "inversión social" aumentó copiosamente gracias al crecimiento de la economía. La confusión de ese párrafo y las mentiras flagrantes (ahí sí) que incluye dejan ver el afán de construir una mentira monstruosa para favorecer a  los poderosos y ricos empresarios de la muerte.
Como no hay argumentos sensatos contra la política de paz, Uribe edifica una fortaleza de tergiversaciones y mentiras flagrantes; lanza una guerra de imágenes, apela a sentimientos atávicos; fabrica “héroes de la patria” mediante la publicidad de imágenes de cadáveres de policías y soldados destrozados. Acusa al gobierno de someterse a condiciones a todas luces inadmisibles. El problema es que la franja que le sigue aún es enorme.
Insisto, es el nivel: la conveniencia de someterse a los criminales se resuelve a partir de un adjetivo.
Aunque la Corte Constitucional ha declarado la validez jurídica de la actual ley-marco para la paz, el gobierno, atento a una opinión pública recelosa, anunció que el perdón eventual y condicionado a los guerrilleros se extendería a los militares. Esto cuando el estado colombiano empieza a digerir un fallo condenatorio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la retoma y hechos posteriores del Palacio de Justicia en 1985 y la Fiscalía tiene abiertos unos 3.000 expedientes a militares por desapariciones extrajudiciales.
La CIDH no emite fallos y la Corte que sí los emite es nombrada por los herederos de Chávez, el interesado en la justicia de ese fallo puede prestar atención a este video sobre los hechos del Palacio de Justicia.


Acerca de la ecuanimidad de la Fiscalía en sus juicios a militares baste ver al fiscal en este video.


Hoy por hoy la capital cubana sería un gran puerto de arribo del pacto político colombiano La experiencia histórica indica que si se quiere una paz justa y duradera deben modularse razonablemente el perdón. Un dispositivo que ha funcionado bien en muchos lugares que buscan el fin de una guerra interna es la “justicia transicional”. Establece un balance de reparación de las víctimas (material y simbólica), procesos judiciales a los principales responsables, comisiones de la verdad, reformas eventuales del Ejército y la Policía.
El "pacto político colombiano" se llama ABOLICIÓN DE LA DEMOCRACIA, que se rinde ante el poder de las bandas de asesinos y traficantes de drogas que le darán una embajada a Palacios. Esta clase de personajes son los verdaderos empresarios del crimen.
Desde 1984, la negociación con el Gobierno de Betancur con las FARC, ninguna había avanzado tanto como la actual. Alienta comprobar que los negociadores aceleran el paso; al mismo tiempo parecen cesar en sus artimañas tácticas en la mesa o en el juego de escalar la guerra que han empleado para ganar puntos en la mesa; ya comprenden que semejantes maniobras dañan la imagen pública del proceso y lo enredan.
Nunca se había avanzado tanto en premiar el crimen, lo cual con toda certeza hará que se multiplique, el interesado en el tema puede ver este video.
Puede ser que las lecciones del incidente del general, la abogada y el cabo apuntalen el acuerdo. Los colombianos tienen derecho a esperar que pronto, en este año, el Gobierno y las FARC lo firmen y que inmediatamente se pueda sumar el ELN a un proceso global. Los históricos arreglos de Obama y Raúl Castro han hecho que los vientos hemisféricos sean propicios. Hoy por hoy la capital cubana sería un gran puerto de arribo del pacto político colombiano que, conforme a lo pactado, deberá ser refrendado por el pueblo. Tarea nada fácil porque Santos propone referendo popular, las FARC, Asamblea Constituyente y el Fiscal General tercia de última hora diciendo que nada de esto es necesario.
La complicidad de Obama con las grandes mafias de la cocaína es casi abierta, de otro modo se habría interesado por la no extradición de Makled y muchas otras lindezas de Santos.

El acuerdo de La Habana podrá ser refrendado y no tendrá validez, toda vez que se trata de un atraco en el que la población está amenazada en caso de no complacer a los terroristas y a su régimen.

Las víctimas están solas, este hampón publica tranquilamente en un importante diario y nadie le responde, en el supuesto de que alguien en Colombia se haya enterado. ¿No explica eso por qué el militar jordano quemado vivo importe más que los cientos de miles de víctimas de atrocidades de las tropas universitarias?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Acaso no sabe que los asesinatos y crímenes tienen estratificación? Y mientras existan sociedades de “prestigio” donde alumbra la codicia y el parasitismo no se entenderán los derroteros de su argumentación ni los de aquellos aulladores mediáticos. La muerte de los menores en Caquetá es una prueba de ello. Ahora que no vaya salir el bobo áulico a decir que es culpa de este gobierno.